viernes, 19 de diciembre de 2008

El deficiente


Antes de este breve estudio, importa saber que “el espíritu” esta revestido de un envoltorio fluídico, semi material, el periespiritu, cuya materia se eteriza a medida que el se purifica. Posee forma flexible y expansible, amoldándose a voluntad (o necesidad) del espíritu.
En el libro “Ante la Eternidad”, un espíritu que en la vida carnal era deficiente, nos cuenta algunos aspectos de lo que ocurre con ellos después de la muerte del cuerpo físico. Los que sufren con resignación tienen en el cuerpo enfermo la cura del espíritu; los que se revelan, fueron malos, desencarnan y continúan deficientes, a veces en un estado peor.
Converse con una señora que, encarnada, fue ciega. Por su extrema rebelión, cometió muchos errores, desencarnó y quedo quince años ciega, vagando por el Umbral. Otros, socorridos, son internados en hospitales de aquí y son curados con pases y tratamiento.
Para las personas buenas todo es más fácil. Como el caso de un señor que conocí encarnado, ciego de nacimiento. Persona buenísima, trabajaba para su sustento. Contó que su desencarnación fue como “dormir”; al despertar, abrió los ojos y veía, sin embargo veía todo confundido. Grito de felicidad. Un médico del hospital para donde fue llevado le explico su situación de desencarnado, le aplicó pases y le paso a divisar nítidamente.
Converse con un rapaz que fue, encarnado, paralítico. Con dificultad movía solamente la cabeza y las manos. Encarno así y desencarno en la adolescencia. Hablando de su vida, me contó que destruyo, en otra existencia, su cuerpo perfecto en un suicidio, saltando de un peñasco, y el remordimiento le impidió reconstruir el periespiritu. Luego que volvió al conocimiento de su muerte, se pudo mover y con algunas horas de tratamiento, cuando le fueron anuladas las impresiones del cuerpo físico, pudo andar. Termino, contento, su narración, hablando aprendió el valor del cuerpo físico y que es muy feliz por ser Dios Padre amoroso y no punir, por la eternidad (infierno eterno) , errores de momento.
Conversé con muchos que fueron deficientes, sordos mudos, lisiados, retrasados mentales. Los buenos fueron socorridos de inmediato y, después del tratamiento, se tornaron sanos. En mi caso, la primera impresión que tuve al desencarnar es que continuaba sin el miembro extraído. Muchos necesitan tratamiento psicológico para que sea reconstruido el miembro que le faltaba. En el caso de criaturas y adolescentes, la reconstitución es más fácil, por no estar enraizada la falta del miembro. Las criaturas aceptan sugestiones más fácilmente, tornándose perfectas en cortos periodos.
Conocí un hombre en tratamiento psicológico que, encarnado, tuvo el cuerpo perfecto. Desencarnó y el remordimiento hizo que su brazo derecho desapareciese. Cuando estaba encarnado, en un impulso de rabia, pegó a su madre. Ella cayó, golpeo la cabeza y desencarno. Cuando el desencarno, sufrió mucho en el Umbral. Cuando el remordimiento lo visito no quiso el brazo y este desapareció. (Siendo el periespiritu susceptible a la acción de la mente, el remordimiento externo convergió sus fluidos destructores para el brazo que agredió a la madre) hizo tratamiento en la colonia. Si encarna así, el feto, el cuerpo de carne, no tendrá el brazo derecho.
En fin, sabemos que los deficientes resignados, tendran buenas sorpresas al desencarnar. No es el padre amoroso quien nos hizo enfermos. Nosotros, por nuestros errores, causamos deficencias. Por el sufrimiento, por la aceptación es que nos curaremos y nos tornaremos sanos. Bendito sea el Padre por las grandes lecciones que tenemos. Podemos, con un cuerpo deficiente, reparar errores que, en muchas criaturas, nos causarían el castigo eterno.

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