viernes, 2 de enero de 2009

La indulgencia


La indulgencia no ve los defectos de los otros, o si los ve se guarda de hablar de ellos o de divulgarlos; por el contrario, los oculta con el fin de que sólo él los conozca; y si la malevolencia los descubre, siempre tiene a mano una excusa para paliarlos, es decir, una excusa plausible, formal y nada tiene de aquellas que queriendo atenuar la falta, la hacen resaltar con pérfida maestría. La indulgencia nunca se ocupa de los actos malos de los demás a menos que no sea para hacer un favor, y aun así tiene cuidado de atenuarlos tanto como le es posible. No hace observaciones que choquen; ni tiene reproches a mano, sino consejos, lo más a menudo disfrazados. Cuando criticáis, ¿qué consecuencias deben sacarse de vuestras palabras? Vosotros los que vituperáis, ¿no habréis hecho tal vez lo que reprocháis, valdréis, acaso, más que el culpable? ¡Oh, hombres! ¿cuándo juzgaréis por vuestros propios corazones, vuestros propios pensamientos, vuestros propios actos, sin ocuparos de lo que hacen vuestros hermanos? ¿Cuando no abriréis vuestros ojos severos sino para vosotros mismos? Sed, pues, severos para con vosotros e indulgentes para con los demás. Pensad en el que juzga sin apelación que ve los pensamientos secretos de cada corazón y que por consiguiente, excusa muy a menudo las faltas que vosotros vituperáis, o condena lo que excusáis, porque conoce el móvil de todos los actos y porque vosotros, que gritáis tan alto ¡anatema!, quizás habéis cometido faltas más graves.
Sed indulgentes, amigos mios, porque la indulgencia atrae, calma, corrige; mientras que el rigor desalienta, aleja e irrita. (José, espíritu protector, Bordeaux 1863).
Sed indulgentes para con las faltas de los otros, cualesquiera que sean; sólo debéis juzgar con severidad vuestras acciones, y el Señor usará de indulgencia con vosotros, así como vosotros la habréis usado para con los demás.
Sostened a los fuertes animándoles a la perseverancia; fortificad a los débiles enseñándoles la bondad de Dios, que toma en cuenta el menor arrepentimiento; mostrad a todos el ángel del arrepentimiento extendiendo sus blancas alas sobre las faltas de los humanos, velándolas de este modo a los ojos de aquél que no puede ver lo que es impuro. Comprended toda la misericordia infinita de vuestro Padre, y no os olvidéis jamás de decirle con vuestro pensamiento; y sobre todo con vuestros actos: "Perdonad nuestras ofensas así como nosotros perdonamos a los que nos han ofendido". Comprended bien el valor de esas sublimes palabras: no sólo su letra es admirable, sí que también la enseñanza que encierra. ¿Qué solicitáis del Señor cuando le pedís que os perdone? Es sólo el olvido de vuestras ofensas, olvido que os deja en la nada, porque Dios se contenta con olvidar vuestras faltas, no castiga, "pero tampoco recompensa". La recompensa no puede ser el precio del bien que no se ha hecho y aun menos del mal causado, aun cuando este mal fuese olvidado. Pidiéndole el perdón de vuestras infracciones, me pedís el favor de sus gracias para no volver a caer en la falta y la fuerza necesaria para entrar en el buen camino, camino de sumisión y de amor en el que podéis añadir la reparación al arrepentimiento. Cuando perdonéis a vuestros hermanos, no os contentéis con correr el velo del olvido sobre sus faltas; este velo es a menudo muy transparente a vuestros ojos; cuando les perdonéis, ofrecedles al mismo tiempo vuestro amor; haced por ellos lo que quisiérais que vuestro Padre celeste hiciere por vosotros. Reemplazad la cólera que mancha por el amor que purifica. Predicad con vuestro ejemplo esa caridad activa, infatigable, que Jesús os ha enseñado: predicadla como El mismo lo hizo todo el tiempo que vivió en la tierra visible a los ojos del cuerpo, y como la ha predicado también sin cesar desde que sólo es visible a los ojos del espíritu. Seguid a ese divino modelo; no os apartéis de sus pasos; ellos os conducirán al lugar de refugio en donde encontraréis el reposo después de la lucha. Cargáos, como él, con vuestra cruz, y subid penosamente, pero con ánimo, vuestro calvario; en la cumbre está la glorificación. (Juan, obispo de Bordeaux, 1862). Queridos amigos, sed severos para con vosotros mismos e indulgentes para con las debilidades de los otros; también esto es una práctica de la santa caridad que muy pocas personas observan. Todos vosotros tenéis malas inclinaciones que vencer, defectos que corregir, costumbres que modificar, todos vosotros tenéis una carga más o menos pesada que depositar para subir a la cumbre de la montaña del progreso. ¿Por qué, pues, veis tanto para el prójimo, y sois tan ciegos para vosotros mismos? Cuándo, pues, cesaréis de advertir en el ojo de vuestro hermano una arista de paja que le hiere, sin mirar en el vuestro la viga que os ciega, y os hace marchar de precipicio en precipicio? Creed en vuestros hermanos los espíritus: Todo hombre bastante orgulloso para creerse superior en virtud y en mérito a sus hermanos encarnados es insensato y culpable, y Dios le castigará en el día de su justicia. El verdadero carácter de la caridad, es la modestia y la humildad que consiste en no ver superficialmente los defectos para dedicarse a hacer volver lo que hay en el bueno y virtuoso; porque si el corazón humano es un abismo de corrupción, existe siempre en algunos de sus pliegues más escondidos, el gérmen de buenos sentimientos, chispa brillante de la esencia espiritual.
¡Espiritismo, doctrina consoladora y bendita; felices los que te conocen y se aprovechan de las saludables enseñanzas de los espíritus del Señor! Para ellos el camino es claro, y durante todo el viaje pueden leer estas palabras que les indican el medio de llegar al fin: caridad práctica, caridad de corazón, caridad para el prójimo como para sí mismo, en una palabra, caridad para todos y amor de Dios sobre todas las cosas, porque el amor de Dios resume todos los deberes y porque realmente es imposible amar a Dios sin practicar la caridad, de la que hace una ley para con todas sus criaturas. (Dufétre, obispo de Nevers, Bordeaux).
"Si nadie es perfecto, ¿se sigue de esto que nadie tiene el derecho de corregir a su vecino?" Seguramente que no, puesto que cada uno de vosotros debe trabajar para el progreso de todos, y sobre todo de aquellos cuya tutela se os ha confiado; pero hay una razón para hacerlo con moderación, con un fin útil, y no como se hace la mayor parte de las veces por el placer de denigrar. En este último caso la censura es una maldad; en el primero es un deber que la caridad manda cumplir con toda prudencia posible, y aun la censura que se quiere hacer a otro, debe uno hacérsela a sí mismo al propio tiempo y preguntarse si también la merece. (San Luis. París, 1860).
"¿Es uno reprensible por observar las imperfecciones de los otros cuando no puede resultar ningún provecho para ellos, aun cuando no las divulgue?" Todo depende de la intención; ciertamente no está prohibido ver el mal cuando el mal existe, y aun habría inconveniente en ver por todas partes el bien; esta ilusión perjudicaria al progreso. Lo malo es hacer recaer esta observación en detrimento del prójimo, desacreditándole, sin necesidad, en la opinión. Sería también reprensible haciéndolo para complacerse a sí mismo en sus sentimientos de malevolencia y de alegría al encontrar a los otros en falta. Lo contrario sucede cuando echando un velo sobre el mal para el público, se limita uno a observarlo para su provecho personal, es decir, para estudiarse y evitar lo que se censura en los otros. Por lo demás, esta observación, ¿no es acaso, útil, al moralista? ¿Cómo pintaría los males de la humanidad si no estudiase los modelos? (San Luis, París, 1860).
"¿Hay casos en que sea útil el descubrir el mal de otro?"
Esta pregunta es muy delicada, y aquí es cuando debe recurrirse a la caridad bien comprendida. Si las imperfecciones de una persona sólo dañan a ella misma, nunca hay utilidad en hacerlas conocer; pero si pueden ocasionar perjuicio a otro es menester preferir el interés del mayor número al interés de uno solo. Según las circunstancias, descubrir la hipocresía y la mentira, puede ser un deber, porque vale más que un hombre caiga que no que muchos vengan a ser su ludibrio y sus víctimas. En tal caso, se han de pesar las ventajas y los inconvenientes. (San Luis. París, 1860).

Victor Hugo


Victor-Marie Hugo es el poeta nacional de Francia; título merecido por haber legado a ese país una extensa e importante obra literaria, que lo convierte en una de sus más destacadas personalidades. Convencido espiritualista, llegó más tarde al Espiritismo y lo adoptó como filosofía de vida; pero esta postura no fue reconocida por sus biógrafos ni por los estudiosos de su obra, y muchas veces esas ideas se mencionaron como una extravagancia de este hombre genial. Contemporáneo con Denizard Rivail, nació el 26 de febrero de 1802 en Besançon, capital del Franco Condado, cercana a la frontera franco-suiza, oculta bajo una alta roca en una hoz del río Doubs, y con aspecto de antigua plaza fuerte y severa belleza. Rodeada de crestas jurásicas con altas cimas pobladas de bosques de pinos y abetos, abruptas cuestas y riachuelos, enriquecida a través de los siglos con numerosos monumentos romanos, fue el escenario imponente de su niñez. Era hijo de Leopold Hugo, un oficial del ejército de Napoleón con grado de General y Conde del Imperio, pero de su vida familiar durante esos primeros años se conoce muy poco. A las pocas semanas de nacido lo llevaron a Marsella a causa del traslado de su padre a esa ciudad y este sería el primer viaje de una larga serie, ya que durante su infancia y juventud, pasó largas temporadas en Córcega, en la Isla de Elba, en Nápoles y en España; donde, bajo el dominio de José Bonaparte, su padre ocupó el cargo de gobernador de Ávila, más tarde de Guadalajara y por último de Madrid. En esta ciudad Victor-Marie ingresó en el Colegio de Nobles, cuando tenía 9 años, destacándose por su preparación académica y formación cultural a pesar de su corta edad. De este país conservó los más vivos recuerdos que influirían más tarde en su obra.
Con el fin del Imperio, los recursos económicos se tornaron muy escasos y en 1812 la familia regresó a París. Su madre, Sofie Trebouchet, alquiló una casa de amplios jardines llamada "Las Bernardas", recordada siempre por Victor y tema frecuente en sus poesías. La Sra. Sofie era muy culta y amante de la lectura, por lo que estimuló a sus hijos Victor, Abel y Eugéne a dedicar muchas horas al estudio de la historia, las ciencias y la literatura. Desde pequeño tuvo inclinación literaria y era considerado un niño prodigio que a los 10 años de edad prefería leer a Virgilio en los jardines del antiguo Convento de los Feullantines y escribir sus primeros poemas soñando con dominar la literatura. En 1816 decía: "Quiero ser Chateaubriand o nada".
A los 15 años, su trabajo le hizo merecedor de un premio en un concurso de poesía organizado por la Academia Francesa y dos años después fundó el periódico "Le Conservateur Litteraire" en el que publicó sus primeros escritos, compartidos simultáneamente con "La Muse Romantique". La muerte de Sofie, en 1921 significó para sus hijos una dolorosa y prematura pérdida. Desde entonces, Victor estuvo forzado a vivir muy modestamente, personificando aquello que más tarde relataría en su libro "Los Miserables".
Cuando apenas contaba 20 años de edad, publicó sus "Odas" y desde ese momento el rey Luis XVIII le otorgó una pensión. Ese mismo año contrajo enlace matrimonial con Adèle Foucher, su antigua compañera de juegos en "Las Bernardas", con quien tuvo luego 5 hijos: Leopold, Leopoldine, Charles, François Víctor y Adèle, el primero con una vida muy corta. Esta unión se disolvió después de 16 años y Hugo inició una relación amorosa con la actriz Juliette Drouet que continuó hasta la muerte de ella en 1883. El barrio de Marais, que comienza al oeste de la famosa Plaza de la Bastilla, es uno de los más interesantes de París, porque conserva la elegancia sobria de las grandes casas que allí se construyeron en los siglos XVI, XVII y XVIII. Se convirtió luego, en un barrio de obreros y pequeños comerciantes y hoy es una combinación de elementos dedicados a la cultura, llamado Centro Pompidou. Allí se encuentra la plaza más antigua de París y en el Nº 6 está la casa donde vivió Victor Hugo, convertida en museo. En este lugar se reunieron parte de las pertenencias del escritor, dispersadas como consecuencia de la obligada venta en el momento del exilio. Entre ellas se aprecian varios cuadros, algunos pintados por él mismo y parte del mobiliario, donde se destaca una mesa redonda de tres patas con la que Hugo celebraba sesiones mediúmnicas. En sus novelas este genial escritor reflejó la ciudad de París de su época, desde las alcantarillas donde se movían muchos personajes de "Los Miserables" hasta las torres de la Catedral donde vivía el jorobado Quasimodo de su novela "Nuestra Señora de París". En esa ciudad legendaria estudió, luchó y sufrió.
En 1823 apareció su primera novela titulada "Han D' Islande" y a partir de ese momento su literatura se inclinó abiertamente hacia las ideas románticas. Cuatro años más tarde, después de la publicación de "Cromwel", drama escrito en verso con gran fuerza y originalidad, en cuyo prefacio propugnaba la total libertad artística, se convirtió en el principal seguidor de esa escuela en Francia. Más tarde publicó dos dramas que se hicieron famosos: "Marion Delorme" y "Hernani", con los cuales consolidó definitivamente el triunfo del ideal romántico en el teatro y desde entonces, su obra estuvo guiada continuamente, por el deseo de libertad personal y social. Comenzó entonces, un período de intensa y excepcional actividad creadora afirmándose como jefe del romanticismo y prolongando hasta 1843, su gran producción literaria, que abarca múltiples géneros: la novela, la prosa política, la oratoria y sobre todo la poesía épica, dramática y satírica, destacándose principalmente como poeta lírico, cuya facultad principal es la potencia extraordinaria de su imaginación objetiva, una prodigiosa capacidad para percibir imágenes y una asombrosa capacidad verbal y rítmica. Su sensibilidad es muy amplia, pues percibe todo lo que vive, ama, sufre y desea, y se muestra especialmente emocionada cuando habla de los niños y los humildes. Para defender sus ideas decía que "el poeta es el faro que debe guiar a las multitudes", y "aquel que sueña prepara al que piensa".
Con esa intención, en su obra discutió numerosos problemas morales y sociales: el bien y el mal, el hombre y Dios, Dios y la creación, la sabiduría y la ciencia, la ignorancia y el mal, el vicio y la miseria, la dicha y el progreso.
En su poesía lírica canta toda la gama de sentimientos del alma humana vinculados a la vida personal: amor filial y paternal, impresiones de la infancia, los afectos y los duelos, las esperanzas y las luchas, pero llama la atención que no se ocupa mucho del amor pasional y sexual. Menciona también los sentimientos del ciudadano suscitados por acontecimientos del quehacer público y nacional, como los profundos sentimientos de la humanidad, sus inquietudes sobre el destino, el bien y el mal y su percepción de la divinidad. Siempre preocupado por el contacto con la opinión pública escribió con el deseo de ser "la voz del siglo", según sus propias palabras. Entre sus obras líricas se destacan "Odas"; "Nuevas Odas"; "Odas y Baladas"; "Las Orientales", nacidas de su simpatía por la guerra de la independencia griega; "Hojas de Otoño", particularmente íntimo y melancólico; "Cantos del Crepúsculo", donde combina los asuntos personales con la inspiración política y defiende la gloria napoleónica; "Las Voces Interiores", obra en la que retoma el tono íntimo; "Los Rayos y las Sombras", la última de la primera serie lírica; "Las Contemplaciones", que recomienza la lírica, ofrece la máxima obra que su genio concibió y según sus propias palabras: "Son las memorias de un alma: la vida que amanece en la cuna... y se detiene junto al infinito".
Su poesía épica está representada sobre todo, por "La Leyenda de los Siglos" en sus tres series escritas en 1859, 1877 y 1883, donde se propuso trazar la historia de la humanidad a lo largo de las edades, desde la creación hasta el juicio final e incluso profetizar el porvenir, y en cuadros vastos y explícitos revive cada época importante, fija sus características y relaciona estos grandes conjuntos mediante la idea de progreso, ascensión lenta de la humanidad hacia la luz, en medio de la gran lucha entre el bien y el mal. La obra principal de su poesía satírica es "Los Castigos" escrita en 1853; nacida de la imaginación y la cólera hacia Napoleón III. En su obra dramática son célebres "La Batalla de Hernani", concebido como un drama teatral; "Cromwell", nunca representado en una sala de teatro; "Marion Delorme", escrita en 1831; "El Rey se Divierte", producida en 1832; "Lucrecia Borgia" y "María Tudor", ambas aparecidas en 1833; "Angelo", escrita en 1835 y "Ruy Blas", finalizada en 1838. En su novela encontramos la imaginación poderosa del escritor, que sabe mostrar el alma de las cosas y acompañarla con un lenguaje rico y armonioso. Estas características están dignamente representadas en "Nuestra Señora de París" escrita en 1831, ejemplo típico de la novela histórica de Victor Hugo, que a pesar de su intriga melodramática perduró por la belleza de sus descripciones capaces de revivir la época y el escenario de la Catedral de París del siglo XV. Pero también están presentes en "Los Miserables", escrita en 1862, cuya trama se desenvuelve en el ambiente de los bajos fondos de París; en "El Último Día de un Condenado a Muerte"; en "Claude Gueux"; en "Los Trabajadores del Mar" escrita en 1866 y en "El Hombre que Ríe" publicada en 1869.
De su importante quehacer dentro de la política, su experiencia lo llevó a escribir "Discursos", "Napoleón, el Pequeño", "Historia de un Crimen" y "Hechos y Palabras".
Por otra parte, se han conservado escritos diversos que constituyen el resultado de sus impresiones obtenidas en actividades realizadas a lo largo de su vida. "Correspondencia", "El Rin", "Impresiones de viajes" y "Estudio de William Shakespeare".
La consagración definitiva de Victor Hugo como poeta, se produjo en 1840 con la publicación de "Los Rayos y las Sombras"; sin embargo, la prematura muerte de su hija mayor durante un naufragio y su dedicación a la política, lo apartaron temporalmente de las letras. Durante el siguiente período, mientras Francia estaba atravesando situaciones críticas, desarrolló una política activa al servicio de las ideas republicanas como miembro de la Cámara de los Pares en 1845 y en la Asamblea Legislativa en 1848, El desarrollo de la clase obrera y sus precarias condiciones de vida causaron una profunda agitación social; se difundieron las ideas socialistas que en un principio aparentemente se impusieron entre los dirigentes de la revolución de 1848, aunque en la Asamblea Constituyente dominaban los republicanos moderados. Aprovechando la gran división política, fueron cercenadas las conquistas democráticas de la revolución, hasta que finalmente, el 26 de diciembre de 1851, se disolvieron las Cámaras Legislativas. En diciembre de 1852 Luis Napoleón se proclamó Emperador bajo el nombre de Napoleón II, mientras de las instituciones democráticas sólo quedaron los esquemas formales. Víctor Hugo era firme defensor de la república y opositor al golpe de estado de Napoleón III, por lo que debió exiliarse. Viajó primero a Bruselas, luego a Bélgica y después a las islas anglonormandas Jersey y Guernesey, plataformas salvadas del hundimiento de la primitiva unión entre Inglaterra y el continente, ubicadas en el Canal de la Mancha. Inglesas por su estatuto político, normandas por su situación geográfica, Guernesey la más británica, y Jersey la más francesa; no constituyeron para Hugo la cárcel o el lugar sórdido, pero sí el exilio. Fueron descritas, por él mismo, como "magníficos jardines del mar", por su clima dulce, sus pintorescos paisajes costeros, su riqueza hortícola y el esplendor de su vegetación casi tropical, habitación de extraños pájaros marinos, como los bobos y los cormoranes que han elegido estos arrecifes desiertos donde llegan a estrellarse las poderosas olas que levanta el Atlántico. Por otra parte, desde el punto de vista humano, el dialecto de sus habitantes, así como el nombre de sus calles y de sus villas arrastran del fondo de la historia, sabrosos recuerdos de la lengua y los usos de un tiempo en que no se sabía todavía, cual de las dos potencias en pugna, iba en definitiva, a absorber a la otra.
En este escenario, Victor Hugo vivió durante casi 20 años, desde 1851 hasta 1870, instalado con su familia en la Mansión "Marine Terrace", mientras Juliette ocupaba otra casa cercana. En Jersey, la mayor de las islas anglonormandas, se produjo su comunicación con el mundo espiritual; cuando casi simultáneamente, Denizard Rivail en París, tenía las experiencias mediúmnicas que inspiraron su obra escrita. Sin embargo, el poeta nunca tuvo la oportunidad de entrevistarse con Allan Kardec, aunque estudió profundamente sus libros. Su amiga Delfine de Girardin, poeta y autora teatral, le habló de la novedad que se agitaba en América y Europa generada por la comunicación con los espíritus a través de las mesas parlantes. Al principio escéptico, Victor Hugo se rindió ante la evidencia y las realidades que él mismo pudo constatar y se convirtió en adepto entusiasta del Espiritismo, desarrollando más tarde su propia facultad mediúmnica. La primera sesión mediúmnica a la que asistió Hugo fue publicada, en París, por Gustave Simón en su libro "Les Tables Tournantes de Jersey". Durante esa reunión se manifestó su hija Leopoldine, fallecida hacía poco en un naufragio y en el acta labrada por el poeta y dramaturgo Auguste Vacquerie, se relataba lo siguiente: "Cuando se hablaba de las mesas giratorias, nosotros dudábamos. Habíamos intentado hacerlas girar, pero sin éxito cierto. En la atención que en todas partes se dedicaba a estos fenómenos, veíamos una treta de la policía francesa para distraer el espíritu público de las vergüenzas del gobierno. En ello estábamos cuando Mme. de Girardin vino a Jersey para visitar a Victor Hugo. Llegó el martes 6 de septiembre de 1853. Nos habló de las mesas. No sólo giraban, hablaban también. Se convenía con ellas que los golpes que diesen serían las letras del alfabeto y que se escribiría la letra en la cual se detuviesen. Así, se obtenían letra por letra y palabra por palabra, frases y páginas enteras. Nosotros vimos en esto una paradoja del encantador ingenio de Mme. de Girardin. Tan es así, que el miércoles, mientras en el comedor trataba con Victor Hugo de hacer hablar a una mesa, nosotros permanecimos en el salón. La mesa no habló. Mme. de Girardin dijo que el fracaso se debía a que la mesa era cuadrada y que se precisaba una redonda. No la teníamos".
El jueves, ella misma trajo una mesa redonda de tres patas que había comprado en Saint Hèlier, capital de Jersey, en un bazar de juguetes y al día siguiente volvió a probar sin éxito. Yo, particularmente, creía tan poco en las mesas que hablaban, que me fuí a acostar en cuanto se ubicaron alrededor de la mesa. El sábado, Victor Hugo y Mme. de Girardin cenaron en casa de un señor de Jersey, Mr. Gordfray. Mme. de Girardin volvió a probar inutilmente. El domingo por la noche el resultado fue exitoso. El poeta vivió la emoción de comprobar mediante un diálogo con el espíritu de su hija Leopoldine Hugo, prematuramente fallecida, la supervivencia del alma". Jules Bois en su libro "Le Mirage Moderne" hizo un detenido estudio acerca de Victor Hugo espiritista. Su iniciadora fue Mme. de Girardin, y luego de la partida de su amiga, continuó las sesiones con su familia dejando las notas en varios cuadernos, revisados luego por su amigo Camile Flammarion, de los cuales, publicó algunos fragmentos en "Les Annales Politiques e Litteraries" del 7 de mayo de 1899.
Dice en ellos que en aquella época Victor Hugo nunca se sentaba a la mesa, pero desempeñaba el cargo de Secretario, escribiendo aparte sus dictados. El médium psicógrafo de las sesiones era su hijo Charles, y aunque no sabía inglés, un día llegó un británico amigo de Hugo que deseaba comunicarse con Lord Byron, quien no se hizo esperar y se expresó en su idioma.
Más tarde, consiguió que Esquilo escribiera admirables versos y un día se dirigió al espíritu de quien fuera Molière, pero no respondió; lo hizo, en cambio, una entidad espiritual identificada como "La Sombra del Sepulcro", y recitó unos versos magníficos e irónicos, dirigidos a Victor Hugo, quien le reprochó, por verse tan duramente tratado. En una carta a Mme. de Girardin enviada en 1855, Hugo escribía: "Las mesas nos dicen cosas sorprendentes. Todo un sistema casi cosmogónico, pensado y escrito por mí durante 20 años, ha sido confirmado con largueza magnífica. Vivimos hoy a la vista de un misterioso horizonte que cambia todas las perspectivas de nuestro destierro, y pensamos en usted a quien debemos la apertura de esta ventana." Desde entonces vivió dedicado al estudio de estos temas y su talento encontró en las comunicaciones espíritas una fuente de inspiración que le permitió escribir páginas brillantes, las cuales siguen guiando al pensamiento humano, acerca de los grandes problemas metafísicos y filosóficos. El mar y la soledad lo acompañaron siempre y fueron sus confidentes. Aquella isla de Jersey tenía la virtud de poblarse de entidades invisibles que le hablaban de libertad y amor, de fraternidad y recuerdos. Su romanticismo se tornó en el eco de los misterios espirituales, siempre a su alrededor. En Jersey, junto al trípode, mientras el mar batía furiosamente la costa, concibió realmente sus grandes visiones poéticas y espirituales e incluso polemizó en verso con mensajeros invisibles del más allá. La poesía espírita de Victor Hugo quedó plasmada en sus libros "Las Contemplaciones", "Rayos y Sombras" y "La Leyenda de los Siglos", que encierran páginas de un poder conmovedor y mágico. En ellas reveló lo que puede llamarse una sabiduría del espíritu, obtenida mientras su pluma estaba impulsada más que nunca, por grandes potencias de lo invisible. Habló con el espíritu en medio del mar y escribió "Apocalipsis", e inspirado por grandes revelaciones espirituales plasmó "Al Borde del Infinito", su canto espírita por excelencia.
Los invisibles eran para él las presencias espirituales dispuestas a penetrar en la mente y el corazón, es decir en el pensamiento y en el sentimiento de individuos y pueblos. Por eso dijo: "Los muertos son los invisibles, pero no, los ausentes "
Victor Hugo esbozó la posibilidad de una filosofía poética y tanto en verso como en prosa, trató siempre sobre temas trascendentales relacionados con el hombre y el mundo. Penetró poéticamente el misterio del ser, tal como Santa Teresa de Jesús, San Juan de la Cruz y otros, orientales y occidentales, lo hicieron místicamente. Si bien en lo académico no se admite una filosofía poética, autores de jerarquía como George Santayana en "Tres poetas filósofos", contribuyeron a sostener tal tesis, considerando que "si el filósofo se conforma sólo con poseer un lenguaje técnico, el lema "conócete a tí mismo" de los antiguos griegos, no se producirá nunca en la vida del hombre; mientras que la filosofía de Victor Hugo se asentaba siempre sobre la belleza, puesto que el Ser es una entidad sensible que sólo evoluciona por ella, hacia el bien y la verdad. En consecuencia hizo filosofía mediante la poesía porque descendió a las profundidades del ser, reconociendo que no es sistematizando el presente como la sabiduría se transformará en luz para los espíritus. Hugo afirmaba que "quien dice poesía dice filosofía e ilustración".
Toda su obra poética y filosófica está impregnada de una lírica reencarnatoria asombrosa. Se sentía protagonista en la evolución palingenésica y su visión cosmológica lo acercaba al pensamiento de Camile Flammarion, quien proclamaba la pluralidad de los mundos habitados en relación con la pluralidad de las existencias del alma. El Universo era para el poeta un escenario en el cual el espíritu actúa para escalar las gradas de lo infinito, coincidiendo con Goethe, Whitman, Lamartine y Emerson. Su idea la expresó claramente en la frase: "La cuna tiene un ayer y la tumba un mañana", concibiendo al hombre como un espíritu encarnado portador de su historial originado en vidas anteriores; concepto que aparece nítidamente descripto en el poema "El Aparecido" de su libro "Las Contemplaciones", donde se refiere a una madre que pierde un hijo y no puede tolerar el dolor ni aceptar esa muerte; Pasan los meses y queda nuevamente embarazada, pero siente remordimiento por amar a este otro hijo, olvidando al muerto. El niño nace y ella tiene un primer sentimiento de rechazo, acordándose del otro hijo. Pero cuando le acercan al recién nacido, queda atónita al oir espiritualmente una voz que le era conocida y le decía muy bajo: "¡Soy yo, pero no lo digas!".
Con respecto a la reencarnación coincidió entonces, con Giuseppe Garibaldi, Giuseppe Mazzini, Alfonse de Lammartine, Amado Nervo, Rubén Darío, Arturo Capdevila, Juana de Ibarburu, y tantos otros ligados al mundo invisible y a los fenómenos paranormales; hasta Pablo Neruda, a pesar de su adhesión al materialismo histórico, se sentía a sí mismo "como un espíritu reencarnado". Fueron poetas-médiums que captaron las esencias poéticas tanto del mundo visible como del invisible. Su ideología espírita de la evolución quedó claramente expresada en el libro sexto de "Las Contemplaciones" que tituló "Al Borde del Infinito", donde manifiesta su inquietud y afán por penetrar el misterio de las cosas y del universo; aunque tenía una profunda fe en el plan universal y asentaba su voluntad lírica sobre esa esperanza. Sentía la evolución reencarnatoria de los espíritus como una realidad y confiaba en la ley del progreso enunciada por el mundo invisible; afirmaba que todo lo existente asciende y evoluciona a pesar de las dudas humanas y que el grado de la escala evolutiva en la que se encuentran los más grandes seres de la historia se alcanza a través de innumerables existencias. "Esa escala nace muy lejos de la Tierra", decía, porque el ser viene de un lejano pasado y marcha hacia un lejano porvenir, y no admitía el concepto orgulloso y soberbio del ser humano que cree ser fin y meta del Universo. En su libro "Dios, Literatura y Filosofía" puso de manifiesto las bases de su pensar filosófico y religioso en la búsqueda de Dios; oía voces que lo ilustraban diciéndole "cosas prodigiosas y sorprendentes" sobre el sentido de la vida y las angustias del humano por encontrar al Ser Supremo como fuente de todo lo creado. Ese estado espiritual de Victor Hugo permite comprender toda su obra como una reacción filosófica y religiosa contra el nihilismo del ser. Escribió buscando las bases de la existencia de Dios y guiado por su "diamon poético" buscó incesantemente el sentido de la vida y de la historia. Analizó y representó simbólicamente el ateísmo, como un murciélago; al escepticismo, como un buho; al mosaismo, como un águila; al paganismo, como un buitre y al cristianismo, como un ángel. Dio forma al racionalismo y expresó conceptos básicos para una nueva filosofía del hombre que lo llevó a decir: "Todos los seres son, fueron y serán. La chispa de Dios: el alma, está en todas las cosas".
Sus primeras experiencias de comunicación con el mundo espiritual en Jersey las efectuó con la participación de su hijo Charles, médium psicográfico desarrollado en el transcurso de sus experimentaciones. Más tarde, el mismo Hugo tuvo manifestaciones tiptológicas que dejó descritas en sus libros de apuntes y siempre admitió la intervención espiritual en su obra literaria, aceptando abiertamente la existencia de un sostén inmaterial en el mundo físico. Su capacidad para la psicografía o mediumnidad escribiente le brindaba un notable apoyo a su genio poético. Cuando escribía se daba cuenta, a veces, "que su mano no le pertenecía" y que estaba bajo la influencia de una entidad lírica invisible, pero no aceptaba que su genio literario fuera considerado, por sus amigos, exclusivamente mediúmnico, afirmando que se trataba de una "inspiración directa", es decir, que prescindía de otro vehículo transmisor. De esta forma, su concepto de la inspiración distaba mucho de lo expresado por otros grandes escritores; pues Amado Nervo decía: "las rimas me son dictadas al oído, no sé por quién"; Alfred de Musset afirmaba: "un desconocido me habla al oído"; Alfonse de Lamartine aseguraba: "yo mismo no pienso, sino que las mismas ideas piensan por mí"; y Gutierrez Nájera sostenía: "yo no escribo mis versos, no los creo, viven dentro de mí, vienen de fuera".
En los Archivos de la "Revue Spirite" de París se encontró un trabajo de León Denis referente a Victor Hugo y a su captación del mundo invisible, donde aclara como debe entenderse la "mediumnidad inspirativa", experimentada por él. Su genial compatriota espírita opinaba a este respecto: "No pretendemos, ciertamente, sostener que Victor Hugo haya sido un médium en el sentido estricto de la palabra, como lo son muchísima gente, capaces de obtener o producir fenómenos de escaso valor. Tan poderoso espíritu no podía quedar reducido al papel secundario de un intérprete de los pensamientos ajenos. Queremos decir tan sólo que el Más Allá derramaba sobre él sus radiaciones y sus armonías, fecundando su genio, ensanchando hasta el infinito el horizonte de su pensamiento ". Por muy aguda y perspicaz que sea la crítica acerca de la personalidad de Victor Hugo, no alcanzará a interpretarla realmente, hasta tanto no mida la existencia del poeta con un criterio palingenésico. Mientras se desconozca que genio y mediumnidad son de una misma esencia, nunca se podrá penetrar en esos dos mundos que se mueven en la profundidad de las almas.
El genio poético y visionario de Victor Hugo se debió a su gran desarrollo espiritual, diferente al del hombre común sujeto a las limitadas percepciones de los cinco sentidos corporales; que disponía de un sexto sentido o facultad mediúmica altamente desarrollada, que le permitió ser vidente, profeta y poeta, por medio de la cual pudo comprender lo que significan espiritualmente las grandes epopeyas de la humanidad. Comprendió que la Revolución Francesa sin una revolución espiritual no sería más que un fenómeno político de orden local, y que las verdaderas raíces de la Historia están en el desarrollo del espíritu. Afirmaba que "los procesos sociales son el resultado de impulsos morales provenientes de espíritus reencarnados y no ciegos tumultos políticos". Tal ser humano, entendido por él en su fibra más íntima, quedaba plasmado en las siguientes ideas: "El cuerpo humano bien podría ser sino una apariencia. Él cubre nuestra realidad; él se interpone sobre nuestra luz o sobre nuestra sombra. La realidad es la del alma. Claramente hablando, nuestra cara es una máscara. El verdadero hombre es el que está detrás del hombre. Si se percibe bien ese hombre oculto y guarecido detrás de esa ilusión que se llama la carne, se tendrá más de una sorpresa. El error es ver en el ente exterior un ente real". La vida del Ser en la eternidad posee, según Hugo, un periespíritu objetivo, es decir, que es una realidad viviente con un yo personal actuando en lo material desde los planos invisibles, expresado poéticamente: "La mariposa es el gusano metamorfoseado; y tanto el gusano como cada parte del ser que se arrastre, el análisis lo encuentra en el ser alado, pero la metamorfosis es tan completa que se cree ver una nueva criatura. Del mismo modo en nuestra existencia de ultratumba, no seremos puros espíritus porque estas palabras son vacías de sentido, así para la razón como para la imaginación". Victor Hugo era un pensador universal y debido a esa misma condición filosófica alcanzó la verdad del concepto del Universo.
De su ideología espiritual y poética se desprendía la misma teleología existencial de la codificación kardeciana, y cuando la conoció se sintió totalmente identificado con esa doctrina, afirmando que estaba convencido de que "El Espiritismo es el acontecimiento más notable del siglo XIX".
Abrazó el Espiritismo por identificarse con él, pues esas mismas conclusiones ya estaban en lo profundo de su ser expresadas magistralmente en sus sentencias.

- La cuna tiene un ayer y la tumba un mañana.
- Los muertos son seres vivos mezclados en nuestros combates, que unas veces tienen por blanco el bien, otras el mal. En ocasiones, oímos silbar sus invisibles flechas.
- Cuando me acueste en la tumba no diré, como tantos otros: he terminado mi jornada. No, pues mi jornada empezará en la mañana siguiente. La tumba no es un callejón sin salida, se cierra en el crepúsculo y se reabre en la aurora.
- El hombre no muere del todo. Nacer es morir; no tengáis duda de que es así.
- Todos los seres son, fueron y serán.
- El hombre no es el único ser que proyecta sombra. Todos, aún el guijarro miserable y vergonzoso, tienen delante y detrás de ellos una sombra. Todos tienen un alma que vive, que ha vivido, que debe vivir, que cae y se aprisiona o sube y se libera. Todo eso que se arrastra, expía una caída del cielo.
- Los muertos son los invisibles, pero no los ausentes.
- Cuidado con la manera con que recordáis a los muertos. No penséis en lo que se pudre. Mirad fijamente con atención, y veréis la viva luz de vuestro amado difunto allá en el fondo del cielo.
- Las realidades del alma no dejan de ser realidades, porque sean invisibles e impalpables.
- Evitar el fenómeno espiritista, no prestarle la atención que merece, es hacer vacío a la verdad.

La desastrosa guerra con Prusia significó el fin del Segundo Imperio, la Asamblea Nacional proclamó la caída de Napoleón III después de la capitulación de Sedan, el 2 de septiembre de 1871, y eligió Presidente a Thiers, quien trató la paz con los alemanes, gracias a grandes concesiones. El pueblo de París, disgustado por los términos del armisticio se lanzó a la insurrección de marzo de 1871. Victor Hugo regresó a Francia, para encontrarla en una situación lamentable; nuevamente volvió a la política y fue electo diputado. La Asamblea Nacional votó la Constitución de 1876 y en ese mismo año, lo eligieron senador. A partir de entonces publicó dos obras que confirmaron sus ideales políticos: "El Año Terrible", en 1872 y "El Noventa y tres", en 1874. Murió en París el 22 de mayo de 1885 a los 83 años y recibió honras fúnebres grandiosas que significaron una de las mayores consagraciones hechas por Francia a sus grandes hijos.
Según algunas reseñas, ya desencarnado, ese espíritu genial se comunicó mediúmnicamente, dictando escritos a través de la médium Zilda Gama, con los títulos: "Del Calvario al Infinito", "La Sombra y la Luz", "Almas Crucificadas", "Ardua Ascensión", "Dolor Supremo", entre otros. Esas manifestaciones eran consecuentes con su pensamiento expresado en la última época de su vida, cuando dijo: "Hace medio siglo que escribo en prosa y en verso: historia, filosofía, drama, novela, leyenda, sátira, oda, canción, todo lo he ensayado y sólo he podido decir la milésima parte de lo que siento en mí. Cuando yazga en la tumba diré: Terminé mi jornada y no terminé mi vida. Mi existencia comenzará de nuevo al otro día. La tumba no es un callejon sin salida, sino una avenida. Mi obra es sólo un principio y la sed de infinito prueba que existe lo Infinito".

3° Profecía Maya


La tercera profecía dice que una ola de calor aumentará la temperatura del planeta, produciendo cambios climáticos geológicos y sociales en una magnitud sin precedentes, y a una velocidad asombrosa, los mayas dicen que el aumento de la temperatura se dará por la combinación varios factores, algunos de ellos generados por el hombre que en su falta de sincronía con la naturaleza solo puede producir procesos de auto destrucción, otros factores serán generados por el sol que al acelerar su actividad por el aumento de su vibración produce más que radiación, aumentando la temperatura del planeta. Cada uno de nosotros en alguna manera ayudamos a contaminar al planeta o a desforestarlo, con nuestros automóviles, arrojando basura en las calles, o en los parques públicos ayudando a que el clima de la tierra se vuelva en nuestra contra, los cambios están ocurriendo ya pero como han hido pasando muy lentamente, nos hemos adaptados a ellos y no los percibimos el proceso de industrialización que tuvo lugar en el siglo xx ha contaminado dramáticamente la atmósfera con sus emisiones de gases tóxicos, la llamada lluvia ácida producto de la quema de carbón o derivados del petróleo y de la emisiones de sulfuro y oxido de nitrógeno en el ámbito industrial tiene lugar en todo el mundo y se concentra en la áreas urbanas corroe los monumentos y puentes destruye la pintura exterior, mata los bosques, daña la vida Marina, los suelos cultivados, convierten el agua potable en tóxica y reduce la visibilidad. Las chimeneas contaminantes de miles de fábricas indiferentes al daño que provocan modificaron las temporadas de lluvias las estaciones y el clima; En millones de hogares del planeta aún se cocina con carbón y leña, creando fogatas que emiten grandes cantidades de humo, cenizas vapor de agua y gas carbónico, todo esto dio lugar a la aparición del efecto invernadero pues las concentraciones de partículas de carbono que quedan flotando en la atmósfera reaccionan químicamente con los dióxidos aumentando la suciedad y la temperatura. El aire que respiramos está lleno de partículas de monóxido de carbono de óxido de nitrógeno y de metano producto resultante de la combustión de gasolina en los motores de millones de autos y de miles de plantas térmicas de generación eléctrica.
La depredación de selvas para convertirlas en terreno de cultivo, o para extender las ciudades se ha convertido en una práctica común, se incendian los bosques que purifican el aire al convertir el gas carbónico que contiene el oxigeno.
El hombre no es consciente del mal que está causando al planeta, ni de que hay que sembrar para reponer la vegetación que consume, todo el planeta se ha convertido en un gran basural, enviamos contenedores con residuos radioactivos al fondo del mar, cargamos barcos enteros con residuos no degradables.
Las variaciones climáticas a consecuencia de las actividades dañinas del hombre y de los cambios en el comportamiento del sol producen una alteración en las lluvias, disminuye su cantidad, intensidad y regularidad. El aumento de la temperatura producirá fuertes vientos, huracanes y tornados.
Los Huracanes son tormentas gigantescas y violentas un vórtice de destrucción y muerte se los llama huracán en conmemoración del Dios del mal de los aborígenes del caribe, el Huracán Mich y los fenómenos asociados a la corriente del niño, son evidencia de la tendencia hacia los grandes desastres causados por el clima, el sistema hidráulico es fundamental pues la tierra está cubierta en un 70 por ciento de agua, al aumentar la temperatura disminuirá la humedad relativa en el ambiente lo que traerá como consecuencia menos nubosidad en el cielo y mayor exposición al sol agravando así el problema, así se evaporará el agua de los suelos produciéndose grandes sequías y muchos incendios forestales en todo el planeta, la falta de agua producirá grandes inconvenientes en toda la vegetación, reduciendo su crecimiento y disminuyendo considerablemente el tamaño de las Cosechas. Al reducirse la cantidad de agua de lluvia también menguará el caudal de los embalses y lagos, creando serios problemas a toda la fauna de la tierra, todo esto causara un fuerte impacto en la economía, habrá desabastecimiento y muchos productos que dependen del clima como los forrajes los cereales el pescado y la energía hidroeléctrica subirán de precio de modo vertiginoso, serán épocas de racionamiento eléctrico hambre y descontento social aumentara el numero de plagas e insectos y las enfermedades tropicales como la malaria el comportamiento del hombre será crucial para sobre llevar el aumento general de la temperatura causada por su propia conducta inconsciente y depredadora.

2° Profecía Maya


La segunda profecía maya anunció que el comportamiento de toda la humanidad cambiaría rápidamente a partir del eclipse de sol del 11 de agosto de 1999, aquel día vimos como un anillo de fuego se recortaba contra el cielo, fue un eclipse sin precedentes en la historia, por la alineación en cruz cósmica con centro en la tierra de casi todos los planetas del sistema solar, se posicionaron en los cuatro signos del zodiaco, que son los signos de los cuatro evangelistas los cuatro custodios del trono que protagonizan el Apocalipsis según San Juan, además la sombra que proyecta la luna sobre la tierra atravesó Europa pasando por Kosovo, luego por Medio Oriente, por Irán e Irak y posteriormente se dirigió a Pakistán e India, con su sombra parecía predecir un área de guerras y conflictos.
Los Mayas sostenían que a partir de ese eclipse el hombres perderían fácilmente el control de sus emociones o bien afianzaría su paz interior y su tolerancia evitando los conflictos.
Desde entonces se vive una época de cambios que es la antesala de una nueva era, antes del amanecer es cuando más oscura es la noche, el fin de los tiempos es una época de conflictos y grandes aprendizajes de guerras separación y locuras colectivas que generará a la vez procesos de destrucción y evolución, la segunda profecía indica que la energía que se recibe desde el centro de la galaxia aumentará y acelerará la vibración en todo el universo para conducirlo a una mayor perfección, esto producirá cambios físicos en el sol en la tierra y cambios psicológicos en el hombre alterando su comportamiento su forma de pensar y sentir, se transformaran la relaciones y los modos de comunicación, los sistemas económicos sociales de orden y justicia, cambiarán las creencias religiosas y los valores aceptados el hombre se enfrentará A Sus miedos y angustias para resolverlos, y de ese modo podrá sincronizarse con los ritmos del planeta, y el universo, la humanidad se concentrara en su lado negativo y podrá ver claramente que cosa es la que está haciendo mal, este es el primer paso para cambiar de actitud y conseguir unidad que permite la aparición de la conciencia colectiva, se incrementarán los sucesos que nos separan, pero también los que nos unen, la agresión el odio las familias en disolución, los enfrentamientos por ideologías, religión, modelos de moralidad o nacionalismo; Simultáneamente más personas encontraran la paz, aprenderán a controlar sus emociones habrá más respeto, serán mas tolerantes y compresivas y encontraran la unidad, surgirán hombres con un altísimo nivel de energía interna, personas con sensibilidad y poderes intuitivos para la sanación, pero también aparecerán farsantes que solo pretenderán tener rédito económico a expensas de la desesperación ajena, los mayas predijeron que en 1999 comenzaría la era del tiempo del no-tiempo una etapa de cambios rápidos necesarios para renovar los procesos ideológicos sociales y humanos. Al final del ciclo cada uno será su propio juez cuando el hombre entre al salón de los espejos para examinar todo lo que hizo en la vida, será clasificado por las cualidades que haya desarrollado en la vida, su manera de actuar día tras día, su comportamiento con los demás, y su respeto por el planeta, todos se ubicarán acordes a lo que sean, los que conservan la armonía comprenderán lo que sucede como un proceso de evolución en el universo, en cambio habrá otros que por ambición miedo y frustración culparan a los demás o a Dios por lo que sucederá, se generarán situaciones de destrucción muerte y sufrimiento, pero también darán lugar a circunstancias de solidaridad y de respeto con los demás, de unidad con el planeta y el cosmos.
Esto implica que el cielo y el infierno se estarán manifestando al mismo tiempo, y que cada ser humano vivirá en el uno o en el otro dependiendo de su propio comportamiento, el cielo con la sabiduría para trascender voluntariamente a todo lo que sucede, el infierno con la ignorancia para aprender con sufrimiento, dos fuerzas inseparables una que comprende que en el Universo todo evoluciona hacia la perfección, que todo cambia, otra envuelta en un plano material que solo alimenta el egoísmo, En la época del cambio de los tiempos todas las opciones estarán disponibles, prácticamente sin censura de ninguna clase, y los valores morales serán más laxos que nunca para que cada cual se manifieste libremente como es, la segunda profecía afirma que si la mayoría de los seres humanos cambia su comportamiento, Y se sincroniza con el planeta se neutralizarán los cambios drásticos que describen la siguientes profecías, hay que ser concientes de que el hombre siempre decide su propio destino especialmente en esta época, las profecías son solo advertencias para que tomemos conciencia de la necesidad de cambiar de rumbo para evitar que se hagan realidad...

jueves, 1 de enero de 2009

Mediumnidad con Jesús


En cualquier sector de la actividad humana, es natural que cultivemos, en el interior del corazón, el ansia de mejora y perfeccionamiento. El ingeniero que después de una intensa labor, obtiene su diploma, se esfuerza en el estudio y en el trabajo, con objeto de dignificar la profesión escogida, convirtiéndose en constructor del progreso y del bienestar general.
El médico, en contacto con el sufrimiento y la enfermedad, en la cirugía y en la clínica, aplicará siempre sus conocimientos, con vistas a la experiencia del tiempo. Y si es honesto y bueno, conquistará el respeto del medio donde vive.
El obrero, sea el mecánico o carpintero, zapatero o sastre, en la humilde labor diaria,
estudiando y aprendiendo, adquirirá los recursos de la técnica especializada que lo convertirán en elemento valioso e indispensable en el ambiente donde la Divina Bondad lo situó.
El abogado, en el trato incesante con las leyes, identificándose con la interpretación del
Derecho, consultando clásicos y modernos, abrirá en el propio Espíritu perspectivas sublimes
para el ingreso en la Magistratura respetable, en cuyo Templo, por la aplicación de los
correctivos legales, cooperará eficientemente, con el Señor de la Vida en la implantación de la Justicia y en la sustentación del sistema jurídico.
Si esta ansia evolutiva se comprende en las labores de la vida actual, cuyas necesidades, en su mayoría, virtualmente desaparece con el cese de la vida orgánica, ¿qué decir de las realidades del Espíritu Eterno, de las luchas y experiencias que continuarán después de la muerte, para determinar, finalmente, en el mundo espiritual, la felicidad o la desventura del ser humano?
La escena evolutiva contemporánea se asemeja a un séquito que se dirige, simultáneamente,
a un cementerio y a una cuna.
Vemos sepultar una civilización poluída y asistir, jubilosos, a la alborada de luz de un nuevo
Dios.
La Humanidad, procurando destruir los grilletes que todavía la vinculan a la Era de la Materia, en la cual predominan los sentimientos inferiores, presentan dolorosos síntomas de
descomposición, a la manera de un cuerpo que se desvanece lentamente, para, por el misterio del renacimiento, dar vida a otro ser más perfecto y hermoso.
El médium, como criatura que realiza también, de modo penoso, su marcha redentora,
aspirando a mejorarse y alcanzar la vanguardia ascensional, se resiente, en el ejercicio de su
facultad, sea ella cual fuere, de este estado de cosas, revelador de la ausencia del Evangelio en el corazón humano.
Los problemas materiales, los instintos todavía hablando bien alto, en la intimidad del
propio corazón, la inclusión al personalismo y a la inferioridad, la prepotencia y el amor
propio, en fin, la condición todavía deficiente de su individualidad espiritual, concurren para
que lo Más Alto encuentre, en esta altura de los tiempos, un fuerte obstáculo a la libre, plena
y espontánea manifestación.
Justo e igual de necesario será, por lo tanto, que el médium guarde, igualmente, en el
corazón, el deseo, por el estudio y por el trabajo, por el amor y por la meditación, de sobreponerse al medio ambiente y escalar, con firmeza y decisión, los peldaños de la evolución consciente y definitiva, convirtiéndose así, con reducción del tiempo, en espiritualizado instrumento de las voces del Señor.
Esclarecen los instructores espirituales que "la mente es la base de todos los fenómenos
mediúmnicos".
Así, siendo la naturaleza en nuestros pensamientos, el tipo de nuestras aspiraciones y
nuestro sistema de vida, expresados a través de actos y palabras, determinarán, sin duda, la
calidad de los Espíritus que, por la ley de las afinidades, serán compelidos a sintonizarse con
nosotros en las tareas cotidianas y específicamente, en las prácticas mediúmnicas.
No podemos, entretanto, es verdad, desear una comunidad realmente cristiana, donde todos
se entiendan, piensen en el bien, vivan por el bien y hagan el bien.
Sería, extemporáneamente, la Era del Espíritu, realización que pertenecerá a los milenios
futuros, cuando tengamos la presencia del Cristo de Dios en el propio corazón, convertido en Templo Divino, en las condiciones de repetirnos, leal y sinceramente, la gran insignia del
Evangelio: “Ya no soy yo quien vive, sino Cristo que vive en mí”.
Todavía, si es posible, por ahora, la cristianización colectiva de la Humanidad de nuestro
pequeño orbe, Jesús continúa hablando a nuestro corazón, en el silencio, desde el dulce
episodio del Pesebre, cuando encendió, entre la paja del establo de Belén, la luz de la humana redención.
Cada uno de nosotros habrá de construir su propia evolución. Esta transición inevitable, de
la Era de la Materia para la Era del Espíritu, puede comenzar a ser efectuada, humildemente,
silenciosamente, perseverantemente, en el mundo interior de cada criatura.
Comencemos, desde ahora, el proceso de auto transformación. Este proceso renovador se verificará, ciertamente, en la base de la transformación y sustitución de sentimientos.
Modifiquemos los hábitos, perfeccionemos los sentimientos, mejoremos el vocabulario,
purifiquemos la visión, ejerzamos la fraternidad, amemos y sirvamos, estudiemos y
aprendamos incesantemente. Tenemos que dejar los hábitos milenarios que nos cristalizan los corazones, como abandonamos la ropa vieja y el calzado inservible, que ya no satisfacen los imperativos de la decencia y de la higiene.

Vamos a salir de una para otra fase de la evolución planetaria, imponiéndose, por tanto, la
renovación de los sentimientos. En una figura más simple: la situación de lo que es ruin, por lo que es bueno, de lo que es
negativo, por lo que es positivo, de lo que degrada por lo que santifica.
Antiguamente, hombres y grupos se caracterizaban, total y expresamente, por la ignorancia de los asuntos espirituales y materiales, por la tiranía - material y espiritual - de unos sobre los otros, del más fuerte sobre el más débiles y, finalmente, por el absoluto predomino de los instintos. Se oprimía moral, económica y espiritualmente. Se sacrificaba, incluso al hermano, en nombre del Divino poder.
La primacía de la materia abrazaba todas las formas de vida. En la fase de transición en la que vivimos, cambiamos sin duda hacía la espiritualización. Sustituiremos las viejas fórmulas de la ignorancia, de la opresión política y religiosa, moral
y económica, por las elevadas nociones de fraternidad del Cristianismo. ¡Los instintos inferiores cederán lugar, vencidos y humillados, a los eternos valores del Espíritu Inmortal!
Como transcurso natural de tales situaciones, la mediumnidad igualmente, se sublimará. Se elevarán las prácticas mediúmnicas, porque Espíritus Sublimados sintonizarán con los medianeros, en el definitivo y maravilloso Pentecostés de Amor y Sabiduría, exaltando la Paz y la Luz.
Cuando el conocimiento de los problemas humanos, en su doble aspecto - material y espiritual -, se convierta en una realidad en nuestro corazón, la fenomenología mediúmnica se enriquecerá de nuevas e incomparables expresiones de nobleza.
Cuando la Fraternidad que ayuda y socorre, que perdona y consuela, sustituya a la Opresión, que sofoca y constriñe, los médium serán, en el pasaje terrestre, legítimos transformadores de luz espiritual.
El hombre será hermano de su hermano, su vida será sublime apostolado de ternura y cooperación y su verbo la más encantadora y armoniosa sinfonía. Cuando nos moralicemos y nos volvamos realmente altruistas, superando la animalidad
primitiva y la ambición desmedida, nos convertiremos en puentes luminosos, a través de los
cuales el Cielo se unirá a la Tierra. Si deseamos sublimar nuestras facultades mediúmnicas, tenemos que educarnos,
transformando el corazón en el Altar de Fraternidad, donde se abriguen todos los necesitados del camino.
La Era de la Materia nos exige conquistas exteriores, ventajas fáciles, placeres y futilidades, consideraciones y honores. Y el inmediatismo nos convoca a la pereza y a la inercia, al abismo y al sufrimiento.
La Era del Espíritu nos pide la conquista de nosotros mismos, lucha incesante, trabajo y responsabilidades. Y el futuro nos incita con sus manos de luz para la realización de nuestros elevados destinos.
El médium que, intrínsecamente, vive los factores negativos de la Era de la Materia, es un operario negligente, cuya herramienta se oxidará, será destruida por las polillas y robada por los ladrones, conforme la advertencia del Evangelio.
Será, apenas, simple producto del fenómeno.
El médium, entretanto, que vigile su propia vida, disciplinará las emociones, cultivará las virtudes cristianas y ofrecerá al Señor, multiplicados los talentos que en préstamo le fueran confiados, estará, en el silencio de sus dolores y de sus sacrificios, preparando su camino de elevación para el Cielo. Estará, sin duda, ejerciendo la “mediumnidad con Jesús”.

Constelación de cochero, revelaciones


“En los mapas del zodiaco, que los astrónomos terrestres compulsan en sus estudios, se observa, diseñada, una gran estrella en la Constelación de Cochero que recibió, en la Tierra, el nombre de Cabra o Capela. Magnifico sol entre los astros que nos son más vecinos, ella, en su trayectoria por el Infinito se hace acompañar, igualmente, de su familia de mundos, cantando las glorias divinas del Ilimitado.”
(Emmanuel – A Camino de la Luz.)

La constelación de Cochero está formada por un grupo de estrellas de varias grandezas, entre las cuales se incluye Capela, de primera grandeza y que, por eso mismo, es el alfa de la Constelación. Capela es una estrella muchísima veces mayor que nuestro Sol y, si este fuese colocado en su lugar, sería mal percibido por nosotros, a primera vista. Dista de la Tierra 45 años luz, distancia esta que; en kilómetros, se representa por el número 4.275 seguido de 12 ceros. En la bóveda celeste está situada en el hemisferio boreal, limitada por las constelaciones de la Jirafa, Perseo y Lince; y, en cuanto al Zodiaco, su posición es entre Géminis y Tauro. Conocida desde la más remota antigüedad, Capela es una estrella gaseosa, según lo afirma el célebre astrónomo Eddington, es de materia tan fluídica que su densidad puede ser confundida con la del aire que respiramos. Su color es amarillo, lo que demuestra que es un sol en plena juventud; y, como un sol debe ser habitada por una humanidad bastante evolucionada.
La doctrina espírita es, realmente, una fuente de enseñanzas, no sólo en lo que respecta a la inmortalidad del alma y sus reencarnaciones periódicas; las condiciones de vida en los planos invisibles, que presentan con detalles jamás revelados; al conocimiento del Ego y las jerarquías espirituales; las sutilísimas interacciones kármicas; al intercambio de los seres habitantes de los diferentes mundos y los procesos mediante los cuales se opera; como también al complejo e infinito panorama de la vida cósmica que, como una inmensa fuente a borbotones e en torbellino, en la eterna transformación que caracteriza y obliga la evolución de seres y de cosas. Todo esto, en verdad, puede ser también encontrado, de forma más o menos clara o velada, en los códigos religiosos o en las filosofías que el hombre viene creando o adoptando, en el transcurso del tiempo, como resultado de su ansia de saber, es necesidad imperiosa de su propia alma, sedienta siempre de verdades. Todo ha sido revelado, gradualmente y en partes, por el Maestro Divino o por los misioneros que ha enviado, de tiempo en tiempo, a nuestro mundo, para auxiliar al hombre en su esfuerzo evolutivo, revelaciones esas que se dilataron enormemente y culminaran con las enseñanza de Su propia boca y la ejemplificación de Su propia boca y la ejemplificación de Su propia vida, cuando desciende aquí, por última vez, en este planeta de miserias y maldades, para redimirlo:
“Sobre los que habitaban la tierra de sombras y de muerte resplandeció una luz.” ( Isaías)

Por otro lado, la ciencia materialista estudiando las células, comparando los tipos, escarbando la tierra y traspasando los cielos, ha conseguido establecer una serie de conclusiones inteligentes y justas, de su punto de vista, para explicar las cosas, comprender la vida y definir al hombre. Sin embargo, solamente en nuestros días, por la palabra autorizada de los Espíritus del plano invisible, que vinieron a hacerse realidad, en el momento preciso, las promesas del Paráclito, solamente entonces la revelación se alargo, con claridad y detalles, en la medida en que nuestros espíritus, tardíos e imperfectos, han sido capaces de comportarla. Se cumple así, línea por línea, la misericordiosa promesa del Cristo, de orientar y esclarecernos, cuando dijo:
- “Yo rogaré al Padre y él os dará otro Consolador, para que quede con vosotros para siempre: el Espíritu de Verdad, que el mundo no puede recibir porque no lo ven ni lo conocen, pero vosotros lo conocéis porque habita con vosotros y en vosotros. - Aun un poco y el mundo no me verá más, sin embargo vosotros me veréis - No os dejaré huérfanos: volveré para vosotros. – Aun tengo muchas cosas para deciros, pero no las podríais soportar ahora. Sin embargo, cuando venga aquel Espíritu de Verdad, él os enseñará todas las cosas y os guiará en toda la verdad”.
Sí, no nos dejaría huérfanos y, realmente no nos ha dejado. Ya es grande y precioso el acervo de verdad de verdades de carácter general que nos han sido traídas, normalmente después del advenimiento de la Tercera Revelación por la mediumnidad y sobretodo en los terrenos de la moral y de las revelaciones espirituales entre los mundos; sin embargo también es necesario que se diga que en ese otro sector, más trascendente, de los conocimientos cósmicos, un inmenso horizonte aun está escondido por detrás de la cortina “aun es pronto” y solamente con el tiempo y con la ascensión en la escalera evolutiva, podrá el hombre desvelar los apasionantes arcanos de la creación divina. Emmanuel – uno de esos Espíritus de Verdad – se viene esforzando, de algún tiempo a esta parte, en auxiliar a la humanidad en ese sentido, levantando discretamente y con auxilio de otros Benefactores autorizados, nuevos campos de la penetración espiritual, para que el hombre de este fin de ciclo realice un esfuerzo mayor de ascensión y se prepare mejor los nuevos embates del futuro en el mundo renovado del Tercer Milenio, que tan rápidamente se acerca.
Así, sabemos ahora que esta humanidad actual fue constituida, en sus principios, por dos categorías de hombres, a saber: una retardada, que vino evolucionando lentamente a través de las formas rudimentarias de vida terrena, por la selección de las especies, ascendiendo trabajosamente de la Inconsciencia al Instinto y de este para la Razón; hombres, vamos a decir autóctonos, componentes de las razas primitivas de las cuales los “primates” fueron el tipo anterior mejor definido; y otra categórica: y otra categoría, compuesta de seres más avanzados y dominantes, que constituirían el grupo exiliado de Capela. El bello orbe de la constelación de Cochero a la que ya le referimos, otros de los innumerables sistemas. Hay también noticias de que, en otras épocas, descendieron a la Tierra instructores venidos de Venus.
Planetarios que forman la portentosa, inconcebible e infinita creación universal. Esos millones de exiliados transferidos, en épocas imposibles de ser ahora determinada, eran detentores de conocimientos más amplios, y de entendimiento más abierto, en relación a los habitantes de la Tierra y fueron el elemento nuevo que arrastró a la humanidad animalizada de aquellos tiempos para nuevos campos de actividades constructivas, para la formación de la vida social y, sobre todo, les dio las primeras noticias espirituales y del conocimiento de una divinidad creadora. Maestros, conductores y líderes que entonces se cambiaban de las tribus humanas primitivas, fueron ellos, los exiliados, que definieron a los nuevos rumbos que la civilización tomó, pero sin completo éxito.

(los Exiliados de Capela, Edgard Armond)

1° Profecía Maya


Los mayas nos dejaron a nosotros los habitantes del planeta tierra de hoy, un mensaje escrito en piedra, un mensaje que contiene siete profecías, una parte de alerta y una parte de esperanza, el mensaje de alerta profetiza sobre lo que va a pasar en estos tiempos que vivimos, el mensaje de esperanza nos habla sobre los cambios que debemos de realizar en nosotros mismos para impulsar la humanidad hacia una nueva era; La era de mujer, la era de la madre, la era de la sensibilidad
Todos nosotros de una manera u otra, sentimos que estamos comenzando a vivir los tiempos del Apocalipsis, todos sentimos la guerra, guerra por el petróleo, guerra por la paz, cada día hay más erupciones volcánicas, la polución generada por nuestra tecnología se ha vuelto alarmante, hemos debilitado la capa de ozono, que nos protege de las radiaciones del sol, hemos contaminado al planeta con nuestros desechos industriales y basuras, la devastación de los recursos naturales esta acabando con la fuentes de agua con el aire que respiramos, el clima ha cambiado y las temperaturas ha aumentado de manera impresionante, los glaciales y nevados se derriten grandes inundaciones se suceden en todo el mundo enormes tornados pusieron en peligro a Florida y gigantescos huracanes desbastaron a Centroamérica.
Nos amenaza el caos informático, la pobreza generalizada por los efectos del caos económico se sienten en casi todos los países del mundo todos buscamos respuestas y un camino seguro para los tiempos que vivimos reconocemos a partir de los problemas que enfrentamos a diario que no estamos viviendo en armonía, muchas religiones elaboraron profecías acerca de lo que está pasando, la Biblia anuncio que cuando todos estos hechos sucedieran al mismo tiempo estarían llegando los tiempos del Apocalipsis.
Los Mayas sabían que esto iba a suceder exactamente en estos tiempos, por eso dejaron unas guías para que cada uno de nosotros de manera individual contribuya a llevar a la humanidad hacia el amanecer de la galaxia, a una nueva era en que no habrá más caos ni destrucción, nos dejaron siete profecías en las que hablan de sus visiones de futuro, de nuestro presente están basadas en las conclusiones de sus estudios científicos y religiosos sobre el funcionamiento del universo.

1° profecía Maya

La primera profecía habla del final del miedo dice: "que nuestro mundo de odio y materialismo terminará el sábado 22 de diciembre del año 2012, que para ese día la humanidad deberá escoger entre desaparecer como especie pensante que amenaza con destruir el planeta o evolucionar hacia la integración armónica con todo el universo, comprendiendo que todo está vivo y consciente, que somos parte de ese todo y que podemos existir en una nueva era de luz.
La primera profecía dice que a partir de 1999, nos quedan trece años, solo trece años para realizar los cambios de conciencia y actitud de los que nos hablan para desviarnos del camino de destrucción por el que avanzamos, hacia uno que abra nuestra conciencia y nuestra mente para integrarnos con todo lo que existe. Los Mayas sabían que nuestro sol (ellos le llamaban kinich-Ahau ) es un ser vivo que respira y que cada cierto tiempo se sincroniza con el enorme organismo en el que existe, que al recibir un chispazo de luz del centro de la galaxia brilla más intensamente, produciendo en su superficie lo que nuestros científicos llaman erupciones solares y cambios magnéticos, ellos dicen que esto sucede cada 5.125 años, que la tierra se ve afectada por los cambios en el sol mediante un desplazamiento de su eje de rotación, predijeron que a partir de este movimiento se producirían grandes cataclismos, para los mayas los procesos universales como la respiración de la galaxia son cíclicos y nunca cambian, lo que cambia es la conciencia del hombre que pasa a través de ellos, siempre en un proceso hacia más Perfección. Basados en sus observaciones los Mayas predijeron que a partir de la fecha inicial de su civilización desde el 4 Ahau 8 Cumku es decir desde el año 3113 AC, 5.125 en el futuro o sea el sábado 22 de diciembre del año 2.012 el sol al recibir un fuerte rayo sincronizador proveniente del centro de la galaxia cambiará su polaridad y producirá una gigantesca llamarada radiante. Para entonces la humanidad debe estar preparada para atravesar la puerta que nos dejaron los Mayas, transformando a la civilización actual basada en el miedo en una vibración mucho más alta de armonía, solo de manera individual se puede atravesar la puerta que permite evitar el gran cataclismo que sufrirá el planeta para dar comienzo a una nueva era, un sexto ciclo del sol.

Los Mayas aseguraban que su civilización era la quinta iluminada por el sol kinich-Ahau, el quinto gran ciclo solar, que antes habían existido sobre la tierra otras cuatro civilizaciones que fueron destruidas por grandes desastres naturales, creían que cada civilización es solo un peldaño en ascenso de la conciencia colectiva de la humanidad, para los Mayas en el último cataclismo la civilización había sido destruida por una gran inundación que dejó unos pocos sobrevivientes de los cuales ellos eran sus descendientes, pensaban que al conocer el final de esos ciclos, muchos seres humanos se prepararían para lo que venía, y que gracias a eso habían logrado conservar sobre el planeta a la especie pensante, el hombre.
Nos dicen que el cambio de los tiempos permite ascender un peldaño en la evolución de la conciencia dirigirnos hacia una nueva civilización que manifestará mayor armonía y compresión para todos los seres humanos.
La primera profecía nos habla del tiempo del no-tiempo, un periodo de 20 años llamados por ellos un katum, los últimos 20 años de ese gran ciclo solar de 5.125 años, es decir desde 1.992 hasta el año 2.012.
Profetizaron que durante ese tiempo manchas del viento solar cada vez más intensas aparecerían en el sol, que desde 1.992 la humanidad entraría en un último periodo de grandes aprendizajes, grandes cambios.
Que nuestra propia conducta de depredación y contaminación del planeta contribuiría a que estos cambios sucedieran; la primera profecía dice que estos cambios van a suceder para que comprendamos como funciona el universo y avancemos hacia niveles superiores dejando atrás el materialismo y liberándonos del sufrimiento.
El libro sagrado Maya del Chilam Balam, dice: ..."En el trece Ahau al final del último katum, el itzá será arrollado y rodará Tanka, habrá un tiempo en el estarán sumidos en la oscuridad y luego vendrán trayendo la señal futura los hombres del sol; Despertará la tierra por el norte y por el poniente, el itzá despertará".
La primera profecía anunció que siete años después del comienzo del último Katum es decir en 1999 comenzaría una época de oscuridad que nos enfrentaría a todos con nuestra propia conducta, dijeron que las palabras de sus sacerdotes serían escuchadas por todos nosotros como una guía para despertar, ellos llaman a esta época como el tiempo que la humanidad entrara al gran salón de los espejos, una época de cambios para enfrentar al hombre consigo mismo para hacer que entre al gran salón de los espejos y se mire, que mire y analice su comportamiento con él mismo, con los demás, con la naturaleza y con el planeta en donde vive. Una época para que toda la humanidad por decisión conciente de cada uno de nosotros decida cambiar y eliminar el miedo y la falta de respeto de todas nuestras relaciones.