viernes, 19 de marzo de 2010

Pendulo medición de Chakras


Péndulo en madera de haya para la medición de los chakras realizado según las recomendaciones de la reputada sanadora Barbara Brennan, autora de los bestsellers 'Manos que curan' y 'Hágase la luz'.
Según Brennan "Es importante abrir los chakras y aumentar nuestro flujo energético, ya que cuanta más energía dejemos fluir más sanos nos encontraremos. La enfermedad del sistema la provoca un desequilibrio de energía o un bloqueo del flujo energético. Dicho de otro modo, la falta de flujo en el sistema energético humano conduce indefectiblemente a la enfermedad, además de deformar nuestras percepciones y embotar nuestras sensaciones, interfiriendo así en una experiencia serena de vida plena... Como los chakras sirven para vitalizar el cuerpo, se encuentran directamente relacionados con cualquier patología de éste."
Para medir un chakra situar el péndulo encima del mismo estando la persona recostada boca arriba. El péndulo comienza a girar cuando detecta el vórtice del chakra. Si el péndulo gira hacia la derecha (en el sentido de las agujas del reloj) significa que el chakra está abierto, y si gira en sentido inverso indica que está cerrado a las energías que llegan. Cuando un chakra está cerrado significa que no puede captar la energía exterior, lo que impedirá al cuerpo gozar de un estado saludable.
Cuando menor sea la apertura del chakra menor será el movimiento de amplitud del giro del péndulo. A veces el péndulo se mueve horizontalmente lo que indica fuertes bloqueos del flujo energético. Movimientos elípticos también indican desequilibrios del flujo energético del cuerpo.
Barbara Brennan observó que la mayoría de las personas tienen tres o cuatro chakras que giran en sentido contrario a las agujas del reloj en un momento determinado.
La velocidad del movimiento del péndulo nos da información sobre la cantidad de energía que está procesando un chakra. No es bueno que sea muy lenta, pero tampoco muy rápida, ya que el chakra estaría sobreexcitado.
Los péndulos en madera resultan más suaves para la medición de chakras, al ser éstos puntos muy sensibles. Mucha gente experimenta molestias cuando se realizan mediciones en los vórtices energéticos con péndulos metálicos.
También es posible testar la cualidad ying o yang de cada chakra.
Péndulo neutro (no es emisor), calibrado y en su polaridad.

El entrenamiento del sanador o curador.


Sobre el entrenamiento del curador daré en forma espaciada seis reglas que rigen (o deberán regir) su actividad. Recuerden las dos palabras que di anteriormente. Resumen la actividad del curador: MAGNETISMO y RADIACIÓN. Ambas producen diferentes efectos, como veremos más adelante.

REGLA UNO
El curador debe tratar de vincular su alma, corazón, cerebro y manos. Así puede verter la fuerza vital curadora sobre el paciente. Esto es trabajo magnético. Puede curar la enfermedad o acrecentar el estado maligno, de acuerdo al conocimiento del curador.
El curador debe tratar de vincular su alma, cerebro, corazón y emanación áurica. Así su presencia puede nutrir la vida del alma del paciente. Este es trabajo de irradiación. Las manos no son necesarias. El alma despliega su poder. El alma del paciente, a través de la respuesta de su aura, responde a la irradiación del aura del curador, inundada con la energía del alma.
Al considerar las causas de las enfermedades es necesario decir unas palabras respecto a las condiciones externas e internas. Será evidente para el pensador casual, que muchas enfermedades y las causas de la muerte se deben a las condiciones ambientales de las cuales él no es responsable. Éstas abarcan desde los acontecimientos estrictamente externos hasta las predisposiciones hereditarias, y podrían enumerarse de la manera siguiente:

1. Accidentes, que pueden ser causados por negligencia personal, acontecimientos grupales, descuidos de otras personas, refriegas callejeras como en los casos de huelgas y por la guerra. También pueden ser producidos por un animal o víbora, envenenamiento accidental y muchas otras causas.

2. Infecciones que llegan al hombre externamente y no como resultado de su propia y peculiar condición sanguínea, constituyendo las diversas enfermedades infecciosas y contagiosas y las epidemias prevalecientes. El hombre puede contraerlas en el cumplimiento del deber, por sus contactos diarios o por la amplia propagación de la enfermedad en su ambiente.

3. Enfermedades debidas a la desnutrición, especialmente en los niños. Este estado de desnutrición predispone al cuerpo a la enfermedad, aminora la resistencia y la vitalidad y contrarresta el “poder luchador” del hombre, conduciéndolo a la muerte pre¬matura.

4. Herencia. Existe como bien se sabe ciertos tipos de debilidad hereditaria que predisponen a la persona a contraer ciertas dolencias y llevan a la consecuente muerte o producen esas condiciones que conducen a un constante debilitamiento del aferramiento a la vida; también existen esas tendencias que constituyen una especie de apetito peligroso y producen hábitos indeseables, relajamiento de la moral, y son un peligro para la voluntad del individuo, inhibiéndolo en su lucha contra tales predisposiciones, sucumbe a ellas y paga con la enfermedad y la muerte el precio de tales hábitos.

Estos cuatro tipos de enfermedades y las causas de la muerte explican gran parte de lo que acontece en la vida de la gente pero no han de ser definidamente clasificados como causa psicológica de las enfermedades, y sólo serán considerados muy brevemente en la parte que trata de la vida grupal y las causas que predisponen a la enfermedad. Se tratarán también las enfermedades infecciosas, pero situaciones como las que se producen, por ejemplo, en un accidente automovilístico o ferroviario, no se considerarán dentro del acápite, respecto a las causas que producen enfermedades, si bien la tarea del curador puede estar involucrada en estos casos, el trabajo que se debe realizar es algo diferente del que se lleva a cabo cuando se trata de esas enfermedades que tienen sus raíces en uno de los cuerpos sutiles, o son el resultado de enfermedades grupales, etc. Las dolencias producidas por la mala nutrición y la alimentación errónea de nuestra moderna vida y civilización, no serán consideradas aquí. Ningún niño es individualmente responsable de ellas. Me ocupo de las enfermedades derivadas de erróneas condiciones internas.

La responsabilidad del niño por las condiciones de su vida es prácticamente nula, a no ser que se admita el karma como factor predisponente y el poder de producir esos reajustes que surgen del pasado y afectan el presente. Trataré esto más ampliamente en el tercer punto, referente a nuestras deudas kármicas. Sólo sugeriré que el temario de las enfermedades podría ser encarado desde el ángulo del karma, lo cual seria de valor definido y concluyente si se hubiera dado una correcta enseñanza sobre este abstruso tema, desde que fue impartido en Occidente pero la verdad tal como nos ha llegado de Oriente ha sido tan distorsionada por los teólogos orientales, como las doctrinas de la Expiación y del Nacimiento virginal han sido mal interpretadas y enseñadas por los teólogos occidentales. La genuina verdad tiene muy poca semejanza con nuestras formulaciones modernas. Por lo tanto me encuentro seriamente limitado cuando debo tratar el tema de las enfermedades desde el ángulo del karma. Me es difícil impartir algo de la verdad tal como realmente existe, debido a las ideas preconcebidas sobre la antigua Ley de Causa y Efecto, que necesariamente existen en su mente. Si les dijera que la doctrina de la Emergente Evolución y las teorías modernas acerca de la actua¬ción de un catalizador sobre dos sustancias -que cuando son puestas en mutua relación bajo el efecto del catalizador produce una tercera y diferente sustancia- encierra mucha verdad sobre el karma, ¿me comprenderían? Lo dudo. Si les dijera que el énfasis puesto sobre la Ley de Karma, que explica aparentes injusticias y acentúa la aparición del dolor, la enfermedad los sufrimientos, es solo una presentación parcial de la verdad básicamente cósmica, ¿aclararía algo? Si señalara que la Ley de Karma, correctamente interpretada y manejada, puede traer aquello que produce más fácilmente la felicidad, el bien y la liberación del sufrimiento, que el dolor con su corolario de consecuencias, ¿creen que captarían el significado de lo que digo?

El mundo del espejismo es en la actualidad tan fuerte y la ilusión tan potente y vital que no podremos ver estas leyes básicas en su verdadero significado.

La Ley de Karma no es la Ley de Retribución, coma podría suponerse al leer los libros actuales sobre el tópico: Esto es solo un aspecto de la actuación de la Ley de Karma. La Ley de Causa y Efecto no se debe entender como hoy se interpreta. Existe, a manera de ilustración, una Ley denominada Ley de Gravedad, que se ha impuesto en la mente del hombre. Tal ley existe, pero sólo es un aspecto de una ley mayor, y su poder puede ser, como sabemos, relativamente contrarrestado, pues cada vez que vemos volar un avión tenemos la demostración de la anulación de la ley por medios mecánicos, simbolizando la facilidad con que puede ser superada por los seres humanos. Si se dieran cuenta verían que están aprendiendo la antigua técnica por la cual el poder de levitación es uno de los ejercicios iniciales más fáciles y simples.

La Ley de Consecuencias, no es inevitable ni algo establecido como creen las mentalidades modernas, sino que está relacionada con las Leyes del Pensamiento, más íntimamente de lo que se imaginan; la ciencia mental ha ido a tientas tratando de comprenderla. Su orientación y propósito son buenos y correctos y tiene grandes probabilidades de obtener resultados; sus conclusiones y métodos de trabajo son hoy extremadamente malos y engañosos.

Me he referido a esta incomprendida Ley de Karma, pues ansío que emprendan el estudio de la Ley de la Curación con mente libre y abierta, hasta donde sea posible, teniendo en cuenta que la com¬prensión de estas leyes está limitada por:

1. Antiguas teologías con sus estáticos, distorsionados y erróneos puntos de vista. La enseñanza de la teología es mucho más engañosa, pero por desgracia, es generalmente aceptada.

2. El pensamiento del mundo, fuertemente matizado por el elemento deseo, que contiene muy pocos pensamientos verdaderos. Los hombres interpretan estas leyes, confusamente percibidas, en términos determinantes y desde su pequeño punto de vista. La idea de retribución subyace en gran parte en la enseñanza sobre el karma, porque el hombre busca una plausible explicación de las cosas tal como él las ve, y tiende a retribuir de la misma manera. Sin embargo hay mucho más karma bueno que malo, aunque, por vivir en un periodo como el actual, les cueste creerlo.

3. La ilusión y el espejismo mundiales que evitan al hombre común e ignorante, ver la vida tal como verdaderamente es. Incluso el hombre avanzado y los discípulos están sólo comenzando a obtener una vislumbre fugaz e inadecuada de una gloriosa realidad.

4. Mentes incontroladas y células cerebrales que no han sido liberadas ni despertadas, impiden al hombre llegar a una correcta comprensión. Este hecho pocas veces se reconoce. El mecanis¬mo de la comprensión es todavía inadecuado. Este detalle debe ser recalcado.

5. Temperamentos nacionales y raciales con sus temperamentos predisponentes y prejuicios. Estos factores también impiden la exacta apreciación de estas realidades.

Por lo expresado verán que sería una tontería de mí parte decir que ustedes comprenden las leyes que están tratando de descubrir y entender. Nada es tan confuso en la mente humana como lo que concierne a las leyes relacionadas con las enfermedades y la muerte.

Por lo tanto es necesario comprender, desde el comienzo, que todo lo que diré, bajo el título de Las causas psicológicas de la enfermedad, no se relaciona con esas dolencias o predisposición a las enfermedades surgidas del medio ambiente, o esas taras definidamente físicas, heredadas de los padres, que han llevado en sus cuerpos y transmitido a sus hijos gérmenes de enfermedades, heredados a su vez de sus padres. Quisiera aclarar que las enfermedades heredadas son mucho más escasas hoy de lo que se supone; la predisposición a la tuberculosis, a la sífilis y al cáncer son las más importantes en lo concerniente a nuestra presente humanidad; son heredadas y también pueden trasmitirse por contacto. De estas me ocuparé en nuestro segundo y principal acápite, sobre las enfermedades que emanan del grupo.

Las causas fundamentales de las enfermedades


Este es el problema por el cual toda la ciencia médica ha luchado para encontrar una solución en el transcurso de las épocas, y consiste en hallar las causas fundamentales de las enfermedades. En nuestra actual era mecanicista hemos deambulado demasiado sobre la superficie de las cosas, alejándonos del punto de vista parcialmente veraz, mantenido en siglos pretéritos, de que las enfermedades se hallan detrás de los “malos humores” gestados, y proliferan en la vida subjetiva interna del paciente. Por la evolución del conocimiento obtenido, hemos llegado ahora a la superficie de las cosas (obsérvese que no empleo la palabra “superficial”) y ha llegado el momento en que el conocimiento puede volver a entrar en el reino de lo subjetivo y transmutarse en sabiduría. En la actualidad alborea el reconocimiento, en las mejores mentalidades de las profesiones médica y afines, de que en las actitudes subjetivas e ignotas de la mente y de la naturaleza emocional, y en la vida de inhibidas o excesivas expresiones sexuales, deben buscarse las causas de todas las enfermedades. Al comenzar este estudio quisiera decirles que aunque yo conociera la ultérrima causa de las enfermedades, para ustedes resultaría incomprensible. La causa se halla muy atrás, en la historia del legendario pasado de nuestro planeta, en el curso (ocultamen¬te interpretado) de la Vida planetaria, y tiene sus raíces en lo que se denomina generalmente “mal cósmico”. Esta frase no tiene ningún sentido, pero describe simbólicamente un estado de conciencia, de ciertos “Dioses imperfectos”. Dada la premisa inicial de que la Deidad misma está trabajando para lograr una perfección, más allá de nuestra comprensión, se puede inferir de que existe para los Dioses mismos y para DIOS (como la VIDA del sistema solar) ciertas limitaciones y zonas o estados de conciencia que todavía esperan ser dominados. Estas limitaciones y relativas imperfecciones pueden causar efectos definidos sobre Sus cuerpos de manifestación -los distintos planetas considerados como expresión de Vidas y el sistema solar considerado como expresión de una VIDA.
Dada también la hipótesis de que tales cuerpos externos de la divinidad, los planetas, son las formas a través de las cuales ciertas deidades se expresan a Sí Mismas, puede deducirse verdadera y lógicamente que todas las vidas y formas dentro de esos cuerpos, están necesariamente sujetas a estas limitaciones y a las imperfec¬ciones surgidas de esas zonas inexploradas de la conciencia y esos estados de percepción, hasta ahora no alcanzados por las Deidades encarnadas en la forma planetaria y solar. Dado el postulado de que cada forma es parte de una forma mayor, y que en realidad “vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser” dentro del cuerpo de Dios (como lo expresa San Pablo), nosotros, como parte integrante del cuarto reino de la naturaleza, compartimos esta limitación e imperfección generales.

Captar algo más de esta premisa general está más allá de nuestro poder de comprender y expresar, pues el equipo mental general de los aspirantes y discípulos comunes es inadecuado para la tarea. Los términos “mal cósmico, imperfección divina, zonas limitadas de la conciencia, la libertad del espíritu puramente divina”, empleados tan superficialmente por los místicos y pensadores esotéricos de la época: ¿Qué significan en realidad? Las afirmaciones de muchas escuelas de curación, respecto a la máxima perfección divina, y la formulación de sus creencias de que la humanidad se liberará realmente de las comunes dolencias de la carne, ¿no son frecuentemente altisonantes, personificando un ideal basado a menudo en deseos egoístas? ¿No constituyen frases sin significado alguno en sus implicaciones místicas? ¿Cómo podría ser de otra manera, cuando únicamente el hombre perfecto puede tener una idea real de lo que constituye la divinidad?
Es mucho mejor admitir la imposibilidad de que el hombre comprenda las causas profundamente arraigadas de lo que puede verse surgir en la evolución de la vida de la forma. ¿No es más inteligente enfrentar las realidades y los hechos, tal como existen para nuestra actual comprensión, y entender que así como el hom¬bre puede penetrar más inteligentemente en la mente de Dios que en la mente inferior del animal, también pueden existir otras mentes superiores, actuando en reinos más elevados de la naturaleza, que ciertamente han de ver la vida con más realidad y exactitud que el género humano? Es muy posible que el objetivo de la evolución (corno ha sido delineado y acentuado por el hombre), en último análisis, sea solo un fragmento de un objetivo mayor que el hombre, con su finita comprensión, puede captar. Todo el propósito, tal como se halla oculto en la mente de Dios, quizás sea muy diferente de lo que el hombre podría concebir hoy; y el mal y el bien cósmicos, reducidos a terminologías, pueden perder todo su significado y sólo ser vistos a través del espejismo y la ilusión con que el hombre rodea todas las cosas. Las mejores mentalidades de esta era están comenzando ya a ver el primer tenue rayo de luz que horada este espejismo y sirve para revelar la realidad de la ilusión. Por medio de esta Luz se les revelará la siguiente verdad a quienes estén a la expectativa y posean mente abierta: La Deidad misma se halla en el camino de la Perfección. Muchas son las implicaciones que encierra este enunciado.
Al tratar las causas de las enfermedades, adoptaremos la posición de que la fundamental y ultérrima causa cósmica escapa a nuestra captación, y que sólo a medida que el Reino de Dios se vaya revelando en la tierra, obtendremos un real entendimiento de la amplia y general difusión de las enfermedades en nuestro planeta y en los cuatro reinos de la naturaleza. Sin embargo pueden exponerse unas pocas enunciaciones básicas que, en sentido macrocósmico, oportunamente serán establecidas como verdades y ya pueden ser demostradas como tales en lo que concierne inteligentemente al microcosmo.

1. Toda enfermedad (y esto es algo conocido) es producida por la falta de armonía o desarmonía entre el aspecto forma y la vida. Aquello que une la forma y la vida, o más bien el resultado de esta unión, denominada alma, el yo en lo que respecta a la humanidad, y el principio integrador, en lo que concierne a los reinos subhumanos. Las enfermedades aparecen donde no hay alineamiento entre estos diversos factores, el alma y la forma, la vida y su expresión, las realidades subjetiva y objetiva. En consecuencia, espíritu y materia no están libremente relaci¬nados entre sí. Esto es un modo de interpretar la Primera Ley y toda esta tesis está destinada a exponer esa Ley.

2. La desarmonía que produce lo que se denomina enfermedad, corre a través de los cuatro reinos de la naturaleza y trae esas condiciones que producen dolor (donde la sensibilidad es exquisita y está desarrollada) y en todas partes congestión, corrupción y muerte. Reflexionen sobre las palabras siguientes: Desarmonía, Enfermedad, Dolor, Congestión, Corrupción, Muerte, porque describen la condición general que rige la vida consciente de todas las formas, macro y microcósmicas. Ellas no constituyen las causas.

3. No obstante, estas condiciones pueden ser consideradas como purificadoras en sus efectos, y así debe considerarlas la humanidad si se quiere asumir la correcta actitud hacia las enfermedades. Esto a menudo lo olvida el curador fanático y el exponente extremista de una idea, finitamente captada y en la mayoría de los casos sólo forma parte de una idea mayor.

4. Métodos de curación y técnicas paliativas que son peculiares de la humanidad, resultantes de la actividad mental del hombre. Indican el latente poder que posee como creador, y que progresa hacia la liberación. Señalan su habilidad discriminativa para presentir la perfección, visualizar el objetivo y por ende trabajar hacia esa ultérrima liberación. En la actualidad su error consiste en:

a. Su incapacidad de ver el verdadero valor del dolor.
b. Su resentimiento por el sufrimiento.
c. Su incomprensión de la ley de no-resistencia.
d. Su excesivo énfasis puesto sobre la naturaleza forma.
e. Su actitud hacia la muerte y su sensación de que la desaparición de la vida, fuera de la percepción visual, por intermedio de la forma, y la consiguiente desintegración de esa forma, indican desastre.

5. Cuando el pensamiento humano invierta las ideas comunes, respecto a las enfermedades, y las acepte como un hecho natural, el hombre comenzará a aplicar la ley de liberación, correctos pensamientos, que conducirá a la no-resistencia. Actualmente, por el poder de su pensamiento dirigido y su intenso antagonismo hacia la enfermedad, sólo tiende a vigorizar la dificultad. Cuando reoriente su pensamiento hacia la verdad y el alma, las enfermedades del plano físico comenzarán a desaparecer. Esto será evidente al estudiar más adelante el método de extirparlas. La enfermedad existe. Las formas en los reinos de la naturaleza carecen de armonía y no están alineadas con la vida inmanente. En todas partes existen enfermedad y corrupción y la tendencia a la disolución. Elijo mis palabras con cuidado.

6. Por lo tanto, la enfermedad no es el resultado del erróneo pensar humano. Existió entre las innumerables formas de vida mu¬ho antes que la familia humana apareciera en la tierra. Si ustedes buscan una expresión verbal y si se desea hablar dentro de los limites de la mente humana, podrían decir con cierta exactitud que: Dios, la Deidad planetaria, es culpable de pensar erróneamente. Pero no expresarán toda la verdad, sino sólo una ínfima fracción de la causa, como aparece a vuestra débil y finita mentalidad, a través del espejismo y la ilusión mundial general.

7. Desde cierto ángulo, la enfermedad es un proceso de liberación y el enemigo de lo estático y cristalizado. No crean por lo que expongo que debería aceptarse la enfermedad y anhelar el proceso de la muerte. Si así fuera cultivaríamos la enfermedad y premiaríamos el suicidio. Afortunadamente para la humanidad, toda la tendencia de la vida es contraria a la enfermedad, y la reacción que produce la vida de la forma en el pensamiento del hombre, fomenta el temor a la muerte. Esto ha sido co¬rrecto, porque el instinto de autoconservación y la preservación de la integridad de la forma, es un principio vital de la materia, y la tendencia hacia la autoperpetuación de la vida dentro de la forma, es uno de los más grandes dones de Dios y persistirá. Pero en la familia humana esto debe oportunamente ceder su lugar a la muerte como un proceso organizado y liberado, a fin de conservar fuerza y proporcionar al alma un mejor instrumento de manifestación. Para esta libertad de acción la totalidad del género humano no está aún preparada. Los discípulos y aspirantes del mundo deberán comenzar a captar estos nuevos principios de la existencia. El instinto de autopreservación rige la relación del espíritu y la materia, de la vida y la forma, hasta que la Deidad misma decida encarnar dentro de Su cuerpo de manifestación, un planeta o un sistema solar. En lo expuesto he dado un indicio en lo que respecta a una de las causas básicas de la enfermedad y a la interminable lucha entre el espíritu aprisionado y la forma aprisionante. Esta lucha emplea como método la cualidad innata que se expresa a sí misma como el anhelo de preservarse y el ansia de perpetuarse (en la forma y especies actuales).

8. La Ley de Causa y Efecto, denominada de Karma en Oriente, rige todo esto. El karma, en realidad, debe ser considerado como el efecto (en la vida de la forma de nuestro planeta) de las cau¬sas profundamente arraigadas y ocultas en la mente de Dios. Las causas que debernos buscar respecto a las enfermedades y la muerte son en realidad sólo la actuación de ciertos principios básicos que rigen -¿quién podrá decir si correcta o erróneamente?- la vida de Dios en la forma y serán siempre incomprensibles para el hombre hasta el momento de recibir la gran iniciación, simbolizada para nosotros en la Transfiguración. Durante todo nuestro estudio nos ocuparemos de las causas secundarias y sus efectos, con los resultados fenoménicos que esos efectos subjetivos que emanan de causas demasiado remotas para poder captarlas. Esto debería aceptarse y comprenderse, siendo lo máximo que puede hacer el hombre con su actual mecanismo mental. ¿Cómo puede el hombre, pretender arrogantemente, comprenderlo todo, cuando la intuición raras veces actúa y la mente pocas veces se halla iluminada? Antes debe dedicarse a desarrollar la intuición y lograr la iluminación. Entonces podrá llegarle la comprensión, pues habrá merecido el derecho de adquirir el conocimiento divino. Pero el reconocimiento mencionado será suficiente para nuestro trabajo y nos permitirá establecer esas leyes y principios que indicarán cómo la humanidad puede dejar de ser consciente de la forma, y su consecuente inmunidad a la muerte y a esas condiciones enfermizas que rigen hoy nuestra manifestación planetaria.

Psicómetro de Jean de la Foye


Este gráfico fue desarrollado por el radiestesista francés Jean de La Foye, publicado en el libro Ondas de Vida Ondas de Muerte es una derivación de un gráfico semejante creado por André de Bélizal.
En este dispositivo fue mantenida deliberadamente la emisión en R W cH (espiritual) con todos sus riesgos. La finalidad principal de este gráfico es probar la vitalidad de una persona, su honestidad, así como sus facultades intelectuales.

MODO DE USO
El gráfico debe ser orientado con los 90° para el Norte, o colocado opcionalmente dentro de un Campo de Forma artificial.
Colocar el testimonio de la persona a ser investigada en el centro del círculo más pequeño.
De 0° a 90°, estamos en L N Ph Sh cH Y H, - El Soplo de Vida - para las emisiones en Vital. Una persona en buena salud se encuentra abajo de 50, pero el más cerca posible. A medida que nos aproximamos de 0, la vitalidad disminuye.
De 90° a 270°, se presenta la R W cH - Nivel de equivalencia espiritual. De 180° a 90° se presenta la mentira. Desconfiar de los individuos que presenten este índice. De 180° a 270°, tenemos la franqueza, la honestidad. Las personas normales se encuentran situadas en medio del cuadrante.
Para probar la inteligencia, nos servimos de la palabra hebraica hA W R (Haour), Luz, colocada al Norte del gráfico.
Una inteligencia media va de 80° a 90°. Por encima de 120 ° la inteligencia es superior.
Colocar un péndulo neutro sobre el centro del gran círculo, él acabará por orientarse en relación a la graduación deseada. Hacer la separación de los niveles como nosotros con un hilo de suspensión.
Para una mayor precisión, podemos recorrer el perímetro del círculo con un puntero. En la graduación investigada el péndulo rueda.
Nunca servirse del GRÁFICO PSICOMÉTRICO como emisor, dado que él presenta el efecto bumerang !!

martes, 16 de marzo de 2010

Castidad de los mediums


Pregunta: La continencia sexual por parte del médium que presta servicio a los espíritus superiores, ¿lo ayuda a mejorar su trabajo mediúmnico? ¿Ese proceder le apresura el psiquismo y le favorece en el intercambio vibratorio con sus comunicantes?
Ramatís: Es de sentido común que Dios no estatuyó el acto sexual como una práctica deprimente, capaz de rebajar al ser humano cuando precisa cumplir con sus deberes procreativos. Es una función técnica importantísima para la continuidad de la vida física en los mundos planetarios, coadyuvando las fuerzas creadoras del mundo espiritual con las energías instintivas del mundo de la carne.
No es una función impura o censurable, cuando se desempeña como objetivo noble. Constituye el proceso prodigioso que ma¬terializa y plasma en la superficie del planeta la vida en todas sus manifestaciones animales, ofreciendo la oportunidad que el espíri¬tu necesita para apresurar el raciocinio y entendimiento espiritual. No hay dudas que lo más acertado, ante las leyes de elevada es¬piritualidad, sería la relación sexual ejercida solamente en función procreadora, en las épocas apropiadas para dar lugar a una nueva vida. Mientras tanto, el temperamento instintivo de los hombres terrenos, todavía inestable y en medio de dos mundos, el de la vida animal y el plano angélico, los acicatea en procura de goces, a veces en forma insaciable, y los esclaviza a las pasiones violentas, transformando el acto sexual en una continua fuente de placeres que retarda la ventura espiritual. El comportamiento sexual del hombre terreno es aberrado y desatinado a causa de su incapacidad para gobernar su instinto animal inferior, entendiendo normalmente que el animal es una entidad primitiva y fiel seguidor de las leyes de la procreación. La historia os dice paradójicamente de los espíritus lúcidos, geniales y buenísimos, que descendieron al nivel más degradante de la escala sexual, sin" poder dominar la fuerza primitiva del instinto animal indisciplinado. Mas no se debe condenar a esos seres, pues las almas con cierto relieve espiritual sobre los valores del físico, en su actividad incomún para difundir las enseñanzas superiores, a veces son to¬madas de sorpresa por la fuerza inflamante de la carne y que ellos suponían superada. Aun para el santo descendido de las alturas del Paraíso, Jesús lanzó su imperecedera recomendación: "Orad y Vigilad". Aunque los vicios o las pasiones residan en el alma y se proyecten en el plano físico a través de la carne, la vida exige que el espíritu dirija a la materia, en cuyo trabajo no siempre alcanza el éxito deseado. Algunas almas de grado superior se perturban en el trato con el potencial vigoroso de las fuerzas sexuales aunque después sufran terriblemente en su conciencia despierta, censurándose a sí mismas. Nos recuerda la hipótesis del hombre vestido de traje blanco, que necesita descender a la mina de carbón, contaminándose con el polvo negro, cada vez que se descuida.
Algunos espíritus benefactores y disciplinados, cuando re¬gresan a su esfera paradisíaca, sufren atrozmente por el comportamiento sexual equivocado que ejercieron en el mundo físico. Aunque se hayan dedicado a todas las formas del Bien no pudieron controlar los ascendientes biológicos que los impelían a la satisfacción sexual desatinada. En base a su grado sideral y debido al sincero examen crítico de su propia conciencia, tuvieron que reconocer su debilidad en el trato aberrativo de la práctica sexual en el mundo Tierra.
Sin embargo les sería más perjudicial el falso puritanismo de la contención sexual, semejante a la caldera de presión, sin válvula de escape. El hombre puede engañarse a sí mismo, pero no puede eludir la realidad de Dios, que forma el receptáculo de su conciencia. Ningún espíritu puede exceptuarse del aguijón sexual que lo hiere continuamente, exigiéndole el máximo esfuerzo para no ser arrastrado al desamparo espiritual. En el campo de la actividad sexual, el hombre no puede juzgar al prójimo, pues la contención, que muchas veces se supone es una virtud loable, es una consecuencia del miedo, de la falta de circunstancias favorables, o debido a la noción pecaminosa de la tradición religiosa. Rarísimas criaturas podrán afirmar, con sana conciencia, que resistieron sexualmente a todas las seducciones y oportunidades que les ofreció la vida humana, terminando sus últimos días en perfecta castidad. Lo cierto es que mientras el hombre no comprenda que la realidad del placer sexual es un espasmo orgánico de importante función biológica, ha de ser siempre esclavo de la vida física. De acuerdo a las leyes que regulan las afinidades electivas, los en¬carnados atraerán compañeros buenos o grupos de almas detesta¬bles del Más Allá, conforme se sintonicen las frecuencias vibra¬torias, bajas o altas, que les inspiran los deseos, pensamientos y actos. Los placeres deletéreos o los vicios insidiosos de la carne son multiplicadores de frecuencia del astral inferior, una especie de operación baja que sólo consume el peor combustible del ser, y lo impermeabiliza de las elevadas sugestiones de lo Alto. En consecuencia, el médium, como intermediario sensible y en contacto con el mundo oculto, no podrá gozar de la protección espiritual superior, mientras sea un esclavo incontrolable de las pasiones animales inferiores. Pues sólo ha de ser como el ave, que a pesar de tener alas, no consigue volar por tener las patas en el lodo.

Pregunta: ¿Cuál es vuestra consideración respecto al acto sexual, como fuente de placer, y que aún es una debilidad común en la humanidad terrena?
Ramatís: Reconocemos que Dios palpita en la intimidad de toda su obra, permaneciendo en el seno de la virtud y en el peor de los pecados, puesto que el hombre es el fruto de su esencia. Que el hombre haga del acto sexual un placer común no es una afrenta odiosa a Dios, pues Él no se ofende por las equivocaciones o pecados de sus hijos aún ignorantes de su realidad espiritual. Inhibidos de usufructuar los bienes elevados y duraderos del espíritu, porque les falta la capacidad psíquica, los terrícolas subliman su ansiedad de goce y ventura haciendo un vicio de la función sexual. Todos los individuos se mueven en continuo proceso de perfeccionamiento y en cada uno se va efectuando la transformación, lenta o apresurada para su bien. Dios no crea hombres al simple toque de un capricho, mas les apura la conciencia para que los mismos puedan desenvolver sus cualidades divinas inna¬tas y que prefieran lo que más les convenga. Si el terrícola se satisface en el intercambio de las sensaciones animales, es porque no alcanzó la fase que lo hace sensitivo a los goces definitivos del espíritu angélico. No se le puede exigir diferente actuación mientras le falte el don de percepción psíquica superior y la gradación espiritual que sea capaz de compensarle en espí¬ritu los goces que le brinda la sensación primitiva de la vida carnal.
Su pecado no es un acto de provocación o premeditación contra la Divinidad, es el fruto de sus impulsos inferiores sin la dirección espiritual. La criatura humana vive tratando de alcan¬zar el mejor placer y ventura, que es un derecho desde que nace y lo impulsa continuamente para la realización consciente de sí mismo. Reza el concepto humano de que Dios es la Perfección, por cuya causa, sus hijos son impelidos por el deseo de alcanzar lo mejor y más perfecto, seguros de que la Verdad en algún tiempo se ha de encontrar. Entonces, los seres humanos se dejan atraer por la magia del sexo, gozan y se sienten transitoriamente compensados en esa mutua relación física, en donde se conjuga el placer fugaz de la carne y la ansiedad por la ventura espi¬ritual.
El laboratorio terreno posee todos los recursos apropiados para despertar y graduar la conciencia del hombre sideral, liberándolo poco a poco del lastre que le ofrece la carne transitoria. El placer sexual, por lo tanto, después de la comprensión consciente del hombre y de la mujer sobre la realidad espiritual, será relegado hacia una condición inferior y superado por los valores definitivos de la vida inmortal. A su debido tiempo, los terrícolas se sentirán saturados de ese placer físico y efímero, que es un ardid de la naturaleza para mantener la continuidad de la vida en los mundos materiales. Y comprenderán que la verdadera felicidad no es el fruto de las contracciones y espasmos de la carne, pero por encima de todo, proviene del intercambio con las cosas siderales.

Pregunta: Suponemos que esa actitud irregular del hombre, en lo tocante a sus relaciones sexuales, merece la censura de los espíritus disciplinados. ¿No es verdad?
Ramatis: No nos cabe censurar al terrícola por su contradicción sexual, puesto que intenta encontrar lo "mejor" para sí; y si aún confunde el placer del cuerpo efímero con el placer del espíritu eterno, os volvemos a repetir: eso se debe a su inmadurez espiritual. El cuerpo físico es el instrumento de que el alma se sirve para alcanzar su perfeccionamiento, así como el alumno se alfabetiza y adquiere conocimientos a través de la materia escolar. Si el hombre se ofusca para utilizar su organismo carnal, que es su banco escolar y educativo en el mundo físico, además de ser un candidato a las enfermedades comunes de la Tierra, se impregna de los fluidos inferiores de la animalidad, que cada vez lo aíslan más de la inspiración de los Alto.
Principalmente el médium —que es el puente sensible y el instrumento de relación entre la materia y lo Invisible, destinado para cumplir el servicio espiritual a favor del prójimo y de sí mismo— necesita protegerse de la infiltración inferior y disponer de su cuerpo físico para el éxito de su tarea incomún.
Todo gasto excesivo de las fuerzas sexuales destruye los ele¬mentos preciosos de la vida psíquica, responsable por la interconexión entre el mundo superior y la Tierra; faltando ésta el hombre se precipita hacia el submundo del instinto inferior animal. En sentido opuesto, la economía y el control de las energías sexuales, cuando están disciplinadas por la mente, benefician extraordinariamente al médium. El fluido creador, cuando está acumulado sin la violencia de la contención obligatoria, se purifica por el contacto con las vibraciones sutiles del espíritu. Ese magnetismo vitalizante, producto de las glándulas sexuales, se funde al fluido superior emanado del "chakra" coronario, irriga el cerebro y aclara la mente, despertando la función de la gládula pineal a la altura del "chakra" frontal, favoreciendo la visión psíquica del mundo interior.
Los abusos de la práctica sexual debilitan el cerebro, pues tanto el hombre como la mujer exteriorizan la parte positiva y negativa de la fuerza sexual, que los órganos responsables utili¬zan para la procreación. La mayor parte de las criaturas ignoran que cierto porcentaje de esa fuerza construye y alimenta el cerebro y su gasto excesivo puede afectar la memoria y retardar el raciocinio, mientras que el buen uso purifica las emociones y pensamientos. Ciertas personas que abusan de estimulantes para multiplicar la práctica sexual, generalmente terminan enfermas, imbéciles y retardadas, presentando los síndromes "parckisonianos", debido al agotamiento de los fluidos sexuales imprescindibles para la nutrición de las células cerebrales.
También es necesario considerar que la castidad no puede ser el fruto de una reacción exclusiva de la mente, pues refrenando las actividades del cuerpo, de modo alguno el espíritu consigue resolver el problema que sólo desaparece por su mejoría espiritual. Toda virtud deja de serlo cuando la criatura decide cultivarla como algo independiente de sí misma, y que exige una vigilancia continua para mantenerse constante. El hombre que trata de ser modesto, vigila todos sus actos, preocupado por no decepcionar al prójimo; en verdad, termina cultivando la vanidad de ser modesto. De la misma forma, no os volvéis castos porque cultivéis la castidad, cosa que solo conseguiréis por la renovación íntima de vuestro espíritu, entonces sí podréis ser castos sin tener preocupación de ser castos.
La contención sexual forzada es una deliberación artificial e inútil, que acumula las energías procreativas, pero no las extingue. El acumular no es liberación, resulta transferencia obligatoria de acción, tal como sucede con la caldera, que guarda en su interior el peligroso vapor. Algunas criaturas, que después de cierto tiempo abandonan el convento o las instituciones donde se acostumbraba a sofocar el deseo sexual, a veces se vuelven peores de aquellos que no hacen restricciones por conceptos morales. Apenas se contenían impedidos por el ambiente que cultivaban, pero ni bien rompieron las amarras de las convenciones religiosas o de moral compulsoria, se sumergieron violentamente en la tempestad sensual, que les rugía en la intimidad descontrolada del alma.

Pregunta: ¿Nos podéis decir si la liberación del sexo en la materia es suficiente para elevar al espíritu hacia las esferas superiores, exceptuándolo de las reencarnaciones físicas?
Ramatís: El sexo es la última puerta a cerrarse para el hom¬bre que desea liberarse del ciclo doloroso de las reencarnaciones físicas, que conseguirá —conforme dijéramos anteriormente— cuando se vuelva casto sin la angustia enfermiza por serlo. Será un fruto natural de su evolución espiritual, antes que la sofoca¬ción forzada de la llama interior, que persistirá latente bajo las cenizas de la voluntad impuesta drásticamente. La castidad forzada es el cerebro terrible que incita hacia el deseo insatisfecho y que acicatea a la mente descontrolada. Una vez que sea reconocido el sexo como un proceso procreativo, antes que un deseo reprimido, la contención sexual beneficia al hombre y principalmente al médium, eliminándole la ansiedad de la relación física. El deseo lúbrico desaparecerá por la comprensión consciente sobre el acto sexual, que antes de ser una acción placentera, es una función biológica de reproducción en la materia.
Ojalá que el médium bien intencionado se dé por satisfecho con sus relaciones conyugales, evitando las aventuras condenables fuera de su hogar y las ligazones deprimentes con el psiquismo torturado de las infelices meretrices. Los prostíbulos, bajo cualquier hipótesis, son cisternas de fluidos intoxicantes, que se adhieren a la tesitura delicada del periespíritu, creando condiciones apropiadas para actuar los obsesores y vampiros atrasados de las sombras del astral inferior. El médium que se entrega a las aventuras sexuales se transforma en un puente que une el astral tenebroso y el hogar en que vive, atrayendo hacia éste las emanaciones nocivas y las perturbaciones, frutos de su mal comportamiento sexual. Los miasmas, los bacilos y virus psíquicos de la degradación del sexo terminan por saturarle el ambiente familiar, creando enfermedad, angustia y desarmonía que caracterizan a las noches tristes y trágicas de los ambientes prostituidos. También es evidente que la liberación del sexo en la materia, no basta paira elevar al espíritu a las esferas celestiales, ni tampoco cuando se encuentra encadenado a la crueldad, venganza o avaricia, cosa que aún los pone en sintonía con el astral inferior.

musica y artes sanadoras


“En el comienzo era el logos” – las escrituras sagradas de palabra o de sonido en el mundo entero expresan la idea de que la primera manifestación cósmica fue la vibración, tanto de sonido, luz, o respiración, y es la vibración primitiva, diferenciada en sonidos, colores, o respiración rítmica, formó las bases para todo lo que le ha seguido. Los científicos describen cada vez más el material del universo como un continuo de movimientos expresándose como una interacción de vibraciones. El punto de vista casi “metafísico” de la naturaleza frecuentemente implícita en los físicos del siglo veinte ha comenzado en las recientes décadas a tener un impacto real en los puntos de vistas aceptados, y los científicos sen encuentran a ellos mismos reconsiderando el valor de los conceptos tradicionales y las prácticas de varias culturas.
En el renacimiento actual de las artes sanadoras muchas nuevas-viejas ideas están emergiendo, algunas enfrentándose con los efectos físico y psicológico de la música y la vibración. Varias corrientes actuales de investigación y pensamiento son reunidas en “Music: Physician For Times to Come”, una antología editada por Don G. Campbell, director del Instituto de Música, Salud y Educación en Boulder, Colorado. Las selecciones de muchas personas notorias en sus campos cubren los mecanismos y efectos del escuchar, los usos terapéuticos de la música, los posibles potenciales futuros, y más discusiones filosóficas y espirituales del efecto del sonido en los seres humanos.
El creciente reconocimiento de la importancia básica de la vibración yace en la raíz de muchas investigaciones modernas sobre la música como una herramienta terapéutica. La terapia de la música, no obstante, está todavía en su infancia. Los hospitales usan música tranquilizadora para ayudar a aliviar el dolor y el estrés y para promover curación y relajación que afecta los sistemas autonómico, inmune, endócrino, y nuropéptido así como también alienta los estados mentales positivos. La música es empleada para alentar la cratividad, mejorar el aprendizaje, realzar la auto sugestión y la sugestión subliminal, y ayuda a evocar imágenes para la auto-exploración y la cura. Música y movimiento son combinados para causar el balance cuerpo-mente y liberar las energías bloqueadas. Aunque significante, tales aplicaciones tocan sólo la superficie del potencial del sonido. Investigadores de vanguardia continúan encontrando aplicaciones físicas, psicológicas y espirituales de la música para el bienestar humano.
La apreciación de la profunda potencia de la música existe en casi todas las culturas. Por ejemplo, los antiguos Griegos tales como Orfeo, Pitágoras, Platón y Aristóteles reconocieron que el poder sanador de la música estaba basado en su relación con la estructura matemática del cosmos y la humanidad. Investigaciones modernas en Cymatics [Cimática], los patrones materiales evocados por el sonido, han inducido a una apreciación aumentada de su influencia fundamental en la materia. Reflexionando en esto, Cathie E. Guzzeta señala que “la materia asume ciertas formas o patrones basados en las vibraciones o frecuencias del sonido a la cual es expuesta…Las fomras de los copos de nieve y los rostros de las flores pueden tomar su forma debido a que están respondiendo a algunos sonidos en la naturaleza. Asimismo, es posible que los cristales, plantas y seres humanos puedan ser, de alguna manera, música que ha tomado forma visible” (“Music. Physician For Times to Come”, Música, P. 149).
Discusiones en la antología referenciada al trabajo del Médico francés, psicólogo, y especialista de oído Alfred A. Tomatis están entre las más fascinantes. Sus teorías revolucionarias sobre el mecanismo para escuchar y sobre el rol del sonido en la vida humana van en contra de varios modelos científicos aceptados. El escucharse a sí mismo, él cree, tiene lugar por la conducción de la vibración desde el tímpano a través de los huesos del cráneo del oído medio que actúa más bien como un amortiguador protector. Estos puntos de vista nos recuerdan que aún las explicaciones grandemente aceptadas de cómo trabajan los sentidos son interpretaciones en vez de hechos. Mayormente desde la consideración del desarrollo fetal, Tomatis ha concluido que el escuchar es el sentido físico fundamental, sosteniendo que la piel con su sentido del tacto es una especialización posterior de las células sensorias del oído, en vez de a la inversa. El rol vital del escuchar es sugerido por el hecho de que el nervio auditivo está conectado directa o indirectamente con la mayoría de los otros nervios del cráneo, incluyendo el nervio vago que alcanza los músculos de la espalda, la laringe, los pulmones, el corazón y los órganos abdominales, incluyendo todo el tracto digestivo. El Dr. Tomatis ha usado entrenamiento acúsitco y sonoro de los músculos en el oído medio para tratar exitosamente una variedad de problemas – entre ellos enfermedades del oído, nariz y garganta, pérdida de la escucha y la voz, manchas delante de los ojos, desequilibrios musculares en los ojos, depresión, hiperactividad, y dislexia – así como también para aumentar la energía, concentración y habilidades de memoria.
De acuerdo al Dr. Tomatis, la función primaria del oído es estimular “electrónicamente” (por ausencia de un término mejor) y recargar las células del cuerpo, un proceso que él llama carga cortical. Esta función está relacionada con el equilibrio, con “las articulaciones, los músculos, en otras palabras con la postura del cuerpo – todo lo que usamos para pelear contra la gravedad – todo esto está atado al laberinto del oído” (p. 17). En su trabajo con el Canto Gregoriano entre los Benedictinos, él ha encontrado que el canto está centrado en el medio de las más altas frecuencias de la voz humana, combinado con escucha activa, atenta, disciplinada, energiza el cuerpo y promueve la actividad mental y espiritual.
El canto Tibetano tiene efectos y objetivos similares. Interesantemente, un Doctor Médico Tibetano señaló que “el oído recolecta la energía que se mueve en espiral del cosmos, esta energía da vida al hombre y vemos su vitalidad en la luz que brilla desde sus ojos” (P. 48). Ambos tipos de cantos requieren entrenamiento en técnicas de escucha y producción, especialmente la respiración, así como también “vivir la vida”, antes de que un practicante pueda volverse una parte integral de un coro. Varios grupos corales actuales e intérpretes individuales basan su trabajo en el poder espiritual de la música para promover bienestar en el intérprete y en el oyente. Campbell mismo, entre otros, apoya el uso de la entonación – el sonoro prolongado de tonos y armónicas musicales – para promover salud corporal e interior (Cf. The Roar Silence, Quest Books, 1989).
Otras tradiciones están también influyendo las prácticas terapéuticas modernas conectando la música, la salud, y el bienestar espiritual. Una corriente influyente es ejemplificada en The Way of the Shaman por el antropólogo Michael Harner, quien aprendió prácticas chamánicas entre los Indios Sudamericanos y prosiguió para volverse un dibujo chamán sanador practicante recurriendo a las técnicas de otras varias culturas tradicionales. En su sistema, el practicante usa tambores y maracas para inducir un estado no usual de manera que pueda viajar a voluntad a los mundos interiores, percibir las causas psíquicas de buena salud y de enfermedad, y audar a otros a recobrar o mantener la salud por sus acciones empleadas en planos astrales. Técnicas similares son usadas por muchos sanadores in culturas tradicionales del mundo entero, quienes integran la música, el arte, la danza, y el drama en el proceso de sanación, tratando al paciente en el contexto de su entero ser en vez de usar la música meramente para cambiar su comportamiento particular (Ver Joseph J. Moreno, “The Music Therapist: Creative Arts Therapist and Contemporary Shaman”, Music, pp. 167-85) Sus experiencias personales de áreas interiores concientizan a estos sanadores de la realidad de seres no físicos y energías y la interconexión de todo en el universo.
La experiencia terapéutica de Harner ha indicado que casi todos tienen el potencial, a un grado u otro, de cultivar las habilidades chamánicas si él o ella desea hacerlo. Investigadores en campos tales como biofeedback han encontrado que el entrainment de ondas cerebrales a los ritmos Alfa y Theta mediante una variedad de medios induce trance similar y experiencias de videntes. (Entrainment es un fenómeno en el cual “las poderosas vibraciones rítmicas de un objeto causarán las menos poderosas vibraciones de otro objeto cierra en paso y oscila a la tasa del primer objeto” Music, p. 218). La Música también estimula el entrainment psicológico del paciente con el terapista o sanador – una importante sincronía interior para sacar beneficios del tratamiento, que igualmente se presenta en las relaciones de un discípulo y un maestro espiritual. Evidentemente las cualidades físicas, psicológicas, y espirituales de la persona de quien nos volvemos Entrenadas serían de suma importancia, ya que nuestro ser tenderá a tomar esas cualidades a un grado. Como con los usos de hipnosis y sugestión, uno tiene que estar conciente de las consecuencias de poner el ser de uno en armonía con el de otra persona o de abrirse a los habitantes y fuerzas del alcance astral de la naturaleza, lo cual puede ser difícil de parar. Interesantemente, un maestro espiritual, por ejemplo, sincronizará su vibración con la del discípulo en vez de controlar la vibración del discípulo.
Varios investigadors, tales como Harner y Stanislav Grof, que comenzaron con el uso de drogas para inducer varios estados alterados con propósitos terapéuticos, se sorpendieron al encontrar que los mismos estados pueden ser inducidos en casi cualquiera todos por procedimientos tan simples como tamborilleo o ritmos de respiración alterados. Hace veinte años atrás la música y educadora Helen Bonny popularizó la práctica del uso de imaginación guiada mientras se escucha la música en un claro trance auto-inducido como una ayuda para la auto-exploración, la apreciación de la música, y terapia física y psicológica (Music an You Mind. Listening with a New Consciousness, con Louis Savary, 1973, 1990). Ella encontró que escuchar música en un estado relajado, meditativo frecuentemente provocaría fuertes experiencias psicológicas; otra vez, ella se sorpendió en las profundidades interiores abiertas por la escucha alternativa de un estímulo tan común – generalmente en su caso, música clásica Europea. Tales hallazgos han convencido a muchos de que esos niveles de conciencia inducidos no son anormales sino que representan aspectos básicos y vitales de la conciencia humana – de otra manera ellos no podrían ser inducidos tan sencillamente y casi universalmente.
Various types of sound, however, affect distinct areas of the brain and so produce dissimilar results. Tomatis, for example, distinguishes strongly between the action of higher frequencies, such as those found in Gregorian and Tibetan chants, which energize the person and awaken the higher consciousness, and the hypnotic effect of lower frequencies predominating in certain types of drumming: "At the risk of oversimplifying, hypnotic effects Varios tipos de sonido, de cualquier manera, afectan distintas áreas del cerebro y por lo tanto producen distintos resultados. Tomates, por ejemplo, distingue fuertemente entre la acción de las más altas frecuencias, tales como aquellas encontradas en los cantos Gregorianos y Tibetanos, que energizan la persona y despiertan la más alta conciencia, y el efecto hipnótico de frecuencias más bajas predominando en ciertos tipos de tamborilleos: “Con el riesgo de simplificar demasiado, los efectos hipnóticos son aquellos de relativamente baja frecuencia que tocan en las más primitivas áreas del cerebro. Con el canto Gregoriano usted está afectando directamente la corteza, que controla el mono en vez de ser dirigido por él” (p. 23). El cerebro humano es complejo; incluye el tronco cerebral o viejo cerebro reptil, el cerebro medio o sistema límbico, y la neo-corteza que está dividida en los lóbulos izquierdo, derecho y pre-frontal. También está conectado con los órganos sensoriales y los centros de energía o chackras, incluyendo los cuerpos pineal y pituitario. Estamos apenas comenzando a entender los roles de las diferentes partes del cerebro como instrumentos de la conciencia humana así como también cómo y por qué diversos tipos de estímulos afectan sus actividades e interacciones. La investigación científica sobre los seres humanos sólo recientemente ha mostrado signos de movimiento más allá de la psicología para considerar fenómenos tales como la conciencia y espíritu existiendo por sí mismas en vez de simplemente productos derivados de la materia y de la química del cerebro. El verdaderamente ilustrado uso de la música en un contexto científico para afectar el cuerpo humano y la psiquis depende de una creciente comprensión de lo que un ser humano es en muchos niveles, y de cómo esos niveles están integrados en el cuerpo físico.
Innegablemente la música o el sonido es una fuerza poderosa, una que tiene tanto poder para debilitar y destruir cuando es usada incorrectamente como para curar y elevar cuando es usada correctamente. Justo como a un vaso de vino puede ser hecho sonar, y finalmente destrozarse, cuando es expuesto a una frecuencia sincrónica, así también pueden ser afectadas otras formas debido a que todo, desde los átomos y moléculas hasta las células, órganos, gente, y planetas, se expresan a sí mismas a través de su propia frecuencia fundamental. “Tales técnicas vibracionales, en el principio de resonancia, son ahora usadas en una manera más refinada para tratar enfermedades localizadas específicas. Como podemos imaginar, tal poder es peligroso, porque una inadecuada entrada de frecuencia puede inadvertidamente afectar otras áreas que la que está siendo tratada, porque todos los sonidos tienen poderes y resuenan en alguna parte. (Herbert Whone, “Music – The Way of the Maze”, Music, p.200). Junto con líneas similares Tomatis cita el ejemplo de mantra yoga, donde la postura tiene que ser perfecta para que el mantra funcione, lo que explica por qué algunas personas se han destruido al hacer el mantra sin saber la clave para la escucha adecuada. Un mantra puede dañar a una persona mucho más rápidamente de lo que puede restaurarla. Así que hay definitivamente un peligro. Para hacer un mantra correctamente uno debería saber bien toda la práctica y la teoría.
Lo que los antiguos sabían era que una vez que uno alcanza la postura auditiva perfecta, el cuerpo alcanza y literalmente incorpora todo el sonido que viene desde afuera. El sujeto se identifica con sí mismo, se toca a sí mismo desde afuera y desde adentro.
Ciertamente los usos de la música establecidos ahora en la salud no tocan usualmente áreas tan profundas de la conciencia. Pero a medida que el mundo Occidental amplíe sus horizontes, más gente está reevaluando la importancia dada a varias facultades: de la escucha como contrastada con la visión, y de los aspectos creativos e intuitivos de la conciencia como contrastada con lo intelectual y organizador. Sanar involucra equilibrar y armonizarlos muchos aspectos de cada ser humano y, como nosotros y el cosmos somos fundamentalmente vibraciones, la música y otras expresiones de vibración pueden ser ayudas naturales en el proceso. Ver a cada persona como multidimensional conduce al tratamiento interior así como también a las causas y síntomas físicos. Al mismo tiempo hay riesgos en que la ciencia adopte las más sofisticadas técnicas de culturas no Occidentales que deliberadamente actúan en los chakras, en el cuerpo-energía, y las fuerzas de vida o pranas: practicantes imperfectamente entrenados pueden en la ignorancia usar métodos desprevenido de sus serios efectos colaterales en los individuos. Las fuerzas en todos los planos que pueden ser liberadas por la música y la vibración puede ser invisible pero son reales y extremadamente poderosas.
El hecho de que la música tiene una fuerte contribución a hacer hacia el bienestar físico y espiritual, ha sido aparente a aquellos en las culturas tradicionales y antiguas hasta algunos registros de que tal actividad exista. Largamente ignorantes de nuestra real individualidad y las cualidades variantes de los alcances interiores de la experiencia humana y cósmica, hoy nuestro desafío es uno de discriminación: adoptar los beneficiosos mientras se evita los dañinos en las prácticas antiguas y tradicionales. En estos procesos, los resultados físicos positivos no son necesariamente indicaciones del valor o seguridad interior del practicante. Como siempre, la clave yace en un conocimiento creciente y en el entendimiento de uno mismo.

martes, 9 de marzo de 2010

El poder cocreador del Espíritu


Los fundamentos del paradigma médico-espírita se podrían resumir de la siguiente manera: inmortalidad del alma y su acción prioritaria sobre el cuerpo físico y las envolturas sutiles (cuerpo mental, periespíritu); poder cocreador de la mente y los pensamientos, acción no local de la conciencia; comunicabilidad del Espíritu por medios extrasensoriales; reencarnación, ley biológica natural que favorece el perfeccionamiento espiritual continuado; Ley de la Acción y la Reacción que respeta el libre albedrío y confiere a cada quién según sus propias obras; salud: estado de perfecta armonía del alma; cura: es en verdad autocura; cuerpo físico: filtro de impurezas del alma y medio de evolución espiritual; Amor Universal: conquista máxima del ser, que le confiere la salud perfecta. La visión espiritista de la salud es, por ende, holística: todos los procesos mórbidos son esencialmente mentales, comandados por el Espíritu, y todos los fenómenos – físicos, biológicos, sociales, culturales y espirituales – ejercen influencia sobre él, que los metaboliza y los integra.
La supervivencia del alma no se sostiene sólo por sólidos argumentos filosóficos, sino principalmente, por fuertes evidencias científicas, obtenidas por Allan Kardec, el Codificador del Espiritismo, y demás estudiosos de los siglos XIX y XX. El pensamiento es uno de los atributos del Espíritu. Nace de las profundidades de la reflexión mental, formado de átomos de materia aún desconocida, que se expresan también como ondas electromagnéticas de más de 300 mil kilómetros por segundo, obedeciendo a las leyes de la física cuántica.
Por su poder de mando, el Espíritu tiene tanto “las fuerzas equilibrantes y restauradoras para los billones de células del organismo físico”, como los rayos magnéticos de alto poder destructivo. Sin embargo, para actuar sobre la materia necesita al periespíritu, envoltura sutil formada de átomos, en otro estado vibratorio. De él forma parte el cuerpo vital, que corresponde al chi de los taoístas; prana, de los hindúes; fluido vital, de Hahnemann; libido, de Freud y Jung; bioenergía, de Reich; modelo organizador biológico, de Hernani Guimarães Andrade; campos mórficos, de Rupert Sheldrake.

Etiopatogenias X Ley de Acción y Reacción
Somos herederos de nuestras propias acciones, sean buenas o malas. El karma o “cuenta del destino creada por nosotros mismos” está impreso en el cuerpo causal, otro constituyente del periespíritu. En verdad, las enfermedades se derivan de los vicios de la mente, conocidos como egoísmo, orgullo, vanidad, tiranía, etc., porque son el móvil de nuestras acciones maléficas, que quedan almacenadas en nuestro cuerpo sutil. Esos registros explican uno de los mayores enigmas de la patología médica: las enfermedades congénitas.
Ian Stevenson, profesor de Psiquiatría de la Facultad de Medicina de la Universidad de Virginia, EE.UU., ha investigado algo de 2.600 casos de reencarnación. En su último libro Reincarnation and Biology, de 1997, trató ese asunto en dos volúmenes, “Marcas de Nacimiento” y “Defectos Congénitos”, un tratado importante que se debería estudiar en todas las escuelas médicas. Por eso en el futuro la anamnesis será mucho más amplia, pues tendrá la Ficha de Identificación completa del Paciente que abarca su Historia Actual, la Ficha Kármica y la Proyección Individual de Reminiscencias, así como la anotación de los Complejos de Culpa, el Análisis de los Miembros de la Familia y la Ficha Psicológica Detallada.

Terapias y Recursos Terapéuticos
En el ejercicio de la medicina, el médico espírita emplea todas las terapias que aprendió a lo largo de su formación universitaria, pero además de las cirugías, los medicamentos alópatas cuando correspondan, acude también a los recursos terapéuticos de la Homeopatía, a los fitoterapéuticos, a la Acupuntura, con la finalidad de restaurar la circulación y la armonía de la energía vital. Reconoce el valor de los diversos procedimientos analíticos, propuestos por las más diversas escuelas de psicología profunda, sin embargo valora más la contribución de la Psicología Transpersonal y la Terapia por Regresión de Memoria que consideran los contenidos psicológicos que salen a relucir en los estados alterados de conciencia, inclusive los de existencias anteriores. Cuando el paciente lo acepta, utiliza también la Terapia Complementaria Espírita: la Plegaria, la Meditación, la Desobsesión, la Fluidoterapia, con la donación de energía vital en los Pases y en el Agua Fluidificada. Estimula el autoconocimiento, con énfasis a la Reforma Interior, punto básico para el perfeccionamiento espiritual.
Hoy día, decenas de universidades en los EE.UU. discuten Medicina y Espiritualidad: Herbert Benson de Harvard Medical School, imparte clases de postgrado en esa materia; el psicogeriatra Harold Koenig, de la Universidad de Duke, además de trabajos científicos publicó Handbook of Religion and Health, un tratado completo sobre el asunto. También en la Universidad de Nuevo México, el dr. William R. Miller publicó Integrating Spirituality into Treatment, en que enfoca, entre otros temas, el Entrenamiento Profesional en Espiritualidad.

Caminos de la Solidaridad
El Paradigma Médico-Espírita incluye la solidaridad como una de las vigas maestras de su estructura. Y ese sentimiento, que nace del más puro amor fraterno, es el eslabón del médico con la colectividad. Con estos principios trabajan los médicos espíritas, con la expectativa de implantar la Medicina del Alma en su doble sentido: una Medicina que da prioridad al el Espíritu, y al mismo tiempo, a la bondad, la solidaridad, al calor humano.