miércoles, 14 de enero de 2009

La muerte no mata


! No! La muerte no mata, como hubiera dicho un Bernard Shau o un Tristan Bernard, en un arranque de humor. No, porque nuestros Eones saben TODO desde el confín de la odisea humana y sabrán todo hasta el fin de los tiempos, pues tienen asegurada la supervivencia.
Esté no, no nos causa alegría, ya que no somos para nada materialistas, lo que ya demostramos a través de nuestras obras, en las señalamos que las vidas sucesivas nos aparecen como un terrible castigo. La compresión del Karma, de las adversidades que debemos sufrir para volvernos más puros y elevar nuestro nivel espiritual, nos hace lamentar no creer en una sola vida, en una sola muerte que aspiraría a un solo juicio final.
En esté dédalo de Teologías, de Filosofías, de Símbolos, y de nuestra Ciencia en curso Parapsicología, intentamos aclarar el camino para aquellos que buscan comprender el único problema que nos concierne a todos, el problema de la Vida y de la Muerte. Hace ya tanto que nos sentimos atraídos por está inquietud metafísica, tanto que hemos acercado y transmitido la verdad directa en nuestra colección de Seres sin rostros, que pensamos poder ser útiles con está obra, que encontrará su lugar entre la inmensa documentación concerniente al gran misterio de la Muerte y a los enigmas de la Vida. Enigma de la finalidad de la Vida. Enigma del Pensamiento Humano, del Sueño, de la Memoria, de la Electrónica Humana, y de la pendiente ineluctable que nos lleva a la Muerte, a los límites del Conocimiento. Ahí, el hombre ya no está avalado por la ciencia oficial en sus investigaciones, y se asusta frente al enigma de lo misterioso desconocido que quisiera explorar.
Sería demasiado presuntuoso afirmar que hemos catalogado todas las fuerzas de la Naturaleza. La ciencia humana está en continuo devenir y la suma de conocimientos adquiridos es insignificante frente al conjunto de la que ni siquiera vislumbramos.
Tendemos a negar, a priori, la existencia de todo aquello que no pasa por nuestros sentidos. Sin embargo las fuerzas más potentes de entre las que nos rigen permanecen invisibles. Percibimos algunos de sus efectos pero no conocemos nada referente a su propia naturaleza. Hace mucho que domesticamos la Electricidad sin saber lo que es, nuestros cálculos de Astronomía demuestran ser de una real exactitud no desmentida, hacemos audaces vuelos interplanetarios, pero en nuestros laboratorios nunca fuimos capaces de dar vida a una modesta brizna de hierba. !El principio de vida se nos escapa! La Gnosis de Princeton nos dice ahora que vivimos un "Reverso", que nuestra Conciencia es Energía, que la materia que parece sólida en nuestras manos, es un inmenso remolino de electrones. Si la materia, que es él refugió supremo de los racionalistas, no aparece bajo su verdadera forma a nuestro entendimiento, la vemos compacta en su apariencia, inerte cuando la vida prodigiosa de sus electrones gira alrededor de un núcleo central en una loca carrera, ¿acaso no es está una prueba que tendría que hacernos reflexionar sobre nuestra limitación?
Nuestro concepto del Universo pronto cambiará. La bisagra está a punto de reventar, y sobre la hoja recién abatida leeremos una extraña palabra: "ALMA". De está "Alma", que es la certeza clave de tantos problemas, estudiaremos la existencia y sus efectos, en forma detallada, un poco más adelante. El problema del Conocimiento está ligado al de las dimensiones, y el hombre, encerrado en un sistema que comprende solo tres, se esfuerza denodadamente para acceder a las otras, pues presiente su existencia. ¿No es bastante audacia por parte de él afirmar que estos conceptos de la materia, del tiempo, del espacio, son puramente relativos, válidos únicamente para su medio, en una palabra a la escala misma de estructura orgánica? Si el estrecho cuadro de las dimensiones hace que la inteligencia se mantenga clavada a la célula animal impidiéndole escapar, por lo menos es posible, mediante un esfuerzo abstracto, iluminar un poco nuestra prisión carnal. Para empezar es necesario hablar de un fenómeno esencial, que es el soporte mismo de la vida, la esencia de la creación, el fenómeno físico del Campo Magnético Humano. Pues es giro. Desde lo infinitamente pequeño con el incansable vals de las partículas en el seno del átomo, hasta el vasto Campo Cósmico del Universo. Todo gira en circuito cerrado. Campo Electromagnético es la célula vegetal o animal o humana, Campo Electromagnético es nuestro hábitat terrestre con sus dos polos, Campo Electromagnético es también el aspecto curvo en el que gravitan los planetas, y sin lugar a dudas Campo Electromagnético es el alma, materia y energía reunidas. Es así como llegamos al dominio, aun tan mal explorado, de las radiaciones eléctricas y de la Energía. ¿Por qué, no obstante la gran cantidad de investigaciones realizadas a través de las edades, el problema de la vida no pudo avanzar? Con todos los aparatos de que disponemos no sabemos crear células vivas. Nuestros robots son bien poca cosa. La vida sigue siendo un fenómeno incomprensible. Es por que la célula vegetal, animal o humana es únicamente "vehículo de vida", es porque la vida necesita un aporte energético EXTERIOR, pues la vida es el resultado de la conjunción de las células con las radiaciones cósmicas apropiadas, que condensan y transforman. No percibimos esté problema porque solo vemos el reverso de las cosas, porque somos el reverso, el triángulo invertido del reverso invertido nos dice Hermes...
Es probable que desde el átomo infinitamente pequeño hasta el Universo del Microcosmo al Macrocosmo todo no sea más que vibración, remolino. El investigador avanza con dificultad y lentitud en esté campo tan mal explorado. Nuestros sentidos no nos permitieron nunca detectar esté mundo de vibraciones, sin embargo cuando sabemos inventar el aparato adecuado, esté si sabe registrarlas. Muchas veces habríamos permanecido ignorantes, si una feliz casualidad no hubiese hecho descubrir por casualidad o por "incertidumbre" el objeto que abra un nuevo camino. El hombre pasa por la vida como si estuviese inmerso en un submarino. Está desde su nacimiento sumergido en un medio al que se acostumbra. Adulto, comprende que sus instrumentos de a bordo son bien imperfectos, pero su ruta parece asegurada. Bien o mal, se acostumbro a los conceptos de la materia, del tiempo y del espacio. Se siente seguro en esté cuadro familiar. Esto permanece así mientras no razone. Que no intente investigar cual es su condición, pues en él se alzará un mecanismo mental inexorable y se habrá acabado su bella seguridad. Para quedarse más tranquilo tratará de reducir el problema. Mi YO consciente se dice está bajo la dependencia de mis sentidos. Mi representación del medio externo está por lo tanto ligada a la naturaleza y a la extensión de las informaciones que me son transmitidas. ¿Y cuales son? Movimientos vibratorios externos a mí, interpretados por mis cinco sentidos, y asimilados a mis conceptos. Prosigue entonces su razonamiento y la inquietud comienza a asomar. Porque sabe que las vibraciones luminosas percibidas por el ojo humano, bajo formas de sensaciones objetivas, están únicamente comprendidas entre 450 y 790 billones, por segundos, y que fuera de esos límites tan relativos, ya no hay para él sensaciones luminosas. ¿Estaría entonces casi ciego? También sabe que su oído solo es afectado por una escala de vibraciones de 30 a 32.000 por segundo, lo que es muy poco sin lugar a dudas. ¿Estaría, además relativamente sordo?
De cualquier manera, es necesario admitir que su YO consciente no representa más que un valor relativo, en función de la escala de movimientos radiantes que afectan su red nerviosa sensorial. Su inquietud va creciendo al pensar que el mundo concreto para él no es quizás más que una ínfima parte del mundo real. Es muy probable que su representación del Universo sufra algún cambio. Pero, por lo menos, esté Universo cambiado ¿será interpretado adecuadamente? ¿Lo siente tal cual es en realidad? Esta última pregunta transforma su inquietud en desconcierto, porque sabe por la ciencia oficial, que cuando coloca su mano sobre el papel, para escribir, es "la sombra de su mano que descansa sobre la sombra de la mesa", sabe que está mesa inerte, estas paredes opacas, este suelo inmóvil son en realidad conjuntos de partículas eléctricas en movimiento, que una prodigiosa energía está presente. También sabe que si se expulsará él vació de las partículas atómicas. La masa propiamente dicha de su cuerpo se vería reducida al tamaño de una cabeza de alfiler. En cuanto a su vida mental, nadie todavía supo enseñarle en que consiste realmente. Le explican las ciencias, pero el misterio del Pensamiento Humano permanece invisible. Ciertamente. Vemos a nuestro bien desamparado. Las paredes de su submarino le parecen frías, lo encierran, lo comprimen. Tiene a veces el atroz sentimiento de una carrera lúgubre hacia una nada abominable. Es este clima intelectual, lleno de una profunda inquietud, el que lleva hoy día a un numero creciente de investigadores a tomar en consideración ciertos fenómenos psíquicos y a interesarse por una nueva disciplina: la Parapsicología, la Psicotrónica. La investigación mediumnica en sus diversas formas podría ser una suerte de periscopio para poder llegar directamente a capas más nítidas de otro medio. En su Compendio de Psicología, pag. 277, William James decía: "Estoy convencido que la ausencia de estudios serios sobre los fenómenos meduimnicos es una de las grandes lagunas de la Psicología, y si me arriesgo a hacer esta confesión y a dar mi opinión personal, es con la esperanza de que ambos factores puedan orientar a mis lectores hacia un dominio que los llamados "hombres de ciencia" se niegan normalmente a explorar".
W. James estaba en lo cierto. No es imprudencia el revelar que la experiencia mediumnica aporta, para aquel que sabe y quiere recurrir a ella, un incomparable método de investigación. Los resultados personales que ya obtuvimos al respecto nos han dado otra visión del mundo en el que vivimos.
Gracias a las facultades mediumnicas, logramos vernos desde afuera, fluyendo lentamente por el hilo inexorable de la vida. Esta vista "externa" nos reserva las más grandes sorpresas. Nos vemos bien diferentes de la idea que teníamos de nosotros mismos, y la estructura de nuestra nave nos aparece mucho más compleja y perfeccionada que lo que nos imaginábamos. También comprendemos que está nave no va a la deriva. Su marcha es regular hacia su meta, independientemente de nuestra voluntad consciente. ¿Cómo descubrir el extraño mecanismo que lo teleguía? Empujemos más alto nuestro periscopio. !Que sorpresa! Hemos perforado la superficie de nuestro elemento, de nuestro medio concreto y llegamos a un medio abstracto, totalmente diferente. Los primeros datos obtenidos a la ligera, febrilmente, parecen desconcertantes, enigmáticos. Nuestros ojos, nuestros oídos, son de poca ayuda en este nuevo universo. Necesita acostumbrarse poco a poco a interpretar "dimensiones" nuevas, fuera de la vida celular, en un medio físico gobernado por leyes aun desconocidas, con valores diferentes o invertidos. Hay que aprender a desembarazarse de los antiguos conceptos caducos y volcarse hacia una realidad distinta. Por lo tanto hay que realizar en primer lugar una obra de profunda destrucción sobre sí mismo, no tener piedad, echar abajo los ídolos y admitir un nuevo orden. Es largo y difícil despojarse de lo que constituían nuestros viejos hábitos espirituales, aprender que el cuerpo no es la vida, que el nacimiento es una forma de muerte, la muerte del cuerpo un renacimiento, que nuestras acciones no tienen un valor en si mismas, que son solo medios, cribas, que nuestro YO actual no es más que la resultante de una larga serie de metamorfosis, que es un juguete en manos de un destino actuante, que el tiempo no existe, que el futuro ya está creado, que el espacio real, que la materia que nos rodea y que nos constituye no es más que un gran Pensamiento, pues es pensada y repensada sin tregua, sin esto volvería a ser polvo.
No se piensa lo suficiente en el hecho de que cada segundo vivido es un milagro. Milagro siempre renovado... Un nuevo paisaje se va esbozando lentamente a nuestra vista, difícil de imaginar sin ciertas bases. Estábamos despavoridos, despistados. Pero este paisaje nuevo aparece impregnado de una gracia ideal. Cuanta armonía y también cuanta justicia. Los diferentes planos se definen, se colorean, está nueva naturaleza se engalana para una magia. Pronto, tenemos la impresión de reconocernos en este diorama, hasta nos parece haber vivido antes en estos tan bellos parajes, ¿nos habrán dejado, inconscientemente, un sentimiento de nostalgia? No es un real descubrimiento, no es un regreso, como un volver a casa, en un medio familiar donde nos sentimos vibrar con una pura alegría.
Por supuesto, ya estamos finalmente seguros de la felicidad. Es el Retorno eterno.

lunes, 12 de enero de 2009

Parejas Karmáticas


Los seres nos unimos en pareja cumpliendo un karma que puede ser bueno o negativo. Existen solo tres tipos de parejas: Gemelos, Dharmática y Karmática

1.- Pareja de Gemelos

Cuando nos desprendemos del Plano Búdico, lo hacemos en grupo. Por eso se dice que nacemos una "oleada" de seres y son los que a lo largo de todas nuestras historias vamos encontrando.
Luego del desprendimiento pasamos por el plano Causal (el de los siete rayos) donde cada uno del grupo toma las características de un rayo, que es el que va a representar en cada uno de los planos en que luego se encuentre. Hasta este momento somos un átomo completo.
Una vez tomada la virtud a expresar cada átomo es separado en dos y estos dos medios-átomos son lanzados a evolucionar. Estos son los gemelos que luego en Plano Etérico, una vez finalizada su labor vuelven a unirse. Por esta razón el ser siempre que se enamora dice "mi mitad". Estos dos seres para estar en condiciones de formar la pareja gemela en una vida deben coincidir en: Los aprendizajes que deben realizar.
Las misiones a cumplir. Ser de sexos diferentes. Corresponder al mismo nivel de evolución.
Estos seres como expresan la misma virtud son muy parecidos en su personalidad. Transitan toda su historia como una sola persona.
No es imposible encontrarse con parejas gemelas, pero tampoco es lo más fácil.

2.- Pareja Dharmática

Es la pareja complemento, tienen virtudes opuestas y por lo tanto complementarias a expresar. Es una pareja de crecimiento y servicio.
Dharma significa servicio. Todos los seres tienen en el plano su pareja dharmática. Pueden tener como todas las parejas discusiones o problemas pero hay conceptos básicos en los que ambos concuerdan.
Tienen el mismo nivel de evolución. Al igual que el gemelo, esta es la pareja ideal. Son de sexos opuestos.


3.- Pareja Karmática

Es la pareja de sufrimiento con la que ambos van a padecer todo lo que les falta aprender. En general, cada uno adopta roles con los que refuerza los patrones mentales del otro. Se dividen en dos:

3.1.- Pareja Karmática de Igual Nivel de Evolución

Pasado el período de sufrimiento en que aprenden, si continúan evolucionando juntos pueden transformar su pareja en DHARMATICA.

3.2.- Pareja Karmática de Distinto Nivel de Evolución

Estas parejas están destinadas a terminar. En ellas se adoptan roles como víctima y victimario, padre e hija o madre e hijo. Al ser de distintos niveles de evolución no pueden igualarse y es imposible el entendimiento.
El ser de mayor evolución tiene siempre mayor responsabilidad, por lo tanto, cuando toma conciencia de que todo ha terminado, comienza a cargar con el karma de estar impidiéndole al otro su evolución.
Cabe aclarar que la evolución no tiene que ver con la cultura ni la inteligencia.
Evolución es apertura mental, respeto, rectitud.

Tela Búdica (Ley causa y efecto)


La Ley de Causa y Efecto dice que " recibiremos el efecto de todo lo que causamos". Es la maestra gracias a la cual hemos ido aprendiendo a lo largo de todas nuestras vidas, ya que, el ser sólo aprende cuando padece el daño que causa. De ninguna manera fue creada como castigo. Nuestra tarea principal debiera ser siempre buscar qué hicimos para sufrir determinada circunstancia. Vamos a analizar lentamente el efecto de esta ley en nuestro diario vivir.
A continuación del cuerpo etérico se halla un campo sicotrónico o electromagnético que se llama TELA BUDICA, cuya función es separar el etérico del cuerpo emocional. Este campo tiene un a frecuencia vibratoria que está de acuerdo a la de nuestra evolución. Por lo tanto, a mayor evolución mayor velocidad. Ninguna energía externa de más baja frecuencia puede pasar a través de la Tela Búdica para dañarnos. Es como si alrededor nuestro hubiese un ventilador girando a gran velocidad y pretendiéramos pasar a través de él con algo lento.
Esto sería despedido hacia afuera.
Pero al igual que con un ventilador podríamos pasar a través de él con algo lento, desde adentro hacia afuera. Cuando emitimos una energía negativa nosotros, ésta pasa a través de la Tela Búdica y por la zona por donde pasa baja la frecuencia de ese campo. Quedando esa zona con bajas defensas.
La energía, cuando se desprende de nosotros va hacia donde la enviamos, uniéndose con energía igualmente calificada, y cuando retorna a nosotros tiene, ahora sí, por donde entrar.
Por este orificio entra la energía que emitimos, más la que encontró en su camino, más la que nos puedan enviar, incluso la energía negativa que cualquier ser tenga a su alrededor, y que se cruce con nosotros aunque sea por un momento. Por esta razón nos sentimos mal cuando nos encontramos con personas negativas, mientras ellos se sienten bien, después de hablar con nosotros. Nuestra aura tiene alta vibración, entonces aumenta la velocidad de la del otro, mientras nosotros, por nuestras perforaciones, absorbemos su energía.
Normalmente creemos que el otro nos absorbe nuestra energía, NO ES ASI, nosotros absorbemos la energía negativa porque estamos desprotegidos.
Cuando la energía negativa entra a través de la Tela Búdica afecta el cuerpo etérico, por eso nos cansamos y algunas veces hasta nos enfermamos.

sábado, 10 de enero de 2009

Exorcismo 2°parte


Pregunta: Según La historia sagrada, Satán no pasó por la forma humana. ¿Es verdad?
Ramatís: Conforme con la exposición de la Biblia, el "pedigree" del Diablo es mucho más noble que el del hombre, pues desciende de Dios y pertenece al linaje angélico. Posteriormente dirigió la subversión celeste y como consecuencia fue apresado y exiliado. El ciudadano terrestre fue hecho de barro, pero no pudiendo evitar su inferioridad, por falta de progreso espiritual, se deleitaba con las crueldades infringidas a sus hermanos en nombre de Dios, sin tener ningún respaldo superior. De esa forma asistimos a las guerras religiosas y a la Inquisición, sobrellevada en nombre de Dios como justificativo de las crueldades y matanzas. Respecto de lo dicho, se le atribuye al Diablo el origen de todas las insanias y maldades del .mundo. ¡Pobrecito, lo rebajaron al papel de simple aprendiz de hechicero! Sin duda que ese Diablo debe poseer originalmente un poco de naturaleza divina, pues se volvió un "ángel caído", en rebelión contra su propia esencia. Es sorprendente cómo Dios, un Ser perfecto, pueda haber generado un monstruo. Más de una vez hemos afirmado: el hombre se perdió en su maldad e hipocresía y tuvo que transferir a alguien sus defectos y de ahí que el Diablo sirvió de "chivo expiatorio".

Pregunta: ¿Existe algún simbolismo o enseñanza esotérica que aluda a la configuración excéntrica del Diablo con cuernos, alas de murciélago, pies de cabra, cascos de caballo, garras de buitre, cola de león, y que lanza humo por la boca?
Ramatís: Es notorio que los primitivos responsables de esa legendaria configuración del Diablo, desearon inconscientemente hacerlo algo humano, pero estigmatizado por las señas de los instintos inferiores animales, como la violencia, destrucción, crueldad, cinismo y rapiña. Bajo la aparente teratología de esa configuración semihumana, se oculta el simbolismo de las pasiones, vicios y pecados tan peculiares al hombre. Satán, por lo tanto, conforme con la antigua iniciación, significa el instinto animal evolucionando hacia el Ángel. Por esta razón el color encarnado o rojizo, el cual representa la fuerza sanguínea primitiva, y las alas como anhelo del principio espiritual para alcanzar la cima de la evolución.

Pregunta: ¿Nos podríais aclara un poco mejor ese simbolismo del Diablo?
Ramatís: En la figura de los cuernos, el esoterista puede percibir muy bien, la furia impulsiva e indomable del toro, que se traduce por la agresividad humana; los pies caprinos es la lascivia; las alas, ya sea del murciélago o de los pájaros, representa dos condiciones: o busca el ascenso o el vampirismo; el cuerpo semihumano es el hombre espíritu y materia; las garras del buitre pueden muy bien representar la avaricia y la peculiar usura humana; los cascos de caballo, la violencia... y así cada teólogo en su concepción diabólica, creó su diablo hecho a su imagen y semejanza anímica. Satán, en suma, es la figura representativa del hombre: las pasiones, lubricidad, avaricia, brutalidad y ambición desmedida, junto al amor, la mansedumbre, altruismo y todos los valores innatos y adormecidos en lo íntimo del espíritu inmortal. Satanás es como el hombre: mezcla de divinidad y animalidad.

Pregunta: No obstante, de tanto cultivar la idea del Diablo, tenemos la sensación de que esa entidad interfiere en nuestras vidas, o ¿será el producto de nuestros temores inspirados en la infancia?
Ramatís: No queda la menor duda de que en el esquema creativo del Universo, el hombre participa con su conciencia en constante productividad. En consecuencia, toda creatividad humana que mejora, se le atribuye a Dios, y toda actividad que empeora o destruye, al Diablo. Siendo así, palpita en lo íntimo del hombre, una "fórmula básica": Dios es la evolución y el Diablo, la involución; Dios es la Luz y el Diablo, las tinieblas: Dios es positivo y el Diablo, negativo.
Mientras tanto, lo que justifica esa creencia o temor subjetivo al Diablo se deriva del hecho de que todos los espíritus, en su incesante ascenso angélico, pasan por alguna de las etapas donde predomina la animalidad, principalmente en el astral inferior, guardando reminiscencias de temor, respecto de las entidades malformadas y sádicas de esas regiones de densidad muy pesada. Explicamos: en el momento en que la centella se individualiza en el seno de la Energía Cósmica, su psiquismo es dirigido en el sentido de aquello que llamamos instinto, cuya función es crear una nueva conciencia que se irá estructurando lentamente hasta el infinito. En esos momentos de mayor egocentrismo, el alma puede ejecutar acciones que inevitablemente la conducirán al astral inferior, donde otras almas afectadas por el ideoformismo periespiritual aportan configuraciones hediondas. Bajo la fuerza de ese magnetismo inferior, que imanta al psiquismo y lo aferra a la actividad animal, las conciencias primarias y desencarnadas y algo inconscientes, casi siempre caen "específicamente" en las regiones tenebrosas y muy densas del mundo astral. En esas zonas, demasiado compactas en su especificación magnética, predomina una vida casi física, que es liderada por espíritus brutalizados y excesivamente vitalizados por la animalidad. Falsos diablos, perversos, despóticos y esclavos indomables del sexo, entidades que no tienen escrúpulos para alcanzar su satisfacción ignominiosa, esclavizan las almas débiles y faltas de protección alguna a causa de sus pecados. Se trata de recuerdos que todas las almas traen grabadas en su intimidad psíquica, desde el mundo astral "tenebroso" o "infernal" y por eso traen en su tela mental y memoria, las impresiones de un pasado impreciso. Y como Satán es una copia deformada del hombre, su contextura peculiar también puede variar conforme con la psicología y temperamento de cada pueblo y raza.

Pregunta: ¿Nos podríais explicar esa variación que sucede con el Diablo, conforme con el tipo de cada pueblo o raza?
Ramatís: De acuerdo con la latitud geográfica, la región, las costumbres, el sentimiento religioso y el entendimiento psicológico de la vida humana, la figura del Diablo también varía en su personalidad representativa. Para el oriental, el Diablo tiene la cara exacta del occidental, mientras que para ellos, Dios tiene los ojos oblicuos; el zulú rinde homenaje a su Dios negro como el carbón, y rechaza al Diablo blanco de fisonomía europea. Como quiera que se le llame en el lenguaje clásico —sea Satanás, Demonio, Belcebú, Lucifer, Espíritu del Mal, etc., etc.— el Diablo siempre representa la figura de la propia alma, cuando invierte o degrada las admirables cualidades de su naturaleza espiritual, para dedicarse sólo a las pasiones odiosas, a la crueldad o a las impurezas de la vieja estirpe animal. Con el ascenso del espíritu hacia los planos edénicos, el Infierno y el Diablo, cada vez se alejan más, porque las zonas tenebrosas existentes en cada criatura, comienzan a iluminarse con la luz angélica.

Pregunta: ¿Trae algún perjuicio mental o espiritual, el hecho que las religiones dogmáticas todavía incentivan la idea del Diablo y el Infierno, con la finalidad de atemorizar a los fieles?
Ramatís: Sin duda, es muy lamentable el perjuicio que ocasiona esa campaña tan obsoleta y morbosa, pues la vida mental predomina primeramente en el hombre, y tanto lo libera como lo estigmatiza de acuerdo con sus convicciones, buenas o malas, fantásticas, enfermizas o sanas de la Realidad Espiritual. Desdichadamente, las religiones oficiales y los afluentes que surgen constantemente en las diversidades de las interpretaciones bíblicas, con características personales, todavía creen y sostienen la configuración tenebrosa y aniquilante de un credo infantil, dominado por distorsionadas sugestiones mentales negativas distorsionadas.
Bajo esas circunstancias, todos los días aportan cantidades increíbles de espíritus alucinados, cuya mente fuera de control por las concepciones maléficas del Infierno y sus demonios, los coloca en situación desesperada y frena cualquier ayuda que los anime a conocer la verdad de su situación. En esas y otras situaciones, los espíritus dañinos se aprovechan de esas mentes infantilizadas y asustadizas por las imágenes diabólicas, reforzándoles aun más los cuadros visualizados, vitalizándolos con técnicas ideoplásticas especiales.

Pregunta: ¿Permitiría el progreso de las religiones dogmáticas, la desaparición de esa trayectoria morbosa e infantilizada del Cielo y el Infierno, tan arraigada entre sus adeptos?
Ramatís: Considerando que la humanidad no mejoró, a pesar de la invitación constante del Cielo y el Infierno, el sacerdocio católico y las comunidades protestantes, hace mucho que deberían haber esclarecido la mente de sus fieles, haciéndoles comprender que Dios no es un bárbaro impiadoso que castiga eternamente a sus hijos. Ni tampoco se trata de un Dios que distribuye favores y premios celestiales, a los fieles seguidores de sus doctrinas religiosas preferidas en la tierra, ni es un soberano vengativo, cuyo amor propio hieren los simpatizantes de otros credos religiosos. El Cielo y el Infierno son conquistas del alma trabajadora, que dirige sus acciones hacia el servicio desinteresado al prójimo y no trata de explotar a su hermano en todos los aspectos. Considerando que pocas almas desencarnan libres de cualquier tipo de mancha o pecado, lo común es que la duda o el miedo siempre acompañen a la mayoría de los "fallecidos", después del ingreso al más allá, donde las macabras creaciones mentales por la perspectiva del infierno, los deja alucinados y a merced de otras contingencias nefastas. La estulticia enseñada por los dogmas católicos y la iglesia reformista, no ayuda a esos pobres espíritus, pues no les da la mínima esperanza de salvarlos, o la gracia de retornar al hogar amigo dejado en la tierra, en una próxima reencarnación.

Pregunta: A través de vuestras palabras, suponemos que los espiritistas o adeptos a los credos liberales, como el Rosacrucismo, la teosofía, el yoga o la Umbanda, después de desencarnados sufrirán menos en el más allá, a causa de su mayor conocimiento de la realidad espiritual. ¿Es así?
Ramatís: En verdad, esos adeptos citados saben que el Infierno es un cuento infantil, porque el peor sufrimiento del mundo astral es provisorio, y se tiene la esperanza de una recuperación espiritual, por la Bondad y Magnanimidad de Dios.

*La propia Biblia anuncia nominalmente, los siguientes demonios: Enoch, príncipe del poder sobre los aires; Belcebú, jefe de todos los demonios; Asmodeus, espíritu del libertinaje; Apollyon, el ángel de las profundidades; Behemot y Leviatán, Belial o Lucifer y otros más de su estirpe. Además, el Diablo sólo fue registrado en el año 446, después de Cristo, en el "Concilio de Toledo".
4 Fragmento extraído de la obra "Liberación", dictada por el espíritu de André Luiz a Chico Xavier, edición de la "Librería de la Federación Espirita Brasileña", que esclarece respecto de la realidad del Infierno: "Por lo tanto, no tenemos círculos infernales, de acuerdo con las figuras de la antigua teología, donde se muestran indefinidamente los genios satánicos de todas las épocas, y sí, esferas oscuras, donde participan conciencias embotadas en la ignoran¬cia cristalizada en el ocio reprobable o confundidas en el eclipse temporal de la razón".

Pregunta: ¿Cómo se verifica esa indeseable condición mental, impuesta por la imprudencia del sacerdocio dogmático, sobre el Infierno y el Diablo eterno, y que provoca en los desencarnados, las incontrolables alucinaciones e ilusiones en el más allá?
Ramatís: Así como las creencias sombrías y fantasmagóricas de las morbosas leyendas crean estados de temor y angustia en los sistemas nerviosos debilitados, las descripciones pavorosas que las religiones dogmáticas hacen del Infierno y del histórico Satán llegan a alterar el equilibrio psíquico y fijan en sus fieles, los cuadros tenebrosos y enfermizos que, aun después de la muerte corporal, permanecen vivos en la tela mental, para miedo y desesperación del alma pecadora.
Bajo tal condición ideoplástica, se producen alteraciones tan intensas que impiden la ayuda de los espíritus guías y mentores, confundidos por los "morbosos clichés" profundamente impresos en el mental de esas almas perturbadas.

Pregunta: Considerando que el Diablo es una leyenda o una figura simbólica creada por el hombre por sus maldades, a través de sus manifestaciones malignas, ¿el sacerdocio católico trata de neutralizar este asunto con el exorcismo?
Ramatís: Es de sentido común, entre los espiritistas y umbandistas, que los cuadros de pavor e incontrolable manifestación, no dejan de ser acontecimientos producidos por espíritus de criaturas fallecidas. Aunque esos hechos asuman características terroríficas y hediondas, que parecieran justificar la presencia de Satán, así mismo, no pasan de ser actuaciones de espíritus obsesores que ejercen su venganza contra los adversarios encarnados. Y, cuando esos seres obsesores perciben que sus víctimas creen infantilmente en la existencia del Diablo, se aprovechan para debilitarles cada vez más el equilibrio mental y anímico. Aquí queda una enseñanza: es muy difícil para el espíritu obsesor atrapar a un hombre sensato, bueno y lúcido y que no cree en la leyenda del Diablo. Se le vuelve muy difícil la posesión de su cuerpo.
No hay duda de que ciertas manifestaciones de espíritus vengativos, demuestran en el campo físico características, intenciones, insultos, mentiras y cinismo tan chocantes, que se pueden atribuir al tradicional y temido Satanás, el más inmoral de los seres después del hombre.

Pregunta: ¿El espíritu diabólico puede tomar con facilidad el organismo de una persona viva y expulsarlo de su espíritu?
Ramatís: A ese respecto transcribimos una de las magníficas lecciones de Allan Kardec, que dice así: "El espíritu no entra en un cuerpo como en su casa, se identifica con el espíritu encarnado, cuyos delitos y cualidades son las mismas que las de él, a fin de accionar conjuntamente como lo hace el encarnado. No obstante, siempre es el encarnado quien actúa, conforme quiere sobre la materia de que se haya revestido. Un espíritu no puede sustituir al que está encarnado, por eso, este tendrá que permanecer ligado con su cuerpo hasta el término fijado para su existencia material".
En consecuencia, es necesario que exista un "consentimiento", para que suceda la posesión, es decir, cuando el poseído se haya "subyugado", de modo que su voluntad se debilita y se vuelve impotente para vencer la fuerza oculta dominante, porque vibra en el mismo patrón ondulatorio o vibracional.

Pregunta: ¿En qué se resume ese "consentimiento", cuando el individuo ha sido elegido como víctima de un espíritu obsesor?
Ramatís: El consentimiento siempre es el fruto de la negligencia, debilidad y corrupción o se debe a las causas kármicas. La conducta irregular, el procedimiento criminal, la especula¬ción obscena minan las defensas del hombre, pues bajo la ley del libre albedrío, cuando se pierde la autonomía espiritual, esclavizados por los vicios y pasiones viles, es fácil y posible la intromisión de otra dirección indeseada. Las viviendas con puertas y ventanas abiertas, son fácil presa del amigo de lo ajeno. Las oraciones y el recto vivir son los mejores antídotos para las posesiones
diabólicas, obsesiones o expoliaciones de los vampiros o espíritus de las tinieblas y mistificadores.

Pregunta: En el caso de los desequilibrados o deficientes mentales, ¿ellos renacen vulnerables o asediados por los espíritus diabólicos, o en el más allá están bajo el yugo de esas entidades perversas?
Ramatís: Es también Allan Kardec, a través de los mensajes de los espíritus benefactores, quien responde a esa pregunta: "Muchos epilépticos o locos, que más necesitaban de los médicos que del exorcismo, han sido tomados por poseídos". El sensato Codificador del Espiritismo, en lo tocante a ciertas almas que quedan bajo la dependencia de los espíritus imperfectos, vengativos y gozadores, explica: ellas renacen con lesiones periespirituales, resultantes de conductas que atentaron contra el prójimo o de pensamientos pecaminosos, de distintos órdenes. El estigma periespiritual materializa en el cuerpo físico alteraciones orgánicas o fisiológicas, produciendo variadas enfermedades que en el campo de las psicopatologías, aparecen como simples alteraciones neurovegetativas, hasta la locura en forma peligrosa e incontrolable de las manifestaciones maníacas.

Pregunta: ¿Qué nos podéis decir respecto del fenómeno incontrolable y colectivo llamado "convulsionarios"? ¿Eso es producto de los espíritus malhechores o vengativos?
Ramatís: Hay que distinguir entre los fenómenos conocidos por "convulsionarios", las criaturas que sufren agitaciones y perturbaciones, casi siempre producto de obsesiones colectivas, provocadas por falanges de espíritus alborotadores o charlatanes y mistificadores, que pueden simular el mismo fenómeno a fin de demostrar que están relacionados con alguna inspiración divina o en contacto con seres sobrenaturales. Además, no es difícil la histeria colectiva, capaz de confundirse con el fenómeno convulsionario, cuando en una ondulación intermitente y en un ritmo inexplicable, un grupo de cria¬turas puede alcanzar la gama vibratoria, bajo la fuerza de un hecho infrecuente o dramático. Entonces, se rompe el equilibrio "psicofísico", así como sucede cuando con el paso o marcha de soldados en formación rítmica, un puente acaba destruido.
En el caso de la interferencia de falanges de espíritus, con el fin de producir males, escándalos o acontecimientos ridículos, operan aprovechando ciertas predisposiciones de los llamados convulsionarios, hasta alcanzar el "clímax" en la histeria colectiva. Eso sucede en virtud del estado psíquico anormal de los convulsionarios, propenso a las crisis nerviosas; en un determinado momento, puede extenderse a la gran masa de la población, como es el caso de los reclusos en las penitenciarias, nosocomios, instituciones religiosas y hasta un villorrio pacífico, como se ha registrado en vuestro mundo. Todo eso sucede por un efecto simpático o antipático, cuando las disposiciones pre-mórbidas del comportamiento colectivo se asemejan, siendo fácil la reacción en cadena del fenómeno. En consecuencia, se produce una disposición inusual, que imanta a todos los participantes en un mismo frenesí, permitiendo que decenas, centenas y hasta millares de criaturas alcancen el fenómeno tildado de convulsionario.

Pregunta: Aunque consideremos que el Diablo no existe y que toda manifestación maligna es por la presencia de espíritus malos, simulando configuraciones diabólicas, ¿las fórmulas clásicas del exorcismo de la Iglesia Católica pueden actuar eficazmente a esos espíritus perversos y subversivos?
Ramatís: —Jamás un rosario de exhortaciones bíblicas, anatemas o sentencias religiosas consigue éxito para apartar a cualquier espíritu intruso, del cuerpo carnal, al cual gobierna por descuido o debilidad del propio dueño. El exorcismo clásico sólo causa diversión a los espíritus gozadores, mientras que las entidades más vengativas y vanidosas, reaccionan violentamente porque se sienten insultadas o heridas en su orgullo, cuando se las llama demonios. Los espíritus capaces de subyugar a alguien en la materia, son bastante aptos e inteligentes como para evaluar y analizar las ridículas e inocuas ceremonias religiosas, por más seriedad que tenga el exorcismo. Hace siglos que la Iglesia Católica pretende expulsar al demonio, por medio de preces y conjuros. Los sacerdotes tienen la ingenua convicción de que pueden apartar fácilmente a los "demonios" por el simple hecho de rociarlos con agua bendita, o enfrentarlos con la imagen de Jesús crucificado. Mal saben que en el momento de la representación del exorcismo, los espíritus intrusos se ríen a mandíbula batiente, por el esfuerzo de querer apartarlos como demonios. Jamás ellos se sienten afectados por rezos y llantos compungidos, o por las dramáticas señales de la cruz.

Pregunta: A través del Evangelio sabemos que Jesús expulsaba los demonios. ¿Eso no era un exorcismo?
Ramatís: La sublime graduación espiritual de Jesús y su simple presencia eran suficientes para apartar las entidades malignas. La figura del arcángel Miguel expulsando al Diablo de su presencia, el que retrocede acobardado ante la refulgencia de su luz, es uno de los símbolos más significativos, comprobando que los espíritus atrasados no resisten la presencia del ángel, así como la luz y el calor de la explosión atómica, ciega al observador que no protege debidamente sus ojos. Jesús, en su inmenso campo de luz sideral, modificaba cualquier estado vibratorio y producía enormes claros de luz en medio de las sombras, desintegrando los densos fluidos de la vida inferior. No era un simple exorcista dispuesto a este o aquel ritual, y no era tan ingenuo como para creer que bastaría con rociar un poco de agua bendita o recitar algunas frases bíblicas sobre el poseído, para que el demonio o espíritu perverso se apartara. El era la Luz Divina, limitada a un cuerpo carnal perecedero.

Pregunta: Puesto que el exorcismo no va más allá de un verbalismo inútil y hasta ridículo, ¿cuál sería el recurso más eficiente y sensato, para apartar a los espíritus endemoniados de sus víctimas indefensas?
Ramatís: Realmente, son inocuos los exorcismos, los ritos, ceremoniales cabalísticos, los sahumerios, invocaciones o talismanes mágicos para apartar a los obsesores, que son refractarios a cualquier excomulgación, excepto, la presencia y exhortación de una persona con condiciones morales y espirituales elevadas. Los tradicionales exorcistas precisan comprender que las almas obsesoras también hacen justicia a derechos e indemnizaciones por parte de las víctimas, porque es de ley kármica, que "la siembra es libre y la cosecha obligatoria", o que "el hombre pagará hasta el último céntimo", en el proceso obsesivo, es decir, alguien se cobra de aquel que le está debiendo. El exorcismo sensato, provechoso y eficiente para expulsar al llamado demonio, aún sería la simbólica "mesa redonda", donde se examinan fríamente los problemas anteriores (encarnaciones) de orden espiritual, entre el verdugo y la víctima. Jamás lo serán el griterío melodramático con sus gestos teatrales, ni las palabras cabalísticas o invocaciones divinas, para apartar al implacable "cobrador kármico", adherido a la residencia carnal del deudor, cobrando la indemnización de acuerdo con la Ley. Además, en cualquier terapéutica de orden psíquico, valen más la naturaleza sublime y el entendimiento fraterno del pretendido exorcista, que la cultura del teólogo, jerarquía religiosa, o el pseudo poder sugestivo del entendido en "expulsar demonios". En base a la Justicia de Dios, jamás el inocente será asediado, así como la criatura o el adolescente, no será castigado con las mismas penas que se dispone para los adultos. En todo cuadro de obsesión, siempre existe un culpable y un vengador; una víctima y un verdugo, y comúnmente, quien se venga, juzga que está en su derecho de cobrar lo que se le debe y que es obra del otro. En ese caso, la Ley Espiritual determina cuáles son los pagos y las debidas correcciones para la víctima, independiente de la acción del que actúa en contra; el que será advertido que existe una rectificación si se emplea la ley del amor por parte del deudor, que se entrega a obras de bien, debiendo como verdugo, ajustarse a lo que dice el Evangelio "El escándalo ha de venir, pero hay de aquel que interviene". El anacrónico exorcismo dejará de existir, cuando el hombre consiga vivir en paz y armonía con los demás seres del Universo, como lo demostró el propio Cristo, que irradia vibraciones de un amor puro, para todos los hermanos creados por Dios.

(Ramatis)

Exorcismo 1°parte


Pregunta: ¿Qué nos podéis decir de la afirmación categórica hecha por el Papa Pablo VI, de que el Diablo existe, diciendo que esta entidad abominable vive e intenta atormentar a los hombres, en una obstinada lucha contra la evolución de los "hijos de Dios"?
Ramatís: A consecuencia del constante vaciamiento de la Iglesia Católica, empeñada en negar una verdad como es la de la Reencarnación y la posibilidad de comunicarse con los espíritus desencarnados —asunto este que se encuentra en la base de todas las doctrinas Orientales y en la Codificación Kardecista— se necesita algo nuevo e inusitado para revitalizar las desgastadas bases y amparar el edificio religioso secular, antes de que se transforme en ruinas. No obstante, si el Clero Católico hubiera admitido en sus postulados el proceso sensato y coherente de la Reencarnación —lo cual justifica todos los tipos de destinos humanos y evidencia el Amor, la Justicia y la Sabiduría de Dios— quedaría sólidamente fortificado y sería un fuerte competidor de la Umbanda (en Brasil), cuya doctrina mediúmnica hoy lidera cada vez más el sentimiento religioso del pueblo brasileño. Ya se han perdido los esfuerzos innovadores de la campaña con que se propició el "Cursillismo". Su técnica apelaba a los valores emocionales, sensibilizando a los participantes para vivir dentro de los principios divulgados hace dos mil años por el Cristo. No obstante, pasado el breve entusiasmo de las emociones liberadas, los "cursillistas" retomaban la misma y apática vida, despreocupándose de la realidad de la Vida Inmortal.
Por ese motivo, el Papa Pablo VI se decidió por la resurrección urgente del Diablo, el milenario adversario del Creador, infatigable perseguidor de la humanidad y paradójicamente, arrebatador de pecadores, es decir, los que "fallan en el mundo".

Pregunta: ¿Cuál es vuestra opinión sobre la existencia del Diablo?
Ramatís: Es evidente e indiscutible que el hombre aún es una entidad mucho más perversa y poderosa que el legendario Lucifer. Después que el terrícola lanzó la bomba atómica sobre Hiroshima, desintegrando más de 120.000 japoneses, con el simple apretar de un botón electrónico, proceso muy eficiente, sin duda, el Diablo debe haber tenido una crisis de frustración indescriptible y es muy posible que, aun hoy, esté echado en un diván de cualquier psicoanalista infernal, más confundido que nunca. Si existiera, creemos que no sería capaz de administrar el milenario infierno, profundamente humillado ante el uso de sus calderos anacrónicos de dos mil años de antigüedad, al verse superado en el campo de la barbarie. Además, deberá reconocer su ineficacia e inutilidad, ante el hecho de tener que lidiar con la peor fauna humana en los diversos departamentos del infierno, el cual está constituido por criminales irrecuperables y pecadores mortales. No cabe duda de que el Diablo es un producto de la imaginación humana, pues el modelo escogido para configurarlo es el propio hombre, con algunos arreglos que serían motivo de risa, como el de los célebres cuernos.
Teniendo en cuenta las atrocidades, crímenes e impiedades existentes en el seno de la humanidad terrícola, y que suceden tanto en tiempo de paz como de guerra, es muy difícil para el hombre pintar un diablo mucho más cruel que él mismo. El más sencillo análisis de la historia del mundo terrenal es suficiente para comprobar cuanta tortura, masacre, tiranía, perversidad y pillajes aparecen en el transcurso de la evolución, motivados por las ambiciones políticas la ira y las venganzas religiosas. Así sucedió en las cruzadas de la Edad Media, cuando remataban vivos a los "infieles" dirigidos por Saladino o en la famosa "Noche de San Bartolomé", en que millares de católicos apuñalaron a los protestantes, por orden de Catalina de Médicis o con la falta de piedad de los secuaces del dux veneciano cuyos adversarios políticos eran colocados en ataúdes de hierro que después se cerraban con tapas en cuyo interior había puntas aceradas. Las pirámides de cabezas

* Afirmó el Papa Pablo VI: "El Demonio existe. Es el enemigo oculto, misterioso, que siembra desgracias y errores en la vida humana". decapitadas y amontonadas por Gengis Kan y Tamerlán; la matanza de los cristianos, en los circos romanos o en forma de antorchas vivas, iluminando los jardines de Nerón; las matanzas monstruosas en China; los enterrados vivos en Egipto, los degüellos en masa, en Turquía; los atroces estacados de los infelices parias de la India; los incendios de las ciudades pacíficas, por el flagelo de Atila. Y, aun, recientemente, los millones de judíos asesinados por los nazis, cuyos comandantes masculinos y femeninos de los campos de concentración, practicaban las más bárbaras atrocidades contra hombres y mujeres judías.
Los propios sacerdotes católicos, que tanto acusan al paranoico Belcebú y le atribuyen la culpa de todas las maldades del mundo, aun se vuelven peores, cuando el Papa Gregorio IX instituyó el "Santo Oficio" en el tiempo en que transcurrió la Inquisición. Ellos comenzaron la guerra de exterminio de los judíos, moros, protestantes, herejes y malos católicos, bajo el sofisma y principio de la "purificación", llegando a "orar" hipócritamente por los culpables.
Es evidente que las prácticas de esas perversidades —en nombre del manso y amoroso Jesús—, fruto del sadismo humano, comenzó a afectar a Satán, quien entre asombrado y acomplejado, lamentaba su falta de creatividad. Sus pobres calderos herrumbrados, sólo permitían una sola tortura y "además, estandarizada" y cada vez más ridiculizada por el hombre.
Entre las más perversas comandantes femeninas del campo de concentración, apresadas por los americanos, estuvo Irma Graeser, la peor de todas. Mandaba atar las piernas de las prisioneras judías, justo en la hora suprema del parto, sólo para verlas morir, en el más cruel tormento humano.

Pregunta: ¿Por qué el Diablo es una figura legendaria, sustentada desde tiempos remotos y que aún sigue actuando desde nuestra infancia? En verdad, son raras las personas que vivieron liberadas de esa idea atemorizante y diabólica. ¿A qué se debe?
Ramatís: Sucede que los antiguos magos y sacerdotes, en su interés por estimular entre sus fieles las prácticas del Bien, concibieron al Diablo como opuesto a Dios, en perjuicio de todo aquello que la criatura debería sufrir si practicaba el mal. De esa forma, el hombre terminó habituándose a esa dualidad, donde casi se diluían las fronteras del Bien y del Mal. La figura de Jehová, el Dios de los hebreos, tanto se podía aceptar como un "dios vengativo" o como la imagen de un "demonio justiciero". Jehová, el Dios judaico, mandaba exterminar los pueblos enemigos, producía epidemias, inundaciones, pestes y plagas de langostas contra los egipcios, y en ciertas ocasiones, como relata el Viejo Testamento, exigía la inmolación de los hijos y se satisfacía al ver correr sangre. Los dioses griegos eran productos generados a imagen y semejanza de los hombres, apreciaban el sexo, participaban de las bacanales y orgías, se embriagaban y se entregaban a los amores escandalosos, actuando de modo excéntrico con sus poderes divinos. Júpiter, conforme dice la leyenda, se disfrazó de cisne para dormir con Leda, y posteriormente, se transfiguró en un toro, a fin de raptar a Europa y conducirla a Creta. Bajo tal condición, no es difícil la mezcla entre lo demoníaco y lo divino, aportando profunda confusión psíquica al hombre, por no saber correctamente lo que es alegría y ventura, placer y vicio.

Pregunta: ¿Cuál fue el motivo o la intención que promovió la concepción del Cielo, para los elegidos de Dios?
Ramatís: Fue para estimular a sus fieles a la práctica del Bien. Los antiguos magos y sacerdotes concibieron un cielo con los máximos atributos concebibles en cuanto a placer, alegría y ventura. Por eso el cielo está poblado de ángeles, con el eterno manejo de violines y arpas, que eran en la época los instrumentos más perfeccionados para transmitir la "música divina", y la idea del "gozo" y la "ventura", resumidos en aquel entonces en la concepción infantil de "no hacer nada" o sea, "la dulce vida".

Pregunta: ¿Qué nos decís sobre la concepción del Infierno, cuyo escenario aún se mantiene sin modificación, después de dos mil años de su creación?
Ramatís: En la composición literaria del Infierno teológico —un producto innegable de la imaginación humana, de más de dos mil años de antigüedad—, también se propusieron las características de las torturas y de los castigos primitivos conocidos en aquella época. Con las intención de impresionar fuertemente a la humanidad, el sacerdocio hebreo trató de estimular a los hombres para huir de los pecados, bajo el temor de ser cocidos en calderos de agua, cera, aceite y plomo hirviendo, o asados entre carbones incandescentes y el azufre sofocante, cuyo móvil era impresionar al máximo, sobre lo más atroz que se concebía en aquella época, que era el culto de Baal y Moloch. Obviamente, si el Infierno fuese imaginado en vuestro siglo actual, los religiosos tendrían que describirlo de acuerdo con los recursos científicos y aparatos de tortura y castigos modernos. Sería necesario proveerlos de calderos eléctricos, bombas inyectando calor y asfixiantes cámaras electrónicas super calientes, lechos de chapas electrificadas, lluvias de agua hirviendo, etc. Por lo tanto, sería descartado el primitivo sistema obsoleto de la quema por el carbón y el azufre, que consume toneladas de combustible. Sin duda, el Diablo se sentiría eufórico en ese Infierno electrificado programado por el servicio de computación luciferina S.A., donde le bastaría apretar un botón para mover todo el aparato imaginable de tortura y castigo, muy al gusto sacerdotal antiguo.

Pregunta: ¿Cuáles serían las razones más convincentes en cuanto a que el Diablo no existe, a pesar de tantos siglos de creencias y temores de la humanidad terrena?
Ramatís: Es de lo más simple y sencillo que Dios, en Su Infinita Bondad, no crearía al Diablo, un ente absolutamente perverso, cuya finalidad sería atormentar a su hijos. Cualquiera que haya comprendido el mecanismo de la evolución, entiende la imposibilidad lógica, pues la criatura no fue creada para que se rebele contra su Creador, a punto de enfrentarlo y desafiarlo abiertamente.

Pregunta: Nos cuenta la historia religiosa, que Dios creó un ángel llamado Lucifer, quien más tarde se rebeló contra el Creador, causa por la cual fue arrojado a las profundidades del Infierno. Por eso se transformó en un ser diabólico y abominable, para tormento de la humanidad. ¿Qué hay de cierto?
Ramatís: La historia o más propiamente el simbolismo en aquellos tiempos, para nuestra cultura actual peca por la base, al desmentir la Infinita Sabiduría de Dios. El creó un ángel perfecto que, posteriormente, involucionó, envilecido eternamente, transformándose en una criatura teratológica, perversa y defectuosa que contraría plenamente la obra divina. Es evidente que el ángel Lucifer, como una parte de la Creación Divina, poseía y posee en sí las cualidades de su creador, lo cual le aseguraría la perfección suprema. Jamás podría retroceder hasta las conductas primitivas y egoístas, pues el rayo del Sol no se afecta por la polución de la atmósfera terráquea sino que calienta, ilumina y da vida al planeta. Si el "Ángel de Luz" existiera, sería una paradoja, además de la negación, a la Suprema Perfección Creadora, pues admitiría tamañas fallas en sus procesos creativos. Mientras tanto, en las fases primarias de evolución de los mundos siempre hay polaridades, como ley fundamental: claro y oscuro; bien y mal; amor y odio; sombra y luz; que se refiere a los espíritus imperfectos en su escala ascensional, de lo menor hacia lo mayor, infinito y eterno.

Pregunta: Aseguran otros entendidos, que Dios no puede dominar al Diablo, por eso se mueve con plena libertad en el Universo, luchando para alcanzar el gobierno universal sobre todos los seres.
Ramatís: Considerando esa posibilidad: que Dios no haya podido dominar al Diablo, en su intervención negativa y malhechora en la administración del Cosmos, se concluye que Dios no dispone de Poder Infinito, por lo tanto, al faltarle ese atributo esencial, dejaría de existir. En consecuencia, debe aumentar nuestra preocupación respecto de los destinos de ese ente espiritual, pues o el Creador no existe o es de la misma especie de Satán y no tendría sentido dentro del Universo, lo que contradice nuestra sensible experiencia; además, el Demonio es la proyección de los instintos animales humanos, en los campos trascendentales de la evolución anímica. Los hombres, durante milenios, practicaron más perversidades en el mundo, que cualquier Diablo malintencionado. No hay duda de que ese legendario y politiquero personaje de la "escatología" católica, sólo debe asustar a los religiosos infantilizados o bestializados por sus conciencias culpables.

Pregunta: ¿Queréis decir que la presencia sistemática y legendaria del Diablo actuando en el mundo, no pasa de ser un mito superado por los pecados y perversidades de la misma humanidad?
Ramatís: Sin duda, Satanás se vuelve una figura cada vez más ridícula y anacrónica, al no sobrepasar el maquiavelismo del hombre, que lo venció largamente en maldad, hipocresía, codicia, venganza, lujuria, avaricia y deshonestidad. Examinando la historia de la humanidad, se comprueba que el Diablo fue derrotado por la falta de creatividad en la práctica de las crueldades inéditas, completamente incapaz de superar a los humanos en sus recursos de perversidad. Conforme hemos dicho en otros lugares, la vieja fórmula de cocinar a los pecadores en calderos de agua y aceite hirviendo, fuera de algunas variaciones primarias de asarlos en condiciones inimaginables, no sólo revela una tortura rutinaria, como lo demuestra su incapacidad diabólica, sino que es inoperante y en franca extinción en el futuro organigrama sideral.
Todo este aparato diabólico inventado, en nada ha impedido que la humanidad empleara tecnología científica en las guerras y las dictaduras, ni tampoco que religiosos impulsados por sus ambiciones, rindieran un verdadero culto al poder del César y sacrificaran la ventura armoniosa que les ofrece el mundo Divino.

Pregunta: Acepto vuestras consideraciones respecto de la inofensividad del Diablo, superado por las torpezas humanas, pero ¿por qué muchos intelectos desarrollados y hasta de mentalidad científica poco común, aprecian seriamente como veraz la leyenda satánica?
Ramatís: Los intelectos bien desarrollados de la tierra pueden ser criaturas analfabetas en cuanto al entendimiento de la vida espiritual superior. Aunque sean criaturas que dominan los conocimientos del mundo y cultivan una erudición volcada a los fenómenos de la existencia física, no obstante, son muy elementales respecto de la realidad en el trato con los valores de la Vida Inmortal. Hay criaturas que creen en la pluralidad de los mundos habitados, confiando tan sólo en la afirmación de Jesús, cuando aseguró en el Evangelio: "En la Casa de Mi Padre, hay muchas moradas". Grandes cerebros en el campo de la filosofía, psicología y ciencia en general, sin embargo, a pesar de su capacidad cultural y científica, no sólo no aceptan esa posibilidad lógica sino que incluso se oponen a las doctrinas místicas y ridiculizan a los creyentes de tal hipótesis, suponiéndolos ingenuos. De igual forma, los hombres aún creen en un paraíso de violines y arpas anacrónicas, en un cielo de nubes acolchadas y gases espumosos, bajo la regencia de un viejito bondadoso y sabio, según la leyenda generatriz de Adán y Eva, única pareja responsable por la población de la tierra, incluyendo negros, amarillos, rojos y blancos. En consecuencia, desprecian los principios inmutables de la genética, a pesar de sólo haber tenido tres hijos, Caín, Abel y Seth, como admite la leyenda. Elías, arrebatado hacia el cielo en un carro de fuego; o el profeta Habacuc, ascendiendo tomado de los cabellos. Dios hecho carne en Cristo, nacido por obra del "Espíritu Santo"; o el ascenso de Jesús y María, en cuerpo y alma, hacia el cielo."
Estas criaturas, en realidad, presentan sólo el brillo que les da el barniz de la cultura humana, pero en la intimidad son almas primarias movidas por el instinto perturbado en busca de los placeres inmediatos, que mal pueden esconder en las manipulaciones sociales indignas e hipócritas.

Pregunta: También es cierto que esos hombres cultos, paradójicamente, además de creer, le temen al Diablo. ¿Cuál es vuestra reflexión?
Ramatís: Reiteramos que, a pesar de esa creencia y temor infantil a Satán, que atormenta el alma de esos creyentes temerosos, pero apegados al inmediatismo de los placeres de la vida, se vengan de sus contrincantes políticos y religiosos, sobornan a los representantes de la Ley en las transacciones fraudulentas, arrojan anualmente en el mercado de la prostitución a jóvenes ingenuas e indefensas, ilusionadas con falsas promesas, consumen su salud en los líquidos corrosivos como el whisky y otros licores, se apoderan legalmente de las fortunas de los desprevenidos, invierten los valores sanos de la moral humana y se enriquecen con los bienes públicos, protegidos por las tontas inmunidades del mundo. Por eso, las criaturas que se asustan ante la posibilidad de que se les presente el Diablo, con aspecto siniestro, son personas que, durante las hecatombes bélicas, campaña de odios políticos o luchas fratricidas entre los descendientes de un mismo país, practican dolorosas torturas, ante las cuales, las empleadas por el hipotético Diablo serían un pálido reflejo. Bajo los ojos de un psiquiatra, esos seres son psicópatas, pero en la gran escala evolutiva son almas primarias o estacionadas en el epicureismo , inamovibles en su posición de sabiduría hipócrita. No es difícil de entender que esos hombres crean en la existencia del Diablo, pues transfieren a esa criatura diabólica, sus estados de ánimo y Satán les representa, en realidad, su propia alma con toda la hediondez primitiva.

El hogar de María


Pregunta: ¿Nos podéis dar algunas referencias sobre la vida hogareña de María, en la época del niño Jesús?
Ramatís: Cuando el niño alcanzó los 10 años de edad, su madre era responsable de una prole numerosa, que como ya sabéis era la descendencia del primer matrimonio de José. Su vida doméstica era exactamente igual a la mayoría de los otros hogares, pues siempre había pocos recursos económicos. Las mujeres acostumbraban a secar el trigo y el centeno en amplias esteras tendidas al sol, para luego llevarlos a los molinos existentes por los alrededores, venderlo y con eso ayudar al hogar. Algunas pobres familias de los suburbios de Nazaret plantaban legumbres y hortalizas, o destilaban jugos de frutas en pequeños alambiques; otras, extraían el aceite de la oliva y llegaban a tener bastantes ganancias. Se ponía en marcha cuanto recurso era posible para atender la sobrevivencia, porque además de la pesca, de los servicios modestos de la carpintería, del tejido, del aceite, herrería y talabartería, no existía en Nazaret otra industria de mayor magnitud, capaz de desahogar los gastos de los moradores. Las mujeres hebreas, laboriosas, decididas e ingeniosas, hacían panes de trigo y centeno, mezclados con miel, harina extraída de los tubérculos de la tierra y luego tostada, o bien preparaban deliciosos caldos con el pescado y los vendían en potes de barro; cocían con azúcar frutos como la pera, el durazno y el damasco que acomodaban en cajas de madera de cedro fino, revestidas con hojas de parra. Algunas de esas casas eran tan famosas por sus productos, que les era imposible atender la demanda impuesta por los interesados. Así era la vida de María, madre del Maestro Jesús, que se desdoblaba cuanto le era posible para sustentar a la prole, pues todos cooperaban en la fabricación de los dulces, en la plantación modesta de hortalizas, en el secado del trigo y centeno y preparar el pescado a fin de vivir una existencia modesta, pero razonable. Era una vida árida y muy laboriosa, de pocas compensaciones en el descanso y diversiones. El mayor entretenimiento era cultivado como un des¬ahogo delicioso junto al pozo común, que abastecía el lugar de agua necesaria. Después de la tarea agotadora del hogar, el centro de las diversiones era alrededor de la fuente de agua, puesto que significaba un descanso para el espíritu atribulado. A la hora de buscar agua se intercambiaban las noticias entre las mujeres, que iban desde el cuidado de los niños, hasta introducirse en las cosas de la vida ajena. Vecinos, amigos, forasteros, mercaderes y rabíes se reunían alrededor del pozo tradicional, que venía a ser el denominador común de todas las ansiedades y emociones de los nazarenos. Las jóvenes, las ancianas y los niños, formaban apretada fila, cargando vasijas, cántaros, potes y jarras de vidrio que brillaban al sol, siendo una apasionante invitación para los pinceles de los artistas. Alreddor de esa fuente crecían amistades y se formaban amores, cuya trayectoria culminaba en el célebre casamiento, pues el gesto cortés de un joven al cargar la vasija de la mujer, era el preludio de tan feliz y futuro acontecimiento.
Y, el niño Jesús, siempre tan servicial y atento, principalmente con los viejos y enfermos, prestaba toda clase de servicios en el lugar. Se regocijaba de poder llenar el cántaro de los más viejos, lavaba las jarras y ayudaba a los perros a mitigar la sed. A veces, todo terminaba en un inesperado baño de agua, a causa de la intervención de otros tantos niños. Retornaba a su hogar muy alegre después de esa ayuda fraterna, y su comportamiento jamás desmentía el gran espíritu de justicia que le animaba hacia el prójimo, pues nunca cargaba la jarra de la joven sin antes hacerlo con la mujer de más edad. Cuando José falleció, víctima de un ataque cardíaco, Jesús alcanzaba los veintitrés años de edad y María asumió definitivamente la dirección del hogar. Mientras José alcanzaba los veinte años, era ayudado por Tiago de once años, los cuales se dedicaban a los trabajos de la carpintería, heredada por su padre. Efraín, de veintidós años, demostró desde muy temprano su espíritu de especulador, pertinaz y ambicioso, pues hacía de intermediario en algunos negocios de abastecimiento de víveres, como así también, algunos negociados entre los hebreos y los romanos. Algunos años después, su situación financiera era bastante desahogada y respetada. Mientras Andrés prestaba algunos servicios a los vecinos y gentes de las caravanas, Ana y Elizabet ayudaban en los bordados que María les enseñaba. Eleazar, Matías y Cleofás, conocidos por Simón, hijo de José, jamás demostraron resentimientos o quejas contra aquella mujer heroica que los amparaba desde la niñez con el dulce afecto de una verdadera madre. Así transcurrió la vida de María hasta que Juan, el Evangelista la llevó para Efeso cuando ya tenía bastante edad, donde más tarde desencarnó, después de haber atendido a todas las criaturas, transmitiéndoles los mejores sentimientos de ternura y amor en homenaje al hijo querido, que había sucumbido en la cruz para redimir al hombre. A su alrededor se reunieron los tristes, desamparados y enfermos, todavía esperanzados de la presencia espiritual del Amado Maestro para la cura de sus males. María, buenísima y leal en su amor a Jesús, a veces, se lamentaba de no haber comprendido a su debido tiempo la sublime y heroica misión de su hijo. Entre los discípulos y seguidores del Cristo Jesús, viejita y agotada, cierto día desencarnó, liberándose de la materia opresiva.

Pregunta: ¿Qué aspecto .tenía el hogar de Jesús, durante su infancia?
Ramatís: Era una casa simple en un suburbio de Nazaret, semejante a las residencias árabes, construida de bloques y ligados con cal y argamasa, de color blancuzco, con las suturas hechas de barro amasado. La puerta de entrada era baja y poco segura, daba acceso a dos aposentos espaciosos que no tenían pared divisoria, sino dos cortinas, hechas de los mismos cobertores, aferrados por ganchos a una cuerda rústica. Ambos se comunicaban con el taller de carpintería de José, y a su vez, permitía la entrada al establo por una puertita mediana. En lugar de ventana, había una gran abertura en el techo por donde entraba bastante claridad que incidía sobre el suelo de tierra amasada que se hallaba semi cubierto de pieles de cabra, de camellos y de carneros, además de los cobertores livianos y caminos de paja trenzada. Era una casa, cuyo aposento central y espacioso servía, al mismo tiempo, de cocina, de sala de estar y hasta de cuarto para dormir para los huéspedes que se presentaban inesperadamente.
Aunque fuera pobre, era muy confortable para las costumbres de aquella época; además el clima saludable, la prodigalidad de los peces y el fruto de los árboles frutales, permitían el sustento fácil. La índole innata de recibir a todo el mundo los hacía merecedores de presentes y de la ayuda de los forasteros, que tenían preferencia por hospedarse en un hogar pobre, pero entre gente sana y limpia de corazón. Allí llegaban hombres de todas las razas, conductas y condiciones, causa por la cual preferían un hogar conocido, pero de sana moral.
Durante los días secos y plenos de sol, cuando el cielo estaba límpido, se cocinaba afuera, pues el combustible para el fogón, consistía en gajos secos de cipreses y cedros, cuyo calor era hábilmente conservado con estiércol de camello resecado y mezclado con el aserrín producido por la carpintería. El fogón, grande y bastante ancho, descansaba en un trípode de hierro, siendo trasladado hacia el interior de la casa en los días lluviosos, cuya humareda ennegrecía las paredes por falta de ventilación apropiada. Alrededor de la casa se había construido una cerca de tablas deformes sobrantes del corte de la sierra, donde se entrelazaban bejucos en flor; aquí y allí, repuntaban montículos de margaritas trasplantadas de las márgenes del Jordán y que necesitaba mucha humedad para mantenerse lozanas. Las manos del niño Jesús habían preparado algunos canteros, protegidos por una cerca de piedras, pues era muy cuidadoso con los rosales en flor, los que resaltaban con su encanto rojizo. José y María tenían algunas gallinas, cabritos y patos que les daban leche y huevos, y no faltaban el dócil borriquito que servía para los quehaceres de la carpintería y para la entrega de los encargues de menor porte. El observador perspicaz reconocería fácilmente en aquel escenario pobre, simple, pero emotivo, el toque mágico de las manos del niño Jesús; aquí, las piedras amontonadas con agradable sentido estético, delineaban el contorno del modesto jardín; allí, cercas pequeñas de todos los tipos y tamaños, sostenían a una gran cantidad de plantas y las cintas de cuero guiaban a las enredaderas hacia la parte superior del cerco de la casa; acullá, la arena fina y dorada traída de las canteras cercanas, cubría los caminos por donde María debía pasar a extender la ropa y dar de comer a las aves. Allí se observaba el toque del pequeño artista, pues los pinceles y los tarros de pintura abundaban, pues pintaba las paredes, puertas y ventanas, como así también el corral de las aves. Su iniciativa, hacia que la casa de María fuera la más admirada del suburbio pobre, pues jamás se cansaba cuando su espíritu creador deseaba producir algo que fuera agradable para los demás. Era sumamente rebelde a la imposición ajena y un dócil y desinteresado esclavo, bajo la fuerza de su impulso creador.

(Ramatis)

jueves, 8 de enero de 2009

Conducta Mediumnica


¿Cuál es el verdadero sentido de la realización mediúmnica?
Si te candidatas a la mediumnidad, en el servicio con Jesús, renuncia a cualquier gloria o a los engañosos florilegios de la existencia, porque transitarás por la senda de espinos, pies sangrando y manos heridas, corazón fustigado, sin oídos que entiendan tus mudas llamadas…
Soledad y abandono muchas veces APRA que el ejercicio del deber haga florecer el amor en tu corazón a favor de los abandonados y solitarios. Apostolados de silencio, culto del deber, autoconocimiento – es el camino de la gloria mediúmnica…

¿Y cómo entender el servicio mediúmnico, creándose predisposiciones íntimas
favorables al éxito en su realización?
Mediumnidad no es tan sólo campo experimental como laboratorio de fórmulas mágicas. Es sólo de servicio edificante teniendo por base de trabajo el sacrificio y la renuncia personal.
Médiums prodigiosos siempre los hubo en la Humanidad. También pasarán inútiles como aves de bello plumaje que le tiempo destruyó y desconsideró.
Con el Espiritismo, que hizo renacer el Cristianismo puro, somos informados de la mediumnidad-servicio santificante y con esa bendición descubrimos la honra de ayudar.
No te ocupes tan sólo con las noticias de los Mundos Felices. Hay mucho dolor alrededor de ti, e incluso alcanzando las Esferas Sublimes hay mucho que hacer.
Almas enfermas en ambos planos se jambran alrededor de la mediumnidad. Dedicándote a la senda mediúmnica no olvides de que todos los comienzos son difíciles y de que la visión colorida y bella sólo surge en tuda su grandeza a los ojos que se acostumbran a los paisajes aflictivos donde el sufrimiento tuvo morada… Para que los Mentores Espirituales puedan utilizarte más firmemente es necesario conocer tu capacidad de servicio a favor de los semejantes. Antes de pretender ser instrumento de los desencarnados, acostúmbrate a ser portador de la luz clara de la esperanza donde estés y con quien estés…

¿Qué procedimientos y actitud adoptará el médium para conquistar la seguridad en
las pasividades?
Equilibrio – sin una perfecta armonía entre la mente y las emociones, difícilmente consiguen, los filtros psíquicos colar el mensaje que proviene del Mundo Mayor; Conducta – No fundamentada la vida en una conducta de austeridades morales, sólo para oír interiormente, y sentir el mensaje que fluye a través de sus facultades mediúmnicas, podrá conseguir, el trabajador, registrarla con fidelidad; Oración – No ejercitando el cultivo de la oración como clima de serenidad
interior, le será difícil abandonar el círculo vicioso de las comunicaciones vulgares, para ascender y alcanzar una perfecta identificación con los instructores de la Vida Mejor;
Disposición – No inclinándose a la valorización del servicio en plena sintonía con el ideal espírita, comprensiblemente, se torna improbable la cosecha de resultados satisfactorios en el intercambio mediúmnico; Humildad – Escaseando el autoconocimiento, de bien pocas posibilidades dispondrá el médium para una completa asimilación del mensaje espiritual, ya que , en los temperamentos rebeldes e irascibles, la supremacía de la voluntad del propio
instrumento anula la interferencia de las mentes nobles desencarnadas; Amor – No estando el Espíritu encarnado aclimatado a la comprensión de los deberes fraternos en nombre del amor que edifica, se torna, invariablemente, medianero de Entidades perniciosas con las cuales se complace.
(Intercambio Mediúmnico, Cap. 12, João Cleofás)

Los médiums principiantes, ¿qué providencias adoptarán para disciplinar sus
fuerzas medianímicas?
El aprendiz de la mediumnidad debe ser dócil a la voz y al comando de los Espíritus superiores, a través de cuya docilidad consigue vencerse, corrigiendo los desvíos de la voluntad viciada, adaptando sus deseos y aspiraciones a los intereses relevantes que promueven la criatura humana, domiciliada o no en el plano físico, meta principal del compromiso socorrista a que candidata la mediumnidad. El estudio renueva los clichés mentales ofreciendo visión feliz de los cuadros de la existencia que se señala de esperanza y optimismo. La buena lectura propone la empatía; al mismo tiempo colorea e ilumina las torpes situaciones con lucencias de amaneceres felices. Faculta la reflexión, donde se recogen proficientes resultados y estímulos radiantes para la tentativa feliz de la conciencia. El ejercicio del bien promueve el Espíritu, dilatándole la comprensión sobre la divina justicia a revelerse en las soberanas leyes que alcanzan todos aquellos que las ludibriaron, convocando cada uno al justo rehacer en la ocasión propia.
Si sois candidato a la labor noble de la mediumnidad y deseáis servir con abnegación, haced de la oración una acción constante y del trabajo edificante vuestra oración libertadora.
Cultivad la mansedumbre, por su uso conseguiréis generar simpatías alrededor de vuestros pasos. Evitad tanto el desaliento como la presunción, que son enemigos lívidos, que
corroen el metal del alma, desarticulando los engranajes psíquicos imprescindible a la labor a que deseáis ser fiel. Aprovechad siempre de cualquier circunstancia o comentario el lado mejor, la
parte buena, a fin de aprender a filtrar los buenos valores, incluso cuando ocultos o mezclados en la ganga de las pasiones disolventes.
Aprended la comedición, seleccionando lo que podéis y debéis decir, ya que el buen médium no es tan sólo aquel que recibe los comunicados con perfecta sintonía, y si, el que se abstrae, por selección automática y natural, a las cuestiones deprimentes y perniciosas como médium que se hace bueno para el bien general.

¿Qué otros atributos caracterizan al buen médium?
Buen médium es aquel que tiene conciencia de sus responsabilidades y de sus límites, haciéndolo todo por perfeccionarse a la luz del pensamiento cristiano, actuando en la acción de la caridad incesante, con que bien se arma para vencer las propias inclinaciones.
La humanidad siempre exhibió personas superdotadas en todos los campos, las cuales, por presuntuosas y precipitadas, sin disciplina ni respeto a los propios y a los ajenos valores, ¿cuántas veces no se cayeron a hondos abismos, donde no consiguieron levantarse? Por eso que la mediumnidad, para el desempeño de la relevante tarea espírita, requiere hombres que se deseen educar en el bien, disciplinarse y ofrecerse, en el anonimato, si es posible, o discretamente, cuando las oportunidades así lo exigen, al trabajo del amor y de la iluminación de la Tierra. Para tanto, el estudio consciente y sistemático, el trabajo metódico – en la vida social cumpliendo con sus deberes, sin transformarse en parásitos a pretexto de la misión que deben desempeñar, como en los servicios espirituales con puntualidades y asiduidad -, el cultivo de la oración y de la
vigilancia, a par de la práctica de la caridad en su sentido elevado, constituyen los Proyecto antídotos a la obsesión, al desequilibrio, en pro de la propia paz y de la felicidad entre
todos.
Nunca será de más que los médiums se centren en la reflexión, el silencio interior y la profundización mental en las lecciones del Evangelio del que extraerán inspiración y resistencia para las continuas luchas contra el mal que, al final, reina dentro de todos
nosotros. La mediumnidad no es miserabilidad espiritual, ni instrumento de jactancia y
orgullo. Concederle los recursos, descubriendo cada día nuevas sutilezas y nuevas posibilidades, y hacerse médium para el buen uso de la facultad, con excelentes resultados para él mismo y para la sociedad.

(Enfoques Espíritas, Cap. 21, Vianna de Carvalho/Divaldo P. Franco – LEAL)