viernes, 26 de diciembre de 2008

La Epilepsia


La epilepsia es tan antigua como el hombre. Se sabe de legislaciones a respecto de pacientes epilépticos en el código de Hammurabi y en la antigua Grecia se le llamaba "la enfermedad sagrada", pues debido a la característica súbita e inesperada del fenómeno se creía que los dioses o demonios poseían el cuerpo del enfermo.

"Del griego deriva el término epilepsia que significa "ser tomado desde arriba". Hipócrates, padre de la Medicina escribió "A respecto de la enfermedad sagrada", y cuatro siglos antes de nuestra era dijo que no era más sagrada que cualquier otra y que tenia su asiento en el cerebro. En Roma se le llamó la "enfermedad comicial", pues el hecho de que alguno de los asistentes tuviese una convulsión era una señal de suspender las elecciones".

Portadores de epilepsia sufren con el estigma, el prejuicio, la vergüenza y e miedo a lo desconocido. La epilepsia es una enfermedad cerebral caracterizada por convulsiones que van desde las casi imperceptibles hasta aquella graves y frecuentes. La Organización Mundial de la Salud estima que cerca de 50 millones de personas en el mundo son portadores de epilepsia, siendo que de éstas, 40 millones están en países subdesarrollados. A pesar de este escenario alarmante, la organización afirma que 70% de los nuevos casos diagnosticados pueden ser tratados con éxito, siempre que la medicación sea usada de forma correcta. El tratamiento preferencial para la epilepsia es el medicamentoso. El uso de las drogas anticonvulsivas es eficaz de 70% a 80% de los casos. Para los pacientes con epilepsia refractaria las drogas anticonvulsivas (20% a 30% de los casos), el tratamiento indicado es el cirúrgico. Dependiendo del tipo de epilepsia, la cirugía puede ser exitosa en hasta 80% de esos pacientes. La operación se desarrolló, principalmente, a partir de los años 80 con el avance de la tecnología en los exámenes de imágenes. La resonancia magnética estructural y la funcional (SPECT), además de la vigilancia en vídeo, permiten hacer un diagnóstico exacto del foco epiléptico. Pero, a pesar de la tecnología medica actual "Es como disparar en la oscuridad y esperar que la diana sea acertada". Es así que el neurólogo Ley Sander, profesor del Departamento de Epilepsia Clínica y Experimental del University College London, define el tratamiento de la epilepsia.

"En todos los países, la epilepsia representa un problema importante de salud pública, no solamente por su elevada incidencia, sino también por la repercusión de la enfermedad, la recurrencia de sus crisis, además del sufrimiento de los propios pacientes debido a las restricciones sociales que la gran mayoría de las veces son injustificadas", afirma el neurólogo Jesus Gomez-Placencia, MD, PhD, Profesor titular, Dep. de Neurociencias de la Universidad de Guadalajara, en México.
Fue Hipócrates (alrededor de 460-375aC) - tal vez influido por Atreya, padre de la medicina hindú (y que vivió 500 años antes), quien pasó a afirmar que la epilepsia no tenía un origen divino, sagrado o demoníaco, sino que el cerebro era responsable por esa enfermedad. Y apenas muchos años después, Galeno (129 -hacia 200 DC) hizo la primera clasificación de diferentes formas de la enfermedad. A pesar de las afirmaciones de Hipócrates y Galeno, las creencias sobre la epilepsia como posesión, maldición o castigo perpetuaron durante mucho tiempo.

La epilepsia, bajo la óptica del Espiritismo, es una enfermedad neurológica, como cualquier otra enfermedad que puede alterar el organismo humano, por eso mismo debe ser tratada con los especialistas de la medicina terrena. A propósito, algunos estudiantes del Instituto Politécnico de México (IPN) crearon un dispositivo que disminuye los ataque de epilepsia, consonante informa el instituto de la Ciudad de México. "Con el objetivo de contribuir para mejorar la calidad de vida de las personas que sufren de epilepsia, estudiantes crearon el Saceryd, que reduce la frecuencia y la intensidad de las crisis por medio de estímulos eléctricos". En los Estados Unidos, ya existe un aparato semejante.

No hay duda de que la terapéutica espiritista podrá ayudar en la recuperación del equilibrio físico del enfermo, si es administrada adecuadamente, sin nunca dispensar la asistencia médica. Pero, muchas personas confunden las crisis epilépticas con síntomas obsesivos o mediumnidad a ser desarrollada, lo que es un grave error. Aún hoy, en pleno Siglo XXI -despecho de todas las proezas de la medicina - muchos centros espiritas e iglesias de otros diversos credos, sobre todo en Brasil, tratan con la epilepsia - como si esta fuese originada de "incorporaciones de espíritus de muertos", de "posesiones por el demonio" etc... Hasta hace muy poco tiempo atrás, en todo el mundo, los ataques epilépticos, las convulsiones cerebrales, el histerismo, las enfermedades en general, eran tratadas casi que exclusivamente con "pases magnéticos" o "exorcismos", muchas veces violentísimos y deshumanos.

La epilepsia no es obsesión, muy de vez en cuando ésta puede, a veces, presentarse con los síntomas de la epilepsia, y el epiléptico puede ser portador de un proceso obsesivo. De ahí la confusión que muchas veces es hecha entre una cosa y otra. El concepto que existe en el medio espiritista de que los epilépticos son médiums que debería desarrollar sus mediumnidades es completamente equivocado.

Esa patología muy raramente ocurre por meras alteraciones en el encéfalo, como son las que proceden de golpes en la cabeza generalmente, es enfermedad del alma, independiente del cuerpo físico, que apenas registra, en ese caso, las acciones reflejas. Pues la epilepsia tiene relación con problemas espirituales. El recuerdo de esta o esa falta grave que queda enraizada en el Espíritu sin que haya tenido oportunidad de desahogo o corrección, crea en la mente un estado patológico que se clasifica como zona de remordimiento provocando distonías diversas de una encarnación a otra.

El cuerpo procede del cuerpo, pero hay influencia enorme de la conciencia del reencarnado, moldando su propio cuerpo, influyendo los genes de la hereditariedad con el disturbio relacionado a la causa progresa en el aprovechamiento de la Ley de Dios para que el Espíritu no escape a su destino doloroso, pero intransferible y necesario. En el libro "Missionários da Luz", cap. 12, André Luiz nos narra innumeras experiencias en cuyo Espíritu reencarnado pide que sean alteradas ciertas condiciones físicas para que pueda vencer sus pruebas redentoras.

La epilepsia es una enfermedad neurológica y tiene matrices cerebrales para que ocurra. Pero, muchos factores pueden provocar esas alteraciones cerebrales y, entre ellas, está la causa espiritual. La gran contribución del Espiritismo en ese área es indicar causas espirituales directas e indirectas. En el libro A Gênese, en el capítulo XIV, Allan Kardec enseña que una obsesión intensa (fuerte interdependencia entre el obsesor y el obsesado) y prolongada puede generar lesiones orgánicas a través de los fluidos espirituales "viciados": "Tales fluidos actúan sobre el perispíritu, y este, a su vez, reacciona sobre el organismo material con el cual está en contacto molecular. (...) si los fluidos malos fueran permanentes y enérgicos, podrán determinar desordenes físicas: ciertas molestias no tienen otra causa sino ésta. El Maestro de Lyon reconoce en El Libro de los Espíritus, cuestiones 481-483, que una influencia espiritual obsesiva puede causar una lesión neurológica, epiléptica y propone que el método de la obsesión puede llevar a la cura del paciente".

La epilepsia tiene muchas relaciones con mecanismos naturales de las pruebas y expiaciones, en el contexto de las causas actuales y anteriores de nuestras aflicciones. Así, a pesar de que la epilepsia tiene una causa orgánica, la influencia espiritual para que ella ocurra no pode ser ignorada. Según narra André Luiz un caso en el cual durante "una convulsión epiléptica el obsesor uniéndose a Pedro, seguido de convulsión generalizada tónico-clónica, con relajamiento de esfínteres. El mentor Aulus afirma ser posesión completa o epilepsia esencial y analiza que, en el sector físico, Pedro está inconsciente, no se acordará de lo ocurrido, mas está atento en espíritu, archivando ocurrencia e enriqueciéndose."
Después de lo ocurrido, después de la oración y el pase ocurre la separación del desencarnado, termina la convulsión y Pedro entra en un sueño profundo. "Con la terapia des-obsesiva exitosa, será posible terminar con los ataques de "posesión", mas Pedro sufrirá los reflejos del desequilibrio en que se involucró, a expresase en los fenómenos más leves de la epilepsia secundaria que emergerán por algún tiempo, ante recuerdos más fuertes de la lucha actual hasta el reajuste integral del perispíritu (reflejo condicionado)". Ese caso demuestra que, a pesar de tratarse de obsesión, no ocurrió la manifestación del obsesor después de la convulsión, ciertamente debido al pase aplicado durante la convulsión, que produjo la separación del espíritu desencarnado. Se infiere pues, ante la presente exposición, que los cuadros de epilepsia pueden ser provocados por obsesión también, tanto cuando existen casos sin acción de desencarnados y casos mixtos. Independientemente del caso, con o sin envolvimiento obsesivo, hay necesidad de uso de medicación de la medicina académica, considerándose obvio que la terapia desobsesiva es altamente eficaz, debiendo ser usada como preconiza la obra kardecista.

(Articulo de Jorge Hessen)

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