jueves, 9 de junio de 2011

¿Cuánto tiempo existe entre una reencarnación y otra?


1– ¿Existe un tiempo determinado para reencarnar?

El estado de la erraticidad, como denominaba Allan Kardec (el Codificador del Espiritismo) a la vida espiritual, es variable. Podemos permanecer un año o un milenio. Depende de nuestras necesidades y opciones.

2 - ¿Dónde estamos más tiempo, en la Tierra o en el Más Allá?

Tendemos a permanecer más tiempo en el mundo espiritual, incluso por una cuestión de disponibilidad reencarnatoria. La población desencarnada es mucho más numerosa, cerca de 20.000 millones. No están equivocados los compañeros que hablan de la necesidad de valorar la experiencia humana, considerando que en el Más Allá hay filas aguardando la inmersión en la carne.

3 – ¿No sería una pérdida de tiempo estar tanto tiempo en la erraticidad?

La evolución no está subordinada exclusivamente a la vida física. Ocurre en los dos planos. El Espíritu evoluciona también en el continente espiritual, donde está nuestro hogar.

4 – ¿Qué otro criterio, además de la disponibilidad reencarnatoria, define la duración de la permanencia en el plano espiritual?

Las necesidades del Espíritu. Alguien con graves compromisos espirituales, en virtud de sus desatinos, necesitará regresar a la carne en un tiempo breve, conforme ya comentamos. Un misionero, que acostumbra venir a la Tierra para ejecutar las sagradas tareas en favor del bien común, podrá permanecer siglos en la espiritualidad.

5 – ¿Se permanece más tiempo en el mundo espiritual?

La tendencia es esa, considerándose no sólo la disponibilidad reencarnatoria, sino también el hecho de que la experiencia humana funciona como un grado escolar. El tiempo que el alumno pasa en la escuela es menor que aquel que ocupa con otras actividades.

6 – ¿El regreso a la carne es decidido por el propio interesado?

Depende de su nivel evolutivo. Espíritus más maduros, conscientes de sus responsabilidades, planifican la época de su regreso. Espíritus inmaduros son orientados y conducidos por mentores espirituales.

7 – ¿Y si el Espíritu se rehúsa a reencarnar?

Habiendo necesidad apremiante, sus mentores providenciarán la reencarnación forzosa.

8 – Al ser obligado a reencarnar, ¿será natural que el Espíritu se rebele, que no asuma sus responsabilidades?

Probablemente, al igual que el sentenciado que no se conforma con la prisión a la que fue confinado. Pero, así como la penitenciaría busca detener el comportamiento criminal, la reencarnación forzosa destruye las imperfecciones más groseras del Espíritu que va a reencarnar. Entre «llanto y crujir de dientes», según la expresión evangélica, «él madurará».

El Mundo Espiritual y Nosotros


La gente habla mucho sobre el mundo invisible o espiritual. ¿Dónde está ubicado?

RAÚL TEIXEIRA – Sí, es verdad. La gente habla mucho del mundo invisible, el mundo espiritual, del más allá. En todas las creencias y a través de las diferentes épocas, los seres humanos han tenido la comprensión de la existencia de este lugar más allá de la Tierra, ya sea a través de la intuición o por medio de la revelación de los espíritus.

Sin embargo, debido a la etapa de maduración de los individuos y de las sociedades que éstos constituyen, ha surgido la necesidad de ubicar esta región. Es así como nos comenzamos a relacionar con los Campos Elíseos, con el Infierno, con el Reino de los Muertos, donde creíamos que los muertos, los espíritus, vivían.

Con las enseñanzas que recibimos en el Nuevo Testamento, nos encontramos con Jesucristo ayudando a los espíritus perturbados o hablando con espíritus nobles, lo cual nos ha hecho admitir que aquellos espíritus han venido existiendo a lo largo de la humanidad. No obstante, en el Nuevo Testamento, el Apóstol Pablo afirma que estamos rodeados por nubes de testigos.

En el Libro de los Espíritus, presentado por Allan Kardec, el codificador del Espiritismo, contamos con importante información sobre el hecho de que los espíritus pueden saber acerca de nuestros pensamientos más profundos, como así también influir en nuestros pensamientos y acciones. Esto nos hace pensar que estamos inmersos en un océano espiritual.

Consideremos, entonces, que lo que diferencia el mundo material de aquello que llamamos
mundo de los espíritus o del más allá, es sólo nuestro estado vibracional.

La materia en sí misma impone un descenso de la frecuencia en la que el espíritu vibra, funcionando como si fuese una lámpara de pie.

El mundo espiritual está constituido por el mundo normal primitivo – en este caso el término primitivo no significa inferior o retrógrado, sino que se refiere a lo original, a lo inicial. De este modo el más allá está aquí. Todos nosotros estamos inmersos en él, los vivos y los muertos, separados solamente por las frecuencias en que nos expresamos.

R.E. – El espíritu André Luiz – a través de la mediumnidad psicográfica de Francisco Cándido Xavier – dice que la proporción entre desencarnados y encarnados es de 4 a 1. ¿Se está refiriendo a las
nubes de testigos mencionadas por e Apóstol Pablo?

RAÚL TEIXEIRA – Teniendo en cuenta la proporción que presenta el espíritu André Luiz, podemos reflexionar sobre dos importantes aspectos de la vida en la Tierra.

Si consideramos que la población desencarnada es casi cuatro veces la de los encarnados – al menos cuando se presentó esta proporción – esto significa que realmente estamos sumergidos en un océano de seres espirituales o, si quisiéramos filosofar con Platón, en un océano de “eidos” – de psiquis (en Homero la psiquis separada del cuerpo físico era considerada como un ser más o menos material, eidolon, un fantasma que habita los infiernos (Reino de los Muertos) y aparece en forma de humo contorneado, algo volátil, en forma de sombra.

Por otra parte, si estamos inmersos en este océano psíquico que lo inunda todo, esto nos hace creer que hay una comunicación, un vínculo entre la psiquis que vibra en la misma frecuencia, o en frecuencias similares. Esto reafirma lo que podemos llamar una ley de afinidad, puesto que tendríamos diferentes niveles y tipos de conexiones, que es precisamente lo que vemos por todo el mundo.

Los fenómenos de afinidad nos hacen pensar acerca de los grupos humanos que existen, constituidos sobre la base de sus afinidades, a nivel profesional, artístico, deportivo, religioso, vicioso o criminal.

R.E. - ¿Si existe, por lo tanto, influencia entre ambos mundos, deberían sólo los médiums estar vigilantes de sus actos o esto es válido para cada uno de nosotros?

RAÚL TEIXEIRA – Según el pensamiento de Kardec, por el que todos los seres humanos somos más o menos médiums, y considerando que es raro para nosotros encontrar a alguien que nunca haya sido tocado por los espíritus, sin importar de qué niveles o intensidades de sensibilidad puedan ser, por lo tanto, debido a la ley de afinidades, todos nosotros somos capaces de conectarnos con ondas provenientes de las mentes de otros individuos encarnados (vivos) y también desencarnados (muertos).

El fenómeno de contactos psíquicos es tan común, tan natural, que casi nunca son advertidos por las personas involucradas, exceptuando a aquellos que tienen conocimiento de este fenómeno, y se dan cuenta qué está ocurriendo o, quienes sin embargo, son poseedores de canales mediúmnicos significativos, tienen
o no el conocimiento formal del mismo, y son capaces de observar las ocasiones en que estas influencias ocurren. Desde esta perspectiva, toda persona debería ser cuidadosa con las formas y niveles de actividad psíquica y pensamientos propios, ya que no sólo los religiosos y creyentes están inmersos en este océano psíquico, sino todas las criaturas que viven en el planeta.

R.E. – Según el Espiritismo, la mediumnidad sirve como un instrumento para ayudar a los desencarnados que sufren e incluso a los obsesores. ¿Pueden los espíritus superiores tratar a los espíritus desencarnados sin la contribución de los médiums?

RAÚL TEIXEIRA – En realidad los espíritus superiores son aquellos que tratan a los espíritus sufrientes de cualquier clase y que se encuentran en el más allá.

La contribución que los médiums encarnados brindan al trabajo de los espíritus superiores es de una relevancia mínima, cuando consideramos las condiciones morales – intelectuales generales de los médiums.
Cuando pensamos lúcidamente, no podemos admitir que con el poco tiempo dedicado a las tareas mediúmnicas – es decir cuando se cuenta con médiums aplicados – con una o dos horas a la semana, podemos llevar a cabo un gran trabajo en el servicio de ayuda a los sufrientes u obsesores de cualquier tipo.

Por otra parte, es difícil imaginar que médiums que aún no se han liberado de sus propios vicios, cualesquiera que sean, puedan ofrecer una gran ayuda al mundo invisible: médiums que todavía son prisioneros de pasiones molestas, envidias, celos u odio; médiums que sufren de una seria fobia a los libros (miedo a leer) y que eligen la ignorancia, creando explicaciones falsas para los problemas de la vida, en lugar de buscar las respuestas que el Espiritismo tiene para nosotros; otros médiums que, desafortunadamente están más interesados en presentarse
a ellos mismos con sus pocos poderes y con un ego inflado, en lugar de servir de apoyo y dar lugar a la luz,
la comprensión, la salud y la paz emanando de él o ella hacia todos los demás.

No hay duda de que los médiums encarnados ofrecen su cooperación a los guías invisibles, a través de la tarea a la cual están conectados. Sin embargo, los guías a quienes nos referimos, necesitan estar dotados de un profundo espíritu de comprensión, de un intenso amor por su semejante y de mucha paciencia, de modo que así puedan ayudar en las necesidades del desdichado desencarnado y pasar por alto las deficiencias –casi siempre alimentadas bajo una gran cantidad de justificaciones– de muchos médiums que se presentan diciendo que quieren hacer el bien, pero quienes, en lo más profundo de su ser, no son ni siquiera capaces de trabajar internamente consigo mismos, en el esfuerzo de superar sus malas tendencias o sus limitaciones.

R.E. – Es común para la gente tomar conciencia de su mediumnidad así como del Espiritismo y, por este motivo, tienen el deseo de crear un grupo Espírita. Sin embargo, León Denis, la persona que continuó los trabajos de Kardec, menciona en su libro En lo Invisible, que la formación de grupos requiere reglas y condiciones. Muchos intentos resultan infructuosos, un gran número de grupos no gozan más que de una breve existencia, como resultado de la falta de paciencia, dedicación y cohesión. ¿Basado en su conocimiento y experiencia, podría decirnos cuales serían las mejores pautas para tener éxito en la formación de un grupo Espírita?

RAÚL TEIXEIRA – A fin de alcanzar el éxito en cualquier formación Espiritista, ya sean grupos de estudio Espiritistas o reuniones para practicar Espiritismo, a los que se denomina reuniones (o sesiones) mediúmnicas, es importante prestar atención a algunos pocos puntos que son muy importantes, indispensables:

a- Un Objetivo Superior – el deseo de consagrarse a una actividad virtuosa, aplicando las indicaciones de los espíritus nobles, los guías de la humanidad.

b- El deseo de dar un significado a la existencia corporal – la buena voluntad de superar la ignorancia; el amor por el estudio; amor que se irá desarrollando lentamente, siempre y cuando, la persona interesada se imponga a sí misma la disciplina para ser exitosa; la motivación para servir a los hermanos y hermanas en el camino de la evolución, sin ingenuidad, pero concientes de que la gente es lo que es y que ellos se encargarán del deseo, de la voluntad, y de la iniciativa de aplicar en sus vidas el conocimiento adquirido con el Espiritismo.

c- Saber cómo trabajar en equipo – siempre será complicado formar un grupo Espiritista con absolutistas que quieren ser dueños y en todo momento tener la última palabra; con otros que verdaderamente tienen una actitud de “dejar hacer”, quienes desean complacer a todos en cada situación; y con aquellos a los que no les gusta actuar, servir, trabajar, o moverse, convirtiéndolos en lectores ineptos y polemistas y para quienes es suficiente orar mucho, y transferir las responsabilidades humanas a los desencarnados.

En un grupo Espírita deberíamos ser siempre hermanos y servidores los unos de los otros, sin desviarnos de los principios Espiritistas, tal como Allan Kardec nos los hizo llegar. No deberíamos perder la capacidad de utilizar las enseñanzas de Cristo en alusión a la coherencia que deberíamos tener, en nuestra manera de decir “sí, sí, no, no”. Aquellos que son parte del grupo, serán responsables de desarrollar en sí mismos el gusto por estudiar seriamente el Espiritismo, motivando e inspirando a otros los mismos afortunados caminos.

Seguros de que el Espíritu de Verdad en las páginas Espiritistas nos convoca a amarnos y a instruirnos, deberíamos dedicar nuestros mejores esfuerzos de modo que el grupo Espiritista que se forme,
o aquel en que trabajamos, no se aleje ni siquiera un poquito del amor y de la instrucción, de tal manera que la contribución a la sociedad en la que vivimos, sea madura y estimulante.

R.E. – El Espíritu Emmanuel, guía espiritual del médium Chico Xavier, expresó que para alcanzar el éxito en la ejecución del trabajo Espírita, uno necesitaba disciplina, disciplina, y disciplina. La repetición de la palabra era sólo para enfatizar su importancia vital para el médium, o ¿tiene otros significados?

RAÚL TEIXEIRA – Lo importante es que la repetición de la palabra disciplina, que no es precisamente una figura del lenguaje o el refuerzo de una idea, nos hace comprender cuan importante e indispensable es la disciplina para todo aquel que desee alcanzar alguna actividad en el mundo con perfección.

Por ejemplo, les preguntamos a los músicos y a las bailarinas sobre la disciplina que necesitan para mostrar su talento y recibir el reconocimiento y aplauso del público. Ellos responden que necesitan horas y horas de exhaustivo ensayo, repitiendo una y otra vez, aquello que necesitan perfeccionar, y una dieta equilibrada para que el cuerpo se mantenga en una buena forma. Le preguntamos a actores – de teatro, cine o televisión – y a atletas acerca de la disciplina que ellos necesitan para superarse, y convertirse en verdaderos íconos de la interpretación y vencer sus límites corporales. Ellos manifestaron que requieren horas y horas de exigente ensayo y entrenamiento, que les imponen repeticiones innumerables veces, buen cuidado y ejercitación de su memoria, y respeto por los valores nutricionales de la comida que ingieren, de tal modo que durante las presentaciones todo marche bien,
de acuerdo al plan para alcanzar el éxito.

Los médiums no son diferentes. Hay una necesidad de disciplina en el uso que ellos hacen de todo lo que la vida les ofrece. No deberían comer ni demasiado ni muy poco, sino tanto como su estructura física les demande. Evitar el alcohol – que nos quita la lucidez y control de nuestras acciones – ya que no sabemos en qué momento nos corresponderá hacer el bien.

Sean cuidadosos con el contenido de lo que leen y miran, como así también con los temas que discutan, porque al saber que la mente – el instrumento primordial utilizado en la tarea de los médiums – se impregna con estos productos, que luego pueden interferir en la concentración y en los procesos psíquicos de filtración, además del pensamiento molesto que emerge ante cada escena incorrecta, o algún texto o fragmento de una conversación que uno aprehende.

Tenemos aquí unas pocas razones por las cuales el médium Francisco Cándido Xavier, cuyo tutor espiritual fue Emmanuel, fue capaz de actuar con luminosa y servicial mediumnidad a lo largo de más de 70 años. Él trabajó como un intérprete leal de los Espíritus Superiores además de ser un buen enfermero para los espíritus sufrientes, encarnados o desencarnados, sin siquiera una queja, sin ningún tipo de demanda material, y sin alardear, viviendo la virtud de amar a Dios y al prójimo, más allá de cualquier interés personal, viviendo la virtud de amar a Dios y al prójimo sin ningún interés personal. La disciplina que vivió Chico Xavier lo ha convertido en el más grande modelo de nuestros días, y para los días venideros de nuestro planeta.

> Raúl Teixeira es una de las personas más renombradas dentro del Movimiento Espirita mundial en la actualidad. Médium y orador, el Dr. Teixeira ha disertado en más de 35 países de Europa, Asia, África y América. Profesor de Física, Raúl Teixeira también se ha doctorado en Educación y ha consagrado su vida a la difusión del Espiritismo. Raúl tiene publicados 28 libros Espiritistas, y continúa produciendo muchas obras mediúmnicas a través de la psicografía. Su fundación de beneficencia, Remanso Fraterno, ha ayudado a cientos de jóvenes y niños en riesgo en Niterói, RJ – Brasil.

Duende de Bayonne


Los angéles

En varias ocasiones hemos dado la teoría de las apariciones y la hemos recordado en nuestro último número, a propósito de los extraños fenómenos que hemos relatado. Para una mejor comprensión de lo que sigue, remitimos a nuestros lectores a los mismos.1

Todos saben que en el número de las manifestaciones más extraordinarias producidas por el Sr. Home, estaba la aparición de manos –perfectamente tangibles– que cada uno podía ver y palpar, que apretaban y estrechaban, y que de repente ofrecían el vacío cuando se las quería agarrar de sorpresa.2 Éste es un hecho positivo que se ha producido en varias circunstancias, atestado por numerosos testigos oculares. Por más extraño y anormal que parezca, lo maravilloso cesa de serlo desde el instante en que puede dársele una explicación lógica; entonces, entra en la categoría de los fenómenos naturales, aunque de un orden bien diferente de aquellos que se producen ante nuestros ojos y con los cuales es preciso tener cuidado para no confundirlos. En los fenómenos usuales podemos encontrar puntos de comparación, como el ciego que se daba cuenta del resplandor de la luz y de los colores por el sonido de la trompeta, pero no de las similitudes; es precisamente la manía de querer asimilar todo a lo que conocemos que causa tantos desengaños en ciertas personas; imaginan que pueden operar sobre esos elementos nuevos como sobre el hidrógeno y el oxígeno. Ahora bien, ahí está el error; esos fenómenos están sometidos a condiciones que escapan al círculo habitual de nuestras observaciones; ante todo es preciso conocerlas y ajustarse a ellas si se quiere obtener resultados. Sobre todo es necesario no perder de vista ese principio esencial –verdadera clave de la bóveda de la ciencia espírita– de que el agente de los fenómenos vulgares es una fuerza física, material, que puede ser sometida a las leyes del cálculo, mientras que en los fenómenos espíritas ese agente es constantemente una inteligencia que tiene voluntad propia y que no podemos someter a nuestros caprichos.

¿Había en esas manos carne, piel, huesos y uñas reales? No, evidentemente; no era más que una apariencia, pero de tal índole que producía el efecto de la realidad. Si un Espíritu tiene el poder de volver visible y palpable cualquier parte de su cuerpo etéreo, no hay razón para que no pueda hacerlo igualmente con otros órganos. Por lo tanto, supongamos que un Espíritu extienda esta apariencia a todas las partes del cuerpo, creeremos ver a un ser semejante a nosotros, obrando como nosotros, mientras que no será sino un vapor momentáneamente solidificado. Tal es el caso del Duende de Bayonne. La duración de esta apariencia está sometida a condiciones que nos son desconocidas; sin duda, depende de la voluntad del Espíritu, que puede producirla o hacerla cesar a gusto, pero en ciertos límites que no siempre está libre de transponer. Al ser interrogados sobre este tema, así como sobre todas las intermitencias de cualquier manifestación, los Espíritus siempre han dicho que ellos obran en virtud de un permiso superior.

Si la duración de la apariencia corporal es limitada para ciertos Espíritus, podemos decir que en principio ella es variable y puede persistir mayor o menor tiempo; que puede producirse en todos los tiempos y a toda hora. Un Espíritu, cuyo cuerpo fuese enteramente visible y palpable, tendría para nosotros toda la apariencia de un ser humano; podría conversar con nosotros, sentarse en nuestro hogar como cualquier persona, porque para nosotros sería como uno de nuestros semejantes.

Hemos partido de un hecho patente –el de la aparición de manos tangibles– para llegar a una suposición que es su consecuencia lógica; y sin embargo no la habríamos expuesto si la historia del niño de Bayonne no nos hubiese puesto en el camino, al mostrarnos su posibilidad. Interrogado sobre ese punto, un Espíritu superior ha respondido que, en efecto, se pueden encontrar seres de esta naturaleza, sin que lo sospechemos; agregó que esto es raro, pero que es factible. Como para que nos entendamos es preciso que demos un nombre para cada cosa, la Sociedad Parisiense de Estudios Espíritas los llama agéneres, indicando así que su origen no es el resultado de una generación. El siguiente hecho, que ha ocurrido recientemente en París, parece pertenecer a esta categoría:
Una pobre mujer estaba en la iglesia de Saint-Roch (San Roque), y oraba a Dios para que la ayudase en su aflicción. A la salida de la iglesia, en la rue Saint-Honoré (calle San Honorato), ella encontró a un señor que la abordó diciéndole: «Mi buena señora, ¿estaríais contenta de encontrar trabajo?» –«¡Ah! Mi buen señor, dijo ella, ruego a Dios para que me lo haga encontrar, porque soy muy desgraciada». –«¡Pues bien! Id a tal calle, en tal número; preguntad por la señora T...; ella os lo dará». Después de decir esto, continuó su camino. La pobre mujer se presentó rápidamente en la dirección indicada. –«En efecto, tengo un trabajo para mandar hacer, dijo la señora en cuestión, pero como todavía no se lo he dicho a nadie, ¿cómo ha sido que me habéis venido a procurar?» Entonces la pobre mujer, al ver un retrato colgado en la pared, dijo: –«Señora, ha sido ese señor quien me ha enviado.» –«¡Ese señor! Replicó espantada la señora; pero no es posible: ése es el retrato de mi hijo, muerto hace tres años». –«Yo no sé cómo esto ha sucedido, pero os aseguro que es ese señor que acabé de encontrar al salir de la iglesia, donde yo había ido a orar a Dios para que me asistiera; me abordó y fue él mismo quien me envió aquí».
Según lo que acabamos de ver, nada habría de sorprendente en que el hijo de aquella señora, en Espíritu, haya aparecido con su forma corporal a la pobre mujer para prestarle un servicio –cuya plegaria sin duda él había escuchado– y para indicarle la dirección de su madre. ¿En qué se transformó después? Indudablemente en lo que era antes: un Espíritu, a menos que haya juzgado oportuno mostrarse a los otros bajo la misma apariencia, al continuar su paseo. Esta mujer habría así encontrado a un agénere con el cual había conversado. Pero entonces, se dirá, ¿por qué no se presentó a su madre? En esas circunstancias los motivos determinantes de los Espíritus nos son completamente desconocidos; ellos obran como mejor les parece o, mejor dicho, como ya lo dijeron: en virtud de un permiso sin el cual no pueden revelar su existencia de una manera material. Además, se comprende que su visión hubiera podido causar a la madre una peligrosa emoción; ¿y quién sabe si no se presentó a ella durante el sueño o de otro modo? Y, por otro lado, ¿no era ése un medio de revelarle su existencia? Es más que probable que él haya sido un testigo invisible de la conversación entre ambas damas.

El Duende de Bayonne no nos parece que deba ser considerado como un agénere, por lo menos en las circunstancias en que se ha manifestado, porque para la familia él siempre ha tenido el carácter de un Espíritu, carácter que nunca ha buscado disimular: ése era su estado permanente, y las apariencias corporales que ha tomado sólo eran accidentales, mientras que el agénere propiamente dicho no revela su naturaleza, y a nuestros ojos no es más que un hombre común; si fuera necesario, su aparición corporal puede ser de larga duración para poder establecer relaciones sociales con uno o con varios individuos.

Hemos pedido al Espíritu san Luis para que consienta esclarecernos sobre esos diferentes puntos, respondiendo a nuestras preguntas.

1. El Espíritu Duende de Bayonne ¿podría mostrarse corporalmente en otros lugares y a otras personas como lo ha hecho con su familia? –Resp. Sí, sin duda.

2. ¿Depende esto de su voluntad? –Resp. No exactamente; el poder de los Espíritus es limitado: sólo hacen lo que les está permitido hacer.

3. ¿Qué habría sucedido si él se hubiera presentado ante una persona desconocida? –Resp. Habría sido tomado por un niño común. Pero os diré una cosa: a veces existen en la Tierra Espíritus que han revestido esta apariencia, y que se los toma por hombres.

4. ¿Pertenecen esos seres a los Espíritus inferiores o superiores? –Resp. Ellos pueden pertenecer a ambas categorías; estos son hechos raros, de los cuales tenéis ejemplos en la Biblia.3

5. Raros o no, basta que sean posibles para merecer atención. ¿Qué ocurriría si, al tomar a un ser semejante por un hombre común, le hicieran una herida mortal? ¿Sería muerto? –Resp. Desaparecería súbitamente, como el joven de Londres. (Ver el número de diciembre de 1858: Fenómenos de bicorporeidad.)

6. ¿Tienen ellos pasiones? –Resp. Sí, como Espíritus, tienen las pasiones de los Espíritus según su inferioridad. Si algunas veces toman un cuerpo aparente es para gozar las pasiones humanas; si son elevados, lo hacen con un objetivo útil.

7. ¿Pueden procrear? –Resp. Dios no lo permitiría; sería contrario a las leyes que Él ha establecido en la Tierra; éstas no pueden ser alteradas.

8. Si un ser semejante se presentase ante nosotros, ¿habría un medio de reconocerlo? –Resp. No, a no ser por su desaparición, que se hace de una manera inesperada. Es el mismo hecho que el del transporte de muebles desde la planta baja hasta el desván, hecho que habéis leído al principio.

Nota – Alusión a un hecho de esta naturaleza relatado al comienzo de la sesión.

9. ¿Cuál es el objetivo que puede llevar a ciertos Espíritus a tomar este estado corporal? ¿Es preferentemente para el mal o para el bien? –Resp. A menudo para el mal; los Espíritus buenos se valen de la inspiración; ellos obran sobre el alma y por el corazón. Vosotros lo sabéis: las manifestaciones físicas son producidas por Espíritus inferiores, y éstas son de este número. Sin embargo, como lo he dicho, los Espíritus buenos también pueden tomar esa apariencia corporal con un objetivo útil; he hablado en general.

10. ¿Pueden en este estado volverse visibles o invisibles a voluntad? –Resp. Sí, ya que ellos pueden desaparecer cuando quieren.

11. ¿Tienen un poder oculto superior al de los demás hombres? –Resp. Ellos no tienen más que el poder que les da su categoría como Espíritus.

12. ¿Tienen necesidad real de alimentarse? –Resp. No; el cuerpo no es un cuerpo real.

13. Sin embargo el joven de Londres no tenía un cuerpo real, y entretanto almorzó con sus amigos y les dio un apretón de manos. ¿En qué se convirtió la alimentación ingerida? –Resp. Antes de darles un apretón de manos, ¿dónde estaban los dedos que estrechan? ¿Comprendéis que el cuerpo desaparezca? ¿Por qué no podéis concebir que la materia también desaparezca? El cuerpo del joven de Londres no era una realidad, puesto que él estaba en Boulogne; era, por lo tanto, una apariencia; sucedía lo mismo con el alimento que parecía ingerir.

14. Si se tuviese a un ser semejante entre nosotros, ¿sería un bien o un mal? –Resp. Sería preferentemente un mal; además, no se pueden adquirir grandes conocimientos con esos seres. Nosotros no podemos deciros demasiado; esos hechos son excesivamente raros y nunca tienen un carácter de permanencia, especialmente las apariciones corporales instantáneas, como la de Bayonne.

15. El Espíritu familiar protector, ¿toma algunas veces esta forma? –Resp. No; ¿no dispone él de las cuerdas interiores? Las toca más fácilmente de lo que lo haría bajo una forma visible y si lo tomásemos como uno de nuestros semejantes.

16. Preguntan si el conde de Saint-Germain no pertenecía a la categoría de los agéneres –Resp. No; era un hábil mistificador.

La historia del joven de Londres –relatada en nuestro número de diciembre– es un hecho de bicorporeidad o, dicho de otro modo, de doble presencia, que difiere esencialmente de aquel que abordamos. El agénere no tiene cuerpo vivo en la Tierra; solamente su periespíritu toma una forma palpable. El joven de Londres era perfectamente vivo; mientras que su cuerpo dormía en Boulogne, su Espíritu –envuelto por el periespíritu– fue a Londres, donde tomó una apariencia tangible.

Un hecho casi análogo nos es personal. Mientras estábamos apaciblemente en nuestra cama, uno de nuestros amigos nos vio varias veces en su casa, aunque con una apariencia no tangible, sentado a su lado y conversando con él como de costumbre. Una vez nos vio con bata, otras veces con gabán. Transcribió nuestra conversación y nos la comunicó al día siguiente. Ésta era, como bien se lo supone, concerniente a nuestros trabajos predilectos. Con miras a hacer una experiencia nos ofreció refrescos, y he aquí nuestra respuesta: «No tengo necesidad de ellos, ya que no es mi cuerpo que está aquí; vos lo sabéis, por lo tanto no hay ninguna necesidad de produciros una ilusión».

Una circunstancia bastante singular se presentó en esta ocasión. Ya sea por predisposición natural o como resultado de nuestros trabajos intelectuales –serios desde nuestra juventud, y podríamos decir desde la infancia–, el fondo de nuestro carácter 4 siempre ha sido de una extrema seriedad, incluso en la edad en la que no se piensa sino en los placeres. Esta preocupación constante nos da un aspecto de frialdad, incluso de mucha frialdad; es al menos lo que a menudo se nos reprocha; pero bajo este aparente aspecto glacial, el Espíritu siente quizá más vivamente que cuando se encuentra expansivo exteriormente. Ahora bien, en nuestras visitas nocturnas a nuestro amigo, éste se quedó sorprendido por vernos bastante diferente: éramos más efusivo, más comunicativo, casi alegre. Todo respiraba en nosotros la satisfacción y la calma del bienestar. ¿No es esto un efecto del Espíritu desprendido de la materia?

¿Sufren los animales?


1 - ¿Todos los seres vivos poseen Espíritu?

No. Ellos son dotados de un principio espiritual que se desarrolla progresivamente, a lo largo de los milenios. Eso hasta que alcancen la complejidad necesaria a la conquista de la razón. Serán, entonces, Espíritus.

2 - ¿Existe una escala en ese desarrollo, como una escalera que el principio espiritual iría subiendo, pasando por todas las especies animales y vegetales, hasta alcanzar la razón?

No sabemos exactamente cómo ocurre. Seguramente no envuelve experiencias tan amplias, hasta porque surgen y se extinguen especies incesantemente.

3 – Animales como el gato y el mono, que parecen ejercitar alguna inteligencia, ¿estarían en vísperas de la promoción a Espíritus?

Como ya comentamos, esa transición ocurre en otros planos del infinito y demanda un tiempo considerable. Entre los animales más desarrollados de la Tierra y el Hombre existen insondables escalones.

4 – Algunos animales revelan una inteligencia que sorprende a sus dueños. ¿No demuestra ello que están bien cerca?

Ese «cerca» es relativo. Millones de años, delante de la eternidad, pueden representar en segundos. El animal tiene como centellas de inteligencia. Está muy distante del pensamiento continuo, que caracteriza al Espíritu.

5 - ¿No sería más conveniente que Dios nos creara dotados de inteligencia y discernimiento, sin tanto trabajo, sin gastar tanto tiempo?

Esa misma duda fue levantada por los teólogos en relación a la aparición del Hombre, cuando Darwin formuló su teoría evolucionista. Es más fácil imaginar a Dios moldeando a Adán del barro, que trabajando millones de años el taller de la Naturaleza para crear al ser humano. Sin embargo, Darwin, hoy, está plenamente aceptado por los teólogos, a no ser en los círculos más retrógrados, que aún interpretan los textos bíblicos al pie de la letra.

6 - ¿Ocurre lo mismo con el Espíritu?

Obviamente. Si Dios llevó tanto tiempo para producirnos una vestimenta carnal, ¿Por qué el Espíritu, que es mucho más complejo, debería ser creado con un pase de magia? No tiene sentido.

7 – Si las limitaciones y males físicos se sitúan por el Espiritismo como una respuesta de la ley de causa y efecto a los desatinos humanos, ¿por qué lo sufren los animales, si no piensan, no tienen libre albedrío y, consecuentemente, no tienen deudas a rescatar?

La mujer no sufre los dolores del parto por problemas kármicos. Es una contingencia de la vida. Bendecirá sus sufrimientos, ante la gloria de ser madre. No siempre, por lo tanto, el dolor puede considerarse sinónimo de rescate. Es lo que ocurre con los animales. Limitaciones y males físicos agitan su conciencia embrionaria, preparando el glorioso «parto» del Espíritu.

Richard Simonetti
richardsimonetti@uol.com.br

El hombre de la mascara de hierro


Al traducir para el español las páginas históricas de la Revista Espírita del mes de diciembre de 1859 (RE dic. 1859–V d: Conversaciones familiares del Más Allá – Michel François [Sociedad, 11 de noviembre de 1859], págs. 337-338), específicamente el 5º artículo (V), conversación Nº 4 (d), nos encontramos con una información histórica de altísima relevancia, especialmente en la cuestión Nº 10, donde es confirmada la existencia de un misterioso personaje francés que se creía legendario y que las páginas de la Revue Spirite –Obra que acaba de cumplir su Sesquicentenario de fundación– revelan ahora como siendo real.

El insigne Codificador del Espiritismo, Allan Kardec, conversó en la también sesquicentenaria Sociedad Parisiense de Estudios Espíritas con el Espíritu Michel François que, cuando encarnado (fines del siglo XVII), tenía la profesión de herrador, que a la época era considerado un trabajo de plebeyo. El Sr. Michel François era médium y fue protagonista de la siguiente manifestación notable:(1) un espectro le apareció, ordenándole que fuera a revelar al rey Luis XIV ciertas cosas secretas de gran importancia. Ese espectro era el Espíritu del hermano de dicho rey francés, que cuando encarnado fue encarcelado por el propio Luis XIV, por motivos aún desconocidos, el cual ordenó que le pusieran en el rostro una máscara de hierro, persona que quedó conocida en la Historia como El Hombre de la Máscara de Hierro.

Citaremos la histórica y reveladora Conversación de la Revista en la íntegra, colocando entre la misma nuestros comentarios e investigaciones con letra cursiva.

Michel François
(Sociedad, 11 de noviembre de 1859.)

Michel François, herrador que vivía hacia fines del siglo XVII, se dirigió al intendente de la Provenza y le anunció que un espectro le apareció, ordenándole que fuera a revelar al rey Luis XIV ciertas cosas secretas de gran importancia. Lo dejaron partir hacia la corte en el mes de abril de 1697. Unos garantizan que él habló con el rey; otros dicen que el rey se rehusó a verlo. Lo que es cierto, agregan algunos, es que en lugar de ser enviado al manicomio, él obtuvo dinero para su viaje y la exención de tallas y otros impuestos reales.

Talla: impuesto directo, en Francia, pagado por los plebeyos desde la Edad Media (siglo XII) hasta 1789 (año de la Revolución Francesa). “La palabra talla provenía de la costumbre que los recaudadores tenían de marcar en una talla de madera lo que los contribuyentes habían pagado” (Voltaire). A la época, existían la talla señorial –contribución obligatoria paga al señor feudal por los siervos y los plebeyos– y la talla real –impuesto directo en provecho del tesoro real, pago principalmente por los plebeyos.(2)

En el concepto obsoleto de la división de clases de la sociedad medieval, el herrero Michel François era un plebeyo (propio de la plebe, clase social más baja, que carecía de los privilegios que tenían la nobleza, los eclesiásticos y los militares), el cual –según este precioso documento histórico de la Revista Espírita– quedó totalmente eximido de pagar dichas tallas e impuestos reales, lo que era prácticamente imposible. El hecho de ser eximido de un impuesto real es un claro indicio de que la conversación entre Luis XIV y Michel François realmente existió, como lo confirma la próxima cuestión Nº 7.

1. Evocación.
– Resp. Estoy aquí.
2. ¿Cómo habéis sabido que deseábamos hablaros?
– Resp. ¿Por qué me hacéis esta pregunta? ¿No sabéis que estáis rodeado de Espíritus que avisan a aquellos con los cuales queréis comunicaros?
3. ¿Dónde estabais cuando os llamamos?
– Resp. En el espacio, porque aún estoy errante.
4. ¿Estáis sorprendido por encontraros en medio de encarnados?
– Resp. De manera alguna; entre los mismos me encuentro frecuentemente.
5. ¿Os recordáis de vuestra existencia, en 1697, bajo el reinado de Luis XIV, cuando por entonces erais herrero?
– Resp. Muy confusamente.
6. ¿Recordáis la revelación que queríais hacer al rey?
– Resp. Me acuerdo que yo tenía que hacerle una revelación.
7. ¿Le hicisteis esa revelación?
– Resp. Sí.

Confirmación mediúmnica del importantísimo hecho en sí, es decir, de la conversación que el herrero Michel François tuvo con el propio rey Luis XIV, para llevarle las informaciones secretas del Espíritu comunicante.

8. Habéis dicho que un espectro os apareció y os ordenó que fueseis a revelar ciertas cosas al rey; ¿quién era ese espectro?
– Resp. Era el espectro de su hermano.

Otra notable revelación mediúmnica: la identificación del Espíritu comunicante, como siendo el hermano desencarnado del propio Luis XIV.
9. ¿Podéis decir su nombre?
– Resp. No; vos me comprendéis.
10. ¿Era el hombre designado con el nombre de Máscara de Hierro?
– Resp. Sí.

Ahora es confirmada la verdadera existencia de El Hombre de la Máscara de Hierro –información histórica de altísima relevancia–, que a partir de ahora deja de ser simplemente legendaria para volverse real. Mucho se ha escrito acerca de la vida de este misterioso personaje francés y de su muerte a finales del siglo XVII (otros datan su desencarnación en el inicio del siglo XVIII), el cual fue encarcelado a través de los años en diversas prisiones por razones desconocidas y que permaneció encerrado hasta su fallecimiento, que según algunos tuvo lugar probablemente en la prisión parisina de la Bastilla. Mientras estuvo en la cárcel su rostro fue cubierto con una máscara por orden del rey Luis XIV, su propio hermano, como perfectamente lo confirma esta comunicación.

11. Ahora que estamos lejos de aquel tiempo, ¿podríais decirnos cuál era el objeto de esa revelación?
– Resp. Era justamente el de informarlo sobre su muerte.
12. ¿La muerte de quién? ¿De su hermano?
– Resp. Sí, claro.
13. ¿Qué impresión causó al rey vuestra revelación?
– Resp. Una impresión donde se mezclaban la tristeza y la satisfacción; además, esto quedó suficientemente probado por la manera con que me trató.
14. ¿Cómo él os trató?
– Resp. Con bondad y afabilidad.
15. Dicen que un hecho similar sucedió con Luis XVIII. ¿Sabéis si esto es verdad?
– Resp. Creo que ocurrió algo semejante, pero no estoy totalmente informado al respecto.

Con referencia a este nuevo e interesantísimo hecho histórico, sucedido ahora con otro rey francés, Luis XVIII (Versalles, Francia, 17/11/1755 – París, 16/09/1824), léase la RE dic. 1866–I: El labrador Thomas Martin y Luis XVIII, págs. 353-367. Al respecto, confróntese también nuestra Nota del Traductor Nº 38 en la Revista Espírita de 1858.(3)
16. ¿Por qué aquel Espíritu os eligió para esa misión, justamente a vos, un hombre desconocido, en lugar de elegir a un personaje de la corte que se hubiera aproximado al rey más fácilmente?
– Resp. Fui puesto en su camino, dotado de la facultad que él deseaba encontrar y que era necesaria, y también porque a un personaje de la corte no le habrían aceptado la revelación: pensarían que se informó por otros medios.
17. ¿Cuál era el objetivo de esta revelación, ya que el rey sería necesariamente informado de la muerte de su hermano, antes de saberlo por vos?
– Resp. Era para hacerlo reflexionar sobre la vida futura y acerca del destino a que podía exponerse, como realmente se expuso: su fin ha sido manchado por acciones con las cuales él creía asegurarse un futuro, que podría haber sido mejor con la práctica de aquella revelación.

Y el Espíritu Máscara de Hierro tenía serias razones para dicha advertencia: la Historia registra (4) que Luis XIV, a pesar de gobernar personalmente su reino (régimen absolutista y centralizado: El Estado soy yo) durante 55 años con gran fausto y de proteger las Letras y las Artes, cayó en determinado momento en una ambición desmedida, siendo que su despotismo religioso y lo costoso de sus guerras victoriosas le enajenaron las simpatías de Europa y le valieron el odio del pueblo, precipitando la ruina de la monarquía. Sus propósitos hegemónicos fueron funestos a la larga, los cuales engendraron guerras que a su vez trajeron graves fracasos militares. Todas esas guerras dejaron económicamente exhausta a Francia, junto con los inmensos gastos que demandaron las obras del monarca. Durante todo su reinado tuvo que hacer frente a una multitud de intrigas y complots políticos contra su vida, castigando duramente a sus enemigos y sin piedad alguna; él mismo decía que un gesto de debilidad de su parte podría ponerlo en peligro.

En 1685 Luis XIV revocó el Edicto de Nantes, firmado el 13/04/1598 por el rey francés Enrique IV, cuyo edicto autorizaba la libertad de culto –con ciertos límites– a los protestantes calvinistas, poniendo fin a las Guerras de Religión, cuyo punto culminante fue la cruel matanza de la Noche de san Bartolomé en 1572. Esta revocación trajo graves consecuencias, por las emigraciones y discordias que suscitó. Por otra parte, la Historia también registra que el rey Luis XIV tuvo varias amantes célebres, quienes le dieron numerosos hijos. Luis XIV, llamado el Grande y también el Rey Sol, murió dejando como heredero a su bisnieto Luis XV (futuro rey de Francia y autor de la frase tristemente célebre: “Después de mí, el diluvio”).

Voltaire y Alejandro Dumas, padre

La primera referencia oficial a la existencia de “El Hombre de la Máscara de Hierro” la hizo el filósofo de la Ilustración, François-Marie Arouet, más conocido como Voltaire, en el capítulo XXV de su obra: El siglo de Luis XIV (1751), y también algunos años antes (1745, en Amsterdam) en sus Memorias secretas para la historia de Persia,(5) siendo Voltaire el primero en darle el nombre de Máscara de Hierro. Este escritor francés afirma que dicho personaje fue arrestado en 1661, año de la muerte del cardenal Mazarino. Los registros y documentos preservados de la Bastilla, estudiados por Voltaire cuando éste estuvo en esa cárcel en calidad de reo, dan cuenta de un hombre enmascarado que estuvo prisionero por más o menos 30 años, que habría sido alimentado por un sordomudo y que era prohibido de tener contacto con el personal de la prisión, debiendo tener puesta la máscara todo el tiempo.

Diversos historiadores y escritores han relatado cómo fue la dolorosa y trágica vida de este personaje. El principal fue el recién mencionado Voltaire (París, Francia, 21/11/1694 – Ídem, 30/05/1778), quien estando en la Bastilla recibió narraciones de presos más antiguos que hablaban de la existencia del misterioso personaje, cuyo verdadero nombre era considerado secreto de Estado, así como las razones por las cuales había sido encarcelado a mando del propio rey Luis XIV (Saint-Germain-en-Laye, Francia, 05/09/1638 – Versalles, 01/09/1715). Otra referencia es la de Alejandro Dumas, padre (Villers-Cotterêts [Aisne], Francia, 24/07/1802 – Puy [cerca de Dieppe], 05/12/1870), quien en el siglo XIX (1848), en su libro El vizconde de Bragelonne (conocido también con el título: L’homme au Masque de Fer), se ocuparía igualmente del asunto.

Las hipótesis del encarcelamiento y de la identidad

Varias hipótesis son narradas con respecto al encarcelamiento y a la identidad del prisionero de Estado, de las cuales reproducimos algunas, solamente a título de información, para contextualizar y cotejar con lo que ya ha sido relatado en las obras anteriormente citadas de dichos escritores franceses, Voltaire y Dumas, padre –hipótesis de índole político y familiar–, haciendo lo mismo con las nuevas informaciones mediúmnicas proporcionadas por esta notable comunicación en la Revista Espírita:

- que El Hombre de la Máscara de Hierro era probablemente un hermano mayor del rey francés Luis XIV, o un hermano gemelo, o aún un hermano mayor ilegítimo o “bastardo”(6), hermanastro fruto de relaciones extramatrimoniales de su madre, la reina-regente Ana de Austria (Valladolid, España, 22/09/1601 – París, Francia, 20/01/1666), siendo éste un posible candidato al trono francés, inclusive antes del propio Luis XIV;

- que, según muestra documentación correspondiente a este caso,(7) dicho hermano estuvo prisionero primeramente en la cárcel de Pinerolo o Pignerol hacia 1669, antigua plaza fuerte que sirvió de prisión de Estado a los franceses (a la época en la Saboya francesa), hoy perteneciente a Italia, en el Piamonte, frontera con la Provenza (Francia);

- que su custodio sería el capitán Bénigne Dauvergne de Saint-Mars (1626 – París, Francia, 18/09/1708), quien se desempeñaba como gobernador penitenciario de Pinerolo.

A todas estas hipótesis se añadió la imaginación popular, que contribuyó para la formación y divulgación de la supuesta leyenda a través de los años.

Prudencia y sabiduría de Kardec

Notemos la extrema prudencia y la gran sabiduría de Kardec sobre el asunto, revelando solamente estas nuevas informaciones en otro contexto histórico, político y social, sin insistir en el nombre completo del célebre personaje investigado (preguntas 9 y 10) y aceptando el nombre Máscara de Hierro ante la natural reserva del Espíritu Michel François que, a pesar de esto, confirma la identidad del personaje y la veracidad de la existencia del mismo, hecho constatado a través de las páginas históricas de esta Revista Espírita de 1859, cuya notable información mediúmnica –revelación que esclarece a la posteridad y que colabora con la Historia– comprueba fehacientemente 3 datos hasta entonces inéditos:

a)
que de hecho existió la conversación entre el herrero Michel François y Luis XIV sobre la aparición del espectro y acerca del mensaje que éste dirigió al rey, hecho también confirmado por la exención de tallas e impuestos reales, lo que era prácticamente imposible con un plebeyo;

b) que este mensaje mediúmnico procedía del Espíritu Máscara de Hierro, que cuando encarnado era realmente el hermano encarcelado del rey francés Luis XIV;

c) que dicho Espíritu regresó del Más Allá (a través del médium Michel François, herrador de profesión) para avisar a su propio hermano sobre la realidad de la vida después de la muerte y acerca de las profundas reflexiones que esto conlleva, a fin de advertirlo con su mensaje espiritual hacia un cambio de actitud moral como realeza terrestre, llamándole sabiamente la atención de que cada uno es responsable por los actos realizados, debiendo así responder por ellos según su propia conducta y conciencia, ante las justas e inviolables leyes de Dios.

Mediumnidad en los niños


1 - Divaldo, películas como "Sexto Sentido" retratan el caso de niños con mediumnidad ostensiva. ¿Cuándo podríamos identificar el caso de un "niño médium"?

El Espiritismo es una ciencia experimental y todos los casos, a fin de merecer credibilidad, deben pasar por el tamiz de la observación, del estudio y de la confirmación.

Sin duda, en el período lúdico, el niño tiene la imaginación muy rica y crea imágenes, hechos fantasiosos, que tienen que ver con su propio desarrollo psicológico.

De este modo, cuando un niño informa que ve seres espirituales, la mejor metodología es la observación, acompañando sus narrativas con tranquilidad y confiriéndolas con la realidad.

A través de la conversación natural y sin disfraces, se debe explicarle que dicho caso es verdadero y que debe mantenerse perfectamente tranquilo, evitando la generación de miedos injustificables o de deslumbramientos innecesarios.

2 – ¿Qué deben hacer los padres cuando detectan que su hijo es un "niño médium"? ¿Pueden llevarlo a la evangelización, sesión mediúmnica, tomar pase, etc.?

Los padres que perciban mediumnidad en sus hijos aún niños, deben considerar el fenómeno como natural, conduciéndolos a los estudios de la evangelización espírita infanto-juvenil, recurriendo a los pases, cuando hubiera necesidad, manteniendo el estudio del Evangelio en el hogar y orientándolos con naturalidad.

Una buena sugerencia es evitar que los niños participen en reuniones mediúmnicas de cualquier naturaleza, puesto que, encontrándose en fase de desarrollo psicológico y sin discernimiento para las profundas consecuencias de la mediumnidad, la prisa por educar la facultad puede ocasionar graves daños en el comportamiento infantil.

3 – ¿Cómo deben actuar los dirigentes de los Centros Espíritas cuando reciben niños médiums en su institución? ¿Cómo CONDUCIRLOS correctamente?

La actitud más compatible con la metodología educacional propuesta por la Doctrina es conducir a actividades de evangelización espírita, a conversación saludable de orientación moral y espiritual.

4 – Muchos niños afirman que hablan con un "amigo invisible", ¿se trata de mediumnidad?

Desde que exista comunicación entre un encarnado y otro desencarnado, estamos ante un fenómeno mediúmnico. En este caso, constatamos, cuando es auténtica la información infantil, que se trata de un intercambio de esta naturaleza.

5 – En Hechos, 2:17 vemos la afirmativa de Jesús: "Y en los últimos días, dice Dios, derramaré algo de mi espíritu sobre toda clase de carne, y sus hijos y sus hijas profetizarán, y sus jóvenes verán visiones y sus viejos soñarán sueños;" Observamos, hoy en día, muchos niños con actitudes y sensibilidad espiritual; ¿estamos en estos tiempos mencionados en el evangelio?

¿Se trata del surgimiento de una nueva generación de Espíritus reencarnando con mediumnidad elevada?

Nos encontramos en los denominados días anunciados por las Escrituras. Esta profecía de Joel, repetida por Lucas, en los Hechos de los Apóstoles, es uno de los más bellos argumentos de anuncio de la mediumnidad generalizada, eliminando los viejos conceptos de don, privilegio, concesión especial, y conduciéndola a la realidad de conquista intelecto-moral del Espíritu en su proceso de evolución.

En todas las épocas siempre hubo niños médiums, y ahora, en la gran transición de mundo de pruebas y expiaciones para el mundo de regeneración, Espíritus de otra dimensión reencarnan en la Tierra, a fin de adelantar este proceso iluminativo.

Allan Kardec, en "La Génesis", en el capítulo XIV, se refiere a esta nueva generación.

Psicólogos, psicoterapeutas, educadores modernos se sorprenden con muchos de los niños actualmente reencarnados, lo que viene dando margen a estudios profundos, algunos de los cuales resultaron en las indebidas denominaciones de niños índigo y cristal, así como de otros con diversos trastornos que vienen siendo cuidados de manera especial, en los cuales se ocultan fenómenos espirituales variados.

6 – ¿Los niños médiums pueden sufrir obsesión?

Claro que sí, porque infantil es solamente el cuerpo. Los Espíritus que habitan los cuerpos son viajeros del tiempo y del espacio, portadores de títulos de ennoblecimiento y de graves débitos para con las Leyes Divinas. Es natural que estando incursos en delitos, experimenten desde la infancia la presencia de sus cobradores entonces desencarnados.

7 – En los Estados Unidos, los fenómenos de Hydesville, contaron con la participación de niños médiums: las hermanas Fox y en el trabajo de la Codificación Espírita en Francia, Allan Kardec contó con la colaboración de diversos niñas médiums como las hermanas Baudin. ¿Por qué sucedió?

Estas jóvenes que participaron en los fenómenos de Hydesville y de la codificación del Espiritismo eran mayores de 13 años, encontrándose en la adolescencia. Pienso que los nobles guías de la humanidad las prefirieron, con el objetivo de demostrar que no eran ellas las responsables por las profundas respuestas que daban a las preguntas que les eran formuladas, en vista de la falta de cultura y de conocimientos generalizados.

Además, estando con el inconciente actual liberado de impresiones perturbadoras, eran más fácilmente conducidas por los desencarnados que utilizaron sus facultades.

8 – ¿Los niños médiums, cuando se convierten en adultos, continuarán siendo médiums?

Siendo la mediumnidad una facultad orgánica que el cuerpo reviste de células, prosigue durante el desarrollo infanto-juvenil, edad adulta, provecta hasta la desencarnación, pudiendo sufrir alteraciones, bloqueos e inclusive pérdida, como enseña el noble Codificador. Normalmente, los niños médiums prosiguen en el ejercicio de la facultad cuando alcanzan la edad de la razón, lo que sucedió, por lo menos, con aquellos que quedaron conocidos y prosiguieron en la labor mediúmnica.

9 – Finalmente, ¿podría contarnos su experiencia como niño médium y cómo fue útil en su vida actual?

Conviviendo con los Espíritus desde los cuatro años y medio de edad, nunca me perturbé con su asistencia en el período infantil. Solamente, más tarde, cuando comencé a identificar aquellos que eran portadores de sentimientos malos y perversos, fue que experimenté conflictos y aflicciones.

Gracias al conocimiento del Espiritismo y a su estudio sistematizado, he podido mantenerme en equilibrio posible, a través de los tiempos, marchando en dirección del amor inefable del Padre.

Los Ilekes


Los Ilekes son los collares que se entregan en la ceremonia en que una persona se convierte en ahijado de un padrino. No son simples amuletos y como todo tiene su secreto.

He estado viendo que los venden en muchas tiendas de internet a precios muy elevados, en torno a los cuarenta euros mas o menos. Y digo que son muy elevados porque no es posible que estos collares tengan el trabajo que deben tener hecho. El material de los collares debe andar entorno a un par de euros, y la mano de obra otros dos, porque se tarda bastante tiempo en engarzar las cuentas, es decir, la empresa se lleva un beneficio del 800% aproximadamente y el que se lo lleva obtiene una baratija mas o menos ornamental.

Si vais a casa de un buen santero, os ofrecerá cinco de estos collares de forma indivisible y si los recibís asistiréis a una ceremonia en que se convierte en vuestro padrino, es decir, vuestro maestro y protector. Sólo en algunas ocasiones muy especiales se entregan individualmente como amuletos protectores cuando el santo lo autoriza.

El trabajo que hace que estos collares realmente tengan ese valor de protección tiene que ver con Osain y con los humieros de santo que se utilizan para darles la identidad de ilekes. El collar realmente no son las cuentas, sino el cordón de algodón que los une, impregnado por el humiero de santo y rezado al pie del mismo.

La elaboración del humiero es muy costosa. Suelen trabajar muchas personas para poder hacerlo, utilizando las hiervas adecuadas y machacándolas con las propias manos para obtener la esencia de las plantas del santo.

Como podéis comprender, no cualquiera puede entregar unos ilekes en condiciones, y de la incultura de la gente, hay mucha tienda que se aprovecha, vendiendo simples cuentas como protecciones.

Los collares que puede entregar un santero a un aleyo para inciarle son cinco: El de Eleguá, el de Ochún, el de Changó, el de Yemayá y finalmente el de Obbatalá.

Collar de Eleguá

El collar de Eleguá da la protección del santo para abrir los caminos, para que las peticiones del ahijado lleguen a Olofi, para apartarle todo lo malo, para radiarle la inocencia de un niño y que así pueda iniciar proyectos con imaginación, creatividad y expectativas de éxito.

Collar de Ochún

El collar de Ochún, da al ahijado la dulzura necesaria para ser feliz. Le ayuda a encontrar a la pareja, le hace ser elegante y astuto en las conversaciones, además de aumentar su atractivo.

Collar de Changó

El collar de Changó da valor a quien lo porta y le ayuda cuando tiene guerras y batallas en la vida diaria. Le ayuda a encontrar buenos amigos y le protege de los vicios.

Collar de Yemayá

El collar de Yemayá asiste en cuestiones de maternidad, de estabilidad mental y da ashé para los negocios y los viajes de ultramar.

Collar de Obbatalá

El collar de Obbatalá da salud y cabeza al ahijado para que obre de forma meditada y justa conforme a la voluntad de Olofi. Es el santo al que se trata como Ángel de la Guarda del ahijado hasta que hace la ceremonia de Kari Ocha y se revela el Santo que le corona.

Cuando un collar después de entregado se parte, esto puede significar varias cosas:

  • La primera que viene advirtiendo de que algo malo va a pasar y que hay que hablar con el padrino para que consulte de que está advirtiendo el santo.
  • La segunda, en ocasiones el santo ayuda al ahijado haciendo que parta el collar, en vez de que parta él o alguna de sus situaciones.

Cuando esto ocurre, conviene volver a darles humiero del santo que ha de tener el padrino. Si por circunstancias no hubiera humiero, ha de ponerse al pie del santo y rezarle y a ser posible darle de comer al santo que gobierna el collar.

Una vez entregados, los collares deben llevarse consigo siempre que se pueda. Si no se llevar puestos por las cuestiones que sean, se pueden llevar en el bolsillo izquierdo. Y si no se pueden llevar los cinco, se lleva el collar del santo del que se desee protección.

Por las noches, cuando se va a dormir, se meten en una bolsita blanca debajo de la almohada (vale un calcetín blanco).

No se pueden llevar los collares cuando se practica el sexo, o se hacen actos de delincuencia o vicio, pues el santo se revela. Tras practicar sexo hay que ducharse antes de ponerse los collares, y quitárselos antes de hacerlo.

He escrito este artículo, sobre todo, para que la gente no se deje estafar cuando entra en una tienda de santería, o da una vuelta por ebay. Los collares que entrega el santero son un poco mas caros, pero realmente valen lo que se está cobrando por ellos.

La primera decisión para recibir los collares es elegir a un buen padrino que admita en su casa a un nuevo ahijado y lo trate con respeto y carácter protector.

Collar de Orunmila

El ileke que jamás podrá entregar un santero es el collar de Orunmila. Para recibirlo hay que dirigirse a un babalawo y recibir la mano de Orula o el Kofá. No tiene ningun sentido comprarlo en una tienda