lunes, 19 de enero de 2009

Nacimiento de Jesús


Jesús nacido hace 2012 años, fue crucificado a los 38 años de edad.
El nacimiento de Jesús es el episodio que, tradicionalmente, demarca el inicio de la era cristiana. Sin embargo, cara a un error de cálculo, cometido en el siglo 6 de Cristo, por la Iglesia, las fechas no coinciden. Se sabe, actualmente, que Jesús nació antes del año 1, probablemente, entre el 6 al 5 a. C. se puede afirmar eso, con razonable seguridad, gracias a la narrativa muy precisa del Evangelio de Lucas. Según el evangelista, el hecho aconteció en la época del empadronamiento, ordenado por el emperador romano Cesar Augusto. Ese censo, el primero realizado en Palestina, tenía por objetivo regularizar el cobro de impuestos. Los historiadores están de acuerdo en situar tal hecho político en el periodo que va del 8 a 5 a.C.
El Papa Juan Pablo II declaró, en una ocasión, que Jesús no nació en el año 1, pues la fecha correcta del nacimiento del Maestro, aun, era desconocida, conforme informa la Revista Veja de enero del 1987. (1) Curiosamente, la enciclopedia El Mundo Del Saber, Editora Delta-Volumen I, registra: Jesús nació en Belén- Judea, en el 4 a. C. Ante muchas controversias sobre la cuestión, tomamos informes en el seno de la propia Iglesia, cuando, en el siglo VI (525 a D), el sacerdote Dionisio, fanático por la temática, recibiendo la incumbencia para “descubrir” la fecha exacta del nacimiento de Cristo, la fijo en el año 754, del calendario romano, y que fue aceptada por la cúpula de la Iglesia Católica. Más, el clérigo Dionisio comenzó a investigar partiendo de una premisa equivocada, pues, mantuvo como referencia el bautismo del Maestro, ocurrido en el 15 año del gobierno del Emperador Tiberio Cesar y tenia absoluta convicción (la época) de que el emperador romano inició el gobierno en el año 15; la conclusión fue “lógica”, 14 + 15= 29, donde intento buscar confirmación en el Nuevo Testamento, cuando Lucas, en el Capitulo III, versículo 23, registra haber sido Jesús bautizado con 29 años de edad.
Otro hecho histérico relevante, es que Tiberio Cesar gobernaba el Imperio desde el año 9 d.C.; luego, el equivoco del padrón matemático substrae, de 4 a 5 años, de la historia cristiana, cronológicamente regida por el calendario gregoriano. Más Allá, error ya debidamente asumido por el Vaticano.
Existe otro factor que comprueba el error de calculo de Dionisio: sabemos, por la traducción de los textos de las escrituras, que Herodes, el Grande, cuando tuvo noticias del nacimiento de Cristo, ordenó la matanza de todas las criaturas nacidas, en los dos últimos años, en Belén y cercanías de Judea. En la ocasión, Maria y José, padres de Jesús, se refugiaron en otro país (Egipto) Ahora, la Historia se encarga de registrar que Herodes murió, exactamente, en el año que nació Jesús (en el mismo años de la orden del infanticidio generalizado), luego, por los datos que poseemos, considerándose el calendario de Roma, y si Jesús era, de hecho, un recién nacido a la época de la matanza, actualmente estaríamos en el 2012.
En la obra Sabiduría del Evangelio, se afirma que Jesús tendría, al menos, 38 años al ser crucificado. Otros autores concuerdan con esa tesis. El escritor John Drane coloca el nacimiento de Jesús en el año 5, antes de la Era Cristiana. el Gen. Milton Orreilly, exegeta, en un articulo para la Revista Presencia Espirita, de el Salvador-BA, afirma que el Diacono Dionisio, el pequeño, erró al establecer el inicio de la Era Cristiana. Afirma el que el nacimiento se dio en el año 747 de la fundación de Roma, y la crucificación en el año 785, por tanto, El tendría 38 años cuando fue crucificado, pues 785 – 747 = 38.

Aun, sobre eso, compulsamos el libro Crónicas de Más Allá del Túmulo, dictado por el Espíritu Humberto de Campos, psicografiado Francisco Candido Xavier, y encontramos, en el capitulo titulado “La Orden del Maestro”, el curioso trecho: ¿“Juan – dijo el Maestro – recordaste de mi APARECIMIENTO EN LA Tierra? Me Recuerdo Seño. Fue en el AÑO 749 de la era romana, a pesar de la arbitrariedad del fraile Dionisio, que, calculando en el siglo VI, de la era cristiana, colocó ERRONEAMENTE, Vuestro natalicio en el 754 (…)”.

A propósito, ante esas alusiones controvertidas, somos también impelidos a levantar la siguiente cuestión: ¿habría nacido Jesús en el día 25 de diciembre, como reza la tradición del Vaticano? No encontramos ninguna referencia histórica que venga a corroborar esa versión. Actualmente, los estudiosos tienen como cierto que la festividad de la Navidad sustituye una celebración pagana – la “Saturnais”, donde homenajean a Saturno (dios de la agricultura para la tradición latina), realizada, siempre, en el “solsticio del invierno”, esto es: el día más corto del año en la región de Roma, por el hecho de el sol nacer más tarde y ponerse más temprano en el horizonte.
Por eso, no es preciso hacer un esfuerzo descomunal de raciocinio para entender la lógica de la mayor fiesta de la cristiandad para representar, actualmente, una celebración, demasiadamente, comprometida con las incompatibles ambiciones del mundo comercial. Es la Navidad comercial, con su mentalidad utilista, que ya contaminó a toda nuestra sociedad. Nada se olvide: regalos, “suaves” bebidas alcohólicas, hartas mesas, abrazos festivos (no siempre sinceros y demasiadamente convencionales), cartas de “felices fiestas” juergas, barullos de samba (por lo menos aquí en las tierras del Cruzeiro del Sur), marchas carnavalescas, en fin, ¿será que realmente que se recuerda al supuesto "aniversario”
Como si no bastasen las contradicciones, hay, aun, el problema de la localidad de Su nacimiento. Mateo seguido por Lucas, afirma que Jesús nació en Belén – hoy, en territorio palestino. Esa afirmación llegó a ser contestada por algunos estudiosos contemporáneos, pues Belén era la ciudad de David y, según la tradición, el Mesías esperado, debería surgir entre la descendencia de ese antiguo rey de Israel. Situar el nacimiento en Belén – dicen los muy estudiosos – era una forma de legitimar a Jesús en la condición de Mesías. Aunque es interesante ese raciocinio critico, no se apoya en ninguna prueba convincente. Lucas, al contrario, ofrece un buen argumento a favor de Belén: José, el esposo de Maria, futura madre de Jesús, pertenecía a una familia originaria de aquella ciudad y la regla del renacimiento exigía que cada individuo se alistase en su localidad de origen. por eso, la mayoría de los especialistas acepta Belén sin reservas. Obviamente, en la condición de espiritas, sabemos que poco importa los temidos desencuentros y controversias a respecto de la fecha y el local correcto del nacimiento de Cristo, hasta porque, lo esencial, para los que se esfuerzan por seguirlo, es sentir y practicar Sus enseñanzas, y, cara a eso mismo, hacemos una adaptación a las ideas de Vinicius (pseudónimo de Pedro de Camargo), en su articulo publicado en el Reformador, de la FEB, en 1929. es la: ¿Dónde y cuando nació Jesús? Preguntamos a Maria de Magdala y ella nos respondiera:-Jesús nació en Betania. Fue cierta vez, que su voz, tan llena de pureza y santidad, despertó en mi la sensación de una nueva vida, con la cual, hasta entonces jamás había soñado.

Preguntamos a Pedro y el nos respondería:

-Jesús nació en el patio del palacio de Caifas, en la noche en que el gallo cantó por tercera vez, en el momento en que yo lo había negado. Fue en ese instante en que mi conciencia decidió para la verdadera vida.

Preguntemos a Juan, el evangelista y el nos responderá:

-Jesús nació en el día que mi entendimiento, iluminado por su divina gracia, me hizo saber que Dios es amor.

Preguntemos a Tomás, el discípulo incrédulo, y el nos responderá:

- Jesús nació en Jerusalén, en aquel día memorable e inolvidable en que El nos pidió que tocáramos sus yagas y me fue dado testimoniar que la muerte no tenia poder sobre el hijo de Dios. Solo entonces comprendí el sentido de sus palabras: YO SOY EL CAMINO LA VERDAD Y LA VIDA.

Pregúntemos a Dimas, el buen ladrón, y el nos responderá:

-Jesús nació en el monte del calvario, precisamente, cuando la ceguera y la maldad humana pensaban aniquilarlo para siempre. En aquel instante El me dirigió una mirada llena de ternura y piedad, que me hizo olvidar todas las miserias de este mundo y percibir las maravillas del cielo…

Preguntemos a Pablo de Tarso y el nos responderá:

-Jesús nació en el Camino de Damasco, cuando envuelto por intensa luz que me dejó ciego, pude ver su figura noble y serena que me preguntaba: - ¿Saulo, Saulo, por que me persigues? Y, en la ceguera, pude entrever un mundo nuevo cuando el le dijo: ¿Señor que quieres que yo haga?

Preguntemos a Juana de Cusa y ella nos responderá:

-Jesús nació en el día en que, amarrada al poste, en el circo de Roma, yo oía al pueblo gritar: ¡Niegue! ¡Niegue! Y el soldado, con la antorcha encendida diciendo: ¿Este tu Cristo le enseño solo apenas a Morir? Fue en ese instante que, sintiendo el fuego subir por mi cuerpo, pude, contada claridad y sinceridad, decir: No me enseño apenas esto, Jesús me enseño, también, a amarlo.

Preguntemos a la mujer Samaritana y ella nos responderá:

- Jesús nació en la fuente de Jacob, en la tarde que me pidió de beber y me dijo: - Mujer, yo te puedo dar del agua que sacia toda la sed, pues viene del amor a Dios y santifica a las criaturas. En aquella tarde, supe que Jesús era, realmente un profeta de Dios y le pedí: Señor, dame de esa agua.

Preguntemos a Juan Bautista y el nos responderá:

-Jesús nació en el instante en que llegando al rió Jordán, me pidió que lo bautizase. Y, ante la magnitud de Su Mirada y la majestad de Su figura pude oír el mensaje de lo Alto: “- ¡Este es mi hijo amado, en el cual puse mi complacencia! Y comprendí que llegara el momento Del crecer y yo disminuir, para la gloria de Dios.

Preguntemos a la mujer pecadora y ella nos responderá:

-Jesús nació en la plaza pública de Cafarnaum, cuando, colocada al frente Suya, El miraba para la multitud que reclamaba mi apedreamiento, y serenamente hablo “Aquel que estuviera libre de culpa tire la primera piedra. Pasado algún tiempo, tomo mis manos, me levanto del suelo y me pregunto: -¿mujer, donde están tus jueces? ¿Nadie te condeno? Tampoco yo te condeno. Vete y no peques más. Salí de allí, experimentando una sensación nueva en mi espíritu que transformo mi vida.

Preguntemos a Lázaro y el nos responderá:

-Jesús nació en Betania, en la tarde en que visitó mi túmulo y dijo: - Lázaro, levántate y sal fuera. En aquel momento comprendí, finalmente, que El era la Resurrección y la vida.

Preguntemos a Judas Iscariotes y el nos responderá:

- Jesús nació en el instante en que yo asistía a Su juzgamiento y condenación, y las 30 monedas que recibiera en pagamiento, por entregarlo a los jueces, quemaban mis manos. Al devolverlas a los sacerdotes, comprendí que Jesús estaba por encima de todos los tesoros terrenales y era, verdaderamente, el Mesías.

Preguntemos, finalmente, a Maria de Nazaret, donde y cuando nació Jesús, y ella nos responderá:

-Jesús nació en Belén, bajo las estrellas, que eran focos de luces guiando a los pastores y a sus ovejas al pesebre de paja. Fue cuando lo tuve en mis brazos por primera vez, que sentí se cumplia la promesa de los nuevos tiempos, a través de aquel pequeño que Dios enviara al mundo, para enseñar a los hombres la ley mayor del amor.

Y ahora pensemos un poquito. ¿Y para nosotros, cuando y donde nació Jesús? Una vez demostradas las evidentes contradicciones cronológicas acerca del nacimiento de Jesús, con informaciones y materiales de investigación para los estudiosos estamos convencidos de que la mayor tarea nuestra, en las naturales ensayos de aprender, será, invariablemente, perfeccionar nuestro ser a los moldes de las magnas lecciones del Eterno Amigo de la Humanidad.

(Momento Espirita)

la Conexión Atlante 1° parte


Esta es la historia de una civilización que entendió al universo a través de ese sexto sentido que todos tenemos, pero pocos sabemos utilizar, la intuición. En el apogeo de su cultura, empleando la intuición, descubrieron siete leyes universales que regulan el universo. Esto les permitió entenderlo como una unidad. El hombre actual organiza la realidad a través de la razón, la fragmenta, la analiza y saca conclusiones que convierte en definiciones con las que forma enciclopedias. Esta fragmentación del universo le impide ver claramente el sentido de su existencia, por eso ve a la realidad como injusta e imperfecta, resultado de un dios que castiga. Conoceremos misteriosos lugares y hechos inexplicables desde el punto de vista de la historia aceptada y descubriremos información que va más allá de la evidencia física descubierta o narrada por escritores antiguos. Cada ser humano tiene una memoria individual; de la misma manera, la naturaleza fotografía y almacena todos los eventos sucedidos en el pasado en una súper memoria colectiva, son los archivos akashicos. Algunos seres humanos pueden acceder voluntariamente a esta memoria de la naturaleza.

Dice Fernando Malkún:

Ellos nos han transmitido historias de La Atlántida que obtuvieron a través de su sexto sentido, esa intuición o forma de obtener conocimientos sin participación de la
razón llamada clarividencia astral. Este viaje estará lleno de sorpresas. Abramos la mente. Dejemos atrás los prejuicios. Esperemos lo inesperado y con seguridad encontraremos
algo para cada uno de nosotros.

Dice la leyenda que en el Océano Atlántico existió una avanzada civilización que lleva su nombre, La Atlántida, destruida en un solo día y una noche por un cataclismo global. Todo indica que su civilización desapareció con el diluvio universal, al final de la Era de Virgo. Hoy se habla de la Nueva Era, del cambio de Piscis a Acuario y de energías que llegan del centro de la galaxia. Hace 12.960 años la actividad del sol aumentó tanto, que la temperatura subió 20º C en sólo 100 años. Esto hizo que terminara el clima glacial del pleistoceno y que al derretirse los hielos, el nivel del mar subiera 130 m. Hoy sentimos como el clima está cambiando. Inundaciones y huracanes son noticia diaria. Enromes glaciares se desprenden de los polos y el calentamiento global de la tierra produce catástrofes naturales.
El filósofo Platón, dijo que los talantes se sumergieron en un materialismo egoísta y buscaron experimentar los placeres del cuerpo. Se dejaron atrapar por poderosas fuerzas involutivas que los hicieron vibrar en densidades cada vez más bajas mientras se maravillaban por su propia creación. Los paralelos entre su tiempo y el nuestro son increíbles. Pareciera tratarse de una segunda oportunidad para los espíritus de los atlantes.
La leyenda asegura que los atlantes convencidos de que la única forma de vivir era la suya se volvieron imperialistas y con su avanzada tecnología quisieron imponer su voluntad a los pueblos vecinos desatando guerras que aparecen registradas en todos los libros. Hoy en nombre de la democracia, la voluntad del país más avanzado de la tierra se impone en todo el mundo como si se tratara de una verdad absoluta.
Los atlantes descendieron desde lo espiritual para experimentar la materia, la sensualidad y la violencia que terminó por destruirlos. En cambio, el hombre actual asciende desde la materia hacia la espiritualidad y está aprendiendo a utilizar la mente para encontrar sus sentidos superiores.
Para la historia oficial La Atlántida es un mito, no se acepta que hayan existido hombres pensantes que desarrollaron una civilización durante 25.000 años y que esa civilización desapareció con el diluvio universal hace 12.960 años.
La historia oficial asegura que el hombre evolucionó del mono en África hace 1.000.000 de años y que el homo sapiens, el hombre pensante, sólo existe como especie dominante del planeta hace 40.000 años. No existen evidencias que indican que civilizaciones muy avanzadas con tecnologías desaparecidas tras un cataclismo universal existieron mucho antes que los Sumerios, la primera civilización aceptada sobre la tierra. Resulta difícil explicar la rápida aparición de esa época tan brillante de la cultura sumeria, si no se contempla la posibilidad de una guía que dirigió su civilización. Los sumerios inventaron y fabricaron el bloque de ladrillo cerámico, construyeron ciudades como Eridu, Ur, Lagash y Nipur, con palacios y acueductos. Crearon una escritura cuneiforme, un sistema de numeración, leyes, un sistema religioso y también inventaron la fundición de cobre y estaño para producir bronce. A ellos se atribuye el conocimiento astronómico más sofisticado de la antigüedad. Esta cultura agrupó a las estrellas en las constelaciones que hoy reconocemos, les dio el nombre que aun usamos y las localizó en el firmamento. Desde el comienzo de los tiempos, el cielo ha sido motivo de fascinación, misterio y estudio para los hombres de las distintas culturas, pero se atribuye a los sumerios los avances más importantes. Llamaron horizonte a la línea donde se encuentran la tierra y el cielo, ese punto de unión donde las estrellas de la noche dan pasó a los rayos del sol. Registraron el movimiento de avance diario del sol en su aparición por ese horizonte y detectaron que hay un momento en el año en el que sale dos días en el mismo sitio. En esos dos días el día y la noche tienen la misma duración. Ese fenómeno se repite regularmente dos veces en cada órbita alrededor del sol y lo convirtieron en un punto de referencia al que llamaron equinoccio. Con ese punto de referencia comenzaron a contar el transcurrir del tiempo de la tierra. Registraron que la bóveda celeste gira alrededor de una estrella a la que llamaron Polar. Dividieron el cielo en doce cuadrantes y registraron perfectamente a cada uno, bautizando a todas sus estrellas con nombres significativos. Encontraron así las posiciones relativas de las estrellas, los planetas, la luna y el sol, con una tierra que avanza inclinada sobre su eje por el espacio celeste. Inventaron todos los conceptos de astronomía esférica, los polos, los ejes de rotación, la eclíptica, los equinoccios, los solsticios y los más increíble es que conocían el ciclo llamado presesión de los equinoccios. Es una medida de tiempo bastante grande, 25.920 años, resultado de giro de todo el sistema solar alrededor de Alción, el sol central de Las Pléyades. La tierra gira 3.600 veces alrededor del sol por cada giro del sistema solar alrededor de Alción. Se supone que encontraron este ciclo al darse cuenta de que la aparición anual del punto de referencia establecido, el día del equinoccio, se retrasaba un poco cada año, el retraso es de 1º cada 72 años y se lo conoce como la presesión de los equinoccios. Con esto los sumerios agregaron al tiempo terrestre el tiempo celeste, una enorme medida que determina ciclos que han sido precursores de gigantescos cambios. Dividieron el círculo de ese recorrido en doce cuadrantes, cada uno con 30º de espacio celestial simbolizado por un animal. Es el círculo de animales o zodíaco, cada cuadrante o era, duraba 2.160 años.
¿Cómo es posible que la primera civilización de la tierra haya podido observar y entender ese fenómeno en tan poco tiempo? ¿Es posible que hayan recibido información de sobrevivientes de una civilización anterior?
El calendario sumerio se comenzó a registrar diariamente desde el año 4.468 AC en la Era de Tauro, sin embargo ellos consideraban que el tiempo había comenzado en el año 10 928 AC, en la Constelación de Leo cuando la tierra se inundó, salvándose sólo Siusudra, el Noé sumerio. Curiosamente los egipcios también comienzan a contar el tiempo a partir de ese mismo momento, cuando su tierra emergió de las aguas. El zodíaco circular encontrado en el Tempo de Dendera así lo confirma. La leyenda dice que La Esfinge tiene cuerpo de león para señalar ese hito cataclísmico y que su cabeza humana es el símbolo de Acuario, la época en que estamos entrando, para señalarnos la duración del ciclo.
Los científicos actuales confirman que en ese momento marcado por egipcios y sumerios, terminó la era glacial del pleistoceno cuando subió 130 m el nivel de las aguas del mar en todo el mundo. Pero esa no es la única información sorprendente. Dejaron registrada la existencia de todos los planetas, inclusive Urano, Neptuno y Plutón, que sólo fueron redescubiertos recientemente por la astronomía moderna. De dónde obtuvieron los sumerios todo ese conocimiento en tan poco tiempo? Hay que tener en cuenta la posibilidad de que hayan tenido una guía superior que dirigió su desarrollo en base a información de una civilización anterior. La respuesta a este interrogante se encuentran en las tablillas de barro sumerias junto con la primera escritura conocida, pero nos negamos a aceptarla, ellos hablan de Utu, un pueblo más antiguo que vivió antes del diluvio, con habitantes muy sanos, que prácticamente no envejecían. Una sociedad modelo de equilibrio y justicia.
También el Rey Amurabi en su famoso código, confirma la existencia de una civilización madre desaparecida. Dice textualmente: que él entiende las enigmáticas palabras talladas en piedra de los días anteriores al diluvio, lo que indicaría que antes existieron escribas, lenguaje y escritura. La información sobre la existencia de La Atlántida está envuelta en el mito. Hay que abrir las fronteras de la mente para aceptar los indicios misteriosos que la historia nos brinda. Escuchemos todas las leyendas y todas las historias, que por raras que parezcan pueden llevarnos a adivinar la mente del Creador y a resolver el enigma más grande de todos, el propósito de nuestra existencia. De dónde venimos? Cómo hemos progresado? Existió realmente La Atlántida? Y sobre todo, hacia dónde nos dirigimos?
Analizaremos el recorrido del alma del hombre, desde la luz más allá del tiempo, bajando los mundos de la materia y de la forma a través de los corredores de su experiencia evolutiva.
Una civilización que floreció durante 13.000 años tuvo que haber existido al final de la era glacial, conocida como el pleistoceno. Con las condiciones climáticas existentes, podría haberse desarrollado sólo en las zonas tropicales del planeta, entre los paralelos 35 al N del Ecuador y 35 al Sur. De acuerdo a la descripción de Platón, La Atlántida estaba localizada en el centro del Atlántico. Este continente perdido sería indudablemente el lugar ideal. El fértil valle entre el Tigris y el Eufrates en la Mesopotamía donde floreció sumeria y el valle del río Nilo en Egipto, son otros sitios donde podría haber existido una civilización anterior al diluvio. El valle del río Indus en la India y el valle del Yang-Tsé en China, tenían también el clima y las condiciones necesarias para el desarrollo de una civilización. En Sudamérica, el sitio ideal era alrededor del lago Titicaca entre Perú y Bolivia. Curiosamente, sobre el paralelo 30 están situadas las ciudades más antiguas e importantes como Heliópolis en Egipto, Eridu en los tiempos sumerios, Persépolis en Persia, Arapa en el valle de la India y Lhasa en el Tibet. Es en esos sitios donde más evidencia se encuentra actualmente de una civilización anterior. Es evidente que la cultura sumeria fue guiada por conocimientos de civilizaciones anteriores. Tal es el caso de la cultura egipcia que también desarrolló conocimientos increíbles en un espacio de tiempo muy corto. Algo común a todos los sitios anteriores a Sumeria es que sus momentos los construían con gigantescas piedras que llamamos megalitos. Estas enormes piedras eran cortadas, trasladadas por grandes distancias y luego ensambladas entre sí. Colocadas en el sitio con increíble precisión utilizando una tecnología desconocida actualmente. Enormes piedras descriptas como antiguas en los más antiguos textos existentes se encuentran en Baalbek, Líbano y entre los ríos Litani y Llorontes, en el fértil valle de Beca. Son tres losas de piedra cortadas, las más grandes y pesadas del mundo, se llaman los trilitones. Forman parte de una gigantesca plataforma de piedra de unos 700 m de lado diseñados para resistir enormes pesos y presiones. Cada una de las tres losas pesa 1200 T, miden 25 m de largo, 8 m de ancho y 5 m de alto. Las colocaron a 8 m de altura sobre otras piedras que las soportan, encajándolas tan precisamente que no se puede introducir un naipe en sus juntas. Hoy no existe la maquinaria adecuada para levantarlas y mucho menos para colocarlas con tan extrema precisión. Fueron movidas hasta su lugar desde 3 Km. de distancia, donde fueron talladas, pero no existen trazos de ningún camino o rampa utilizada para desplazarlas. Una piedra de igual tamaño perfectamente cortada que los constructores originales nunca utilizaron aun se encuentra en el lugar donde fue tallada. La gran terraza está perfectamente alineada con el sol para registrar sus movimientos. Lo mismo ocurre con todos los templos antiguos construidos con megalitos. Esto es una prueba del gran conocimiento astronómico de sus constructores.
Excavaciones arqueológicas muestran que el sitio era reverenciado desde siempre. Sobre la plataforma se construyeron varios templos, el más antiguo, sumerio, luego uno asirio dedicado a Baal, otro persa, dedicado a Mitra el dispensador de la luz y finalmente uno griego. Y por último, en el año 63 AC, los romanos, en base a este sitio inexplicable, construyeron su templo más grande con un oráculo que era visitado hasta por sus emperadores. Era una de las maravillas del mundo antiguo, el templo más grande de sus dominios dedicado a Júpiter. A su lado había un templo más pequeño dedicado a Baco o Dionisio. Otro misterio es que en la superficie de la plataforma se encontró que parte de las losas estaban vitrificadas, fundidas por un enorme calor.
El investigador Sechara Seitchin utiliza como evidencia las tablas de arcilla sumerias para afirmar que Baalbek era una plataforma de despegue y aterrizaje de las naves de una avanzada y antiquísima civilización. Las tablas de barro dicen que Enki, un ser que vino del cielo, fue quien les enseñó a fundir los metales. Tu eres quien purifica el oro y la plata, mezclas el cobre y el estaño. Seitchin resalta que las enormes plataformas de Baalbek están situadas en línea directa con la Gran Pirámide de Giza; sus dos compañeras y la única Esfinge, forman un corredor de aproximación con el Monte Ararat, el más alto de todo el Medio Oriente, como el punto focal. La Gran Pirámide y el Monte de Santa Catarina, el más alto y visible del Sinaí, serían los faros de aproximación a la plataforma de aterrizaje en Baalbek. Ambos se encuentran a una misma distancia de este punto. Cualquiera sea la hipótesis que resulte sea cierta, los trilitones muestran que nuestra actual civilización no es la primera que existe en este planeta.
La construcción más grande y misteriosa del mundo se encuentra en la plataforma de Giza, al lado del río Nilo, en Egipto. Es la única de las Siete Maravillas del mundo antiguo que todavía existe, La Gran Pirámide es un faro de conocimientos construido con propósitos religiosos, tiene una precisa ubicación astronómica y geomagnética. Se le atribuye a faraones egipcios del 2500 AC pero hay hipótesis que la señalan como hito de una civilización anterior a la nuestra, que muchos llaman Atlántida. Su vértice está sobre los 30º exactos de latitud y sobre los 29º 58’ 51” al Este de Greenwich. Debido al movimiento de las placas tectónicas continentales hace 18.190 años, este punto estuvo situado a los 30º exactos con un azimut de Norte verdadero. 30º latitud, 30º longitud, una localización absolutamente precisa. La relación entre su altura, el tamaño de su base y el ángulo de inclinación de sus lados indican que conocían el número π (pi), la relación exacta entre el radio de un círculo y su circunferencia, un conocimiento que se supone descubrió Pitágoras mucho tiempo después.
Muestra de la avanzada tecnología utilizada en su perfecta construcción fue el enorme tamaño del proyecto, una montaña artificial hecha con 6.000.000 T de piedra, 203 escalones de alturas no uniformes, más piedra que la utilizada en todas las catedrales e iglesias construidas en todos los tiempos. Tan alta como un edificio de 48 pisos, su altura de 147,8 m. es un fractal de la distancia de la tierra al sol, hoy encontrada en 147,8 millones de Km. Un proyecto tan importante ejecutado a largo plazo requirió de un cuidadoso plan administrativo. Nunca un esfuerzo tan gigantesco ha sido igualado, ni siquiera con la actual tecnología se ha realizado un proyecto de tal magnitud.
De hecho, los japoneses en 1981 trataron de hacer un modelo similar al 50 % de escala. La construcción colapsó por su propio peso y tuvieron que abandonar el proyecto.
Los egiptólogos nos dicen que los egipcios tallaron con herramientas y cinceles de cobre, 2,5 millones de bloques de piedra, que luego movieron cada bloque que pesaba entre 2 y 6 T sobre rodillos de madera desde la cantera a kilómetros de distancia hasta una altura de 48 pisos.
Hoy se están haciendo experimentos en superconductividad y se encontró que es una forma de anular la gravedad, se puede reducir el peso de grandes objetos hasta en un 90 %. De construirse con rampas, éstas habrían tenido que tener más de 2 Km. de largo y tres veces el peso de la pirámide. Una vez allí ensamblaron las piedras capa tras capa con extrema precisión para armar 3 corredores, 2 cámaras y galerías interiores con puertas secretas que no fueron descubiertas durante siglos. Luego recubrieron la superficie con 144.000 bloques de granito blanco perfectamente pulido, cortados con exactitud matemática, con ángulos rectos en todos sus lados y juntas que no tenían más de 2mm. Todo esto sin grúas y sólo con herramientas de cobre y bronce.
Volverlos a colocar con la tecnología actual sería un reto enorme. Significaría subir losas que pesaban varias toneladas a 48 pisos de altura.
Siguiendo con la historia oficial. La Gran Pirámide sería resultado de una demostración de poder, deseo de permanencia y notoriedad de un faraón, que sin embargo, no dejó ninguna inscripción acreditando su hazaña y nunca la utilizó como la tumba funeraria que dicen que es. Sin embargo, en el año 1299 DC el médico árabe Abdul Latif escribió que partes del recubrimiento tenían extraños jeroglíficos que nadie en el Egipto de su época entendía y que si se copiaran, llenarían un libro de 6.000 páginas. Pero 2 años más tarde, un poderoso terremoto soltó muchos de los granitos del recubrimiento que luego fueron utilizados como material para la construcción de edificios en El Cairo. Se perdió así para siempre la antiquísima información grabada en su superficie que nos confirmaría su origen. En su vértice tenía un piramidón de oro, similar al encontrado en la pirámide de Amen Em Kett, en Dashour, que tenía el antiquísimo emblema del globo alado, que heredaron los egipcios de los sumerios y éstos seguramente de los atlantes.
Las losas de granito pulido altamente reflexiva de la luz solar, actuaban como un inmenso espejo que reflejaba la luz del sol. Por la inmensa superficie, sólo la Gran Pirámide tenía 109.500 m². Debía verse desde la luna como una brillante estrella, lo que la convertía en un faro planetario. Los egipcios la llamaban Iket que significa luz gloriosa. La palabra pirámide viene del griego pyra que significa luz o fuego y de amidos que significa medición, a su vez basadas en las palabras caldeas urrim midem que significa medidores de luz.
Los sumerios llamaban Esh a sus figuras piramidales que significa fuente de calor. Los mayas, al otro lado del Atlántico, las llamaban Piru Amanco que es fonéticamente similar y significa lo mismo, revelador de luz.
La exacta disposición de las pirámides con relación al sol hace que sus diferentes fachadas sirvan para indicar el sitio en el que un observador se encuentra y sus sombras indican la dirección al Este a lo largo del paralelo sagrado de 30º.
La leyenda atribuye su construcción a un personaje increíble, Toth, El Atlante, Chiquitet Arelit Vomalites, también llamado Kufu o Hermes. Los sumerios lo llamaban Nanarsin y los romanos Mercurio, los mayas Quetzalcoatl y los galos Teutates.
En las tablas esmeralda, fuentes del Kybalion, escritas por Hermes Trismegisto o Toth, él afirma ser el constructor de las pirámides miles de años antes del faraón Keops.
Abramos la mente y la imaginación, permitamos a la intuición obtener certezas. Examinemos teorías y percepciones de seres extraordinarios que puedan abrirnos ventanas a un universo desconocido. Misteriosa información dice que la pirámide es una antiquísima máquina de origen atlante, que a través de sonidos producía estados de conciencia y conducían a la iluminación, un faro espiritual. La palabra alquimia, viene de Kem, el nombre antiguo de Egipto. Se dice que alquimista es la persona que quiere convertir el plomo en oro. Sin embargo, realmente, la alquimia es la búsqueda mística para lograr la iluminación, la transmutación de los metales es sólo un subproducto. Para trasmutar la materia en espíritu se requiere de esa intensidad de conciencia que sólo permite estar presente en el momento presente usando la energía interna y no divagando en otros tiempos. Para dar el paso final en esta transformación, los iniciados utilizaban las tres cámaras de esta máquina, pasando 10 días en su interior para ir produciendo un estado vibratorio cada vez más alto hasta alcanzar la iluminación. En la cámara subterránea los discípulos permanecían durante 3 días confrontando sus miedos y escuchando sus voces interiores. La oscura caverna representaba el chacra raíz. La misteriosa historia nos cuenta que en la Gran Galería había diferentes clases de piedras y cristales que al ser golpeadas o excitadas. Producían las notas de 3 escalas musicales que reverberaban por toda la pirámide.
En la segunda cámara, llamada del rey, hay un cajón obtenido de un solo bloque de durísimo granito rojo. Para igualarlo hoy, se necesitarían poderosos taladros con puntas de diamante, o taladros ultrasónicos imposibles de tener en el año 2500 AC. Sus medidas implican un profundo conocimiento matemático. Su volumen externo es exactamente el doble del interno, tiene la misma área cúbica del arca de la alianza. Al golpearlo, emitía un sonido que reverbera por toda la pirámide, como si estuviera diseñada para emitir sonidos de lata frecuencia o señales electroacústicas con una tecnología incomprendida. La historia misteriosa dice que allí se acostaba el iniciado durante otros 3 días, sometido a la reverberación de sonidos cada vez más altos y la vibración envolvía al cofre y se trasmitía al cuerpo induciendo elevadísimos estados de conciencia.
En la llamada cámara de la reina, se permanecía durante otros 3 días, mientras se fijaba el estado de conciencia adquirido y la posibilidad de trasmutar voluntariamente la materia en espíritu, la vida en eterna conciencia.
Uno de los conductos de la cámara del rey se alinea perfectamente en el mes de diciembre con la estrella Anilkam en el cinturón de Orión, una constelación dedicada por los egipcios a Sehu u Osiris, el Dios de la Resurrección, y el otro ducto se alinea con la estrella más importante para los egipcios, Sirio que cuando aparecía antes del sol, indicaba cuando se desbordaría el Nilo. Es evidente que a pesar de atribuírsele a distintos constructores, las pirámides fueron diseñadas como un todo, con propósitos religiosos y astronómicos. Las tres pirámides tienen una precisa alineación entre sí y como grupo, coinciden exactamente con la deposición en planta de las 3 estrellas en el cinturón de Orión. Todas sus características indican un conocimiento superior, una tecnología incomprendida y las misteriosas teorías sobre su uso parecen muchísimo acertadas que las tesis acerca de tumbas de faraones nunca ocupadas. La Esfinge, una colosal figura tallada de un solo bloque de piedra, que mira fijamente hacia el Este, se atribuye a Kefren sólo por encontrarse más cerca de su supuesta pirámide. Sin embargo, se encontró una piedra tallada por Keops, el antecesor de Kefren en la que toma crédito. Como otros tantos faraones, de haber quitado la arena que la cubría y llama a La Esfinge, el Guardián de la Eternidad que guía a los vientos con su mirada. La Esfinge tiene huellas de severa erosión causada por el agua. Se concluyó, por su profundidad, que tardaron miles de años en producirse. El pensador esotérico Giorgi Ivanovich Gurdieff decía que La Esfinge era más antigua que la historia de Egipto, más antigua que sus dioses, más antigua que las pirámides, que en ella no hay nada accidental, nada sin significado.
En Historias de Belcebú, afirma que la civilización egipcia comenzó con el conocimiento intuitivo y lunar de unos pocos sobrevivientes de La Atlántida.
Parece haber suficientes indicios para concluir que las pirámides y La Esfinge son más antiguas de lo que se dice, que su función no era precisamente la de ser tumbas funerarias y esto, nos muestra que debemos prestar más atención a la leyenda que dice que su constructor fue Toth, El Atlante. Otro sitio misterioso, es Tiahuanaco sobre el lago Titicaca, entre Perú y Bolivia. Fue construido con gigantescas losas de piedra cortada como la de la Puerta del Sol, talladas o unidas con tanta precisión que entre sus juntas no cabe ni una aguja. Es un procedimiento similar al que se encontró en Baalbek y Egipto. En Tiahuanaco, a 3.000 Km. de distancia la tecnología era aun más sofisticada pues usaban juntas de metal fundido para mantener los bloques de piedra en su lugar. Para derretir la aleación en el sitio designado para cada piedra se necesitaría una fundidora portátil, una tecnología que no existe en la actualidad.
La ciudad está construida como un enorme reloj para medir las posiciones del sol en su recorrido diario, un inmenso templo del sol. En el centro de su puerta principal, nace el sol en todos los equinoccios de verano y en las esquinas de su muralla se encontraron datos que permiten calcular que el complejo fue construido hace por lo menos 12.500 años por una civilización hoy desaparecida. Mediciones realizadas actualmente determinan que el sol, en el solsticio de verano y el solsticio de invierno, nace fuera de las esquinas de sus murallas, lo que para un complejo tan precisamente situado parecía increíble.
Estudios realizados por Arturo Posnanski indican que el sol nacía exactamente en cada esquina, cuando el ángulo de inclinación del planeta con relación al sol era de 23º exactos. Actualmente es de 23.5. Se calculó que esta era la inclinación que tenía el planeta hace 12.500 años cuando atravesaba el cuadrante correspondiente a la Constelación de Leo en su giro de 25.920 años alrededor de Alción, el sol central de Las Pléyades, conocido como la presesión de los equinoccios.
Estos ejemplos demuestran la existencia de una cultura inteligente anterior al diluvio con precisos conocimientos astronómicos, matemáticos y una tecnología para fundir metales, cortar, alzar y ensamblar grandes y pesados bloques de piedra en la construcción de edificios alineados astronómicamente con el sol.
En la Escuela de Misterios de Naacal, en La Atlántida, se enseñaba a los iniciados una información que fue conservada en el círculo secreto de ciertas sociedades y que hoy, gracias a la apertura de los tiempos que vivimos por el final de este ciclo, logra llegar a todos nosotros. Los atlantes, utilizando su intuición, encontraron que el universo funciona regido por siete leyes fundamentales. El cumplimiento absoluto y eterno de esas leyes, permite que su funcionamiento sea perfecto. El propósito de las siete leyes es regir la creación y organización del universo, la Escuela de Aprendizaje y Evolución de los hijos del Creador. Organizan el desarrollo de las conciencias inocentes emanadas de él a través de una serie de experiencias que las conducen a la sabiduría y a la comprensión de que su origen es el amor. Organizan el espacio, la dimensión o la realidad en la que la conciencia contenida en un cuerpo puede ten experiencias. Determinan la duración de cada experiencia que se vive, el tiempo de todo lo que ha existido, existe o existirá.
Las siete leyes organizan las conciencias que descienden de Dios hacia la materia, con el objeto de vivir experiencias que le permiten obtener sabiduría, comprensión sobre el universo y paz. Se aplican a todo lo manifestado, lo generado, lo que existe en todos los niveles, vibraciones, dimensiones y realidades, a todo lo que se manifiesta en todos los mundos, en el físico o material, en psíquico, en el mental, en el astral y en el mundo espiritual. Regulan el proceso que se vive para comprender poco a poco todo lo que existe y la manera como funciona. Al conocer las siete leyes y verificar que se aplican a todo lo que se hace, se piensa, se siente y se imagina, se comprende cómo funciona el universo, para qué estamos aquí y hacia donde nos dirigimos.
Comprender el universo como una unidad es fundamental para aceptar su divina perfección. Esto ayuda a que el hombre se entienda a sí mismo, aun con su forma racional y fragmentada de recibir la información. Al conocer y comprender las siete leyes se entienden las reglas de juego con que se vive en este mundo y se sale de la ignorancia. Mientras no se conocen las leyes se violan sin saberlo y esto produce sufrimiento. Pero el no conocerlo no quiere decir que no se apliquen. Un niño asimila la ley física de gravedad experimentándola, se cae y sufre sus consecuencias. Esto le permite tomar conciencia y evitar el sufrimiento producido por una nueva caída. Se sufre, porque inocentemente se va en contra de las leyes. Esto permite reconocerlas para que al hacerlo, dejemos de transgredirlas, lo que nos libera del sufrimiento y la ignorancia. Se trata de un proceso de evolución que toma diferentes tiempos en cada individuo y que está perfectamente diseñado por el Creador. A lo largo de muchas experiencias se aprende ley por ley, ascendiendo en la pirámide de evolución espiritual.
Las siete leyes fundamentales son exactas, eternas e inmutables. Rigen un proceso de transformación y cambio permanente, siempre ascendente para todos los seres vivos en sus múltiples experiencias. Nada existe fuera de la ley porque se destruiría el universo. Esto quiere decir que aun lo que parece absurdo o injusto sucede dentro de las leyes que rigen los procesos de transformación y cambio constante del hombre. Todo lo que existe y sucede es perfecto. Tiene un propósito y una función específica.
Las siete leyes tienen una estructura jerárquica piramidal. Entre más alta en la pirámide está la ley, mayor cantidad de información contiene. Por eso, las leyes superiores actúan sobre las inferiores. Están divididas en dos grupos fundamentales. Tres leyes rigen la parte inferior o infierno de la vida. Entre más abajo está la conciencia en la pirámide evolutiva, más bajo vibra, más procesos tiene por vivir, más sumergida en la materia y en las pasiones animales, más rodeada de sufrimiento e ignorancia.
La ley de la naturaleza organiza el cuerpo físico y sus procesos instintivos para que al funcionar perfectamente pueda contener una conciencia que evoluciona eternamente.
La ley de la armonía rige los márgenes de desequilibrio necesario para que todo se organice y exista durante un tiempo y luego cambie para generar otro proceso.
La ley de correspondencia determina la duración de las experiencias, el sitio donde se producen y los límites entre los procesos simultáneos de distintos individuos. Determina cuando la conciencia está lo suficientemente madura para subir de un nivel de aprendizaje al siguiente.
Entre la parte inferior y la parte superior de la pirámide está la ley de evolución.
La ley de la evolución determina el orden de los procesos a los que se ve sometida la conciencia, es decir, determina el destino. Determina los errores que se permiten para aprender.
Tres leyes rigen la parte superior o cielo de la vida. Cuanto más arriba ha llegado la conciencia en la pirámide evolutiva más alto vibra, más rodeada de felicidad, paz y sabiduría.
La ley de la polaridad, rige la relación y el movimiento entre lo masculino y lo femenino y de todas las fuerzas opuestas para generar la creación.
La ley de la manifestación dice que toda cosa creada debe existir primero en la mente de Dios. Esta ley determina el paso de estas ideas intangibles al universo tangible.
La ley del amor da origen a todas las otras leyes y tiene codificada toda la información del universo para llevar la conciencia a comprender que todo sucede por amor.
Para los atlantes la vida es la chispa divina que anima todo lo que existe. El paso desde la base a la cúspide de la pirámide es el proceso para que la conciencia alcance la total comprensión de la creación y el orden perfecto del universo.
Las siete leyes universales unen la ciencia, el arte, la religión, la filosofía y la teología en una sola unidad orgánica, en un solo concepto que produce la visión unitaria del funcionamiento del universo. Los atlantes comprendieron que la vida es eterna para que la conciencia evolucione y adquiera en su recorrido por las distintas experiencias la sabiduría que permite comprender que absolutamente todo existe por amor.
El cielo es realmente la llegada a la parte superior de un proceso cuando ya no existe la posibilidad de sufrimiento porque en ese nivel de conciencia ya se ha trascendido el triángulo inferior. Allí ya no operan las leyes inferiores que rigen el infierno de la vida bajo la acción directa de la ley de evolución, donde se dan las diferentes circunstancias de aprendizaje que conllevan dolor físico y sufrimiento sentimental. El cielo y el infierno no son lugares físicos sino mentales que determinan un estado interno y una actitud ante la vida de sufrimiento o de gozo.
Esta comprensión es el legado de una civilización desaparecida, la conexión con los atlantes.
Hemos comenzado un recorrido que nos llevará a Poseidonis, la capital de La Atlántida y al hacerlo encontramos información que pueden ayudarnos a comprender mejor el proceso que llamamos vida. En este programa pudimos comprobar que hay evidencias de una civilización anterior a la nuestra con tecnologías más avanzadas. Nos aproximamos a una explicación general del centro filosófico de la vida atlante, las siete leyes del universo.

domingo, 18 de enero de 2009

Las vidas sucesivas


Lo dijimos ya: con el fin de alumbrar su futuro, el hombre debe ante todo aprender a conocerse. Para marchar con paso seguro, hay que saber dónde se va. Es haciendo sus actos conformes a las leyes superiores que el hombre trabajará eficazmente en su mejoramiento, en el del medio social. Lo importante es discernir estas leyes, determinar los deberes que nos imponen, prever las consecuencias de nuestras acciones. El día en que sea conocido por la grandeza de su papel, el ser humano sabrá desprenderse mejor de lo que le aminora y le rebaja; sabrá gobernarse según la sabiduría, preparar por sus esfuerzos la unión fecunda de los hombres en una gran familia de hermanos.
Pero todavía estamos lejos de este estado de cosas. Aunque la humanidad avanza en la vía del progreso, podemos decir sin embargo que la inmensa mayoría de sus miembros marcha a través de la vida como en medio de una noche oscura, ignorándose, no sabiendo nada del fin real de la existencia.
Las tinieblas espesas ponen un velo a la razón humana. Los rayos de la verdad le llegan sólo pálidos, débiles, impotentes para alumbrar los caminos sinuosos que siguen las legiones innumerables en marcha, impotentes hacen resplandecer a sus ojos el fin ideal y lejano. Ignorando su destino, flotando sin cesar del perjuicio al error, el hombre maldice a veces la vida. Cediendo bajo su carga, responsabiliza a sus semejantes de la causa de las pruebas que aguanta y que engendra demasiado a menudo su imprevisión. Rebelado contra Dios, al que acusa de injusticia, incluso llega algunas veces, en su locura y su desesperación, a dejar el combate saludable, la lucha que sólo puede fortificar su alma, alumbrar su juicio, prepararlo para trabajos de un orden más elevado.
¿Por qué es él así? ¿Por qué el desciende débil y desarmado a la gran arena donde se libra, sin tregua, sin pausa, la eterna y gigantesca batalla? El caso es que este globo, la Tierra, es sólo un grado inferior en la escala de los mundos. Residen aquí sólo espíritus jóvenes, es decir almas nacidas hace poco a la razón. La materia reina soberana en nuestro mundo. Nos doblega a su yugo, limita nuestras facultades, frena nuestros avances hacia el bien, nuestras aspiraciones hacia el ideal. También, para discernir el por qué de la vida, para divisar la ley suprema que rige las almas y los mundos, hay que saber librarse de estas influencias pesadas, librarse de preocupaciones de orden material, de todas estas cosas pasajeras y cambiantes que atestan nuestro espíritu, oscureciendo nuestro juicio. Es elevándonos con el pensamiento por encima del horizonte de la vida, haciendo caso omiso del tiempo y del lugar, aislándolo en cierto modo por encima de los detalles de la existencia, que percibiremos la verdad, Por un esfuerzo de voluntad, abandonamos un instante la Tierra, subimos estas alturas imponentes. Desde su cumbre se desplegará para nosotros el panorama inmenso de las edades sin número y de los espacios ilimitados. Lo mismo que el soldado, perdido en la pelea, ve sólo confusión alrededor de él, mientras que el general, cuya mirada cubre todas las peripecias de la batalla, las calcula y prevé los resultados; Lo mismo que el viajero, extraviado en las dobleces del terreno puede, subiendo la montaña, verlos derretirse un plano grandioso; así el alma humana, de estas cimas donde planea, lejos de los ruidos de la tierra, lejos de las hondonadas oscuras, descubre la armonía universal. Lo que desde abajo le parecía contradictorio, inexplicable e injusto, visto de arriba, se enlaza, se alumbra; las sinuosidades del camino se enderezan; todo se une, se encadena; en el espíritu deslumbrado aparece el orden majestuoso que ajusta el curso de las existencias y la marcha de los universos.

De estas alturas iluminadas, la vida no es ya a nuestros ojos, como es a los ojos de la muchedumbre, la persecución vana de satisfacciones efímeras, sino un medio de perfeccionamiento intelectual, de elevación moral; una escuela donde aprender la dulzura, la paciencia, el deber. Y esta vida, para ser eficaz, no puede estar aislada. Fuera de sus límites, antes del nacimiento y después de la muerte, vemos, en una especie de penumbra, desarrollarse multitud de existencias a través de las cuales, como premio del trabajo y del sufrimiento, conquistamos pieza por pieza, pedazo por pedazo, el poco saber y cualidades que poseemos; por ellas también conquistaremos lo nos falta: una razón perfecta, una ciencia sin huecos, un amor infinito para todo lo que vive. La inmortalidad, semejante a una cadena sin fin, se celebra para cada uno de nosotros en la inmensidad de los tiempos. Cada existencia es un eslabón que se conecta hacia atrás y adelante con un eslabón distinto, con una vida diferente, pero solidaria con los demás. El obsequio es la consecuencia del pasado y la preparación del futuro. De grado en grado, el ser se eleva y crece.

Artesano de sus propios destinos, el alma humana, libre y responsable, escoge su camino; y, si este camino es malo, las caídas que hará en él, las piedras y los espinos que la desgarrarán, tendrán por resultado desarrollar su experiencia y alumbrar su razón naciente.

(Leon Denis, El porqué de la Vida)

El Deber


La práctica constante del deber nos conduce al perfeccionamiento. Para acelerar éste, conviene primero estudiarse a sí mismo con atención y someter nuestros actos a un juicio escrupuloso. No se puede remediar el mal sin conocerlo.
Podemos, incluso, estudiarnos en los demás hombres. Si cualquier vicio, si cualquier enojoso defecto nos choca en ellos, indaguemos con cuidado si existe en nosotros un germen idéntico, y, si lo descubrimos, dediquémonos a arrancárnoslo.
Consideremos nuestra alma como lo que es realmente, es decir, una obra admirable, aunque muy imperfecta, y hemos de notar que estamos en el deber de embellecerla y adornarla sin cesar. Este pensamiento de nuestra imperfección nos hará más modestos y alejará de nosotros la presunción y la necia vanidad.
Sometámonos a una disciplina rigurosa. Como se dan al arbusto la forma y la dirección convenientes, podemos también modificar las tendencias de nuestro Ser moral. La costumbre del bien hace cómoda su práctica. Sólo los primeros esfuerzos son penosos. Aprendamos, ante todo, a dominarnos. Las impresiones son fugitivas y cambiantes; la voluntad es el fondo sólido del alma. Aprendamos a gobernar esa voluntad, a hacernos dueños de nuestras impresiones, a no dejarnos nunca dominar por ellas.

El hombre no debe aislarse de sus semejantes. Le importa, sin embargo, escoger sus relaciones, sus amigos, decidirse a vivir en un ambiente honrado y puro donde no reinen más que las buenas influencias, donde sólo existan fluidos tranquilos y bienhechores. Evitemos las conversaciones frívolas, las charlas ociosas que conducen a la maledicencia. Cualquiera que pueda ser el resultado, digamos siempre la verdad. Sumerjámonos con frecuencia en el estudio y el recogimiento. El alma encuentra así nuevas fuerzas y nuevas luces. Que podamos decirnos al final da cada día: “He hecho una obra útil, he logrado un éxito sobre mí mismo, he socorrido, he consolado a los desgraciados, he esclarecido a mis hermanos, he trabajado por hacerlos mejores, he cumplido con mi deber”.

(León Denis, El Camino Recto)

¡Quiero ir al Cielo!


Siempre he sido amante de la verdad, y como en las visitas de pésame se miente tanto, nunca he acudido a ver a mis amigos en los primeros momentos de llorar al ser amado, sino después del duelo oficial, cuando en torno de la viuda afligida, o de la madre desolada no ha habido una caterva de seres indiferentes que llevan el luto en el traje y la alegría o la indiferencia en el alma. Por eso, cuando Clementina perdió a su esposo, no fui a verla hasta que se quedó sola con sus hijos y sus recuerdos; Clementina estaba inconsolable. Yo, que ya tenía algunas nociones del Espiritismo, traté de hacerle comprender que tras la tumba germinaba la vida; pero Clementina se reía amargamente de mis palabras, diciéndome con triste ironía:

-Los que se van, no vuelven, esos son cuentos de viejas y leyendas de ilusos; el Espiritismo es otra de las muchas farsas del mundo.

Una noche que estábamos hablando sobre si los muertos se comunicaban o no, entró el doctor Sánchez, amigo íntimo que fue del esposo de Clementina, a quien ella respetaba muchísimo, por su preclaro talento, oyó nuestra charla, y sonriéndose bondadosamente, dijo en tono festivo:

-Señoras: escucho con gusto su discusión sobre muertos y espíritus.

Y exclamó Clementina:

-Figúrese usted qué disparate sostiene Amalia, asegura que los muertos se comunican. Si tal cosa sucediera, ya hubiera venido mi Pepe a decirme: “¡Clementina, no llores, que aquí estoy yo!”

El doctor la miró fijamente, y volviéndose a mí, me preguntó:

-¿Es usted espiritista?
-Quiero serlo.
-Yo también.
-¡Usted!... –gritó Clementina en el colmo del asombro.
-Sí, yo; ¿Por qué te admiras?
-¿Usted, tan formal y tan sabio?... Mi Pepe decía que no había en el mundo dos hombres como usted.
-Tu marido me miraba con los ojos del cariño, y éste es el cristal de más aumento que se conoce; pero dejando a un lado mi suficiencia, lo que yo puedo decirte es que hay muertos que se comunican; no diré que sean todos, pero yo he tenido pruebas innegables de la comunicación de los espíritus.
-Explíquese, por Dios; cuénteme… ¡Ay, si yo pudiese hablar con mi Pepe!...
-Si te hablo así, es para demostrar que es muy aventurado decir sin conocimiento de causa: tal cosa no puede ser. Creer a ciegas, denota sobra de ignorancia, y negar porque sí, escasez de entendimiento. Dudar es de sabios; creer, es de tontos; negar, es de locos.
-¡Ah!, no; si usted me asegura que hay muertos que se comunican, lo creeré; me merece toda la confianza.
-Lo que voy a contarte no es para convencerte de si es verdad o no la comunicación de los espíritus; por otra parte, creyendo ciegamente en mí, correrías peligro de engañarte, Clementina, el hombre puede abdicar de todos sus derechos, hacer donación de todos sus bienes, pero no de su criterio, ni de su corazón.

Ahora escucha: A los dieciocho años me enamoré de Lidia, hermosa criatura, de la que podía decirse como dice Campoamor: “Es tan bella esa mujer, que bien se puede decir: sólo por verla…, nacer; después de verla…, morir.” Durante un año, viví en el paraíso. Lidia me quería con delirio, y vivíamos el uno para el otro. Andrés, mi hermano mayor, que estaba viajando, al volver y al ver a Lidia, quedó prendado de su belleza y de su bondad; pero supo ocultar su admiración y arregló las cosas de manera que mi padre me hiciera marchar a Sevilla, para acompañar a un hermano suyo, Deán de la Catedral, que estaba enfermo. Aprovechándose de mi ausencia, mi hermano interceptó nuestras cartas, y dijo a Lidia que yo estaba resuelto a seguir la carrera eclesiástica, por cuya causa me había reunido con mi tío el Deán. Así pudo Andrés lograr que le concediera su mano, aunque no su corazón. Mi madre, cuyas ilusiones se cifraban en que yo fuera sacerdote, creyendo la infeliz, en su ignorancia, que así me abría las puertas del cielo, ayudó a mi hermano en su inicua obra. Hízose el casamiento sin yo saberlo; los novios se fueron a viajar, y mi madre vino a Sevilla, a prepararme para recibir el fatal golpe.

Creía yo en el amor de Lidia con tanta fe, la creía tan buena… tan santa… tan pura… que cuando mi madre, después de decirme que Dios me llamaba para ser uno de sus ministros, me participó el casamiento de Lidia con mi hermano, perdí la razón, de cuyas resultas estuve más de dos años demente. Al recobrar la lucidez de mi inteligencia, supe que Lidia había muerto a los diez meses de casada. Mi pobre madre, arrepentida de su obra, se convirtió en mi ángel tutelar: no me abandonó ni un segundo mientras estuve loco, ni después de recobrar el juicio, e hizo bien, porque yo conservaba tal odio a mi hermano, que hubiera sido un segundo Caín sin remordimiento alguno. Mi madre había ayudado a mi desgracia; pero empleó después todo su cariño en reparar el mal hecho. Viendo que rechazaba yo el sacerdocio eclesiástico, ella misma se encargó de buscarme esposa, y me casé con una joven muy buena, a la cual hablé con toda franqueza, porque la imagen de Lidia no se borraba de mi mente. Me conformé a todo, y me casé por transigir, por complacer a mi madre y por ver si teniendo hijos vivía mejor. Tuve mucha suerte, pues mi compañera ha sido discretísima. Su dulzura y su conformidad consiguieron despertar en mi alma un hondo afecto, que era menos que amor y más que amistad. Cinco hijos, dos mujeres y tres varones, inundaron mi casa de muñecas y caballos, y entre mi madre, mi esposa y mis hijos, para el mundo he sido un hombre feliz, mientras que me he creído desgraciado. Mi hermano mayor se estableció en la Habana, desde donde sostenía correspondencia con mi madre. Así pasaron dieciséis años. Por fin, una mañana ella entró en mi despacho, llorando; se sentó a mi lado, cogió mis manos entre las suyas y me dijo:

-Felipe, tu hermano Andrés se ha casado nuevamente. Quiere volver a su país; quiere que tú le perdones; quiere que yo sea la madrina de su primer hijo. Si él pecó, bastante castigo ha tenido. El rencor es propio de almas ruines, y como tú eres bueno, no me podrás negar lo que voy a pedirte. Reflexiona que cuanto mayor es la ofensa, es más grande el que perdona. Tu hermano te escribe: lee.

Y me entregó una carta de Andrés, escrita con la mayor humildad, acompañada de algunas líneas muy expresivas de su esposa. Por un momento se me representó mi juventud, mi perdida felicidad, la perfidia de mi hermano; pero la entrada de una de mis hijas, que vino a referirme sus cuitas con motivo de haberle roto su hermano una muñeca, hizo olvidarme de mi agitación, y al sentarla en mis rodillas miré a mi pobre madre, que me suplicaba con sus ojos, y le dije:

-No puedo negarle a usted nada, madre mía. Cuando venga Andrés, iré con toda la familia al muelle, y nada le diré de lo pasado. ¿Está usted contenta? La pobre me abrazó y me besó como si yo fuese un chiquillo: parecía loca de alegría. Un mes después llegó mi hermano a Sevilla, acompañado de su esposa. Fuimos a recibirle. Cuando le vi, no le conocí: parecía un viejo setentón, y eso que aún no contaba cincuenta años. Yo, en cambio, tenía más de cuarenta, y nadie me echaba treinta. Al verle, me convencí de que en la culpa va la penitencia. Nos abrazamos fraternalmente. Mi madre, emocionada, nos estrechó a ambos en su seno, exclamando:
-¡Ahora ya no me importa morir! La esposa de mi hermano a todos nos fue muy simpática: era uno de esos seres vividores que se granjea el cariño de todos. Formamos todos una sola familia. Mi cuñada Anita intimó mucho con mi mujer; mi hermano se convirtió en abuelo de mis hijos, y tanto los mimó, que al preguntarles quién era Dios, decían que su tío Andrés. Al ver aquel cuadro, sentíame conmovido, y decía para mí: Este hombre que hoy es la alegría de mi casa, fue ayer mi desgracia, la causa de mi locura y del perjurio de Lidia. ¡Pobre niña!... ¡Tan buena… tan hermosa!... Seis meses después, se verificó el parto de Anita, que tuvo una niña preciosa: mi madre y yo fuimos padrinos. Se le puso por nombre Consuelo. Desde el nacimiento de aquella niña me sentí feliz, sin explicarme la causa entonces; el inmenso vacío de mi corazón se llenó por completo con las inocentes caricias de la niñita mimada de todos. Entre Consuelo y yo se estableció un cariño tal, que ni ella quería estar con nadie más que conmigo, ni yo gozaba con nada, sino teniéndola en mis brazos y llenándola de caricias y de besos. Seis años, fui completamente feliz. Lo que turbaba mi dicha era que mi sobrina aún no tenía dos años cuando ya me decía: “¡Tío, quiero ir al cielo!” Frase que repetía con frecuencia, especialmente cuando por las noches fijaba su expresiva mirada en las estrellas. De pequeña se crió robusta; pero al ir creciendo enflaqueció y se puso pálida.

Sus grandes ojos adquirieron una expresión melancólica, y cuando comenzó a andar diríase que dejó de ser niña, convirtiéndose en mujer. Yo, como médico, adivinaba el germen de una enfermedad incurable. La hice pasar largas temporadas en el campo, al pie de la sierra, y prolongué sus días en la Tierra cuanto la ciencia puede prolongarlos. Dábamos largos paseos por la tarde, y aun me parece verla con su vestido blanco y sus largas trenzas, pues tenía un cabello hermosísimo, que nunca permití se lo cortaran. Al regresar a casa solía detenerse mirando al espacio, a la vez que con la mayor dulzura me decía:

-Tío, quiero ir allá… Y señalaba el horizonte.
-¿Pero no estás bien aquí? –Le replicaba yo-; ¿No te queremos todos mucho?... ¿Qué deseas? Dímelo y te lo daré.
-No te enfades –añadía ella cariñosamente-, yo no te puedo decir qué me falta, ni qué deseo… pero… ¡Quiero ir al cielo!

Y como una luz que se apaga, se fue acabando la vida de Consuelo. Predijo la hora de su muerte, sin equivocarse ni en un segundo; quiso que toda la familia rodeara su lecho; llamó a su padre y a mí, nos juntó las manos, y con una voz dulcísima que aún vibra en mis oídos, nos dijo:

-¡No me lloréis, porque me voy al cielo!...

Y quedó muerta con la suavidad de un pájaro que dobla la cabecita. Sus padres se resignaron, pero yo estuve próximo a perder por segunda vez la razón. No podía acostumbrarme a su ausencia. Iba frecuentemente a visitar su sepultura, cuando un año después oí hablar de Espiritismo, y sin decir nada a mi familia, asistí a una sesión espiritista. Evoqué mentalmente al Espíritu de Consuelo, y los médiums empezaron a escribir. Una joven, al terminar, dijo sonriéndose:

-No entiendo lo que he escrito: no responde a las preguntas que se han hecho; es una comunicación de carácter íntimo, y hay un nombre desconocido.
-¿Qué nombre es ese? –Pregunté con emoción.
-Lidia.

Al oír aquel nombre, no sé lo que experimenté; pero arrebaté a la joven el papel que tenía en la mano, y salí de la habitación llorando a lágrima viva. Dos amigos me siguieron, me calmaron, y cuando estuve tranquilo, uno de ellos me leyó la comunicación, y tantas veces la leí después, que quedó grabada en mi memoria. Decía así:

-“¡Pobre alma enferma! ¡Calma tu impaciencia! Para que salieras de ese mundo limpio de pecado, volví a la Tierra. ¡Ya has perdonado!...Y perdonadas te serán tus culpas en el cielo, donde te espera el Espíritu de tu Lidia”.

No puedo describir la conmoción que experimenté: comprendí perfectamente que Lidia y Consuelo eran un mismo Ser. Entonces comprendí y me di explicación racional del ciego amor que yo había sentido por Consuelo. Sin necesidad de asistir a más sesiones, me convencí de que los muertos viven, y comprendí que estaba tan debilitado mi cerebro, que no le convenía recibir fuertes emociones. Pero desde entonces soy en secreto un convencido espiristista. Clementina escuchó atentamente tan interesante relato y le sirvió de gran consuelo. Estudió luego las obras de Allan Kardec, y formó un grupo familiar, dirigido por el doctor Sánchez, el cual, siempre que tomaba el lápiz para ensayarse en la mediumnidad, trazaba las mismas palabras: “¡Quiero ir al cielo!”

(Amalia Domingo Soler , La luz del futuro)

Ectoplasma


La materialización de los espíritus es una de las pruebas de la inmortalidad del alma, perteneciendo a los fenómenos físicos. Siendo una de las facultades más convincentes para los habituales, y de más valioso análisis de la constitución del propio hombre, como un todo.

Cientificos no conocidos y algunos premiados con el Nobel, como Charles Richet (1850-1935), William Crookes (1832-1919), Ernesto Bozzano (1862-1943), Gabriel Delanne(1857-1926), y Alexandre Aksakof(1832-1903),estudiaron en el mas profundo rigor científico. Destacamos a Sir William Crookes en el siglo pasado, uno de los mayores científicos de Inglaterra, siendo el mas notable estudioso de esta temática.

Charles Richet (premio nobel y creador del término ectoplasma) Físico y Químico consagrado, Crookes destacó la materialización como nadie, fue el más raro fenómeno del que había sido testigo. ¿Será el precursor de las actuales creaciones de la constitución de la materia, investigando la espectrografía, los rayos catódicos, la radio actividad, inventor del radiómetro, del espectroscopio, como del metal blanco – Tálio – uno de los elementos químicos de la Tabla Periódica de Mendeleiev, ¿dice la última palabra? Obvio que no. Para los incrédulos, hoy en día el dicho “inconsciente” explica todo, sin explicar nada. ¡Puro juego de palabras…!

Hace poco tiempo era la locura, alucinaciones etc. Bien la psiquiatría aún tiene mucho que aprender, todos sabemos de eso. Para fraseando Victor Hugo dice “la ciencia es abierta, los sabios son los que se cierran”. Los fenómenos más acentuados oriundos del mundo espiritual, fueron sin duda los dos efectos físicos. Para dar conocimientos de su presencia ellos utilizan varios recursos, a través de los médiums ostensivos. Denominándose tiptologia, pneumatografia, apariciones tangibles, etc.

Materialización

A pesar de lo que algunos piensan como tema extinguido, esta bien lejos de ser, quien piensa así, desconoce las nuevas relaciones de la física, que traerá “tela para mangas” a esta temática. Comenta Hipócrates: “Hay verdaderamente dos cosas diferentes: saber y creer que se sabe. La ciencia consiste en saber; en creer que se sabe reside a ignorancia.”

La ectoplasmía (de ectoplasma + ia) es la ciencia del ectoplasma que consiste en su estudio, o en la facultad que algunos individuos tienen (médiums) para la creación ectoplasmática. De los rarísimos investigadores que conocemos es nuestro amigo y colega el Ing. Civil y Profesor de Física Carlos de Brito Imbassahy, con más de diez años de experiencia en estos casos. Lanzando el Libro Las apariciones y los Fantasmas siendo una obra de gran rigor científico. Parafraseando este notable investigador, los espíritas estudiosos y convictos se olvidaron de dos fundamentales objetivos del Espiritismo; la investigación minuciosa y la búsqueda incesante de la verdad. En su extenso estudio, el profesor Imbassahy nos dice, que curiosamente los mejores médiums de facultades no liberan todo el ectoplasma para la producción de los fenómenos. Los más importantes hechos de la Materialización Espectral se verifica entre médiums que, durante el sueño o trance mediumnico, catalizan el ectoplasma de los presentes y vegetales del contorno también como de animales.

El científico espírita aun va más lejos, afirmando que se puede detectar el ectoplasma en una reunión mediumnica, por osciloscopios propios de alta sensibilidad. Escribe que el ectoplasma, en esas circunstancias, se define como elemento radiante, en contraposiciones a su forma orgánica, cuando es dosificado en el citoplasma. El ectoplasma se localiza entre la materia y la energía radiante, envolviendo el protoplasma de la célula. Las plantas poseen en exceso, tal sustancia, formado esencialmente de oxígeno activado, carbono, fósforo, potasio y oxígeno; todos atomizados, es decir, sin formarse moléculas o polímeros. Todo indica que el ectoplasma es el gran helo entre las radiaciones del espíritu y del cuerpo somático. O sea, “éste es el responsable por la elaboración de las células orgánicas y sus modulaciones activadas por una reacción de campo periespiritual” . El ectoplasma nos llevará un día a la Materialización Experimental , o el Ectoplasma llegue a resultados sorprendentes para la humanidad. La física de partículas ya se viene aproximando a esta realidad inevitable.

El respetado físico de Niteroi, Rio de Janeiro, afirma, “¿quien sabe si así los encarnados pueden valerse de esa energía para efectuar las apariciones estereológicas y las luminosas, los encarnados también puedan emplearlas para plasmar sus cuerpos físicos?” . Muy valiente está su interrogación, puede parecer “absurda” a primera vista, repetimos, la física anda muy cerca de esta temática y será innegablemente un auxiliar en esta interrogación de Imbassahy.

Allan Kardec nos dice que la materialización o la aparición tangible respecto a la incorporación parcial o total de entidades; pudiéndose materializar los Espíritus desencarnados, objetos y muy raramente encarnados. Esta no se procesa por la condensación ectoplásmica, se presenta antes como una aparición amorfa, para ser posible entonces la aparición tangible o diáfana, según el investigador francés y Dr.en medicina Gustavo Geley(1865-1924)

LA MATERIALIZACIÓN SE DIVIDE EN:

ASTRALIZACIÓN- Se distingue de la materialización propiamente dicha. La manifestación presenta una sustancia ectoplásmica muy rara, siendo solamente visible por médiums videntes.

ESTERILIZACION- este fenómeno difiere de la materialización integral, debido a su constitución ectoplásmica poco densa, todo indica el cuño de esta. En este caso particular, la aparición se presenta como un ser humano vaporoso, todo material y bien visible para quien ve.

FISCALIZACIÓN- distinto de la materialización total de entidades. La aparición total de entidades. La aparición representa un molde espiritual semejante al médium. Deja algunas dudas pues queda difícil la percepción de su autenticidad, pues no se sabe a veces si esta es el espíritu del médium o de la entidad desencarnada. De ahí el célebre caso de la médium Otilia Diogo (Uberaba, MG,1964) sufre injustas acusaciones de fraudes porque en algunas de sus materializaciones, en particular de espíritus masculinos, surgían con senos o teniendo semejanza con su fisonomía.

El famoso científico inglés Crookes dio su notable contribución en este campo y no se pensó mas en el asunto. Quien no oyó hablar de Katie King y su indudable materialización (1872) por la mediumnidad de la joven Cook de 16 años?

Es una auténtica paradoja desligarnos de las investigaciones y estudios efectuados por Allan Kardec y Sir William Crookes. Es imperioso en el medio espírita investigar siempre, no podemos arruinar, aunque tengamos que volver a repetir la física, que anda rondando estos asuntos. Astrofísicos, médicos y químicos, siempre procuran una fuente en este fenómeno. Las apariciones integrales o parciales, los objetos que se proyectan o surgen repentinamente en sistemas cerrados no son privilegio de las generaciones pasadas.

Nosotros espíritas jamás olvidemos la parte científica de la doctrina de los espíritus. Emmanuel nos dice: “nadie alcanzará vuelo mas alto sin haber desenvuelto las dos alas: la del Amor y la Sabiduría ”. Más que nunca, la ectoplasmia es necesaria para cuando los físicos contemporáneos se interioricen en estos fenómenos retornando a las investigaciones, dentro de las limitaciones lógicas y conclusas; dentro de un clima fraternal teniendo por meta el discernimiento y el amor al estudio en pro de la Humanidad.

¿Existe el destino?


Durante siglos se ha hablado si existe un destino o meta personal para cada individuo, y si todos llegamos realmente a alcanzarla. ¿Quién no se ha cuestionado alguna vez si venimos a este mundo con un “plan” ya trazado anteriormente?... Dejando a un lado estas cuestiones, e independientemente del significado de ese plan, una cosa es cierta: seremos responsables de todos y cada uno de nuestros actos, a pesar de las cosas que hayamos decidido con anterioridad. Otros piensan que el destino no está formado y venimos al mundo sin haber decidido nada, que todo depende de la “suerte”... así cuando algo va mal nos conformamos pensando que es causa de nuestra mala estrella, y de esta forma no hacemos nada para cambiar. Quizá esto sea una forma ingenua de no enfrentarnos a ciertos aspectos de nuestras vidas.
Para hablar de destino, habría que hablar de reencarnación, ya que está fuertemente ligado a ella. Atendiendo a la base de que todos nos reencarnamos para arreglar aquello que hicimos mal o para determinar situaciones que no hicimos adecuadamente, podemos decir, desde este punto que ciertamente el destino existe.

El destino es la “misión” que todo ser humano se compromete a cumplir para la elevación de su alma, y para hacerlo, desde el mundo espiritual, pide reencarnar de nuevo para poder llevarla a cabo, es decir: son las diferentes etapas en la vida de cada alma, forjadas con los obstáculos, oportunidades, alegrías, relaciones etc... que se conjugan para que podamos alcanzar las metas adecuadas. Dependiendo de este “planning” que desde el Plano Espiritual realizamos con la ayuda de nuestros Guías, y atendiendo a un exhaustivo estudio de nuestras vivencias anteriores ( es aquí donde el karma se estructura ); así será el trazado de nuestra existencia y las dificultades que se nos presenten, obviamente, fuertemente influenciadas por nuestro libre-albedrío a la hora de decisiones y opciones personales.

Todos tenemos diversas opciones, dependiendo del proceso de “purificación” de cada uno, pero una vez que se opta por un camino, hay que aceptar todas las consecuencias aunque estas no sean las esperadas. ¿Cómo no errar en esa “opción”? Examinando el corazón y la conciencia; vosotros los encarnados sois auténticos “actores” a la hora de engañaros a vosotros mismos, pues cuando hacéis algo equivocado, intentáis disfrazarlo con vuestros mejores argumentos, terminando por creer que es lo mejor que habéis podido hacer o no habéis podido evitar que ocurriese; de ahí tanta decepción y frustraciones...

¿Porqué no intentamos conocernos mejor? Siempre hay una "vocecita" dentro de nosotros, que nos dice lo correcto de lo incorrecto, lo justo de lo injusto. Aprendamos a escucharla. Recapitulemos: si queréis entenderlo así, el destino existe y todos tenemos un programa a cumplir... pero también existe el libre-albedrío, la llave a nuestra dicha o infelicidad. Hay que saber ser responsables ante las decisiones y actos que llevamos a cabo.

Tenemos que intentar ser felices, pero no a costa de los demás, lo que nos “endeudaría” aún más, sino domando nuestras inclinaciones egoístas y sacando todo lo positivo de nuestro camino. Nunca estamos solos, no nos dejemos paralizar por las tristezas, miedos o remordimientos; hay que mirar hacia delante, porque siempre hay cosas buenas preparadas para venir en el momento adecuado, cambiándolo todo... Dios siempre nos coloca lo que necesitamos en nuestras vidas, por muy difícil que nos parezca la prueba siempre encontraremos situaciones y personas que nos ayudarán.

Todos erramos miles de veces a lo largo de nuestras vidas anteriores, por esto, que tenemos que centrarnos en el momento presente, en los instantes en los que vivimos, porque en ellos están las oportunidades y las herramientas adecuadas para cada caso, para empezar una vida nueva dentro de esta. Hay que saber perdonar y perdonarnos, para poder seguir adelante con más facilidad, despejando de nuestro camino rencores y miedos que tanto nos entorpecen y nos hacen desdichados; cree en ti, confía en Dios, oye a tu conciencia y síguela... Ten confianza, ora, busca un lugar donde puedas hacer silencio dentro de ti mismo, estúdiate, lucha y vencerás.