jueves, 2 de febrero de 2012

Popol Vuh libro sagrado Maya.


Libro Sagrado de la Cultura Maya

Me pregunto por si Dios es Judío? .Dios estaria contra los palestinos ? Dios es amor y misericordia ,lo k se llama dios es lo ubicuo lo perfecto Dios no es religión ni guerra,Dios es la energía universal.
Dios se encuentra en las particulas subatomicas de la vida, es energia en constante ritmo y vibracion .

El "Popol Vuh", "Las antiguas Historias del Quiché", es el libro sagrado de los indios quichés que habitaban en la zona de Guatemala
Se explicaba en él el origen del mundo y de los indios mayas. También se relataba la historia de todos los soberanos.

Se puede señalar que hay allí una conjunción de religión, mitología, historia, costumbres y leyendas. Es esencialmente una descripción del conjunto de tradiciones mayas de quienes habitaban la región guatemalteca; pero también aparecen agregadas algunas ideas cristianas, lo que hace suponer que el autor conocía a misioneros católicos. No se conoce el nombre del autor pero por datos sacados del contenido de la obra, se supone que ha sido escrito hacia 1544. Fue escrito originalmente en piel de venado, posteriormente trascripto en 1542 al latín por Fray Alonso del Portillo de Noreña.
La versión española fue realizada sobre este último texto en el siglo XVIII (1701) por el fraile dominico Francisco Ximénez que se había establecido en Santo Tomás Chichicastenango. Y "Popol Vuh" lo llamó un estudioso de temas americanistas, que en el siglo XIX lo tradujo al francés, Charles Etienne Brasseur de Bourbourg.


El significado de los términos que conforman el nombre es:

Popol: Palabra maya que significa reunión, comunidad, casa común, junta.
Vuh: Libro, papel, árbol de cuya corteza se hacía el papel.

Para los Quichés de Guatemala, hombres del bosque o de los magueyes, el Popol Vuh es una Biblia.

En el libro se distinguen tres partes:

La primera es una descripción de la creación del mundo y del origen del hombre, que después de varios fracasos fue hecho de maíz, el alimento que constituía la base de su alimentación.
La segunda parte trata de las aventuras de los jóvenes semidioses Hunahpú e Ixbalanqué que termina con el castigo de los malvados, y de sus padres sacrificados por los genios del mal en su reino sombrío de Xibalbay.
La tercera parte es una historia detallada referida al origen de los pueblos indígenas de Guatemala, sus emigraciones, su distribución en el territorio, sus guerras y el predominio de la raza quiché sobre las otras hasta poco antes de la conquista española. Describe también la historia de los Reyes y la historia de conquistas de otros pueblos.

Además de los códices precoloniales de los que quedan muy pocos, ya que el celo de los misioneros españoles les llevó a quemar numerosas obras mayas identificadas como manuales de brujería, tenemos varios manuscritos postcolombinos escritos por indígenas a quienes los frailes habían enseñado a registrar su lengua por medio del alfabeto castellano. En estos libros anotaron los indígenas todos los restos que de su ciencia antigua lograron reunir. Entre los que conocemos, escritos en maya, están básicamente los "Libros del Chilam Balám", y el "Popol Vuh" o "Libro de los quichés.

"POPOL VUH" (o "Libro del Indígena Quiché")
Tal vez es la obra maya más grande y el documento conocido más importante sobre la religión maya. El Popol Vuh refleja la cultura quiché de las tierras altas de Guatemala. Dicho texto sagrado es similar a otros libros religiosos y a otros textos mitológicos de diversas religiones (por ejemplo, la Biblia y mitología griega).
El libro del Consejo Indígena Quiché, llamado Popol Vuh por Brasseur de Bourbourg, fué escrito originalmente en piel de venado, luego transcrito en 1542 a letras latinas por Fray Alonso del Portillo de Noreña. La copia que sobrevivió del Popol Vuh procede de la obra del dominico Fray Francisco Ximénez, quien entre 1701 y 1703 copió y tradujo el manuscrito al español, mientras era párroco en la ciudad de Chichicastenango. La transcripción original de Ximénez, junto con la traducción española que la acompaña, se encuentran en la actualidad en la Biblioteca Newberry de Chicago.
El Popol Vuh contiene numerosas narraciones (mitos, ritos y figuras esotéricas) que forman una unidad religiosa en su conjunto. Nos revelan la manera de concebir el mundo, los dioses y la vida de los mayas. El Popol Vuh es la historia maya de la creación en la que se describe cómo los dioses formaron la tierra a partir del caos y crearon la luz y la vida. Después crearon al hombre del maíz para que fuera el guardián del universo. Hasta hoy, los mayas todavía consideran a la tierra como sagrada y el maíz aún es la base de su alimentación.
La obra está dividida temáticamente en tres grandes secciones: la primera relata los primeros orígenes del mundo; la segunda, las hazañas míticas de las dos parejas de gemelos y los orígenes de los hombres modernos y de la civilización del maíz; y la tercera, la historia legendaria de los quichés, terminando con una lista de reyes que abarca hasta 1550.

En la mitología maya contenida en el Popol Vuh destaca el episodio de los héroes gemelos y su descenso al reino de ultratumba. Se piensa que este mito es una recopilación de muchos mitos mayas y, como a tal, tiene un significado mucho más profundo que la historia que él implica. Cuenta los ideales del maya antiguo y sus creencias.

Masones ¿ Secta,religion,espiritismo,magia?


Seguramente, cuando estudiamos historia en el colegio escuchamos miles de veces los nombres de José Miguel Carrera, Bernardo O´Higgins, Manuel Blanco Encalada y Pedro Montt, quienes compartían diferentes ideales políticos, religiosos y sociales. Es el caso, además, de Arturo Alessandri Palma, Carlos Ibáñez del Campo y Salvador Allende, entre otros, separados por diferentes épocas. Sin embargo, a todos ellos los une un pasado en común. De alguna manera todos ellos y muchos más se vincularon a la Masonería u organismos que funcionaban como Logias como el caso de las Lautarinas.

Quién podría imaginar que integrantes de la derecha y la izquierda política chilena pertenecen a una orden secreta, que en este último tiempo ha experimentado una apertura ante la sociedad: La Masonería.-

Gran parte de las personas tienen un concepto de ella, que nace debido al nivel de desconocimiento que existe. Algunas veces, estas definiciones no son las más apegadas a la verdadera esencia de un masón.

En la página oficial de la masonería chilena se narra así el origen de la orden: “La masonería que da origen a la actual "Gran Logia de Chile", surge en el puerto de Valparaíso el 7 de julio de 1850, al fundarse "L'Etoile du Pacifique" por un grupo de artesanos franceses emigrados al principal puerto chileno. Tres años más tarde, de su seno, por iniciativa de Manuel de Lima y Sola, se funda la "Unión Fraternal", primer taller masónico formado por chilenos y de habla castellana. El 24 de mayo de 1862 "Unión Fraternal", "Fraternidad" (de Concepción), y "Orden y Libertad"; (de Copiapó) se independizan del Gran Oriente de Francia y, junto a la Logia "Progreso" fundada en Valparaíso el mes anterior, dan origen a la Gran Logia de Chile”.

El origen de la logia en el mundo aún no es claro, lo que si se conoce es que la historia de la masonería está íntimamente ligada a la historia de los constructores, arquitectos y albañiles de la antigüedad. Existen muchas personas que afirman que el origen de esta fraternidad es milenaria, y se relaciona con la construcción del Gran Templo de Israel a cargo del Rey Salomón, la sitúan en el antiguo Egipto, Grecia o Roma, incluso en las Constituciones de Anderson (1723) y además se remontan a la era de Adán y Eva hasta pasan por Jesucristo. Todo esto es falso y son simples alegorías y se relaciona con metáforas masónicas que pretenden ilustrar los principios y valores de la orden.

El principio de la fraternidad se remonta a Europa, en la Gran Logia Unida de Inglaterra. Los primeros indicios de su existencia se remontan al siglo XIII, época en que algunos albañiles (en francés, maçons) comenzaban a independizar sus gremios de la tutela de los benedictinos. Con el paso de los siglos la Orden comienza a esparcirse por todo el mundo, pero es en Estados Unidos donde encuentra su mayor fuente de crecimiento, ya que destacados fundadores de esa nación como Washington y Franklin entre otros fueron destacados miembros de logias que se instalaron a fines del siglo 18 en la ex colonia inglesa. Estados Unidos fue concebido como una nación basada en los simbolismos de la Masonería. La ubicación de sus principales edificios y monumentos en su capital, Washington están trazadas de acuerdo a símbolos masónicos. La primera piedra de la sede del Congreso de Estados Unidos: El Capitolio inició su construcción tras la colocación de la primera piedra durante un rito masónico que fue encabezado por el propio George Washington.

En Chile, como en todos los países donde se ha establecido, la Masonería ha tratado de desarrollar sus principios de moral y de cultura y de realizar su obra de bien social. Estos postulados no se han cumplido del todo, ya que siempre surgen situaciones que atentan contra dichos proyectos.-

¿Quiénes pueden ingresar a una logia?

El ingreso a la orden se produce únicamente a través de la invitación de un miembro de la logia, que ve características que sobresalen entre otros hombres. El futuro postulante posee virtudes que ameritan su ingreso como “ser un hombre digno, amante del derecho, de la virtud, defensor de la inocencia ultrajada, y de los ofendidos por la mentira, la calumnia o la injusticia”, según la revista oficial de la masonería chilena.

El iniciado en la orden masónica debe cumplir ciertos requisitos, según la “Revista Masónica de Chile” edición 5/6, año 2007 señala “la orden elige hombres partiendo por el principio de la honradez ordinaria”, además “el propuesto debe buscar su perfección personal. Incluso superando sus defectos de herencia, empezando por conocerse así mismo” y el último requisito y más importante “estar dispuesto a trabajar por el bien de la humanidad”.

Postulados de la Masonería

La pregunta surge por si sola ¿En qué creen los masones? El Gran Maestro Juan José Oyarzún ha explicado en diversas entrevistas que hoy como ayer, la masonería cree que una sociedad mejor que la actual puede y debe ser construida con el concurso de los principios de la orden y también de los valores que ellos conllevan. Oyarzún agrega que todo hombre tiene derecho a contemplar el mundo desde su lugar y ese es su horizonte y derecho y se rechaza a todo aquel que intente imponer un horizonte pregonando que es el único real y verdadero. Dice que a la Logia concurren los masones a lograr el diálogo para evitar el peligro del silencio. A reconquistar un espacio para la razón donde han tratado de amordazarla. La orden es una institución esencialmente humanista, le preocupa e interesa el bien estar del ser humano, todo pensamiento o actos que realiza van en beneficio de ellos, así se define en la “Revista Masónica de Chile”, por este motivo que precisa ciertos postulados en su pensamiento, como la libertad, igualdad, fraternidad, tolerancia, humanismo, universalidad, filantropía y laicismo. Podríamos definir cada concepto pero se volvería interminable. La virtud que la fraternidad destaca en su corriente es la tolerancia, definimos tolerancia como “la capacidad de un individuo de aceptar una cosa con la que no está de acuerdo”. Es este valor uno de los pilares fundamentales dentro de la orden. La falta de tolerancia ha llevado a la humanidad a cometer los más grandes crímenes y desgracias en nuestra historia.

Otras miradas de la masonería

Según el antropólogo Milkan Aymans, la masonería “sigue siendo una especie de secta demasiado exclusiva e influyente que segrega a una cantidad importantes de personajes”. El profesional indica que los masones son contradictorios ya que “albergan en su seno a personas con miradas muy distintas de la realidad” en este caso se cita a “Salvador Allende y Augusto Pinochet".
Aymans además admite que actualmente la masonería tiene una influencia tremenda y que no la ha perdido con el tiempo sino que la “solidificado y aumentado”, “hoy todas las instituciones políticas en Chile tienen miembros importantes de las logias masónicas” declara el antropólogo y finaliza “la influencia masónica debe ser importante siempre y cuando estén dentro de la lucidez y reflexión”.

Grandes mentiras

En el ámbito religioso, se cree que los rituales masónicos son una ofensa y blasfemia en contra de Jesucristo y la Iglesia Católica, esto ocurre al grado de especulación de las personas. Pero esto se contradice con uno de los principios de la logia que señala el respeto por las creencias ajenas y los llama a ser tolerantes.

Visión de la Iglesia Católica
El vicario general del arzobispado de La Serena, el padre Marcelo Gallardo, da a conocer desde una mirada muy general la visión de la masonería por parte de la Iglesia Católica, comentando acerca del conflicto eclesiástico-masónico que ha existido por siglos entre estas dos grandes instituciones el cura señala que “los masones frente a cualquier grupo que tenga una mirada que obstaculiza a libertad y desarrollo del ser humano, van a tener una tendencia negativa frente a esta como ocurre con la Iglesia”. El sacerdote además explica que el conflicto eclesiástico-masónico tiene sus inicios en la Revolución Francesa la que tuvo un fuerte rechazo hacia la iglesia católica y que fuera impulsado por masones. Además Gallardo asevera que “la masonería es una religión sin dios” ya que no posee un referente explicito y agrega que “este grupo no es una secta y que todos los movimientos o grupos tienen ritos, incluso dentro de la iglesia católica existes corrientes que tienen sus ritos y practican el secretismo”.
El padre Marcelo Gallardo finaliza y alude que la masonería “mira en menos al hombre religioso que deja un espacio en su vida para dios”. Actualmente dentro de las logias masónicas existen personas que son católicos y están insertos en estos dos grupos, ¿tendrán algún problema?.

Paramentos
Otra cosa que identifica a los masones es su vestimenta la que entre ellos recibe el nombre de “Paramentos”, consiste en un “mandil”, tela que cubre la parte delantera de su pelvis, además utilizan una banda terciada de colores blanco y rojo.
El mandil tiene un significado especial, representa un overol que utilizan para realizar su trabajo (simbólicamente), en los recién iniciados este mandil (blanco) posee una extensión hacia arriba cubriendo su pecho, esto también posee un significado, según Juan Pérez integrante de una logia masónica, este mandil intenta cubrir a los aprendices del trabajo que realizan, protegiéndolos ante cualquier cosa que los pudiera lastimar ya que no están aun preparados para resguardarse solos. El grado de aprendiz es el primero de los 33º desconocidas categorías para la sociedad común.

¿Por qué se atribuye a la Masonería tanta influencia en la vida política y social del país?
Mientras Gobernaba Chile Juan Esteban Montero, que no era masón, la Gran Logia era regida por Eugenio Matte Hurtado, quien el 2 de junio de 1932 encabezó una reunión secreta en San Bernardo de militares y civiles, quienes organizaron un golpe contra el gobierno. En ella participaron Marmaduque Grove, el general Arturo Puga Osorio, los coroneles pedro Lagos Ariztia y Leocadio Arcaya, el mayor Aurelio Concha.
Entre los civiles estuvieron Carlos Dávila, Juan Antonio Ríos y Agustín Vigorena. Todos ellos con excepción de Dávila eran masones. El 4 de junio Juan Esteban Montero renuncio a la jefatura de estado, entregando el mando a una Junta Militar compuesta por el general Arturo Puga, ex Gran Maestro de la Gran Logia de Chile.
Tras los covulsionados días se llamó a elecciones, resultando ganador el ex presidente Arturo Alessandri Palma, otro masón, que se hallaba en ese momento en el exilio. Tras ello, la tradición cívica chilena volvió a su normalidad. La historia reconocería luego que se trató de iniciativas individuales, y no de la propia orden masónica chilena. Claro que con los años ha costado muchos años borrar la imagen de siniestros conspiradores golpistas que adquirieron los masones con esta desgraciada agresión a la democracia.

El espiritismo y la Masoneria en Chile.

El espiritismo comenzó a difundirse por el mundo luego de la conocida experiencia de las hermanas Fox, en Estados Unidos, el año 1848.

El fenómeno se divulgó rápidamente desde Norteamérica a Europa haciendo furor en la alta sociedad y transformándose en una moda. Hombres y mujeres se reunían en sus salones para invocar a los espíritus. Estas entidades respondían moviendo objetos, por lo cual se llamó al fenómeno “mesas giratorias” o “danza de las mesas”. Más tarde se elaboró un sistema para que el espíritu se comunicara usando el alfabeto por medio de golpes y luego se adaptó un lápiz a una pequeña cesta que se desplazaba sobre un papel, escribiendo. Poco después adquirió protagonismo el médium, una persona – normalmente una mujer o un niño – que servía como canal para que el espíritu escribiera o hablara.

El más conocido investigador y divulgador de este fenómeno fue el francés Hippolyte Léon Denizard Rivail (1804-1869), conocido por su seudónimo Allan Kardec, autor de obra titulada “El Libro de los Espíritus” (1857), acerca de la naturaleza de los espíritus y el mundo de estas entidades.

En breve, el espiritismo creó una cosmovisión distinta a las existentes hasta entonces, sus adeptos se negaron a constituirse en una institución con jerarquía, repudiaron a las iglesias y a su clerecía, manteniendo su independencia.

El interés por el espiritismo surgió en Chile a partir de una traducción que se hizo en Chillán, en 1862, del libro de Allan Kardec. Su lectura fue inmediatamente condenada por la Iglesia, pero en los círculos liberales – donde se hacía gala de librepensamiento – despertó mucho interés. Diez años más tarde ya existía en Santiago un centro espiritista.

Destacados personajes de las letras y de la intelectualidad participaron activamente en actividades de esta naturaleza, como Eduardo de la Barra, Jacinto Chacón y sus sobrinos Arturo y Ricardo Prat Chacón.

El masón Jacinto Chacón actuó como médium a partir de 1875, creando un círculo espiritista en Valparaíso, en el cual también participaba su esposa, Rosario Orrego. A estas sesiones se unió el sobrino de ambos, Arturo Prat Chacón, anhelando comunicarse con su hija y su padre fallecidos. La esposa de Prat, Carmela Carvajal, siguió participando en estos encuentros después de la muerte del héroe para mantener contacto con su espíritu.

Uno de los detractores de esta actividad fue José Ramón Ballesteros, que en 1874 escribió: “El espiritismo ha llegado a ser, en los tiempos que corren, el credo religioso de muchas personas que ayer no más formaban en las filas del racionalismo y del libre pensamiento”. Poco más tarde, sin embargo, él mismo fue conquistado por el espiritismo y se transformó en uno de sus divulgadores.

Señala Manuel Vicuña en su obra “Voces de ultratumba. Historia del espiritismo en Chile” (Santiago, 2006) que “los padres fundadores del movimiento espiritista ya en la década de 1870 procuraron instruir a los obreros, en conferencias impartidas en el Instituto Nacional, sobre las bondades de la ciencia moderna como liturgia laica del conocimiento que celebra la magnificencia de la creación divina”.

Gran crítico del espiritismo fue Juan Enrique Lagarrigue, quien escribía en el diario El Ferrocarril, de Santiago, el 12 de septiembre de 1907, diciendo que “puede considerarse al espiritismo como una temible epidemia de las almas que hace peligrar la

razón y que fomenta el más deplorable orgullo, tornando a cualquier individuo, por desprovisto que se halle del saber en una especie de maestro soberano”.

Lagarrigue era materialista y había visto dificultado su ingreso a la Masonería en 1878 porque negaba la existencia de Dios y no creía en la existencia del alma. No obstante, fue iniciado en la Logia Verdad Nº 10, el 9 de julio de ese año, y fue un gran intelectual chileno, difusor del positivismo.

Hacia 1900, había centros y círculos espiritistas en distintas ciudades y pueblos de Chile y proliferaron incluso entre los obreros de las oficinas salitreras.

Se publicaron varias revistas de divulgación, partiendo por la Revista de Estudios Espiritistas, Morales y Científicos, publicada en Santiago, entre 1875 y 1877, a la que siguió la Revista Espiritista, editada en Valparaíso en 1887.


La Revista de Estudios Psíquicos, de Valparaíso, publicada entre 1905 y 1919, era el órgano del Centro de Estudios Psíquicos de Valparaíso (Ex Jacinto Chacón) y del Centro Eduardo de la Barra, de Santiago, y era la continuación de ¿A dónde Vamos?, Revista mensual de Estudios Psicológicos, publicada en Santiago, entre 1902 y 1905.

En 1904 el Centro “Eduardo de la Barra” reunió a más de 200 personas para celebrar el centenario de Allán Kardec, con una velada literaria y musical en Santiago, en el Gran Hotel de Francia.

No puede extrañar el interés que despertó el espiritismo entre liberales y librepensadores, porque sus cultores consideraban que la Iglesia Católica era una expresión caduca de la religiosidad, pero no por eso dejaban de ser, al menos en su gran mayoría, creyentes en Dios.

Como ya vimos, entre los masones también despertó interés. El 10 de noviembre de 1873 fue iniciado en Justicia y Libertad Nº 5, de Santiago, el abogado Enrique Barros y Barros, que declaró tener por religión la espiritualista. En 1876 fue acusado por el Obispo de La Serena el receptor de la Escuela de Combarbalá, Rafael Viedma – que posteriormente fue iniciado en la Logia Luz y Esperanza Nº 11 – porque hacía alarde de “impiedad”, negando la existencia de Dios, y por practicar el espiritismo. El 20 de junio de 1902 fue iniciado en la Logia Estrella de Chile Nº 17, de Santiago, Arnoldo Krum Heller, quien en Logia se declaraba teósofo y espiritista.

Krum Heller, sin ser médico, se dedicó a realizar curas con “terapia natural” y tras la muerte de su madre incursionó en el espiritismo, publicando la revista El Reflejo Astral (Santiago, 1901). Derivó luego hacia las doctrinas esotéricas y el rosacrucismo, dejando el país poco más tarde para continuar con un trabajo que lo llevó a ser muy destacado en el esoterismo.

En su obra “Conferencia Esotéricas” (México, 1909), Arnoldo Krum Heller relató cómo había surgido su interés por el espiritismo en Santiago:

“Al pasar por una librería vi una obra de Allan Kardec. Entré a comprarla y me encerré para leerla; era la tabla de salvación que encontré en el océano de mis sufrimientos para aferrarme a ella. Aquella filosofía no me era nueva; la había leído de estudiante, hasta entonces llegaba a sentirla. Me convertí en un espiritista sincero; más aún, fanático en cuanto a la belleza de sus doctrinas.

"Me consolaba, me levantó el ánimo aquella filosofía, pero desde el primer momento me chocó la práctica; jamás llegué a evocar a aquel ser a quien tanto había amado, pues la intuición, la razón, me decían que aquella santa debía estar localizada en regiones superiores, más puras, y que no hacía bien en atraerla a esta mísera tierra y comunicarla, obligándola a hacer manifestaciones inferiores como mover las patas de una mesa en los círculos espiritistas.

"La lógica de la doctrina espírita me convirtió en un espiritista convencido y, como la muerte de mi madre me había insinuado en estas ideas, a ella la había

inmortalizado en mí: cuando evocaba sus recuerdos, sus consejos, la sentía vibrar en mí mismo; esa es la verdadera comunicación espiritual”.

Los masones encontraban coincidencias entre las ideas que proponía la Masonería y las difundidas por el espiritismo, pues ambos creían en la existencia de Dios y en la inmortalidad del alma. Y este acercamiento no sólo se dio en Chile, sino que fue común entre los masones en Francia y en España, por citar sólo dos ejemplos.

En el siglo XX, destacó en el espiritismo el masón Jaime Galté Carré (1903-1965). Abogado, profesor universitario en Valparaíso y Santiago y funcionario de la Contraloría General de la República. Formó parte de la Comisión Redactora del Código Orgánico de Tribunales de ese tiempo y publicó un texto para su enseñanza en la Escuela de Leyes titulado “Manual de Código Orgánico de Tribunales”. El compromiso social que adquirían los masones en esa época, lo llevó a colaborar con el escultismo, siendo elegido miembro del Directorio General de la Asociación de Boy Scouts de Chile, como delegado del Directorio Provincial de O’Higgins, entre los años 1943 y 1950. Fue también Director de la Sociedad Científica de Chile y en política abrazó las doctrinas laicas y democráticas que preconizaba el Partido Radical. Sus inquietudes por lo paranormal, lo llevaron a integrar el grupo que creó la Sociedad Chilena de Parapsicología, entidad en la que ocupó el cargo de Vicepresidente hasta su muerte.

Hijo único del masón Jaime Galté Sabaj no fue extraño que se incorporará a las filas de la Masonería, siendo iniciado en la R. L. Deber y Constancia Nº 7, de Santiago, el 25 noviembre 1937. Ocupó el puesto de Venerable Maestro de su Taller por tres períodos consecutivos, entre los años 1942 y 1945. Posteriormente, estuvo entre los fundadores de la R. L. Prometeo Nº 101.

El hermano José Bravo Llantén, en su artículo “Jaime Galté Carré, un masón insólito” (Anuario Nº9, Pentalpha Nº119, 1993), nos da a conocer detalles de la vida de Galté en el espiritismo.

Jaime Galté tuvo un sueño en el que su difunto padre le indicaba que había dejado un paquete con dinero y otras pertenencias para su madre. Llegó entonces a Valparaíso, ciudad que nunca había visitado y fue al hotel que había visto en sueños, encontrando las cosas que su padre le había mencionado. Tras esta inquietante experiencia comenzó a desarrollar sus facultades paranormales, aconsejado por Tomás Ríos González y Ricardo Prat, hermano de Arturo Prat Chacón, dedicándose a partir de entonces al espiritismo.

“Era capaz de caer en trance a voluntad, en cualquier momento y en escasos minutos.

“De todos los personajes que lo visitaban, encarnándose en él, el que le dio renombre internacional, fue un médico suizo-alemán, Erick Halfanne, cuya existencia terrena logró comprobarse. El doctor Halfanne, ‘mi doctor’, como le decía Galté, había muerto en Bolivia allá por el año 1906. Pero este ‘doctor’ no habló jamás a través de sus labios. Sólo escribía sus mensajes con las manos de Jaime Galté, con una enorme letra muy diferente a la suya y con una precisión muchas veces comprobada, diagnosticaba por escrito enfermedades y dictaba tratamientos con remedios modernos, a veces desconocidos en Chile.

“En cambio, Mister Lowe, el otro personaje que se le incorporaba, se expresaba de viva voz, por su intermedio. Su presencia se anunciaba, también, en el rostro de Galté. En su garganta, cuerdas vocales y labios, se producían extraños sonidos como si Galté estuviera bebiendo ansiosamente. Luego emergía una voz profunda, llena de vibraciones y de lenguaje metafórico”.

“Según recuerda su hija Sonia, el Dr. Erick Halfanne se dio a conocer, por primera vez, en una ocasión en que un matrimonio amigo, los Bachelet, tenían una hija

enferma y recurrieron a su padre para que a través de su condición de médium invocara la ayuda del médico que trataba a la niña y que había fallecido pocos meses antes. Este médico pediatra manifestó a través de Galté que no podía atenderlo porque ‘estaba cumpliendo otra misión’, pero que vendría otro médico a ayudarla. Así fue como se incorporó, por primera vez, el Dr. Halfanne en el cuerpo de su padre.

‘Mi padre lo invocaba a voluntad, continúa recordando Sonia, caía en trance cerrando los ojos y respirando profundamente y él nos contaba que sentía un adormecimiento que partía de los píes y de la cabeza y al juntarse en el plexo solar, comenzaba a incorporarse el Dr. Halfanne. Su cara cambiaba de expresión deformando sus facciones, su brazo derecho, sobre todo su mano, se ponían torpes y cada dedo se movía como si fueran de otra persona. Luego tomaba un lápiz y una hoja de papel y comenzaba a escribir rápidamente con una letra grande, muy distinta a la suya propia’.

“El otro personaje que se le incorporaba, Mr. Lowe, nunca se manifestó por la escritura, sino que por la voz. Cuando Galté caía en trance, hablaba con una voz con acento ‘agringado’ y en un tono muy suave y bondadoso. Nunca se supo exactamente quién era y los que lo escucharon pensaban que podía ser un filósofo, un místico o un humanista inglés. Algunos pensaban que usaba ese nombre para entregar un mensaje de amor (love).

“Los días domingo se reunía en casa de Jaime Galté un grupo de personas de alto nivel intelectual, la mayoría profesionales, para escuchar las enseñanzas de este personaje y para hacerle preguntas, pues aceptaba entrar en diálogo con ellos.

“Estas sesiones con Mr. Lowe fueron tomadas taquigráficamente y fueron publicadas en dos libros cuyos nombres son:“Ante el Umbral” y “En el umbral”.

“Pero fue, sin duda, el Dr. Halfanne el que cambió la vida de Jaime Galté y le dio renombre internacional por sus curaciones. A través de él examinaba, diagnosticaba y recetaba a los distintos pacientes que acudían a él, cuando la medicina tradicional y científica se declaraba impotente. Testigo de ello fueron distinguidos médicos de ese tiempo: Cruz Coke, Alessandrini, Francisco Becca, Santiago Barrenechea, Ignacio Díaz, Roberto y Francisco Donoso, etc., y distinguidos hombres públicos y profesionales como el abogado Miguel Schweitzer (padre), el periodista Ricardo Boizard (Picotón), el dibujante Jorge Délano (Coke), el diplomático Francisco Madrid, el venerable hermano Horacio Hevia, el abogado y profesor Eduardo Chiorrini Alberti, primer Presidente de la Sociedad Chilena de Parapsicología que Jaime Galté contribuyó a fundar el año 1962, etc., etc.”.

A lo largo de su vida realizó muchas curaciones, algunas a distancia, viajando en espíritu a ver al enfermo.

En la actualidad, hay muchos masones que continúan trabajando activamente en grupos espiritistas, abocados fundamentalmente a la sanación de enfermos y a la búsqueda del conocimiento de una realidad que está más allá de la materia. Para la Masonería, que invita a todos sus adeptos a la búsqueda incesante de la verdad, esta es otra puerta para acercarse al conocimiento.

lunes, 12 de diciembre de 2011

Consecuencias de las Leyes Kármicas


Las faltas cometidas traban la evolución del alma, de modo que el karma indica el camino para su liberación, para su progreso espiritual.

Los efectos dañinos que muchas veces los seres, individual o colectivamente pasan, resultan de la acción expiatoria del karma, para el reajuste de las almas que habitan el orbe planetario.

Según la Ley del Karma, el dolor, el sufrimiento y las dificultades tienen el significado de reaproximarnos al Padre, debiendo ser recibidos con aceptación y buen ánimo, visto que, sanados, abren las puertas para una nueva vida.

Así, las enfermedades y los trastornos kármicos no pueden ser vistos como condenatorios, implacables, sino de efecto transitorio, con el fin de corregir errores del pretérito y devolver al ser humano el equilibrio espiritual mediante las leyes del Universo.

Cabe indagar si el espíritu tiene conocimiento de lo que irá a encontrar durante su próxima existencia en el cuerpo físico, Allan Kardec en El Libro de los Espíritus, ítem 258, explica que “Elige por sí mismo el género de pruebas que quiere sufrir, y en esto consiste su libre albedrío”.

El espíritu al reencarnar no es un recién llegado a la Tierra. Trae experiencias de vidas pasadas que pueden ayudar en su adaptación al cuerpo físico al cual se integrará. Y, también, no dará una zambullida en las tinieblas, ya que conoce las dificultades que podrá encontrar. En contrapartida, la vida cobrará, del ser humano, la responsabilidad de enfrentarlas con optimismo, reconociendo que en esa acción podrá salir vencedor.

La Ley Kármica establece que las acciones practicadas por el ser humano quedan gravadas en su periespíritu, como marcas que actuarán directa o indirectamente en una existencia, actual o futura. Las buenas acciones causan salud, bienestar y alegría, mientras que las malas acciones son responsables del dolor y del sufrimiento. Esas impresiones gravadas en el periespíritu constituyen el substrato del karma de cada uno.

El Concepto de Karma Entre las Personas

Las ideas que los seres humanos tienen sobre el karma, convergen hacia una aproximación de conceptos. Existe una creencia, más o menos general, que ciertas enfermedades y fatalidades están relacionadas a predestinaciones personales, tal vez a débitos del pasado o a la voluntad de Dios.

Entre los árabes, hay una expresión conocida con el nombre de mac-tub, para designar lo que ya está escrito en la vida de cada uno.

Existe, también, un recurso frecuentemente empleado por las personas, cuando procuran consolar a alguien que esté pasando por pruebas, diciéndole que debe conformarse, porque esa fue la voluntad de Dios.

En verdad, esa es tan sólo una manera de decir, que la vida humana es regulada por las Leyes Naturales, creadas por Dios, a las cuales todos los seres humanos están vinculados.

Los judíos, en la época del inicio del Cristianismo, sabían que muchas enfermedades podían ser debidas a faltas cometidas en el pasado, de la propia persona o de sus padres, tanto es así que al llevar un ciego de nacimiento para que fuese curado por Jesús, los discípulos preguntaron: “Maestro, ¿quién pecó, éste o sus padres, para que naciera ciego?. Jesús respondió: “Ni él pecó, ni sus padres; sino que fue para que se manifieste en él las obras de Dios”, como está en Juan, 9, 1-3, ha citado.

Si a Jesús no le extrañó la manera como la pregunta le fue formulada, fue, probablemente por ser común, en la época, el concepto de que ciertas enfermedades pueden ser causadas por faltas cometidas en el pasado, por la propia persona o por sus familiares.

El Olvido de la Faltas Cometidas

Mirando de proteger a las criaturas, el Supremo Poder y Sabiduría que rige el Universo, las libró del natural recuerdo de sus vidas anteriores.

En verdad, sería una pretensión muy grande para los seres humanos, espiritualmente imperfectos, querer saber todo lo que hicieron, aunque tan sólo fuera en la última encarnación en el planeta Tierra. Tal vez no pudiesen soportar el peso de las emociones causadas por el conocimiento de las faltas que habían practicado, o de las injurias que habían sufrido.

Lo importante para cada uno no es acordarse del pasado, sino saber lo que puede ser hecho en la presente existencia, partiendo de la situación en que se encuentra, y de los recursos que dispone para perfeccionarse espiritualmente, basándose en las enseñanzas de los maestros y orientadores espirituales que le son enviados, a través de diferentes corrientes religiosas o filosóficas.

El olvido es una ley que puede ser observada por la propia persona, que no recuerda hechos ocurridos, no solamente, en existencias pasadas, sino también, de hechos normales de la vida actual.

Y, aunque sean recordados, sus impresiones se mantienen en la memoria cerebral durante la vida física, y pasan automáticamente hacia la memoria del periespíritu, juntándose la memoria preexistente,

de vidas anteriores.

La verdad, las causas de las enfermedades kármicas, así como otros sucesos de vidas anteriores, son generalmente olvidadas.

Todavía, ciertos hechos, entre los cuales pueden estar los causantes de males kármicos, son muchas veces vislumbrados a través de la intuición, de la regresión de la memoria, de la revelación o por el despertar de estados subliminales de consciencia, como las preferencias personales hacia ciertas profesiones, o por las artes y aptitudes innatas, que se manifiestan desde la infancia, así como otros sucesos, como el encuentro de personas o de situaciones que traen ocultas reminiscencias.

Sería como un secreto reconocimiento de que algo aconteció, y que la persona está reviviendo lo que ya vio o ya conoció anteriormente, y que trae la emoción de un reencuentro.

Cómo Aminorar los Males Kármicos

La mejor manera de actuar sobre posibles males resultantes de faltas del pasado, consiste en mantener continuamente pensamientos positivos, palabras y acciones centradas en el Bien, a fin de crear nuevas modalidades de karma que puedan equilibrar posibles aspectos negativos del karma preexistente.

Y, si estuviera marcado por el sufrimiento causado por los males kármicos, el ser humano cuenta con la Misericordia de Dios que le concede la oportunidad de encontrar el camino hacia la salud y para su equilibrio espiritual, a través de la práctica del Bien, de la oración, de la fe y por el amor ejemplificado a través de la caridad.

Jesús jamás condenó a alguien por causa de faltas cometidas, sino que dio esperanzas a los que lo buscaban trayendo enfermedades físicas o males del alma, diciéndoles “Tus pecados te son perdonados”, como está en Lucas, 5, 20. Y en el mismo instante de su martirio, tuvo la serenidad de pedir: “Padre, perdónales, porque no saben lo que hacen”. (Lucas, 23, 24).

La Ley del Karma tiene dos atenuantes: la del merecimiento de la persona que haya practicado buenas acciones, con saldo positivo sobre las faltas cometidas, disminuyéndole la extensión del sufrimiento que puede corresponderle; y la Misericordia de Dios, que concede, a sus hijos de buena voluntad, nuevas oportunidades para realizarse en el camino del Bien.

De ese modo, la ley Kármica, que puede explicar la existencia de ciertas injurias, enfermedades, sufrimientos en la vida de cada uno, sin causa aparente, no debe ser considerada como inexorable y fatal, por los pensadores cristianos, visto que sus efectos pueden ser modificados o atenuados por la Ley Mayor de la Misericordia de Dios, por el amor fraterno, por la fe, por la oración, por la práctica de buenas acciones y por la caridad.

Confirmando esa afirmación, encontramos en el Evangelio el maravilloso mensaje de amor fraterno que lava todos los pecados, en la palabra de Jesús al recibir a María Magdalena en la casa de Simón, el fariseo. En su dialogo con el mismo, refiriéndose a ella, le dice: “Sus muchos pecados le son perdonados, porque mucho amó”. (Lucas 7, 47).

Sabiéndose que la caridad es la expresión mayor del amor entre los hombres, encontramos esa misma enseñanza en la primera epístola del apóstol San Pedro, al afirmar: “Y sobre todo, tened entre vosotros ferviente caridad; porque la caridad cubrirá multitud de pecados”.

Vivimos en un mundo de pruebas y dificultades, probablemente vinculadas a errores del pasado, pero Dios nos dio un abanico de oportunidades para romper o modificar los aguijones que nos atan al dolor y al sufrimiento, concediéndonos la oportunidad de promover nuestro propio perfeccionamiento, nuestra reforma íntima, nuestra cura espiritual a través de la vivencia del amor fraterno, a través de la práctica del bien.

El ser humano no nació para vivir inmerso en lamentaciones. Y delante de dificultades que lo afligen, o de males, reales o imaginarios, que lo atormentan, debe encontrar fuerzas en lo recóndito del alma y procurar enfrentarlas con optimismo y buen ánimo, reconociendo que su existencia tiene el significado de una realización de ascensión, de aprendizaje y de realizaciones.

Las enfermedades kármicas constituyen males que pueden ser aminorados y sus causas, aunque desconocidas, pueden ser atenuadas por la utilización de recursos espirituales, cuyas bases se encuentran en la oración, en la predisposición para enfrentar las dificultades, en la práctica del amor fraterno, en la reforma íntima, en la práctica de la caridad sin límites.

Formas de Sufrimientos Kármicos

Para Juana de Angelis, en el libro Plenitud, “Los sufrimientos humanos de naturaleza kármica pueden presentarse bajo dos aspectos que se complementan: prueba y expiación. Ambos buscan educar y reeducar, predisponiendo a las criaturas al inevitable crecimiento íntimo, en la busca de la plenitud que las aguarda”.

Dios, en su infinita Misericordia, da, ciertamente, a sus hijos, penas mucho menores de las merecidas, las cuales no tienen la finalidad de castigarlos, sino de proporcionarles oportunidades de evolución espiritual.

Las pruebas se manifiestan bajo diferentes formas de sufrimientos, de intensidad soportable, para que puedan ser aceptadas con disposición, sin quejas, con el amor que vivifica las acciones renovadoras del alma.

La condición de aceptar las pruebas, con disposición y buen ánimo, tiene el sentido oculto del arrepentimiento que representa el primer paso para la regeneración de las faltas, que, aunque sean desconocidas, están presentes y actuantes a través del periespíritu.

La expiación tiene el sentido de la reparación de faltas más graves, cometidas a los semejantes o premeditadamente a uno mismo, y que causan, en su acción de retorno, serios compromisos orgánicos, psíquicos o sociales.

La expiación constituye una prueba más difícil de enfrentar, y tiene el mismo significado de restituir al ser humano el equilibrio biopsíquico, espiritual y social.

Muchas veces, las consecuencias de ciertos desarreglos, como el de los vicios, ocurren durante la propia existencia y, por ligarse al periespíritu, se proyectan a la vida espiritual futura. Al igual que los vicios aparentemente inocuos, como los del tabaco, provocan maleficios físicos durante la presente existencia, que se proyectan a la vida espiritual, vinculados al periespíritu, que acompaña al espíritu después de su desligamiento del cuerpo físico. Aparte de provocar su acción dañino durante la vida, se proyecta en la espiritualidad y puede comprometer, igualmente, una posible existencia futura en una nueva encarnación..Vale la pena recordar, que el Espiritismo enseña que algunas formas de sufrimiento, aparentemente inexplicables, no tienen vínculos kármicos. Pueden haber sido escogidos por el propio espíritu antes del nacimiento, como forma de elevarse a través de la aceptación de las dificultades, con amor y coraje, a fin de constituir un estímulo para los semejantes, como está en El Libro de los Espíritus, ítem 273, en que un Espíritu puede desear reencarnar entre seres de poca evolución para ayudarlos. “En tal caso desempeña una misión”.

El Karma y las Leyes Naturales

Aunque aparentemente libre e independiente espiritualmente, el ser humano tiene su vida vinculada, entre otras cosas, a las Leyes del Amor, del Trabajo, de la Evolución, de la Reencarnación y del Karma.

La Ley del Amor lo identifica con los demás seres humanos, igualmente hijos del mismo Padre, que distribuye las sinecuras de la vida para todos La Ley del Trabajo enseña que el ser humano debe participar en la realización de cosas útiles para sí mismo y para la vida, identificándose como participante de la obra de la creación del Universo.

La Ley de la Evolución muestra que el ser humano debe seguir su trayectoria ascensional, sin limitaciones, hasta la perfección. Debe comprender, sin embargo, que no puede evolucionar si no se desata de las amarras espirituales que lo detienen.

La Ley de la Reencarnación indica que, el ser humano, tiene necesidad de renovaciones continuas, a través de renacimientos, como oportunidades para alcanzar progresivamente, grados más elevados de evolución.

A través de la bendición de la reencarnación, el espíritu encuentra condiciones de levantarse del pasado, con vistas para el futuro, que será de luz y de amor.

La Ley del Karma oriente al ser humano en el sentido de la rectificación de sus posibles faltas, a través de pruebas y expiaciones, a fin de encontrar el equilibrio biopsíquico, espiritual y social.

Aceptando las tribulaciones de la enfermedad kármica, el ser humano asume, consciente o inconscientemente, la realidad de las consecuencias de sus propios actos que dependen, esencialmente,

de su propia voluntad, de su libre albedrío. Y, si no tuvo preparación o no fue orientado para encontrar la solución de su problema, espiritualmente, tendrá que enfrentar el rescate de sus faltas a través del próximo sufrimiento.

La Ley del Karma trabaja favorablemente con el ser humano, enseñándolo a través del sufrimiento y de las dificultades el camino para alcanzar su perfeccionamiento espiritual, a través del control de las faltas que pudo cometer hacia sus semejantes y a sí mismo.

La Ley del Karma enseña al ser humano que su meta es la perfección, la cual puede llegar por su propio esfuerzo, como alma viviente, sintonizándose con la práctica del Bien, venciendo las dificultades mediante el trabajo y el amor.

Consideraciones Finales

Ninguna persona está sujeta a las acciones arbitrarias del destino. Todo lo que la rodea, de bueno o malo, debe atribuirse a sí misma o a su relación familiar o colectiva, por su propia responsabilidad.

Ella misma puso, alguna vez, en esta vida o en vidas pasadas, las simientes para ello..Tantos sufrimientos humanos pueden tener origen en el pasado. Hoy, cada uno recibe tan solo lo que sembró en sus muchas peregrinaciones terrenas, pues lo que el ser humano siembra tendrá que coger, más temprano o más tarde, según la Ley del Karma. La comprensión de las enfermedades kármicas se fundamentan en el conocimiento de que las faltas cometidas acarrean sufrimiento, como está en El Evangelio según el Espiritismo, ítem 5, al afirmar que: “No hay una sola culpa, por leve que fuere, no existe una sola infracción de la ley de Dios que no tenga consecuencias forzosas e inevitables más o menos molestas”.

Las consecuencias de las faltas cometidas pueden o no ocurrir en la misma existencia, como está en el mismo libro citado: “El hombre no siempre es castigado, (parcial o totalmente) en su presente existencia, pero no escapa jamás a las consecuencias de sus faltas. La prosperidad del perverso no es sino momentánea, y si no expía hoy, expiará mañana, en tanto que el que sufre lo hace como expiación de su pasado”.

Cada ser vive la consciencia que él mismo formó, a través de sus vidas anteriores, porque las existencias tienen continuidad, y nadie puede tener una vida plena en el presente si actuó mal en la vida pasada. Existen, en la vida, innumerables caminos que pueden ser seguidos, y cada uno escoge el que juzga mejor, de acuerdo con su entendimiento y libre albedrío, cabiéndole, con todo, la entera responsabilidad por sus actos. Todo ser humano tiene, dentro de sí, una fuerza en potencia que emana del alma y que se identifica con el Supremo Poder y Sabiduría del Universo, que es Dios, y tiene la responsabilidad de realizar su propio destino, su progreso material y espiritual, y promover la ayuda a sus semejantes. En esta época de dificultades para todos, en que los hombres están enteramente inclinados hacia los bienes materiales y para los placeres inmediatos de la vida, es oportuno recordar que él tiene un modelo de perfección moral, en el Hombre que habitó entre nosotros, y que nos dejó el ejemplo de sus enseñanzas y de su propia vida. Y como enseña Allan Kardec, en El Libro de los Espíritus, ítem 625, Jesús es, para todos los seres humanos, el modelo de perfección moral, afirmando: “Jesús es para el hombre el tipo de la perfección moral a que puede aspirar la Humanidad en la Tierra. Dios nos lo ofrece como el modelo más perfecto, y la doctrina que enseñó es la más pura expresión de su ley, porque estaba animado por el espíritu divino, y es el ser más puro que ha venido a la Tierra”.

El ser humano tiene un modelo de perfección moral y, cuando practica buenas acciones, con amor, establece condiciones para vivir en paz, con salud y alegría, no solamente en el presente sino también en el futuro.

Realizando su propia evolución, y colaborando para el perfeccionamiento de sus semejantes, adquiere condiciones que lo liberan de sus limitaciones kármicas, llevándolo a disfrutar una Vida plena, teniendo como ejemplo nuestro modelo de perfección moral, que nos anima y nos congrega en el camino del Bien.

Enfermedades Karmicas


La palabra karma viene del sánscrito, antiguo idioma hindú consagrado a los cultos en los templos iniciativos, y significa causa y efecto al mismo tiempo. Expresa la ley según la cual toda causa genera un efecto equivalente en sentido contrario, incluyendo el propio destino del hombre.

Este concepto concuerda con lo que enseña Allan Kardec en el libro El Cielo y el Infierno, capítulo VII, ítem 9: “Toda falta cometida, todo mal realizado es una deuda que se ha contraído y que debe ser pagada. Si no lo es en una existencia lo será en la siguiente o siguientes, porque todas las existencias son solidarias las unas con las otras. Aquel que ha pagado en la existencia presente, no tendrá que pagar por segunda vez”.

La misma connotación se encuentra en el Evangelio, cuando afirma: “En verdad, en verdad os digo que todo aquel que comete pecado es siervo del pecado.” (Juan 8, 34).

Contraer deuda o ser siervo del pecado significa atarse a las faltas del pasado, mantenerse estancado sin condiciones de retomar el camino de la evolución espiritual.

Uno de los recursos que la Naturaleza emplea para realizar la liberación de las faltas cometidas, es a través de enfermedades u otras modalidades de perturbaciones que pueden ocurrir en la misma existencia o en una existencia futura.

De ese modo, se comprende que el karma no tiene la finalidad de castigar, sino de armonizar espiritualmente al ser humano, con la ley de la evolución, liberándolo de la estancación causada por las faltas cometidas.

Todos los pensamientos, emociones, sentimientos y actos practicados por la persona, durante su existencia actual, generan karmas específicos que se suman al karma que trae de vidas pasadas, y cuyos efectos expresan el saldo favorable o desfavorable que incide en la vida presente.

Ninguna casualidad rige el destino de las personas. Es la ley del karma que lo coordina todo, ajusta y realiza, en el nivel periespiritual, registrando tanto las acciones favorables como las desfavorables de la vida de cada uno..Si el dolor o el infortunio, sin causa aparente, llama a la puerta, no es debido al castigo de Dios, ni a la fatalidad de un destino cruel. Son, en la mayoría de las veces, el resultado de acciones inflexibles, según las cuales la colecta de cada uno es obligatoria, como resultado de lo que sembró en esta vida o en vidas anteriores, ya que el karma tiene la finalidad de reajustar a las criaturas a la harmonía universal.

La Ley del Karma puede entenderse como resultante de la Ley del Causa y Efecto, del retorno o reciprocidad, según la cual toda acción practicada tiene su retorno equivalente y en sentido contrario. Esta ley tiene su connotación en el Evangelio cuando afirma que “... y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras” (Mateo 16, 27).

En la Naturaleza, esa ley es clara, y nadie espera coger maíz si plantó guisantes.

Según la Ley del Karma, si la persona no tiene disciplina mental para controlar sus actos y cometer faltas durante su existencia, tendrá que enfrentar sus consecuencias en la propia vida o en una vida futura, pues las mismas se mantendrán registradas en el periespíritu y se manifestarán como problemas de retorno en esta existencia, como enfermedades o perturbaciones kármicas en una vida futura.

Si la persona cometió alguna falta con relación a su propio organismo, perjudicándolo de diferentes maneras, como ocurre por el uso de drogas, entregándose a los vicios, a la concupiscencia y a los descuidos de su persona, o si perjudicó a los semejantes y, particularmente, a sus familiares, a los cuales tiene la responsabilidad de ayudar, o si lesionó, de alguna forma, la Naturaleza que le acoge dadivosamente, deberá recibir como retribución, algunas veces en la propia vida o, ciertamente, en la vida futura, el sufrimiento que le corresponde como forma de resarcir la referida falta, la cual está ligada por los vínculos de la Ley de Causa y Efecto.

Causas de las Enfermedades Kármicas

Las faltas cometidas en el pasado, que pueden ser responsables de las enfermedades kármicas, están entre los vicios, como los causados por el tabaco, las bebidas alcohólicas, las drogas, así como por el uso, sin control, de medicamentos psicotropos, utilizados en el tratamiento de disturbios mentales; la agresividad humana, como la violencia, la maldad, el secuestro, el estupro, el robo, el asalto, el terror, el homicidio, la exploración de los semejantes en sus diferentes modalidades; el suicidio premeditado, el sacrificio del organismo por privaciones inútiles y otras formas de agresión al propio cuerpo; el hábito de entregarse a pensamientos negativos, como los impregnados por emociones de odio, celos, envidia, rabia, tristeza, calumnia, maledicencia, melancolía, insatisfacción; los desvíos de la sexualidad y los estados de vida pautados en la ociosidad, en la corrupción, en la liviandad, o en el mal empleo de las posiciones de responsabilidad social o administrativa, perjudicando a los semejantes y constituyendo mal ejemplo para la sociedad.

Las faltas cometidas en el pasado, responsables de los sufrimientos que ocurren en la vida actual, pueden haber sido cometidas por la propia persona o por sus familiares, ya que existen lazos familiares muy estrechos entre los mismos. Esos lazos deben mantenerse, siempre que sea posible, por el cariño que debe unir a las personas, visto que la familia es la primera escuela, para la vivencia del amor fraterno entre los seres humanos.

Todas las personas tienen vínculos muy profundos con sus familiares, vínculos que trascienden a la existencia actual, con lo que el dolor que las azota puede ser no tan solo de factores oriundos de sí mismas, sino también, de sus entes queridos, como nos lo recuerda el mensaje sobre el ciego de nacimiento cuyo mal podría haber sido causado por él mismo o por sus familiares. (Juan 9, 1-3).

Más allá de los vínculos familiares, las personas tienen relaciones colectivas. Ellas pueden haber ayudado o perjudicado a otras criaturas, razón por la cual, aparte del karma individual, existe el karma familiar y el karma colectivo. El karma colectivo se explica en el resultado de accidentes,.catástrofes, muchas personas pueden estar envueltas en el mismo sufrimiento, sin ser por casualidad.

No es sólo la mano sembradora la que produce malos frutos. Ciertos comportamientos aparentemente inofensivos pueden ser dañinos a la propia alma, como el no-aprovechamiento de las oportunidades que le fueron proporcionadas durante la existencia terrena, generan, igualmente, mala cosecha en el futuro. Del mismo modo, la inactividad, la inercia, la ociosidad, la pereza física y mental, son igualmente nocivas al alma, que no puede mantenerse estancada delante de las leyes a las cuales está vinculada.

Toda persona en condiciones de salud compatible con la realización de alguna modalidad de trabajo, debe esforzarse para ser útil a sí misma y al prójimo.

Manifestaciones de las Enfermedades Kármicas

Respetadas las leyes de la herencia, el espíritu actúa en el ser humano como modelo organizador biológico, desde la formación de la célula-huevo, transmitiendo hacia el cuerpo físico las impresiones registradas en el periespíritu, oriundas de las acciones cometidas por la propia alma en anteriores vidas.

Así, ciertas malformaciones y males congénitos y la predisposición para un gran número de enfermedades y trastornos que ocurren durante la vida, son causados por la actuación del espíritu, que proyecta en el organismo, desde el momento de su formación, el contenido del bien o del mal que estuviera registrado en las mallas de su periespíritu.

Las enfermedades kármicas pueden acometer a las personas de todas las edades, y su reconocimiento no se hace a través de los recursos para diagnósticos comúnmente utilizados en la Medicina, los cuales se presentan repetidamente negativos.

La comprensión de las mismas está relacionada a factores que tienen sus causas en faltas cometidas en el pasado, vinculadas a la propia alma.

Entre las perturbaciones que se encuadran como enfermedades kármicas, pueden ser recordadas algunas limitaciones orgánicas y psíquicas, ciertas formas de parálisis, patologías congénitas sin posibilidad de reequilibrio, ciertos casos de esquizofrenia, algunas modalidades de cáncer, de enfermedades degenerativas, la tendencia hacia los vicios, hacia la agresividad, algunos casos de accidentes individuales o colectivos, ciertas neurosis, síndromes de miedo, de angustia, de ansiedad incontenida, ciertos tipos de jaquecas, de insomnio, de depresión, de pánico.

Juana de Angelis, en el libro Plenitud, comentando ciertas formas de trastornos psíquicos, oriundos de causas ocurridas en el pasado, que pueden pasar desapercibidos al los semejantes, afirma: “Transitan, todavía, en la Tierra, portadores de expiaciones que no trazan apariencia exterior.

Son los seres que gimen en conflictos crueles, inestables e insatisfechos, infelices y retraídos, acarreando dramas íntimos que los debilitan, afligiéndolos sin cesar. Pueden presentar una apariencia agradable y conquistar simpatía, sin que se liberen de los estados interiores mortificantes”.

Es la propia consciencia de la criatura quien conoce las causas de su sufrimiento kármico.

Son seres que se comportan como almas penadas que sufren en silencio, aunque haya otros que se lastiman continuamente, sin encontrar alivio para sus angustias y padecimientos.

Se encuadran todavía, como manifestaciones kármicas, ente otras, ciertas injurias, desigualdades sociales y económicas, las dificultades para realizaciones personales en los estudios, en las artes y en algunas iniciativas de la vida.

EL SUFRIMIENTO HUMANO


El sufrimiento es la manifestación del malestar, de dolor físico o moral. Ataca a los seres humanos en todos los países, en todas las edades y de diferentes condiciones económicas y sociales.

El sufrimiento físico puede manifestarse por falta de comodidad, dolores generalizados o por dolores que atacan a cualquier órgano o parte del cuerpo.

El sufrimiento moral, que constituye el objeto del presente trabajo, proviene de acciones más profundas, que incluyen la participación del alma.

En verdad, el sufrimiento del alma está siempre presente, tanto en el dolor físico, como en el dolor moral, visto que el alma participa de todos los actos de la vida, y no puede alienarse en los casos que atañe el sufrimiento humano.

Así, el sufrimiento del alma está presente en todos los casos de sufrimiento físico, y puede manifestarse por síntomas psicosomáticos de ansiedad, aflicción, miedo, depresión, pánico o desespero.

Puede venir, igualmente, como resultado de enfermedades graves en un familiar o de la pérdida de entes queridos, de bienes materiales o frente a problemas económicos, sociales o afectivos.

Puede ocurrir, todavía, frente a sufrimientos de otras criaturas, motivados por catástrofes colectivas, miserias, guerras o agresión que haya hacia los seres humanos.

El sufrimiento del alma puede ser causado por agresiones físicas o morales y se caracterizan por afectar a las personas en su sensibilidad emocional, haciéndolas sufrir. Se manifiesta a través de aflicciones, ansiedad, angustia, miedo o estados de sublevación.

El sufrimiento moral tiene una connotación para cada pueblo y para cada persona, de acuerdo con su concepción filosófica, religiosa o cultural, y expresa el sufrimiento del alma. Un ejemplo puede ilustrar esa observación. Dice la leyenda que, estando San Francisco enfermo, en la cama, fue alimentado con caldo de gallina y, más tarde, supo que el pequeño animal fue sacrificado para servirle de alimento. Encontró que cometieron un sacrilegio, un acto que para la mayoría de las personas es perfectamente natural.

En verdad, el concepto moral puede variar en los diferentes países, pero hay un concepto universal de moral, que consiste en no hacer al próximo lo que la persona no desea que sea hecho para sí misma.

Considerando de un modo amplio, para todas las formas de sufrimiento, unas personas sufren más, otras menos, aunque todas sean visitadas, más tarde o temprano, por alguna modalidad de sufrimiento.

Causas del Sufrimiento

El sufrimiento no es propio del mundo en que vivimos, pues la Tierra es un planeta maravilloso, bello, dadivoso y saludable, posibilitando la vida plena a los seres de los reinos vegetal, animal y humano, en diferentes regiones.

No provienen, igualmente, de la voluntad de Dios que sus hijos estén sometidos a sufrimientos físicos y morales, en situaciones tan diferentes.

No es resultado, tampoco, de la fragilidad humana, pues el ser humano es fuerte y dotado de recursos extraordinarios, pudiendo sobrevivir en diferentes regiones, en condiciones ambientales adversas, aunque los niños de tierna edad sean frágiles, y necesiten de la protección de los adultos para que puedan sobrevivir.

Naturalmente, el sufrimiento no viene por casualidad. Aunque sus causas no siempre puedan ser conocidas, se sabe que es un efecto y todo efecto tiene una causa. Salvo las fatalidades, que no pueden ser controladas, las posibles causas de los sufrimientos deben ser procuradas en la conducta del propio ser humano, donde se encuentran las razones del mal, la culpa de cada uno por sus propias tribulaciones.

Por inmadurez espiritual, por ignorancia u otro motivo, el ser humano comete tres tipos de agresiones: sobre sí mismos, sobre sus semejantes y sobre el medio que le rodea.

Las faltas cometidas hacia sí mismo están relacionadas al mal uso del pensamiento, cuando impregnado de emociones negativas, como las del odio, rabia, envidia, celos, calumnia, maldad, maledicencia; otras, debidas a los vicios, como del tabaco, de las bebidas alcohólicas y de las drogas; a los disturbios de la sexualidad; y los resultantes de descontroles alimentarios; u otras formas de autoagresión, como la pereza, la ociosidad o el exceso de actividades.

Con relación a los semejantes, el ser humano puede cometer faltas por acción o por omisión. Hablando sobre ese tema, el padre Vieira decía en sus Sermones que muchos serán juzgados por las malas acciones que cometieron, pero todos nosotros seremos castigados por la omisión de no practicar el bien, cuando tuvimos la oportunidad de hacerlo.

En relación con el ambiente en que vive, el ser humano comete innumerables agravios al mismo. Son notorias las poluciones del aire, de las aguas y del ambiente, la devastación de los árboles, así como la polución por la energía nuclear, altamente perjudicial a los seres vivos.

Deben ser consideradas, todavía, las malformaciones hereditarias y congénitas, explicables por las leyes biológicas, igualmente dañinas a los seres humanos.

No solamente las causas referidas, sino también las malformaciones kármicas están relacionadas entre las causas del sufrimiento humano. Las acciones humanas son reguladas por la ley de la reciprocidad o de causa y efecto, según el cual toda causa genera un efecto equivalente, igual y en sentido contrario, abrazando el propio destino del hombre. Si la persona practicó el mal y el retorno no ocurre en la misma existencia, podrá acontecer en una existencia futura, bajo la forma de males kármicos, igualmente causantes de sufrimientos del cuerpo y del alma.

Más allá de esas modalidades de acciones causantes de disturbios, el ser humano está, todavía, sujeto a la influencia de entidades espirituales, y de las acciones mentales de otros seres humanos, influyéndole varias modalidades de sufrimientos anímicos y orgánicos.

Sabiéndose que el pensamiento es una forma de energía que puede ser utilizada tanto para el bien, como para el mal, se comprende que las acciones mentales deben ser realizadas con mucha vigilancia, para que sean conducidas hacia fines edificantes, generando la salud, la paz y la alegría.