jueves, 1 de enero de 2009

Constelación de cochero, revelaciones


“En los mapas del zodiaco, que los astrónomos terrestres compulsan en sus estudios, se observa, diseñada, una gran estrella en la Constelación de Cochero que recibió, en la Tierra, el nombre de Cabra o Capela. Magnifico sol entre los astros que nos son más vecinos, ella, en su trayectoria por el Infinito se hace acompañar, igualmente, de su familia de mundos, cantando las glorias divinas del Ilimitado.”
(Emmanuel – A Camino de la Luz.)

La constelación de Cochero está formada por un grupo de estrellas de varias grandezas, entre las cuales se incluye Capela, de primera grandeza y que, por eso mismo, es el alfa de la Constelación. Capela es una estrella muchísima veces mayor que nuestro Sol y, si este fuese colocado en su lugar, sería mal percibido por nosotros, a primera vista. Dista de la Tierra 45 años luz, distancia esta que; en kilómetros, se representa por el número 4.275 seguido de 12 ceros. En la bóveda celeste está situada en el hemisferio boreal, limitada por las constelaciones de la Jirafa, Perseo y Lince; y, en cuanto al Zodiaco, su posición es entre Géminis y Tauro. Conocida desde la más remota antigüedad, Capela es una estrella gaseosa, según lo afirma el célebre astrónomo Eddington, es de materia tan fluídica que su densidad puede ser confundida con la del aire que respiramos. Su color es amarillo, lo que demuestra que es un sol en plena juventud; y, como un sol debe ser habitada por una humanidad bastante evolucionada.
La doctrina espírita es, realmente, una fuente de enseñanzas, no sólo en lo que respecta a la inmortalidad del alma y sus reencarnaciones periódicas; las condiciones de vida en los planos invisibles, que presentan con detalles jamás revelados; al conocimiento del Ego y las jerarquías espirituales; las sutilísimas interacciones kármicas; al intercambio de los seres habitantes de los diferentes mundos y los procesos mediante los cuales se opera; como también al complejo e infinito panorama de la vida cósmica que, como una inmensa fuente a borbotones e en torbellino, en la eterna transformación que caracteriza y obliga la evolución de seres y de cosas. Todo esto, en verdad, puede ser también encontrado, de forma más o menos clara o velada, en los códigos religiosos o en las filosofías que el hombre viene creando o adoptando, en el transcurso del tiempo, como resultado de su ansia de saber, es necesidad imperiosa de su propia alma, sedienta siempre de verdades. Todo ha sido revelado, gradualmente y en partes, por el Maestro Divino o por los misioneros que ha enviado, de tiempo en tiempo, a nuestro mundo, para auxiliar al hombre en su esfuerzo evolutivo, revelaciones esas que se dilataron enormemente y culminaran con las enseñanza de Su propia boca y la ejemplificación de Su propia boca y la ejemplificación de Su propia vida, cuando desciende aquí, por última vez, en este planeta de miserias y maldades, para redimirlo:
“Sobre los que habitaban la tierra de sombras y de muerte resplandeció una luz.” ( Isaías)

Por otro lado, la ciencia materialista estudiando las células, comparando los tipos, escarbando la tierra y traspasando los cielos, ha conseguido establecer una serie de conclusiones inteligentes y justas, de su punto de vista, para explicar las cosas, comprender la vida y definir al hombre. Sin embargo, solamente en nuestros días, por la palabra autorizada de los Espíritus del plano invisible, que vinieron a hacerse realidad, en el momento preciso, las promesas del Paráclito, solamente entonces la revelación se alargo, con claridad y detalles, en la medida en que nuestros espíritus, tardíos e imperfectos, han sido capaces de comportarla. Se cumple así, línea por línea, la misericordiosa promesa del Cristo, de orientar y esclarecernos, cuando dijo:
- “Yo rogaré al Padre y él os dará otro Consolador, para que quede con vosotros para siempre: el Espíritu de Verdad, que el mundo no puede recibir porque no lo ven ni lo conocen, pero vosotros lo conocéis porque habita con vosotros y en vosotros. - Aun un poco y el mundo no me verá más, sin embargo vosotros me veréis - No os dejaré huérfanos: volveré para vosotros. – Aun tengo muchas cosas para deciros, pero no las podríais soportar ahora. Sin embargo, cuando venga aquel Espíritu de Verdad, él os enseñará todas las cosas y os guiará en toda la verdad”.
Sí, no nos dejaría huérfanos y, realmente no nos ha dejado. Ya es grande y precioso el acervo de verdad de verdades de carácter general que nos han sido traídas, normalmente después del advenimiento de la Tercera Revelación por la mediumnidad y sobretodo en los terrenos de la moral y de las revelaciones espirituales entre los mundos; sin embargo también es necesario que se diga que en ese otro sector, más trascendente, de los conocimientos cósmicos, un inmenso horizonte aun está escondido por detrás de la cortina “aun es pronto” y solamente con el tiempo y con la ascensión en la escalera evolutiva, podrá el hombre desvelar los apasionantes arcanos de la creación divina. Emmanuel – uno de esos Espíritus de Verdad – se viene esforzando, de algún tiempo a esta parte, en auxiliar a la humanidad en ese sentido, levantando discretamente y con auxilio de otros Benefactores autorizados, nuevos campos de la penetración espiritual, para que el hombre de este fin de ciclo realice un esfuerzo mayor de ascensión y se prepare mejor los nuevos embates del futuro en el mundo renovado del Tercer Milenio, que tan rápidamente se acerca.
Así, sabemos ahora que esta humanidad actual fue constituida, en sus principios, por dos categorías de hombres, a saber: una retardada, que vino evolucionando lentamente a través de las formas rudimentarias de vida terrena, por la selección de las especies, ascendiendo trabajosamente de la Inconsciencia al Instinto y de este para la Razón; hombres, vamos a decir autóctonos, componentes de las razas primitivas de las cuales los “primates” fueron el tipo anterior mejor definido; y otra categórica: y otra categoría, compuesta de seres más avanzados y dominantes, que constituirían el grupo exiliado de Capela. El bello orbe de la constelación de Cochero a la que ya le referimos, otros de los innumerables sistemas. Hay también noticias de que, en otras épocas, descendieron a la Tierra instructores venidos de Venus.
Planetarios que forman la portentosa, inconcebible e infinita creación universal. Esos millones de exiliados transferidos, en épocas imposibles de ser ahora determinada, eran detentores de conocimientos más amplios, y de entendimiento más abierto, en relación a los habitantes de la Tierra y fueron el elemento nuevo que arrastró a la humanidad animalizada de aquellos tiempos para nuevos campos de actividades constructivas, para la formación de la vida social y, sobre todo, les dio las primeras noticias espirituales y del conocimiento de una divinidad creadora. Maestros, conductores y líderes que entonces se cambiaban de las tribus humanas primitivas, fueron ellos, los exiliados, que definieron a los nuevos rumbos que la civilización tomó, pero sin completo éxito.

(los Exiliados de Capela, Edgard Armond)

2 comentarios:

  1. me oparece que es una realidad el espritismo nos ayuda aentender quienes somos de donde vennimos y para donde vamos, pero la humanidad aun esta muy sumergina en vanalidades que les impide ver la verdad que se revela ante sus ojos

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  2. El pensamiento da la palabra y esta adquiere poder y al hombre ha querido joder. Creer es una palabra y se ha convertido en un producto (religion) de estar convencido de lo captado por nuestros sentidos o imaginario como algo verdaderamente real y aveces se tilda de divino, otro concepto, y asi van apareciendo finalmente creemos en nuestro invento, nuestro mundo de conceptos y les seguimos dando poder a cuanta palabra se nos ocurra como:infinito, pasado, futuro, dios, diablo, espacio, tiempo, energia, sol, etc...ect...Sigan creyendo....

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