domingo, 1 de febrero de 2009

El Cristo en Nosotros


El Cristo en nosotros es efecto de la Luz Divina en el medula del alma. No podemos olvidar de abrir nuestros corazones para el surgimiento del Cristo, que nos lleva a la paz interna.
Paulo ya afirmaba que Jesús dentro de el “era motivo de gloria, y de vida nueva, consubstanciando fuerzas para las luchas de cada día.
Penetrando los arcanos de la vida universal, día a día, encontramos tanta belleza, que exacerbamos los sentidos en procura de nuestro mismos, encontramos igualmente Dios a pulsar en todos los contornos de la vida. Trabajando en grupo, bajo la dirección de Miramez, que nos ofrece más seguridad con su presencia, por su habilidad incomparable en nuestro plano, en todas las ciencias y en el amor, alegrándonos con nuestros trabajos en la Tierra, que se vuelven a despertar las criaturas en lo que toca a sus valores. Sabemos que no podemos interferir directamente en el mundo de la intimidad humana, pero ayudar, como hizo y cireneo ayudando a cargar la cruz, nosotros podemos y lo hacemos con mucha alegría.
Nuestros compañeros de tarea están cada vez más dinámicos y también felices por el renacer de esfuerzo de los hombres, en el sentido de la educación interna, cuando eso suceda, nuestra alegría es mucha, y el Cristo comienza a nacer en la estructura interna del hermano, cual lo hizo en el pesebre, hace dos mil años.
Abracemos la vida, aprovechándola en todas sus manifestaciones, que el mensaje de Dios es permanente, nos invita al amor y para amar. La mente educada trae beneficios extraordinarios para el equilibrio de la criatura.
`Los remedios existen por falta de armonía en la mente y de educación en los sentimientos. Coloque en todos sus pasos, coloque armonía en todos sus pensamientos, coloque concordancia en todas sus palabras. No hable más por usted, deje que el Cristo hable por su boca en las conversaciones, en los mensajes escritos, y en su vida, para que seamos motivados por la luz. Dar los primeros pasos y de nuestra cuenta, a partir de ahí, entonces, el Señor pasa a guiarnos.
La constitución de la vida humana, en la Tierra, tiene los trazos de las manos de Jesús. A El debemos el mayor respeto y gratitud, por asistirnos desde nuestra formación, que se pierde en los pliegues de los milenios. Entreguemos con urgencia nuestras manos a Cristo, nuestras vistas al Maestro, nuestros pies a Jesús, nuestras mentes, nuestras vidas, de modo que El haga morada en nuestros corazones, para que podamos decir, como Paulo, “el Cristo en nosotros es motivo de gloria y de liberación espiritual”.
Al hablar recordemos primero de lo que haría si estuviese delante de Jesús.
Procure reformar los sentimientos, comenzando hoy mismo procure hablar la verdad, iniciando ahora, busque la honestidad en este momento si ella aun no hizo uso de su ambiente. Y por encima de todo, ame en todas las líneas que pudiera, ene l sentido de que el perdón sea común en nuestras actitudes.
No se olvide de la recomendación evangélica , de desea a los otros aquello que siempre deseamos para nosotros mismos. Si usted quiere el Cristo en el corazón, limpia la conciencia, olvide por completo las manifestaciones de los sentimientos inferiores, y que las pasiones terrenas, sean transformadas en luz, donde la fraternidad tenga libre acceso al departamento de la naturaleza humana.
Haga de su vida como que una verdadera canción de la naturaleza, de modo que Dios sea la Fuente de Vida y Cristo la vida de la fuente eterna.


1.- Alecrín de Jardín :(Te)

Valor Terápeutico: tos * gases intestinales * heridas * reumatismo * debilidad cardiaca * histeria * inapetencia * es eficaz para las vías respiratorias.


MIRE PARA DENTRO DE USTED Y HAGA LO MEJOR PARA QUE DIOS LO BENDIGA.

(Kahena)

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